Hércules 0 – Argentina 2

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Para la puesta a punto de cara al Mundial de España 82, la selección Argentina dirigida por el Flaco Menotti jugó una serie de partidos amistosos. Así fue como el 25 de agosto de 1981 se le cruzó en su camino el Hércules, que no quiso saber nada de llamarlo amistoso y puso en juego un trofeo al que llamó Cuesta Blanca.

A estadio lleno de hombres y mujeres con prolijas vestimentas típicas de Alicante, Argentina transpiró más de lo previsto para quebrar a una defensa atrincherada con uñas y dientes. Dos escapadas rápidas de Ramón Díaz liquidaron la cosa y sellaron el resultado final.

Sin embargo, lo que dio tela para cortar en los días siguientes no fue el 2-0 sino la expulsión de Passarella. Según la reconstrucción del hecho, el Kaizer se acercó a reclamarle al árbitro tras un foul y le dijo en buenos términos «…¿qué cobrás?…». A lo que el juez Andújar Oliver no tardó ni medio segundo en mostrarle la roja a Daniel Alberto..Es que, según dicen, por esos rincones del mundo la frase se interpreta como si fuera un «…¿cuánto cobrás por el soborno?…».

Los once que entraron esa noche a jugar fueron: Fillol, Olguín, Van Tuyne, Passarella, Vasco Olarticoechea, Barbas, Gallego, Diego, Cucurucho Santamaría, Ramón Díaz y Patricio Hernández.

Medina Ignacio

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Ignacio Medina (Nachi)

Como jamón del sandwich entre Walter Medina, arquerito incendiado a mediados de los ochenta, y Hernán Tota Medina, defensor incendiable a comienzos de 2000, jugó en Boca el defensor Ignacio Medina.

Seguramente decidido a poner toda la carne en el asador, abandonó su Formosa natal y llegó a Buenos Aires para formar parte de las inferiores xeneizes en ese antro que era a mediados de los ochenta La Candela. Y allí empezó este pibe, clase 1967, a dar sus primeros pasos como marcador de punta derecho. No es que los hinchas apuraran los ravioles del domingo para ir a verlo al preliminar, pero ya se hablaba de un cuatro de aceptable técnica y un importante recorrido por la banda.

Tras prometedores rendimientos y casi a punto caramelo para dar el salto, debutó con la camiseta de Boca Juniors el 28 de julio de 1987 en un amistoso derrota 0-2 frente a Vélez en Liniers. Esa tarde, recibió la orden de Roberto Marcos Saporiti para entrar en el entretiempo y reemplazar al Ruso Abramovich.

La expectativa del Nachi debe haber pasado de la ilusión a la incertidumbre en cuestión de días. Es que dada vuelta como una tortilla, la dirigencia xeneize empujó al Sapo por los malos resultados y trajo al mítico Juan Carlos Lorenzo. Y ésta fue la gestión que vio nacer y morir la carrera oficial del Nachi en Boca. Porque sus únicos cinco partidos por los porotos, todos entre noviembre y diciembre de 1987, fueron bajo la dirección técnica del Toto. Empates en cero con el Lobo y Deportivo Armenio, empate en tres con el Rojo y derrotas 0-2 con Vélez y Central. Su rendimiento, para ser sinceros, fue el lógico en una defensa que era un verdadero flan. Encima, en algunos de esos partidos se tuvo que comer la galletita de jugarlos como lateral izquierdo.

Con la llegada de Pastoriza poco menos que desapareció de laz de la tierra. Ojalá haya podido participar de los épicos asados del Pato, pero la verdad es que jugar no lo vio nadie. Y no se extrañó mucho que digamos. El tema es que a la ya encarnizada lucha con Stafuzza y Abramovich se sumó como frutilla del postre la rutilante aparición de Diego Soñora. Y si bien Chiche arrancó volanteando, no dejaba de ser una opción más en el menú a elegir por el técnico. Mucho para nuestro héroe.

Pero ese Boca versión 1988/89 perdió el campeonato a manos del Independiente de Solari y el ciclo Pastoriza entró en el horno. El aterrizaje de Cai Aimar sacó del freezer al Nachi quien pudo volver a ponerse los cortos y correr un poco aunque sea en algunos amistosos. Nada muy serio que digamos, porque esa pretemporada se cocinó de la noche a la mañana y rivales como el All Japan (foto) o el Combinado de Los Angeles, fueron la forma de ganarse el pan en esos días. Su despedida con la casaca azul y oro fue en uno de esos repartidos. El 23 de enero de 1990 frente al Tirol de Austria en Mar del Plata. A partir de allí, y hasta donde sabemos, la carrera de Ignacio Medina se evaporó.

Saber que fue de él a partir de ese momento, desde ya, no es una papa ni mucho menos. Y para terminar a toda orquesta y podrido de las sutilezas agarramos la sartén por el mango y vamos con el cuchillo a fondo. ¿Ponia huevos? Sí. ¿Era lenteja en el pique a fondo? Bastante. ¿Se puede decir que jugó por el pancho y la coca? Creemos que no. ¿Mandaba fruta en los medios? Ni a palos. ¿Se expone este post a una naranja arrojada desde la popular? Es probable.

Colón rojiblanco 1983

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De todas las combinaciones posibles para mandarse con ropa alternativa, estamos seguros que el 2 de abril de 1983, Colón eligió tal vez la más polémica de todas. Y muy difícil de digerir, por lo menos para sus hinchas más fanáticos.

Porque sin ningún tipo de necesidad a la vista, el Sabalero optó por lucir frente a Atlanta en Villa Crespo una camiseta roja acompañada de pantalones y medias blancas. Resumiendo, llamó bastante la atención verlo con los colores de su rival de toda la vida, Unión.

Lo único negro que puede verse en la foto son los números de las camisetas, el logo chiquito de la marca y, por qué negarlo, el impactante afro del capitán bohemio.

No es por cargar las tintas contra nadie, pero sólo poniendo medias y pantalones  negros, se hubiera evitado esta rareza. Y sobre todo, este post.

Di Natale Claudio

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Claudio Di Natale

Producto de la cantera de Boca Juniors, prometió en sus épocas de juvenil pero luego desapareció misteriosamente. En las inferiores conoció a Oscar Ruggeri, que alguna vez lo definió: «Di Natale apenas llegó era introvertido, pero cuando se metió en el grupo empezó a mostrar que era líder. Hicimos una buena dupla. Fue el primero en subir a Primera«.

Y llegó a la máxima categoría en el Metropolitano de 1983, al debutar oficialmente en la primera fecha contra San Lorenzo en una victoria 2-1 en cancha de Vélez. Esa tarde entró faltando dos minutos para reemplazar a Carlos Alberto Mendoza y tratar de aguantar el resultado.

Era marcador de punta derecho. Zafaba. Correcto con la pelota pero no le podían pedir que cabecee. A su favor, hay que reconcer que le tocó una época tremenda del Xeneize, ya que formar parte de la defensa a mediados de los ochenta era poco menos que incinerarse en público casi todos los domingos.

En total jugó 66 partidos y no pudo hacer nunca un gol. Su carrera futbolística no incluyó a ningún otro equipo. Se retiró muy joven y muchos años después se dijo que se había recibido de contador público (aunque también se dice que labura de despachante de aduana) y que además, es familiar del periodista Juan Di Natale. ¿Será cierto algo de todo eso?

(Publicado originalmente en Imborrable Boca)

París Saint Germain 1 – Boca 3 (1981)

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Tras la sufrida obtención del Metropolitano 1981, Boca se lanzó a una maratónica gira por distintos rincones del globo terráqueo con la necesidad de juntar guita urgente para equilibrar las finanzas y de paso, soñar con retener a Maradona.

Y la verdad que en esa gira hubo para todos los gustos. Porque entre un casi linchamiento en México y una llegada a Costa de Marfil en plena epidemia de paludismo, hubo por suerte, algunos momentos con un poco más de glamour.

Como la corta pero feliz estadía en París el 5 de septiembre de 1981. Y hablamos de felicidad por el claro triunfo ante el París Saint Germain en pleno Parque de los Príncipes. Con Astor Piazolla, Jairo, Mónica y César Masetti como testigos, Boca se las arregló para ganar 3-1 y hacerle precio a los franchutes ya que Diego erró dos goles increíbles sobre el final en jugadas en las que incluso había gambeteado al arquero.

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Tras un primer tiempo cerrado y casi sin llegadas, Boca fue pura contundecia y entre los 44 y los 15 del segundo tiempo marcó tres golazos a través del Mono Perotti (en dos oportunidades) y Miguelito Brindisi. Y los locales ya no pudieron encontrarle nunca más la vuelta al partido.

La formación que mandó Silvio Marzolini a la cancha esa noche fue: Rodríguez, Colorado Suárez, Ruggeri, Mouzo, Cacho Córdoba, Pasucci, Trobbiani, Brindisi, Pichi Escudero, Diego y Perotti. Luego fueron entrando Quiroz, Huguito Alves, el Chino Benítez y la eterna promesa de Jorge Ramoa.

Pero no sólo el triunfo fue lo que trajo felicidad al baqueteado plantel de Boca. Tras el amistoso, algunos jugadores y dirigentes más Don Diego y Cyszterpiler se mandaron de una al cabarulo más famoso del mundo: el Lido de París.  Morfaron, tomaron, se sacaron fotos y vaya a saber Dios qué otras cosas hicieron, aunque no es difícil suponer quién fue el encargado de encarar los gatos. ¿O acaso alguien se imagina a la Pantera Rodríguez o al pibe Quiroz chamuyando?

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En plena joda posan Habegger con bigotes, Marzolini, Cacho Córdoba, el político Bello, Perotti, la Pantera, Marcelito Trobbiani vestido para matar y el Chino Benìtez a full. Abajo: Quiroz (¿con sueño?), Tito García, Quintieri y Diego en su salsa.

Temperley error de utilería 1982

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El Gasolero se mostró bien plantado posando para los fotógrafos. Flashes por aquí y flashes por allá. De fondo, la cancha de Huracán al palo para ver la  final contra Atlanta para definir nada menos que un ascenso a la A.

Entonces es entendible que entre tanto nervio y adrenalina en la previa, a nadie le haya llamado la atención que a Issa, el capitán de Temperley, le hayan tirado una camiseta con la marca Nanque en color negro y sobre la derecha cuando el resto de sus compañeros lucían ese mismo logo en blanco (en la foto se los ve a Villalba y Masotto arriba y a Dabrowsky, Aguilar y Néstor Scotta abajo) y del lado izquierdo.

Y si la cosa pasó desapercibida antes del partido ni hablar al finalizar con un dramático 13-12 por penales, para que los del Sur asciendan Primera División.

Pasucci 1983

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Fue tan descomunal el quilombo que se armó esa noche en cancha de River que, la verdad, que Pasucci haya atajado pasó casi medio desapercibido.

Fue el 19 de mayo de 1983. Argentinos Juniors recibió a Boca por los octavos de final del Campeonato Nacional. Ya el partido de ida había estado bastante picado con un par de expulsiones y un Labruna, técnico de Argentinos, agitando las llamas en la Bombonera con gestos y declaraciones.

Pero en la revancha pasó de todo. Boca ganaba 2-0 faltando diez minutos. El Bicho lo empató y forzó a un alargue. A poco de comenzado el segundo tiempo del suplementario, el Panza Videla puso el 3-2 para los de Paternal y al toque se lesionó Hugo Gatti.

Como Boca ya había quemado los cambios, Roberto Pasucci le pidió el buzo al Loco y se mandó a cuidar la valla boquense mientras sus compañeros, trataban de empatar y llegar a los penales. En esos diez minutos finales, Boca sufrió tres expulsiones, Argentinos una, Pasucci mantuvo el arco en cero y hubo varios remolinos con empujones, manotazos y piñas al aire mientras el Bicho festejaba el triunfo y el acceso a los cuartos de final.

Real Murcia 2 – River 2

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Aprovechando el receso por una gira de la Selección Argentina, River hizo los contactos necesarios para viajar a España y participar en el triangular Trofeo Fútbol Región de Murcia. Allí, luego de empatar sin goles frente a Peñarol, llegó a la última fecha con la obligación de ganarle al local, el Real Murcia, para coronarse campeón.

Entonces el 23 de agosto de 1984 y ante 12.000 personas, el estadio del Murcia se vistió de fiesta para el partido decisivo. Pero la flojita actuación de la terna arbitral casi convierte la fiesta en un quiilombo de aquéllos.

De entrada, el árbitro Andújar Oliver le anuló mal un gol a Roque Alfaro por un offside que vio él solo. Más tarde, tal vez para compensar, le echó un mediocampista a Murcia. Pero la cosa se empezó a desmadrar cuando en el segundo tiempo, le dio un polémico penal a River ya que la jugada tendría que haber sido anulada por posición adelantada que el línea le marcó con su bandera levantada durante varios minutos.

El partido estuvo parado un rato largo por las protestas y principalmente por la cantidad de proyectiles que volaron desde la tribuna. Tras el gol de Francescoli que puso las cosas 2-2 (también había anotado el primero), Alonso le fue a pedir que adicionara minutos por el parate y Andújar le mostró la roja. Luego, para completarla, expulsó también a Alfaro. El empate final coronó al equipo local y trajo algo de calma a esa nochecita caliente.

Los once que puso en cancha el técnico Federico Vairo (Cubilla había renunciado unos días atrás) fueron: Gay, Gordillo, Borelli, Nicosia, Olarticoechea, Enrique, Gallego, Alonso, Alfaro, Francescoli y Tapia.