A fines de 1969, Roberto Goyeneche grababa “Balada para un loco”, un tango revolucionario que fue visto en su momento como un acto de audacia artística. La canción fue recibida con los brazos abiertos por el público, aunque los tradicionalistas la rechazaron inmediatamente.
Mientras tanto, el equipo del cantante, Platense, también rompía con las usanzas de la época. Fue en 1971, cuando los diseñadores de su indumentaria se acoplaron a los ritos de drogas, locura, hipismo y descontrol (?) imperante. Esto quedaba reflejado en el jugado diseño de las medias, que presentaban unas inéditas líneas verticales marrones y blancas. Gran homenaje al Polaco: por aquellos años, no era el único que andaba piantao, piantao, piantao.
Uno de los enfrentamientos más emocionantes de la historia de la Copa de la Liga fue el que protagonizaron West Ham y el Stoke City, por las semifinales de la edición 1971/72. El partido de ida fue para los de Londres por 2 a 1, mientras que su rival se llevó la revancha, al ganar 1 a 0. Se jugó un partido desempata que terminó igualado sin goles, por lo que hubo que disputar otro encuentro, que sería el definitivo. Y, sin dudas, también fue el más atractivo.
Lluvia, barro, niebla, hooligans (?): todos los condimentos que hacían del fútbol inglés un espectáculo único se dieron cita el 26 de enero de 1972, en un abarrotado Old Trafford. Los hechos más destacados se desencadenarían a partir del primer cuarto de hora, cuando Bobby Ferguson, el arquero de los Hammers chocó con un adversario y quedó tendido en el suelo, prácticamente inmóvil. Los médicos del equipo se lo llevaron al vestuario para tratar de revivirlo (?), pero mientras tanto el partido debía continuar.
Sin otro guardameta a disposición, el que se hizo cargo de la situación fue Bobby Moore, que se las vio complicadas cuando tuvo que enfrentarse a un penal. Y para aumentar su gesta en una noche que tenía olor a épica (?), el histórico capitán desvió el remate… aunque le dejó el rebote servido al mismo hombre que había ejecutado, y el partido quedó 1 a 0. Un rato más tarde, a Ferguson le hizo efecto el café veloz que le administraron en los vestuarios y volvió al arco, retornando Moore a su lugar en la defensa.
Mas tarde, el West Ham lo dio vuelta, pero el Stoke lo empató, se puso 3 a 2 y terminó llevándose una tremenda victoria, que le daría la oportunidad de conquistar su primer título importante tras más de 100 años de historia.
Bundesliga 2013/04, fecha 11. El Augsburg, que venía de tres caídas en fila, recibía al Mainz 05, que solo había ganado un partido de los últimos siete. El duelo entre estos equipos necesitados se lo terminaría llevando el local, que supo aprovechar las adversidades por las que pasó el visitante.
El primer tiempo se desarrolló con normalidad alemana: miles de rubios festejaban el 1 a 0 parcial para el dueño de casa mientras se bajaban dos litros y medio de cerveza por cabeza. Al comienzo de la segunda etapa, el arquero de la visita, Heinz Müller, fue reemplazado por lesión, ingresando en su lugar Christian Wetklo.
El nuevo guardamenta recibió el segundo gol del Augsburg. Pero eso no era lo único que iba a recibir: faltando un par de minutos para el cierre del partido, con su equipo 2 a 1 abajo en el marcador, vio la tarjeta roja por una infracción al borde del área. Y un tercer hombre pasó a defender el arco.
En este caso, fue el hasta ese entonces delantero Sebastian Polter quien se puso los guantes y se encomendó a la tarea en la que fracasaron los dos expertos en la posición: evitar recibir goles. Y lo logró, con volada para la foto incluida en un tiro libre que no parecía traer mucho peligro. Sin embargo, ser el único de los porteros que consiguió mantener la valla invicta esa noche no salvó al Mainz de la derrota, ya que el resultado adverso se mantuvo hasta el final.
Última fecha de la Premier League 2004/05. Manchester City y Middlesbrough se le jugaban mano a mano: los dos buscaban la 7ª ubicación en la tabla de posiciones: ese era el último lugar que clasificaba a un equipo inglés a la Copa UEFA. Sólo la victoria les servía a los Ciudadanos, que arrancaron perdiendo gracias un gol de Jimmy Floyd Hasselbaink. En el segundo tiempo, Kiki Musampa le daba el empate al local, pero esto no era suficiente. Y, en la desesperación por buscar la victoria, valía todo. Incluso lo que intentó el DT, Stuart Pearce.
Es común que en estos casos, algún defensor central vaya a jugar como centro delantero, buscando bajar algún pelotazo aprovechando su altura. Lo que no es habitual (o mejor dicho: lo que nunca pasa) es que ésto lo haga el arquero del equipo. Como pasó esa vez.
Faltando un par de minutos para el final, ingresó el guardameta suplente Nicky Weaver, dejando la cancha el mediocampista Claudio Reyna. Y David James, el hombre que defendía los tres palos, se calzó una camiseta con el 1 y se fue a buscar la heroica entre los defensores rivales. Calamity no consiguió ni siquiera un tiro al arco, pero sí cometió varias faltas en ataque, como para que quedase en claro que ese lugar no era el suyo. Bueno, el arco tampoco.
Un enfrentamiento entre dos de los equipos más populares de Estambul puede regalar momentos típicos del fútbol turco, como un duelo de bengalas entre las hinchadas, una repentina invasión de la barra al campo de juego y el ya tradicional recibimiento del micro del visitante bajo una lluvia de piedras. Sin embargo, el choque entre el Fenerbahce y el Besiktas por la 28ª fecha de la Superliga de Turquía 2004/05 tuvo un condimento más, un bonus track (?) que, aquella vez, sucedió en el césped y no en las tribunas.
Faltaban 10 minutos y el Fenerbahce, perdiendo 3 a 2, fue en búsqueda del empate. Igualdad que consiguió luego de un penal cometido por Oscar Córdoba. La yapa para los locales fue que en esa jugada, tras varios reclamos, el colombiano fue expulsado. Habiendo el Besiktas agotado los cambios, Daniel Pancu, mediocampista rumano, ocupó el lugar del ex jugador de Boca sin saber que esa noche se ganaría un nuevo apodo.
Con un hombre menos y un arquero improvisado, los visitantes fueron atacados como nunca en todo el partido. Contra todo pronóstico, el futbolista con buzo y guantes prestados se la bancó lo más bien. Incluso, metió un par de voladas más que dignas ante disparos de Alex de Souza y Nicolas Anelka.
Envalentonados con la actuación de Pancu, sus compañeros se animaron a mirar el arco de enfrente. Y así, cuando ya se jugaba el tiempo de descuento, llegó el 4 a 3 para Besiktas. Fue un agónico y festejado triunfo para el equipo visitante, que además significó un nuevo sobrenombre para el héroe de la noche: de allí en adelante, fue conocido como La Pantera de Kadikoy.
A pesar de dar ventajas, como tener más desgaste que el resto de los equipos al llegar a instancias decisivas de Liga, Copa y Champions, el dominio del Bayern Munich sobre otras escuadras alemanas a fines del milenio pasado era abrumador. Durante un partido de la temporada 1999/00, los dirigidos por Ottmar Hitzfeld llevaron su supremacía aún más lejos cuando, por la 5ª fecha de la Bundesliga jugaron casi media hora sin arquero. Y aún así, se llevaron la victoria.
El rival fue el Eintracht Frankfurt, que para colmo se puso en ventaja en el primer tiempo y vio como se lesionaba Oliver Kahn en la parte complementaria. Ingresó en su lugar el eterno suplente Bernd Dreher, el Saccone de ellos (?). Al rato, sus ligamentos dijeron basta. Sin otro guardameta disponible, su posición fue ocupada por el mediocampista Michael Tarnat que, luciendo un buzo dos talles más grandes, metió una atajada salvadora y el Bayern lo dio vuelta, llevándose un épico triunfo por 2 a 1. Toda esta secuencia se puede ver en el siguiente video:
El final de la temporada encontraría al equipo adueñándose de su 16ª Bundesliga, al terminar con 73 puntos, la misma cantidad que el Bayer Leverkusen, pero con una mejor diferencia de gol. Sin dudas, aquella alocada sucesión de eventos en Frankfurt tuvo mucho que ver.
Aunque el protagonista no de la cara, la historia vale la pena. Primero, hay que ubicarse en tiempo y espacio: Torneo del Interior, cuartos de final, partido de vuelta. Independiente de Tandil recibía a Estudiantes de Olavarría. En la ida, el Bataraz se había impuesto por 2 a 0. En la revancha, se repitió el resultado, pero a favor de los de la piedra movediza (?). Entonces, fueron a penales para definir quién avanzaba a semifinales y quién quedaba afuera.
La definición transcurría con normalidad hasta que el arquero visitante, Carlos Descárrega, contuvo el quinto remate de los locales. Con esa atajada, le daba la victoria a su equipo. Pero el árbitro, a instancias del juez asistente, decidió anularlo por adelantamiento y, después de la protesta, expulsar al 1. Cuando volvió la calma, Víctor Brito (ex delantero de Cañuelas, Comunicaciones, Temperley) se hizo cargo de remplazar a su compañero. No pudo con el primer disparo, pero detuvo el próximo y así le dio la clasificación a Estudiantes.
Brito, que había errado un penal en la definición desde los 11 metros, se sacó méritos a pesar de ser el héroe de la jornada: “Agarré los guantes como quizás los hubiese agarrado cualquiera de mis compañeros, todos estaban dispuestos, yo simplemente pedí los guantes”. Una verdadera hazaña.
Barcos, puertos, trámites migratorios, sellos de entrada y de salida. Así, repetidas veces. Fueron 8 los países que visitó Gimnasia y Esgrima La Plata en aquella durísima gira que comenzó en diciembre de 1930 y terminó en abril del año siguiente. En algunas naciones, solo disputó un partido. Como en Francia, donde jugó contra el Red Star.
El conjunto local era uno de los grandes animadores del campeonato francés de esa época, tenía como grandes antecedentes la obtención de cuatro Copas de Francia (la última en 1928) y contaba con el privilegio de haber sido fundado por Jules Rimet, por entonces Presidente de FIFA.
Todo esto puede matizar la derrota del Lobo, aquel 31 de enero de 1931, en Paris. Sin contar que unos días antes había jugado en Las Palmas y ¡un día después! lo haría en Alemania. A esa altura, lo más importante era no perder los pasaportes.