Selección de Nueva York 1 – Vélez 3 (1931)

velez nueva york

La visita los argentinos a la ciudad de Nueva York fue un verdadero suceso. Corría la década de los 30 y era la primera vez que llegaban a Norteamérica, precedidos de un gran éxito en nuestro país. El hecho de encontrarse con costumbres y un idioma diferente no fue impedimento para que conquistaran esas tierras y dejaran una huella imborrable. Hablamos de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, por supuesto. ¿O creían que con Vélez Sarsfield pasó algo parecido?

La imagen corresponde al saludo de los capitanes previo al amistoso jugado frente a una Selección de Nueva York, el 21 de febrero de 1931. El Fortín se encontraba en un recorrido por toda América, que lo llevó a jugar partidos en Chile, Perú, Cuba, México y Estados Unidos.

En total, disputó 25 encuentros, con 19 triunfos, 5 empates y sólo una derrota. Una de las victorias fue ante este combinado neyorquino, con goles de Bernabé Ferreyra, Francisco Varallo y Roberto Devoto. Y no, no hay error en los primeros nombres: tanto El Mortero de Rufino como Pancho fueron cedidos por sus clubes (Tigre y Gimnasia) para que participaran de la maratónica gira.

Moyano Leonardo

moyano

Leonardo Javier Moyano

Tranquilos, lectores. “Padang” no es ningún adjetivo malicioso: es una palabra que en idioma indonesio se traduce como “campo”. Aunque en este caso la transcripción no es literal, sino que hace referencia a la ciudad de uno equipos que este defensor cordobés defendió en aquel lejano país asiático. Para llevar un poco más de calma a los que siguen exaltados, es necesario agregar que “Semen” significa “Cemento”, por lo que ya debería quedar claro que se trata de una publicidad no subliminal, mentes sucias (?).

Antes de irse a la ciudad sementera cementera, Leo dejó su huella en el equipo del que se declaró hincha: Instituto. Con la Gloria alcanzó a jugar 8 partidos en Primera División (todos por el Clausura 2000, incluida la promoción frente a Almagro que decretó el descenso de los cordobeses) y muchos más en el Nacional B. También tuvo un paso por Sportivo Belgrano de San Francisco (2004), pero dos categorías más abajo.

Fue en aquel momento cuando llegó la propuesta de Indonesia, y se la jugó: el Semen Padang FC (2005/06) y el PSPS Pekanbaru (2007/08) fueron sus primeros clubes. Moyano tuvo una difícil pero rápida adaptación, aunque sin dejar de echar de menos nuestras costumbres: “con un diccionario y escuchando el idioma todos los días se aprende rápido”, contó en su momento. Con respecto al campeonato, sentenció: “hay 5 ó 6 equipos buenos por encima del resto. Los clubes grandes en algunos casos juegan hasta con una cantidad de 50 mil espectadores, los hinchas son muy fanáticos y siguen mucho. Eso sí, se extraña la calentura de un vestuario cuando se pierde un partido, aquí lo toman a la ligera”.

En 2009 volvió a Argentina, para ponerse la camiseta de Guaraní Antonio Franco durante un par de temporadas en el Argentino B, teniendo compañeros que también sabían lo que era jugar en la máxima categoría, como Javier Cappelletti, Sebastián Carrizo y Marcelo Long. A pesar de la experiencia del plantel, las campañas decorosas no alcanzaron para cumplir con el objetivo del ascenso.

Fue así que regresó a su segunda casa, una tierra donde los partidos arreglados y los conflictos religiosos amenazan a cada rato con parar el fútbol. Cuando las canchas no son arrasadas por algún tsunami, claro. Esta vez, su destino fue un equipo de la capital: Jakarta FC (2011/12). “La vida en Indonesia depende mucho de la ciudad en que te toque vivir, el costo de vida no es caro, se vive bien, tranquilo”, comentó. También comparó: “en Jakarta es todo un poco más acelerado, con mucho tráfico. Es muy moderna y diferente a las ciudades que me tocó estar anteriormente”. Y así, entre islas paradisíacas y catástrofes naturales, la carrera de Leonardo Moyano fue llegando a su fin.

Un cordobés afianzado en Indonesia. Bien ahí, culiao.

Los Andes ED copia de Dinamarca Hummel (1989/90)

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Aquel 6 a 1 de Dinamarca a Uruguay en 1986 todavía suena a humillación del otro lado del Río de La Plata. Esa selección danesa sólo alcanzó los octavos de final en el Mundial de México (donde caería 5 a 1 con España), pero así y todo dejó una huella entre los futboleros, incluso en nuestro ascenso.

A la calidad de jugadores como Preben Elkjær Larsen, Jesper Olsen y Michael Laudrup, había que sumarle el detalle de la indumentaria, llamativa para la época, ya que la camiseta (tanto en la titular como en la alternativa) contaba con delgadas líneas rojas y blancas en una mitad. Un arriesgado diseño de Hummel que marcó a esa generación de futbolistas.

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Algunos años después, la modesta empresa ED le rindió este homenaje al equipo europeo a través de Los Andes, equipo al que vestía en el Nacional B. Con el mismo concepto e idéntica disposición de los colores, pero con la publicidad de una medicina pre paga (?), el Mil Rayitas afrontó la temporada 1989/90 con jugadores como Alberto Salvaggio, Martín Román, Javier Maslauskas y el talentoso José María Moreno.

¿Cómo terminó la historia? Con el descenso a la Primera B Metropolitana, porque algo olía mal en Lomas de Zamora

El Porvenir con publicidad sobre el escudo (1998)

El Porvenir Hacedor

A fines de los 90’s, y también ya entrado el Siglo XXI, El Porvenir solucionó la ausencia de publicidad utilizando el nombre del club en el pecho. Uno de los diseños más bonitos era el del escudo gigante, que hacía recordar a esos modelos de varias décadas atrás.

El problema fue que un buen día apareció un sponsor. Y no hubo tiempo para modificar la prenda. Entonces, la marca fue ahí, encima del escudo. Hacedor, una empresa mayorista de artículos de limpieza, fue la que tuvo el honor de arruinar una camiseta casi tan linda como los gestos de Garrafa Sánchez (?).

Banfield de blanco Vs. Temperley de blanco (2000)

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Plena era del marketing, partido televisado, equipos con varios diseños de camisetas, clubes con cierta rivalidad histórica. Nada de eso alcanzó para prevenir algo totalmente evitable: que tanto Banfield como Temperley salieran a jugar su partido por la 22° fecha de la B Nacional 1999/2000 con camisetas prácticamente idénticas. En ambas pilchas predominaba el blanco cortado por una banda diagonal. En el caso del Taladro, de color verde. En el caso del Gasolero, de color celeste. Para colmo, los pantalones negros de los 22 protagonistas no dejaban otra alternativa: había que reconocer a cada equipo mirándoles las medias.

Como suele suceder en estos casos, para el segundo tiempo se resolvió el problema. Banfield cambió de camiseta… ¡Y Temperley también! Los últimos 45 minutos se jugaron con el local vistiendo sus colores invertidos (verde con banda blanca) y con el visitante luciendo su tradicional casaca celeste. Las imágenes no nos dejan mentir:

Pellejero Diego

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Diego Darío Pellejero

Allá por 1991, el gran Cosme Julián Ubaldo Zaccanti seguramente no tenía las mismas preocupaciones que lo asaltarían dos décadas después. La pequeña Florencia aún no conocía ni el jardín de infantes, por lo que el recio marcador de punta no imaginaba que los hombres vivirían preguntando sobre su hija. Sin embargo, en aquel año, ya había alguien que andaba atrás de Zaccanti. De la nena no, mal pensados. Del padre.

Diego Pellejero apenas jugó tres partidos en Primera División, todos en Racing y con un patrón en común: siempre ingresó a pocos minutos del final del partido en reemplazo del mencionado lateral derecho. Fue por el Torneo Apertura, en los encuentros frente a Argentinos, Platense y Vélez totalizando no más de 25 minutos en cancha. En este último, Zaccanti se fue retirado en medio de una ovación al haber convertido los dos goles en la victoria de la Academia. Ovación que se repetiría cuando su angelical niñita pegara el estirón.

El que no volvió a escuchar semejante cantidad de aplausos y vítores (?) fue Pellejero, destinado al ostracismo. Sus próximos registros futboleros fueron varios escalones más abajo, mientras la púber Florencia cursaba la escuela primaria, jugando para San Martín de Burzaco y para Barracas Central en la Primera C. Incluso en You Tube hay registros de un gol suyo para los del sur del GBA.

Finalmente, llegó el retiro y más tarde el momento del Fútbol Senior, acompañando a figuras como el Turco García, Walter Viqueira, el Lagarto Fleita, el Chelo Delgado o Pepe Basualdo. Pero a quién le puede importar todo esto: la hija de Cosme ya había crecido. Así que chau En Una Baldosa, hola Notiblog (?).

DT Error: Carlos Bianchi en la Roma (1996/97)

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Con el antecedente todavía fresco del triunfo con Vélez frente al Milán por la Copa Intercontinental de 1994, el nombre de Carlos Bianchi no era desconocido en Italia. Por eso no fue extraño que Franco Sensi decidiera contratarlo para que repitiera con la Roma los éxitos alcanzados con los de Liniers. Lo que sí causo sorpresa fue el rendimiento del equipo que entrenó el Virrey, que ni siquiera alcanzó a terminar la temporada.

trottaroma

Además del entrenador, a mediados de 1996 llegaron algunos refuerzos que tendrían suerte dispar: Damiano Tommasi (se transformó en un símbolo del club, jugando 10 años con la misma camiseta), Martin Dahlin (tapado por otros delanteros, sólo jugó un puñado de encuentros y en unos meses se fue con más pena que gloria) y  la gran estafa apuesta: Roberto Trotta. El defensor había llegado por 15 millones de liras y, a pesar de ser un protegido del DT, apenas participó en 6 partidos, dejando el club a comienzos de 1997. Tanto el sueco como el argentino consiguieron su merecido espacio en la versión italiana de En Una Baldosa.

roma 1996

Pero las malas decisiones del Virrey no sólo pasaron por los refuerzos elegidos: dentro de los elementos con los que contaba decidió apostar por jugadores más experimentados, relegando así a un joven que pasaba de ser una promesa para convertirse en una realidad. Un tal Francesco Totti, quien años después recordó: «Él quería que me cedieran a la Sampdoria y, si me hubiera ido, no habría vuelto a este club, que es mi casa y mi vida. Ese señor no me permitía vivir el sueño que yo quería». Su antipatía hacia Bianchi fue notoria, al punto que encabezó la oposición interna en el plantel que derivó en el despido del argentino, a siete meses de su arribo.

A portrait of Carlos Bianchi the Trainer of Roma

Carlitos dejó Roma en abril de 1997 con estos números: 31 partidos dirigidos, con 12 victorias, 9 empates y 10 derrotas, válidos por las tres competencias oficiales disputadas. Quedó eliminado en la primera rueda de la Copa Italia (caída 3 a 1 frente al Cesena, en lo que fue su debut al mando del equipo), en 16º de final de la Copa UEFA y la campaña liguera fue mediocre: Bianchi colaboró para el 12º lugar de la Roma, una ubicación que el equipo capitalino no conocía desde 1979 y que al día de hoy no repitió. Al momento de dejar el banco, ni siquiera estaba a salvo de caer en la Serie B, asegurándose la permanencia unas fechas antes del final del campeonato (el equipo terminaría a 4 puntos de la zona roja).

Un año más tarde, el Virrey recuperaría la señal de su celular y comenzaría su idilio con Boca, recobrando la costumbre  de levantar copas en torneos locales e internacionales. Esos festejos y vueltas olímpicas que en Europa no se consiguen.