Diogo 2010

No es la primera vez que esto pasa en el fútbol brasileño y seguramente tampoco será la última. En el estadio Rua Javari, Juventus y Palmeiras B protagonizaban un interesante partido por la tercera división del campeonato paulista. El local necesitaba la victoria para mantener las chances de ascender y el visitante con los tres puntos se aseguraba el retorno a la segunda categoría.

Juventus ganaba 2 a 0, pero Palmeiras B lo empató en el segundo tiempo con dos goles de Diogo. Una chance desperdiciada por el local terminó con la expulsión del arquero del conjunto verde. Diogo, sí, el goleador del equipo, se calzó el buzo y se mandó al arco.

En tiempo de descuento ocurrió lo que nadie esperaba. Un córner ejecutado por Juventus terminó en las manos de Diogo, que sacó rápido y puso cifras definitivas a un partido que depositó al Palmeiras B en la segunda división y acabó con las ilusiones de Juventus.

Sciucatti Carlos

Carlos Raúl Sciucatti

Surgido de las divisiones inferiores de Independiente, Carlos Sciucatti tuvo que armarse de paciencia para tener una chance en la Primera del Rojo de Avellaneda. Recién a los 20 años, en la última fecha del Clausura 2006, ante Rosario Central, pudo sacarse las ganas de debutar entre los grandes, de la mano de Julio César Falcioni.

Delantero de profesión, poco le importó actuar como volante con tal de hacer su estreno en la máxima categoría. Ese día reemplazó al boliviano Lorgio Álvarez y jugó poco menos de media hora. No pudo hacer mucho para evitar la derrota de su equipo ante el Canalla, gracias a los goles de Marco Ruben.

Antes de fin de año, a modo de despedida, jugó su segundo y último partido. En la fecha 18 del Apertura, ante Quilmes, Jorge Luis Burruchaga lo mandó a la cancha a los 33 minutos del segundo tiempo en lugar de Hernán Fredes.

En 2007 fue a la pretemporada con los mayores, pero las ilusiones de consagrarse bajaron de un hondazo cuando a mitad de año quedó libre. Cual amante despechada, agarró sus cosas y se fue a Academia. ¿A Racing? No, a Academia, un modesto club del ascenso colombiano, donde alternó buenas y no tan buenas.

Después de varios meses en los que estuvo libre y otros de búsqueda frenética (?), lo encontramos en el poco convencional fútbol indonesio. Allí parece que no le va tan mal, ya que en los últimos tiempos defendió los colores del Persijap Jepara (2008), Persela Lamongan (2009) y Persidafon Dafonsoro (desde 2009).

Especiales: Cristian Riquelme

Cristian Riquelme (Chanchi)

A diferencia de su hermano Juan Román, Cristian Riquelme inició su camino en el fútbol en la vereda de enfrente, más precisamente en las divisiones inferiores de Platense. Y no le iba mal: en 1997, con 13 años, había sido elegido como el mejor jugador de la Nike Internacional Premier Cup Sub 14 que se disputó en Sudáfrica.

Carismático y entrador, todo lo contrario a JR, ante los micrófonos se despachaba con frases como «no me molesta que me comparen con mi hermano. Pero sé que todo me va a costar el doble, porque siempre me van a exigir que juegue como él» y en una declaración de principios dejó en claro que también tenía algunas coincidencias con Román: «no me gusta correr mucho. Cuando no tengo la pelota, no corro».

«Mi hermano tiene muchas condiciones. Ojalá que juegue dos o tres mundiales. Pero es medio vago, no le gusta ir a entrenarse», sentenciaba el 10 de Boca una década atrás. A Cristian, hincha fanático de Tigre, tampoco parecía importarle demasiado el fútbol profesional. «Me gusta más jugar en el barrio que ir a practicar. Lo que más me duele es no poder jugar con mis amigos», dijo en más de una oportunidad.

Sin embargo, a fines de 2001 estuvo a punto de sumarse a Almirante Brown de Arrecifes, pero no pudo fichar por una inhibición del Calamar y regresó a Vicente López. En 2002 se hizo conocido y no por cuestiones futbolísticas. El martes 2 de abril fue secuestrado y lo liberaron 2 días después, tras un pago de 160 mil dólares.

A mediados de ese año se incorporó a Racing, pero duró poco. Apenas estuvo tres meses en la Academia y retornó a Platense, donde permaneció hasta 2004, cuando vistió los colores de Argentino de Merlo y colgó los botines.

En los últimos años apareció poco y nada. Se lo mencionó como nexo entre el barrabrava Mauro Martín y el 10 de Boca y como una de las razones por las que su hermano se peleó con Diego Maradona y abandonó la Selección.

Especiales: Seijo y Bonilla

Juan Manuel Seijo y Cristian Bonilla

En julio de 2000, la octava división de Argentinos Juniors disputó un torneo juvenil en las Islas Canarias. No sólo eso: lo ganó sin perder ningún partido. En ese equipo, que era capitaneado por Julio Barroso (hoy relegado en el Boca de Alves), se destacaron dos jugadores: el enganche Juan Manuel Seijo y el delantero Cristian Bonilla.

Un mes más tarde, a fines de agosto, el Bicho se consagró campeón a nivel nacional de su categoría, pero sin Seijo ni Bonilla. ¿Dónde estaban? Aquí entran en escena dos personajes, por aquel entonces desconocidos, que intermediaron para que los pibes terminaran, no de la mejor manera, en el fútbol portugués: el pseudoempresario -como lo bautizó el ex presidente del Bicho, Oscar Giménez- argentino Hernán Berman (ex representante de Javier Saviola y actual de Rodrigo fasito Archubi y Nicolás Navarro -a quien ya había tentado para llevarlo al Millonario cuando tenía 15 años-) y el lusitano Jorge Mendes (que en la actualidad maneja los hilos del muchacho de la publicidad de shampoo para la caspa).

Ya en el Viejo Continente, ambos recalaron en las inferiores del Porto, donde no pudieron hacer pie, y pasaron al Salgueiros, donde tampoco pudieron levantar vuelo. En 2003 tomaron caminos distintos; Seijo regresó a Argentinos Juniors, y Bonilla pasó a Lanús. Ninguno de los dos logró jugar oficialmente.

Bonilla regresó a Portugal en 2005, para hacerse bien de abajo. Arrancó en el Ermesinde (2005 a 2007), de la tercera división, y luego se sumó al Desportivo Aves (2007), donde las lesiones lo tuvieron a maltraer, y después desapareció del mapa.

Para Seijo, el panorama tampoco fue muy alentador. Si bien estuvo en el Bicho de La Paternal hasta 2006, debió conformarse con algunos partidos en Reserva. Para colmo, luego de quedar libre se rompió los ligamentos y meniscos. Hace algunos años se remataba al mejor postor, pero parece que se dio cuenta que el fútbol no era lo suyo y se dedicó a estudiar Kinesiología.

Así que vos, niño púber de 15 años con incipiente acné juvenil, que tenés las bolas llenas de comer banco en tu categoría y querés tomarte el avión ante el primer ofrecimiento de cualquier chanta, pensalo bien. Tu historia puede terminar como la de Tévez, sí. Pero también puede terminar como la de Seijo y Bonilla.

Arrechea Yovanny

arrechea

Yovanny Amú Arrechea

Cuenta la leyenda que cuando los padres de Yovanny Amú Arrechea fueron a anotarlo al registro civil de Santander de Quilichao, en el departamento colombiano de Cauca, los atendió un familiar de un reconocido forista de En Una Baldosa, que vaya uno a saber qué hacía ahí.

En realidad no tenemos ni idea si esto fue así o no, pero imaginamos algo parecido. De otra forma no se explica que el homenajeado del día se llame Yovanny y no Giovanni (como Hernández) o Giovanny.

Una vez que decidió que quería ser futbolista, este delantero se sumó a las divisiones inferiores de América de Cali. En 2004 se fue a préstamo al Real Cartagena, que por aquel entonces jugaba en segunda división, y la rompió. Convirtió goles y fue uno de los pilares de la vuelta a Primera. De nuevo en América (2005 a 2006) no pudo repetir las buenas actuaciones y perdió el puesto.

Para cambiar de aire, o quizás para encontrar al responsable de haberle puesto semejante nombre y hacer justicia por mano propia, a comienzos de 2007 llegó a la Argentina para jugar en Rosario Central, que era dirigido por Néstor Gorosito.

Si bien fue Pipo el que lo trajo, Carlos Ischia fue el culpable de mandarlo a la cancha. Durante el torneo Clausura disputó 7 partidos, la mayoría de las veces ingresando desde el banco de suplente en la segunda etapa, y apenas en 2 ocasiones fue titular (sólo en una completó los noventa minutos).

Ojo que la competencia era jodida: adelante tenía a Gonzalo Belloso, Emilio Zelaya, Milton Caraglio y el Puflo Alemanno, y atrás le pisaban los talones los juveniles Gonzalo De Porras y Claudio Velásquez.

A mediados de año rescindió el contrato y retornó al América, que lo mandó al Deportivo Pasto (2008). En 2009 parece que engañó a unos cuantos, ya que fue campeón de la Copa Colombia con Independiente Santa Fe (2009).

Hace algunas semanas, gracias a los amigos del Bestiario del Balón, nos enteramos que se convirtió en uno de los refuerzos de Millonarios, donde también juega el baldosero Hernán Boyero y, por el momento, no le va nada mal. En dos fechas del torneo colombiano convirtió 3 goles para el conjunto azul: 2 para ganarle a Atlético Nacional y otro en la derrota ante el Deportivo Cali.

Escudero Diego

Carlos Diego Escudero

«Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente«, dijo el filósofo chino Confucio, un día que estaba viendo cómo carajo reducir el presupuesto que le habían pasado los albañiles. Unos años más tarde, Pipo Gorosito inmortalizaría el «padre boludo, hijo boludo«. Pero esa es otra historia.

Desde chico y a la sombra de su hermano Marcelo (luego también opacado por su otro hermano, el amigo de Ronaldo), el no tan reconocido Carlos Diego Escudero intentó ser una de las imaginarias 4 columnas de su hogar y al mismo tiempo, ganarse un lugar en el fútbol.

Fue así que, en abril de 1996, dos meses antes de cumplir 16 años, debutó como volante en la primera de Sporting de Punta Alta, donde se mantuvo hasta 2003, con algunas interrupciones. Una de ellas, claro, la que le da forma a este homenaje.

Su incursión por la máxima categoría fue breve y extra oficial, porque si bien integró el plantel de River Plate, su único momento importante se dio en el verano de 2000, cuando Ramón Díaz aprovechó un encuentro televisado, ante Vélez, para mandar a la cancha a varios pibes y algunos rezagados, como Norberto Acosta, Víctor Zapata y Ariel Franco. Esa noche, paradoja del destino, Diego reemplazó a su hermano y pese a que Olé lo calificó con un 5 (estuvo a tono con el resto del equipo), nunca más volvió a vestir la camiseta del Millonario.

Según la Confederación Brasileña de Fútbol, en 2003 habría jugado en el majestuoso Tiradentes Esporte Clube de Santa Catarina y luego regresó a Sporting. En 2004 pasó a Villa Mitre de Bahía Blanca, donde logró el ascenso a la segunda división, siendo una de las figuras del equipo y convirtiendo goles con frencuencia. En 2006 se sumó a Huracán de Tres Arroyos y una temporada más tarde (2007/08) se sacó el gusto de vestir los colores de Almirante Brown en la B Nacional, aunque no pudo evitar el descenso por la quita de puntos que sufrió el equipo de Isidro Casanova debido a los incidentes contra Estudiantes de Buenos Aires.

A mediados de 2009 armó el bolso y salió a conquistar, de una buena vez por todas, el fútbol brasileño al lado de otro argentino, Martín Minadevino. Ambos cayeron en el Joinville, donde conquistaron la Copa Santa Catarina, que otorga una plaza para el torneo de cuarta división de 2010.

Dicen por ahí que Minadevino tuvo una actuación discreta y que por eso tuvo que emigrar una vez finalizado el campeonato. El mismo destino corrió Escudero, aunque jamás pudo jugar oficialmente. «Tuve problemas con la dirigencia, no me cumplieron en algunos aspectos y decidí volverme porque no me gusta cuando no cumplen lo que prometen. No llegué a jugar porque este inconveniente se suscitó previo al arranque de la competencia», contó en una entrevista hace algunas semanas, cuando se incorporó al plantel de Villa Mitre, que intenta volver a la B Nacional.

«Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos«, dijo también Confucio. A lo mejor hay que darle bola.