Screpis Fernando

Fernando Daniel Screpis
La recta final del Clausura 1999 decretó lo que parecía previsible: el descenso de Huracán. Como era de esperarse, en las últimas fechas un grupo de pibes debió afrontar la situación y trató de hacerlo de la mejor manera posible. Asi fue que saltaron a la cancha, entre otros, Alfredo Torres, Leandro Orsi, Mariano Toedtli, Fernando Ávalos, Luis González, Daniel Garipe, Daniel Ledesma, Martín Ríos, Mariano Fornillo, Roberto Chaparro y nuestro homenajeado de la fecha, Fernando Screpis.
En el Globo apenas disputó un partido y quedó en libertad de acción. Luego, para cobrar levantó una inhibición junto a varios conocidos.
A mediados de 2000, armó las valijas y decidió buscar suerte en otras latitudes. Así llegó a Ecuador, donde defendió los colores del Espoli. En el conjunto policial duró poco y se marchó al Viejo Continente en busca de algunos billetes.
En Italia jugó algunos meses en el Benevento (2001), donde tuvo de compañero al argentino Marcos Ariel Correa. Siguió viaje hasta arribar a Suiza, para despuntar el vicio en el Sion (2002).
Años más tarde pasaría por el Inter Riviera Maya (2004) del ascenso mexicano para conocer a Silvio Rudman.
En la temporada 2004/2005, luego de probarse sin suceso en el Numancia y Pontevedra, se unió al Ponferradina de España.
Seis meses después pegó la vuelta para jugar en Talleres de Escalada junto con Lino Billordo, el «Pirata» Czornomaz, Damián Yañez, «Zapatilla» Sánchez, y el actual arquero suplente de Vélez, Ezequiel Cacace.
A mediados de 2006, pasó a Defensores de Belgrano, para encontrarse con Matías «latin lover» Mantilla y festejar goles a lo Riquelme.
Youtubeando nos encontramos con un video de jugadas y goles suyos (hay uno a Rodrigo Burela que no tiene desperdicio).

KeyserSoze

De Souza Marcelo

Marcelo Alejandro De Souza
Que su llegada al fútbol argentino se diera a los 28 años hacía presumir que sólo sería un ave de paso y no tardaría mucho tiempo en cruzar el charco y retornar a su tierra.
Antes de arribar a Vélez Sarsfield, este rústico defensor, a veces volante, nacido en Montevideo en 1975, había desfilado por Racing de Uruguay (1993/1994), Peñarol (1995 a 2001 y 2002/2003), donde se consagró tetracampeón, y Tiajin Taida de China (2001).
En el verano de 2004, por recomendación de José Luis Chilavert, a quien conocía de su paso por el Manya, llegó a Liniers para jugar la Copa Libertadores y el torneo local. Disputó 12 partidos y le convirtió un gol a Boca en el Clausura 2004 en el empate en tres tantos.
El fracaso del Fortín en la Copa (eliminado en primera ronda en un grupo accesible) ayudó a que apenas seis meses después pasara a Instituto de Córdoba para pelear el descenso. Como era de esperarse, después del Apertura se tomó el buque de regreso.
Ese mismo año jugó para la selección uruguaya en las eliminatorias clasificatorias para Alemania 2006.
Luego de su excursión por tierras argentas continuó con su declive, pasó por Deportivo Colonia (2005), donde se encontró con Carlos «cada día me parezco más al Pity» Camejo, Danubio (2005/2006) y Platense (2006) de la segunda división uruguaya.
Desde este año, tras haber coqueteado con el Bolívar, defiende los colores del siempre candidato Deportivo Vida de Honduras al lado del genial Eduardo «Balín» Bennett.

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Flores Carlos

Carlos Flores (Kukín)

Si la vida de Flavio Pedemonti, aquel ex futbolista enviciado de «Todo por dos pesos», fuera llevada a la pantalla grande, el encargado de semejante papel no debería otro que Carlos Kukín Flores, un talentoso volante peruano con excelente predisposición a la vida nocturna, que llegó a Belgrano de Córdoba a comienzos de la temporada 2001/2002.

Venía de actuar en Sport Boys (1991 a 1994, 1998, 2000 y 2001), Universitario (1995), San Agustín (1996), Al-Hilal Riyadh de Arabia Saudita (1996/97), Aris Salónica de Grecia (1998/99), Alianza Lima (1999) y Atlético Paranaense de Brasil (2000), donde sólo disputó un partido amistoso.

En Córdoba apenas jugó un match ante Vélez Sarsfield, en el cual reemplazó a Mauro Obolo a los 29 minutos de la segunda etapa. En su corta estadía conoció a Julio López, Rubiel Quintana, Fram Pacheco, Gastón Martina, un delantero considerado mufa, Julio Mugnaini, Juan Aróstegui y el indultado Bocha Maldonado.

De nuevo en Perú, pasó por Juan Aurich (2002), Unión Huaral (2003), Villa del Mar (2003), Deportivo Wanka (2004), Universitario (2005), Sport Ancash (2007 y 2008/09), Colegio Nacional Iquitos (2009) y Cobresol (2012). Y por supuesto, siguió sumando etapas en su gran amor, el Sport Boys (2002, 2004, 2008 y 2010). En el exterior, además, vistió la camiseta del Deportivo Pereira de Colombia (2008).

En 2005, cuando lo contrató Universitario junto al ex Racing Jhon Galliquio, fue dirigido por José Horacio Basualdo. «Si sabes que sufres del estómago por qué no te cuidas. Deja de comer cebiche, cuida tu salud porque así será difícil que puedas estar en el equipo cuando empiece el campeonato», le dijo el Pepe, que, cansado de las actitudes del jugador, lo terminó marginando del plantel, hecho que provocó la salida de Flores del conjunto limeño. Kukín tardó casi dos años en volver a las canchas. Claro que durante su ausencia no dejó de ser noticia: estuvo internado por mala conducta, se convirtió al cristianismo y al poco tiempo golpeó a la madre de su hijo, y hasta amenazó con suicidarse.

Fue su eterna conducta autodestructiva la que lo marginó de la selección nacional, con la que apenas disputó un amistoso contra Holanda en 1998 y un partido oficial por la eliminatorias clasificatorias para el Mundial de Corea/Japón 2002 ante Colombia.

Durante los últimos años de su carrera y los que siguieron a su retiro en 2012, continuaron los escándalos: se cayó de un cuarto piso, fue encontrado desnudo en la vía pública y hasta participó de una competencia de baile en televisión.

El 17 de febrero de 2019 murió a causa de un paro cardiaco en su casa del barrio limeño de San Miguel. Tenía 44 años.

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Borda Ariel

Ariel Esteban Borda
Poco se sabe de este defensor nacido en Santa Fe en 1979. Apenas se conoce que asomó en la Primera de Nueva Chicago en 1998 en épocas de B Nacional. Con el Torito de Mataderos logró el ascenso a la A en 2001 y bajó en 2004. En el interín cosechó la nada despreciable suma de 30 partidos en Primera, varios de ellos desde el arranque.
Durante su estadía vio pasar a Jonathan Santana, Ariel Carreño, Diego Ceballos, Daniel Tilger, Oscar Gómez, Ezequiel Amaya, Julian Kmet, Nahuel Fioretto, Leonel Martens y Fernando «Teté» Quiroz, entre otros. Además, se aferró a la religión gracias a Jesús.
Decidió hacer del perfil bajo su estilo de vida y semanas después de haber jugado en la máxima categoría se sumó a Douglas Haig de Pergamino (2004) para disputar el Torneo Argentino A.
Seis meses más tarde se marchó del club y nunca más se lo vio en una cancha de fútbol, al menos jugando.
Desconocemos si en la actualidad se gana la vida vestido de empanada que baila, es hombre tarjeta de crédito o si se calza el caluroso traje y hace las veces de Oso gatero en los partidos de ascenso.

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Russo Pablo

Pablo Daniel Russo
Fue difícil. Hacerse un lugar en la Primera de Banfield rodeado de Pablo Lezcano (no éste), Ariel López (tampoco éste), Ariel Suligoy (no el astro del PC Fútbol, sino uno trucho), Yari Silvera, Gustavo Carraro, Ariel Fontela y demás, no era una cosa sencilla.
Pese a sus compañías baldoseras, Pablo Russo pudo darse el gusto de debutar en la Primera del Taladro en el año 2002. El uruguayo Luis Garisto fue generoso y lo hizo ingresar en varias ocasiones promediando el segundo tiempo para que compartiera la cancha con Javier Sanguinetti, Ivan Moreno y Fabianesi, José Luis Sánchez, Josemir Lujambio y Daniel Bilos, entre otros.
Luego, las participaciones se fueron dando en forma más espaciada y a comienzos de la temporada 2003/2004 se alejó junto a otros 18 futbolistas.
Sin ofertas del medio local decidió tomarse el buque y cruzar el charco. Del otro lado del río, se incorporó a River Plate para conocer a Deivis Barone.
En 2004 fue transferido a Cerrito, donde convirtió 6 goles. Un año después, tras estar a prueba en Olimpo de Bahía Blanca, pegaría el salto de calidad al sumarse a Peñarol. En el Manya ilusionó debutando con gol, pero luego, durante el resto del año, apenas repitió en 2 oportunidades. Al menos jugó al lado de Marcelo Tejera, Gabriel Cedrés, Fabián Césaro y Claudio Flores.
En 2006, pese a la llegada de Luis Garisto a Peñarol, retornó a Cerrito, donde permanece en la actualidad.

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Lastagaray Agustín

Agustín María Lastagaray Toledano

Se equivocó de profesión. Pudiendo haber chapeado con su doble apellido en las canchas de rugby junto a Fernández Miranda y Fernández Lobbe, eligió la redonda y tuvo que lucharla demasiado. De entrada la pasó mal, el karma de las lesiones por su físico lo persiguió desde las inferiores.

«Llegué de Necochea a los 15 años y me parecían todos gigantes. No había tenido el desarrollo que los otros chicos de mi edad ya habían ganado. Recién en el CEFAR pude empezar a crecer y hoy, a los 24, soy parte de un plantel profesional. Cuando estuve en las inferiores de Central, tuve compañeros que tenían potencial pero no llegaron, porque, perjudicados por la mala alimentación, se lesionaban con facilidad», contó alguna vez a la extinta revista Un Caño.

Arrancó en Independiente, donde se dio el lujo de entrenar junto a Norberto Scoponi, Gabriel Milito, Alfredo Cascini, Esteban Cambiasso, Daniel Garnero, José Luis Calderón, Claudio Graf, Mauricio Hanuch y Livio Prieto, entre otros.

Sin oportunidades de jugar oficialmente, pasó a Rosario Central. En Arroyito, durante bastante tiempo, compartió encuentros de Reserva junto a Leonardo Talamonti, Emiliano Papa, Luciano Figueroa, Leonardo Borzani, y también Germán Leonforte, Diego Acoglanis, Mauro Poy, Juan Grabowsky, Mariano Echagüe. Tampoco debutó en Primera en el Canalla y fue dejado libre.

Se recluyó en el CEFAR, donde luego de 2 años arregló con Quilmes. En el Cervecero por fin logró jugar en la categoría grande del fútbol argentino. Debutó en la fecha 18 del Clausura 2005, ante Boca, reemplazando al Champeta Velazquez. Siete días después, repitió la experiencia ingresando por Gabriel Peñalba en el empate ante Gimnasia LP.

Con el objetivo cumplido, en 2006 se olvidó de su pasado y se fue a pelearla en el Torneo Argentino B con los colores de Villa del Parque de Necochea. Sin embargo, en su mejor momento futbolístico se fracturó el peroné.
«La lesión se me produjo en una acción en la mitad de la cancha, yo voy a buscar una pelota con un volante de Alvarado que se resbala, se cae para atrás, y yo tratando de aguantarlo se me va la pierna. Él se sigue cayendo, yo no lo podía aguantar más, y ahí fue cuando escuché dos «trac» seguidos y dije bueno, estoy quebrado. En el momento no me soltaba el tobillo por miedo a que me quedara colgando, pero dentro de todo por suerte no fue expuesta, solamente el peroné que estaba quebrado… en el momento me largué a llolar porque no lo podía creer. Además, yo estaba seguro que el partido ante Alvarado lo ganábamos. Ellos estaban muy nerviosos, la gente no alentaba, el técnico se movía constantemente, el que me marcaba a mi estaba amonestado y no me podía tocar más. Todos detalles que me aumentan la bronca y la impotencia», le dijo a un medio local.

«Cuando vine en octubre de México después de tener una prueba en Toluca y otra en Puebla, ya el «Tolo» Gallego me había dado la palabra de que en diciembre volviera que me iba a incorporar. Yo tuve una prueba en tierras aztecas, les gustó mi forma de jugar, pero no me pude quedar porque estaba cubierto el cupo de extranjeros. La expectativas las sigo manteniendo, y no me arrepiento de haber jugado acá, porque encontré ritmo de juego y además conocí gente espectacular», dijo sin lamentarse.

Totalmente recuperado, a principios de 2007 viajó a El Salvador para sumarse al Club Deportivo FAS, donde comparte plantel con un baldosero de ley como Pedro Aguírrez, haciendo alarde de ser un delantero sin gol.

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Tagliani Nicolás

Nicolás Tagliani
Volante ofensivo devenido en delantero surgido de las divisiones inferiores de Estudiantes de La Plata. En el Pincha, donde jugó entre 1996 y 1998, conoció a baldoseros de la talla de Cristian La Grottería, Sergio Catán, Martín Mazzuco, Martín Fúriga, Roberto Lanfranchi, Mauro Scaloni, Juan Martín Turchi, Leandro Temporini, Gonzalo Pavone y Raúl Román Garay, entre otros próceres indiscutidos de este sitio.
Extravagante (tiene un piercing en la lengua, otro en el ombligo y varios tatuajes) y conflictivo, nunca se pudo afianzar en ninguno de sus equipos y de todos se terminó marchando al año o antes.
Sin lugar en el conjunto platense, para la temporada 1998/1999 pasó a préstamo a Quilmes en la B Nacional.
A la temporada siguiente llegó al Viejo Continente para sumarse al Delemont suizo.
En 2000 cruzó la Cordillera de los Andes. Primero defendió los colores de Palestino (2000/2001), donde disputó 25 partidos y convirtió 13 goles. Luego pasó al Cobreloa (2001/2002), donde anotó 3 goles en 24 encuentros y disputó la Copa Libertadores, pero todo terminó mal. En un partido ante Huachipato se quitó la camiseta naranja y la arrojó con violencia al césped. Semejante reacción, de cara a la tribuna de su equipo, provocó su separación del plantel y la salida de Oscar Malbernat como director técnico.
Al poco tiempo arribó a Colo Colo donde, para no ser menos, se marchó con escándalo.
El 11 de octubre de 2002 fue detenido por los carabineros junto a Vicente Principiano por manejar en estado de ebriedad. Los dirigentes colocolinos le ofrecieron la continuidad en el equipo pero con la reducción del 50% del sueldo, lo que Tagliani no aceptó.
«Ni siquiera estaba de acompañante, yo estaba en mi auto y Vicente (Principiano) en el suyo. A mí me sintieron el olor en la boca y vieron que no tenía nada, así que yo pasé desapercibido, y a Vicente le salió la alcoholemia, y fue a Vicente que le paso todo esto», aseguró sacandose la responsabilidad y poniéndose en el lugar de víctima.
«A mi metieron en una bolsa, pero yo lo asumo por haber estado con él. Asumo el error y pedí disculpas a quien le haya hecho mal, y que a mi que me digan que tengo un carácter de mierda, que soy muy especial, que no tengo amigos, que me digan eso, porque realmente soy así»
Por su parte, Principiano también cayó en la volteada, «Yo pensé que en el momento en que él se la tenía que jugar, iba a decir ‘las cosas me pasaron a mí. Nicolás no tuvo nada que ver».
Como si algo le faltara a estar historia, lo acusaron de cosas para nada agradables: «Se ha rumoreado de que soy pedófilo y drogadicto. En el club estaban hablando de que en el regreso desde Australia me había metido con una chica de 12 años. Lo único que falta es que digan que soy pedófilo. A todos lados que voy me relaciono con cualquier ser humano, pero por mi cabeza no pasa tener relaciones sexuales con un ser humano de 12 años»
En el Cacique dejó un saldo de 23 partidos jugados y apenas 1 gol convertido.
En 2003 pasó por Alianza Lima de Perú, donde disputó la Copa Libertadores. Sobre su rendimiento el presidente del club limeño dijo: «Es un jugador que no marcó diferencias. Hoy culmina su contrato. No hemos tenido diálogo con él, pero no seguirá. no porque reclame mucho, sino por que su producción no fue la esperada, estuvo más en la banca. Hasta Waldir Saénz hizo más goles»
Terminó sobresaliendo más por su relación con la modelo Angie Jibaja, a quién se llevó a vivir a Bolivia cuando fue transferido al Jorge Wilstermann (2003/2004).
Los últimos años de su carrera se convirtieron en un derrotero de clubes. Pasó por Unión Atlética Maracaibo (2004) junto con Lucas Bovaglio, el argentino Guillermo Beraza y el brasileño Caté, Real Cartagena de Colombia (2005) y Aris de Grecia (2005).
Actualmente juega en el Football Club Vado, de la Serie D de Italia.

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Florentín Hernán

Hernán Teodoro Florentín
Defensor paraguayo con apellido baldosero nacido en Ipané, un pueblito ubicado a 30 kilómetros de Asunción, el 1 de julio de 1977. Se inició en Coronel Thompson y más tarde se unió a las divisiones inferiores del Sport Colombia.

A los 20 años disputó con su país el Mundial de la categoría en Malasia. Luego llegó a la Argentina para jugar nada más y nada menos que en Boca Juniors. Apenas pudo participar en 2 encuentros por la Supercopa 1997 y 2 por el Clausura 1998. Compartió entrenamientos y minutos en cancha con Diego Maradona, Claudio Caniggia, el clon del Cani, Diego Latorre, un DJ y baldoseros como Pablo Islas. En su corta estadía en el Xeneize se rompió los ligamentos del tobillo derecho, debió estar nueve meses parado y perdió mucho terreno.

Al año siguiente se marchó cedido a Racing pero no fue tenido en cuenta. En la Acadé conoció al Gato Sessa, Matute Morales, Gonzalo Gaitán, Fabio Giménez, Pedro Ojeda, un ignoto brasileño llamado Hamilton Fernandes y el eslabón perdido.Encontró un poco más de continuidad en Ferrocarril Oeste (1999) al lado de Adrián Máquina Giampietri, Gastón Vales, Martín Tartara, Emerson Panigutti, Nicolás Ascencio, Sergio Comba, Fabián Cancelarich, entre otros.

En 2000 integró la selección paraguaya que disputó el Preolímpico Sub 23 en Brasil junto a Justo Villar, Paulo da Silva (ex Lanus), Claudio Morel Rodríguez, Nelson Cuevas y Roque Santa Cruz. Posteriormente, luego de caerse su pase a Quilmes fichó con All Boys en la B Nacional. El 28 de octubre de 2000 será un día que jamás olvidará. Jugaban All Boys y Central Córdoba de Rosario por la décima fecha de la zona metropolitana. Volvía luego de estar un mes lesionado y promediando la primera etapa chocó su cabeza contra la de Gabriel Medina en un salto y en la caída sufrió un fuerte golpe en la nuca. Fue atendido y siguió en la cancha. Minutos después, se desplomó sobre el césped cuando no estaba siquiera en la disputa del balón. Sufrió un paro cardiorrespiratorio que los medicos del Albo lograron pararle a tiempo. También perdió el conocimiento y todo derivó en un derrame cerebral.

«Me sacaron con una camilla y vomité en el vestuario. Ahí ya me sentía mal. Pidieron la ambulancia; estaba acostado en la vereda del club y me dio el primer paro cardíaco. Hasta ese momento me acuerdo. Y en el trayecto al hospital -en donde luego me operaron por un derrame cerebral- tuve dos paros cardíacos más. El médico de All Boys, Daniel Tomasone, me salvó, porque me hizo respiración boca a boca», dijo dos años después.

Fue internado en estado de coma y se despertó una semana después. «Estar en coma es como estar muerto, porque no sentís nada. En el día 17 abrí los ojos y sentí que me hablaban, pero como a tres cuadras de distancia. Pensé que estaba soñando, porque la primera persona que vi en el hospital fue a mi mamá y ella estaba en Paraguay durante el accidente».

«Yo pedí ver la jugada del accidente. Quería saber cómo había sido, si alguien había tenido la culpa. Pero ví que fue una acción desafortunada. Cuando esté de nuevo en una cancha, tal vez me cuide más», aseguró.
Con la vista puesta en su retorno al fútbol durante 2001 comenzó un trabajo intenso de rehabilitación en una pileta y un gimnasio. Sin embargo las secuelas estaban vigentes y una parálisis en la parte izquierda del cuerpo le impedía moverse sin dificultad.

Dos años después del accidente, en octubre de 2002 le decía al diario La Nación: «No descarto la posibilidad de jugar, pero según los médicos es difícil que pueda volver. Estoy mejorando bastante y voy a seguir trabajando día tras día para regresar al fútbol, que antes del accidente lo era todo para mí. Si no puedo, quiero hacer algo ligado a la actividad, como la dirección técnica, por ejemplo. Me estoy mentalizando para esto».

«Estoy haciendo valer mi seguro de futbolista. All Boys me ofreció una plata que yo no acepto, porque es poca y me alcanza sólo para cuatro años. Yo todavía tenía una proyección de diez años para seguir jugando y quiero justificarlo por ese lado. Menos mal que Futbolistas Argentinos Agremiados me está ayudando bastante; hablo mucho con Sergio Marchi (titular de FAA), pero no ocurre lo mismo con los dirigentes de All Boys. Excepto su presidente actual, nadie se acercó para saber cómo andaba».
«Lo más importante es que estoy vivo. Le doy gracias a Dios por estar bien; él es el único que dirá si volveré o no a ser futbolista. Sé que si no puedo jugar, la vida no se termina acá».

Como por arte de magia, después de aquella entrevista, se hizo imposible ubicarlo. Algunas versiones lo vincularon a Cerro Porteño y Godoy Cruz de Mendoza. Otras mejor rumbeadas dicen que se radicó nuevamente en Paraguay y es DT.
Se agracederá cualquier información certera sobre su paradero.

KeyserSoze