García José Luis

José Luis García (Pipi)
Había que apurarse a escrachar a este joven de 22 años antes de que se esconda en el anonimato detrás de su confundible apellido.
Es que si bien aún le resta tiempo para demostrar sus cualidades, ya pasaron cuatro años de su debut en San Lorenzo de Almagro y apenas ha acumulado 8 partidos en primera división.
Surgido de las inferiores del Cuervo en donde el coordinador Gabriel Rodríguez lo llegó a comprar con Pablo Aimar, siempre se desempeñó como enganche detrás de Romagnoli, Montillo y Barrientos y fue Rubén Insúa quien en el Clausura 2003 lo mandó a la cancha en una recordada victoria por 4 a 0 en un clásico ante Huracán. Aquella tarde reemplazó a Chatruc y todo fue tan dulce, que hasta se comió un Lipo.
En ese mismo campeonato volvió a ver acción en la última fecha y curiosamente el equipo volvió a ganar.
Sin embargo ese dato no sirvió de mucho y nadie creyó estar frente a un talismán. Y justamente esa especie de mito se cayó a pedazos cuando terminó yéndose al descenso con Olimpo en el 2006.
Previo a aquella temporada, el presidente del club de Bahía Blanca, Jorge Ledo haciendo gala de su gran conocimiento futbolístico o muestras claras de arreglo con su representante, confesó a una radio local: «A García lo traje yo y es una apuesta personal. Va a usar la camiseta 10».
Dicen los que lo vieron, que en uno de los 6 partidos, alguna vez a punto estuvo de patear al arco.
Con la pérdida de la categoría consumada tras la promoción, sonó en Almagro, pero prefirió salir a «robarla» por el exterior donde aún no era conocido.
Pasó un semestre por el Morelia B (2006) del ascenso de México y luego recaló en la Universidad de Chile (2007). Revisando los diarios trasandinos de la época, lo presentaron como «la nueva joya azul», «el último chichecito a pesar de ser un pendex», «el doble de Carlitos Tévez» y «con más fe que la lola del 14».
A pesar esas caricias, no sorprendió verlo a los seis meses visitiendo los colores de otro club. Actualmente se encuentra paseando por el Sportivo Luqueño de Paraguay y a punto de perdérsele el paradero, es necesario este homenaje, para evitar su huída.

Cucu

Martelli Nicolás

Diego Nicolás Martelli
Su fulgurante figura apareció en la Primera de Argentinos Juniors cuando nadie la esperaba. Es más, su debut se produjo el 6 de noviembre de 2000, en la olvidada continuación de un partido suspendido por lluvia ante Racing por el torneo Apertura de ese año.
Nacido en 1982, en Villa Adelina, el chico Martelli había hecho las inferiores en el Bicho y después de esa presentación irregular volvió a tener más continuidad en la temporada 2001/02, con el Checho Batista de técnico. Sus encuentros consagratorios fueron dos: uno ante Colón (ingresó en el segundo tiempo cuando perdían 2 a 1, volvió loca a la defensa sabalera y ganaron 3 a 2) y otro ante Unión (donde marcó su único gol en Primera). Con 14 partidos en la máxima categoría y un futuro promisorio, no pudo zafar del descenso colectivo y tampoco del individual, ya que imprevistamente en La Paternal optaron por prestarlo a otra institución de la B Nacional.
Así fue como cayó en el vapuleado Almirante Brown de Arrecifes, donde sólo disputó el Apertura 2002 (5 goles en 15 partidos) y antes de caer al Argentino A volvió a Argentinos (2003) para terminar de consolidar sus pasos. Sin embargo, a su regreso no fue tenido en cuenta y lo dejaron libre después de algunos meses.
Su próximo destino fue Colegiales (2003/04), en la Primera B, evidenciando un prematuro derrumbe de su trayectoria. En el tricolor jugó 14 cotejos y marcó 3 goles, pero tampoco pudo evitar la pérdida de la categoría (sí, se fue a la C).
Con 3 descensos en el bolsillo (ó 2 y 1/2 para los meticulosos) y las puertas de La Paternal totalmente cerradas, se corrió un poquito del mapa y se fue hasta Vicente López para romperla en Platense (2004), en la Primera B. Lamentablemente sólo jugó el Apertura y rescindió su contrato de común acuerdo con los dirigentes. En 2005 pasó a Atlanta para darse el lujo de compartir vestuarios con Dobler, Albarracín y Pepe Monje. Pero ese fue el único placer que obtuvo porque dentro de la cancha casi que ni se lo vio.
Después de un tiempo en el que no dio noticias, en el 2007 retomó su relación con la notoriedad cuando se puso la camiseta FC Tres Algarrobos (sí, él también algo robó), conjunto que este año disputó el Torneo Argentino C (ahora está en el B). Se ve que le comentaron que no hay Argentino D y eso lo entusiasmó. Es lógico. Hasta los trapecistas más experimentados algún día se cansan de la estresante tarea de caminar sin red.

Juan Pordiosero

Bocco Pablo

Pablo Alberto Bocco
En mi país es muy común que desde muy pequeños los niños se interesen por el futbol y así sucedió conmigo”. Con esa frase Pablo Bocco intentó explicar, en una de sus tantas notas en el exterior, el motivo que lo llevó a elegir su profesión. Siguiendo esa lógica, el 95% de la población masculina de la Argentina se hubiese dedicado a lo mismo. Pero la realidad indica que sólo unos pocos logran desarrollarse en la actividad profesional después de los típicos pasos de la niñez.
Este delantero de olvidada trayectoria por estos pagos tuvo algo más para ser futbolista: un particular olfato. ¿Para marcar goles? Sí, pero siempre alejado de los grandes acontecimientos.
Cuando los tuvo que hacer con la camiseta de Belgrano de Córdoba (1993 a 1996), no apareció. En 55 partidos oficiales en el Pirata sólo marcó en una oportunidad (también hizo uno ante Mandiyú por la Copa Centenario). Es verdad que la mayoría de las veces actuó un puñado de minutos, ingresando desde el banco. Pero haber peleado el puesto con el Tano Spallina y al Perro Arbarello tampoco era un escollo imposible de superar.
Obstinado y luchador pero deficiente a la hora de definir, su juego junto al Luifa Artime no colaboró para evitar el descenso al Nacional B. Allí también defendió la divisa celeste en la temporada 1996/97, aunque con menos participación. Sólo 5 encuentros y 1 gol.
Luego, por sugerencia de un representante, llegaría al ascenso mexicano, donde lograría algo de reconocimiento gracias a sus rachas positivas, siempre mitigadas con sequías desesperantes.
Primero anduvo por la Real Sociedad de Zacatecas (1997 a 2000) y a continuación en el Toros Neza (2000/01), donde perdió una final con el Atlante y tuvo que quedarse en la Primera A (segunda división). Su carrera, irregular por cierto, continuó en los Leones de Zacatepec (2001/02) y tuvo un regreso a este país cuando jugó para Estudiantes de Río Cuarto en el Torneo Argentino A.
Tiempo después pegó otro salto internacional cuando desembarcó en el Motagua de Honduras (2002/03), equipo que no se salvó de sufrir la amnesia goleadora del atacante. El tema escapó de los límites del terreno de juego y un periodista incisivo, conocedor de la costumbre del ex Belgrano (que había prometido 9 goles en el torneo), fue directo al grano. Y recibió una respuesta diplomática.

-¿Qué pasa con los goles?

Creo que en el departamento que más adolecemos es la parte ofensiva. Todos tenemos cosas que perder y ganar y aquí los jugadores responsables de anotar somos los delanteros. A nosotros se nos están complicando las cosas. Yo soy quizás uno de los que más está perdiendo porque la directiva apostó mucho por mí, mi trayectoria indica que siempre fui el goleador del equipo y ahora no lo estoy haciendo, pero bueno, lo tomo con toda la tranquilidad posible y con la responsabilidad que me corresponde.

Se ve que a los directivos el departamento que más le adolecía era el de 2 ambientes que le estaban alquilando al argentino, porque al terminar la temporada lo dejaron ir con sus correctas excusas a otra parte.
Dos años en el Támpico Madero de México (2005 a 2007) le sacaron las ganas de seguir deambulando por el norte y a medidados de este año recaló en el Deportivo Roca de Río Negro para seguir haciendo goles (según él, lo que mejor hace) junto al ex Platense Gustavo Guevara y al arquero paraguayo César Velázquez.

Juan Pordiosero

Cepeda Diego

Diego Rubén Cepeda
Volante central o por izquierda cordobés nacido el 30 de enero de 1982 y surgido de la inagotable cantera de Boca Juniors.
En 1999 como integrante de la selección nacional Sub 18 viajó a Holanda para hacer de sparring a la Selección Mayor que debía enfrentar al equipo naranja (aquel amistoso en el que Andrés Guglielminpietro entró en el segundo tiempo y se fue reemplazado). Además formaban parte de ese grupo: Julio Arca y José Belforti (Argentinos), Mauro Rosales y Daniel Orellana (Newells), Livio Prieto y Franco Beliggia (Independiente), Walter Zunino (Platense), Sergio Páez (Boca), Agustín Orión (San Lorenzo), Diego Velázquez (Ferro), Javier Becerra y Javier Muñoz Mustafá (Rosario Central). Muy pocos volvieron a ponerse la celeste y blanca, algunos continúan en Primera, un par en el ascenso, otros son baldoseros y más de uno desapareció del mapa.
El gran visionario Jorge Bernardo Griffa dijo sobre él: «Tiene una zurda buenísima. Aprendió a controlar su temperamento y a dosificar su esfuerzo. Además, le pega excelente a la pelota».
En 2001 Carlos Bianchi lo llevó a la pretemporada y hasta lo hizo jugar algunos minutos ante Independiente y River (siendo reemplazado por el Chicho Cortés).
No tuvo chances de jugar oficialmente y para colmo, a mediados de año, una rotura del ligamento lateral interno, menisco externo y ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda producto de un planchazo lo dejó inactivo por seis meses.
Una vez recuperado, durante el primer semestre de 2002 viajó a Suiza para incorporarse al Lugano junto a Roberto Colautti. El comienzo de la temporada 2002/2003 lo encontró jugando en la B Nacional para Belgrano de Córdoba. A principios de 2003 retornó a Boca, pero como era de esperarse, con Carlos Bianchi en el banco no jugó ni un segundo y quedó libre al igual que Mauro Astrada, Silvio Dulcich, Pedro Méndez, Julio Marchant, Matías Arce, Adrián Guillermo, Leonardo Verón, Esteban Cardinale, Esteban Herrera, Gabriel Christovao y Ezequiel Molina.
En 2004 estuvo en el Selangor de Malasia junto a Brian Fuentes. A mediados de ese año volvió al país y aceptó un ofrecimiento de Chacarita para ser dirigido por un conocido suyo como Ernesto Mastrangelo y jugar con varios ex Boca. Mastrangelo duró solo un par de fechas (lo reemplazó Clausen) y tras esta exótica experiencia que casi termina en la Primera B Metropolitana, Cepeda quedó libre.
En agosto de 2005 durante algunos días entrenó con el plantel de Atlético de Rafaela, pero no convenció al técnico. También sonó como posible refuerzo de Mitre para disputar el Torneo Argentino B. Días después fichó con Juventud de Pergamino en el galáctico Torneo Argentino A.
Fiel a su estilo nómade, a mediados de 2006 mudó sus devaluados servicios a Centenario de Neuquén, para jugar con glorias retiradas del fútbol argentino como Alfredo Cascini.
Pero en circunstancias extrañas, a los pocos días rompió el vínculo con el club neuquino para esconderse en el mayor de los anonimatos.

KeyserSoze

Tejerina Lautaro

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Lautaro Tejerina
Santa Tejerina es amiga de los que creen en el ángel salvador,
en ese que está siempre en un lugar presente
para que no pase lo peor…

Sin embargo, aunque la canción diga lo contrario, lo peor pasó. Porque el jugador en cuestión, además de ser blanco de todas las miradas por un duro episodio que protagonizó una joven jujeña con su mismo apellido, apenas pudo disputar 67 minutos en primera división.
Si bien la carrera realizada hasta el día de hoy tiene más que ver con la de un jugador que la pelea por el ascenso del interior, el hecho de haber participado de 1 partido en la A, lo hace merecedor de un homenaje, pues como advertimos siempre, ¿si no se acuerda este sitio, quién?
Nacido en Capital Federal el 6 de septiembre de 1983, realizó las divisiones inferiores en Almagro, club en el que tuvo su debut oficial en la fecha 11 del torneo Apertura 2004 ante Estudiantes de La Plata.
En esa oportunidad contó con la fortuna de reemplazar al desgarrado Alejandro Baigorria a los 23 del primer tiempo, aunque lamentablemente no sólo el Tricolor perdió, sino que además fue también su despedida. El diario La Nación lo calificó con un 4, pero El Día fue más bonadadoso y le otorgó un 5 y un comentario alentador: “Era su debut y no desentonó”.
Siendo lateral volante, aprovechó esa polifuncionalidad para permanecer un año más en el equipo, aunque de retorno al Nacional B no tuvo nuevas chances.
A partir de ello, aprovechó las regalías del “turbio” Real Arroyo Seco (2006) y se mandó a mudar para disputar el Argentino A Víctor Humhofe y Yair Rodríguez.
Tras una tibia campaña y su nula participación, quedó libre y anduvo entrenando con los jugadores libres de Futbolistas Agremiados a la espera de una oferta, que finalmente llegó.
Lautaro volvió a hacer las valijas y se mudó bien lejos, más precisamente a Catamarca donde llegó al Atlético Policial (2007) tirando un tiro y haciendo humo: “Vengo a buscar el ascenso”, dijo en su presentación.
Con el desafío planteado y el Argentino B en marcha, tendrá que esforzarse en forma exagerada, porque el equipo de momento no demuestra demasiado.
Habrá que esperar entonces hasta mediados del año próximo, tiempo suficiente para que Tejerina teja una buena excusa ante la evidencia que el objetivo no se cumplirá.

Cucu

Gómez Rubén

Rubén Gabriel Gómez
El Clausura 2004 recibió a Nueva Chicago con la soga al cuello en cuanto al tema descenso. Venía de salir último en el Apertura 2003 y de una deplorable actuación en el Clausura 2003. Para mantener la categoría, el Torito debía hacer un campañón y eso pintaba muy díficil mirando la nómina de los jugadores.
Encontrar nombres como el del killer Germán Basualdo, Ariel Graña, Julián Kmet, Elvio Martínez, Livio Prieto, Daniel Tilger y el hombre con menos poder de gol de la historia, Martín Mandra, invitaban a ver al equipo de Mataderos en segunda división a mediados de año.
Cada partido fue matando la espera y a fin de cuentas, en la tabla sólo superó a Chacarita (que también bajó) y Rosario Central.
Este panorama irreversible le abrió la puerta de Primera División a varios pibes de las inferiores con el objetivo de foguearlos y retornar a la máxima categoría en el menor tiempo posible. Así fue que chicos como Nicolás Sanchez, Daniel Pogonza y Rubén Gómez tuvieron minutos en cancha.
Nacido en febrero de 1983, Rubén Gabriel Gómez debutó en el Torito (2004/2005) ante Racing en la décimosegunda jornada. Luego, sumó otros 5 encuentros (sin goles) antes de descender.
Ya en la B Nacional, conoció a Félix Benito, al marplatense Fabricio Simone, y al reemplazante de Mandra por decantación, el ex San Lorenzo, Alfredo Nicolás Guevara.
Terminada la temporada, se unió a Social Español (2005/2006) para ser dirigido por Pachorra Smaldone en la Primera B Metropolitana. Después de esta experiencia viajó hasta Lincoln para jugar en El Linqueño (2006/2007), hogar de la rústica dinastía Schiavi.
A mediados de 2007, decidió volver a la Primera B, vestir los colores de Acassuso y de esta manera, encontrarse con el jugador de la selección de fútbol playa, Matías Vegnaduzzo.

KeyserSoze

Méndez Luciano

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Luciano Méndez
Bajo la austera filosofía del «campeonato económico» Vélez Sársfield incorporó poco y barato para encarar el Apertura 2003. Fue así como se sumaron a la pretemporada tres jugadores desconocidos para el ambiente de Primera División. Uno de ellos, Sebastián Peratta, llegó a pedido de Carlos Ischia y con el correr del tiempo se transformó en el arquero titular. Otro, Maximiliano «el treinta y cuatrooooo» Flotta, le hizo un recordado gol a Racing y con ese antecedente salió a robar por el universo. El restante, el tandilense Luciano Méndez, fue y será un verdadero ignoto para el hincha fortinero, que ni siquiera lo alcanzó a disfrutar en un partido oficial.
Sólo se sabe que entrenó en Liniers durante la temporada 2003/04 y que además de definirse como un «delantero veloz«, también fue rápido para notar las diferencias entre el amateurismo y el fútbol de AFA: «nunca había estado en un plantel profesional (NdR: tenía 22 años). Y la verdad que son chicos espectaculares. La gente de acá, los del restaurant, masajista, utileros, todos me brindaron un trato bárbaro«. Y agregó «en Tandil no se acostumbra a trabajar en doble turno porque es la Liga del Interior. Y el que no trabaja, estudia y, como no es profesional, hay otras actividades que son más necesarias que el fútbol, que se juega por un hobbie. Nadie gana plata para vivir con esto«.
En la ciudad de la piedra movediza había actuado para Independiente (2002/03) y después de un paso por el Deportivo Madryn (2004) regresó para vestir los colores de Deportivo Santamarina (2005), Unicén (2005) y Grupo Universitario (2005/06). En ese último club, donde había tenido un pequeña experiencia en los comienzos de su carrera, también conoció al ex Racing Gastón Harguindeguy e hizo dupla con Leo Serfaty.
Desde hace un tiempo está en el bajo fondo del ascenso italiano y suele juntarse con el rusito Gonzalo Zolimato, otro atacante tandilense que la rompe jugando…al hockey en el H.C. Novara Old Black.

Juan Pordiosero

Barbosa Joel

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Joel Enrique Barbosa
Con nombre de volante portugués, fue en sus inicios el típico juvenil del Boca Juniors multicampeón que cuando le tocaba ingresar no sólo cumplía sino que a su vez mostraba interesantes rendimientos. Sin embargo, cuando debía dar el salto y asumir la gran responsabilidad, mostraba flaquezas. En esa misma línea podrían ubicarse Cristian Muñoz, Pablo Jerez, César González, Gustavo Pinto, Omar Pérez, Alfredo Moreno, Matías Arce, Julio Marchant, Fernando Navas, Esteban Herrera, Cristian Giménez y Emanuel Ruíz, entre otros.
De todas formas, este lateral derecho o primer marcador central llegó a integrar selecciones juveniles argentinas.
Nacido el 15 de enero de 1983, siempre sufrió la ausencia de amigos en sus cumpleaños por estar en vacaciones y eso lo hizo más fuerte, a tal punto de llegar a jugar en la primera división de uno de los clubes más grandes del mundo con tan sólo 19 años.
Su estreno oficial fue en el 2001 en una inesperada derrota ante Almagro. Esa tarde ingresó en el segundo tiempo en reemplazo del José María Calvo. Precisamente por la presencia del «Pampa» y de Hugo Ibarra, fue que Barbosa nunca tuvo la cantidad de minutos que esperaba y luego de tres años sin continuidad, dejó el club con un total de 26 partidos jugados y sin goles.
Entre medio, disputó uno de los pocos mundiales Sub 20 en el que Argentina no salió campeón. Fue en el 2003 donde tuvo algunos compañeros como Eberto, Mauricio Romero, Colace, Gorostegui y Germán Herrera, entre otros.
En el 2004 pasó a prestamo a Almagro donde disputó 17 partidos en el Apertura y 12 en el Clausura, marcando 1 sólo gol ante Lanús. El grupo humano era muy bueno, pero el rendimiento deportivo no fue el esperado y el descenso se dio por decantación. Así fue que Irigoytía, Baigorria, Homero Sartori, Culio, Mauro Navas y Maxi Castano dejaron de verse cotidianamente.
Con 55 partidos en la A, el jugador volvió a su provincia en busca de un equipo protagonista y si bien lo hizo en la segunda categoría del fútbol argentino, la propuesta de Talleres (2005-2007) no la podía desechar, aún siendo fanático de Belgrano.
En el albiazul tuvo muchos minutos en cancha, pero la campaña fue muy irregular. El equipo se había armado para ser candidato y si bien tuvo chances en el clausura, el objetivo de subir quedó muy lejos y para colmo cayeron en los dos clásicos frente al Pirata.
No obstante continuó en el club, pero a la larga sería una mala descisión. El rendimiento de la T fue impresentable. Plagado de importantes valores para la divisional como Lautaro Trullet, Malagueño, Drangojevich, Claudio González, Garay, Ceballos y Piriz Alvez, finalizó último y por alguna casualidad no terminó jugando el Torneo Argentino A.
Pero al margen de todo, hay un dato que no es menor. Joel lleva el apellido de su madre ya que según el confesó, «mi papá no me reconoció». Y ese es ni más ni menos que Enrique Nieto, ex entrenador de Belgrano. Lamentable.

Cucu