Samuel Norberto Cappa
«¿Qué te apuesto a que juego en Primera?» Palabras más, palabras menos, medio en serio, medio en joda, esto podría haberle dicho Samuel Cappa a algún compañero de Sacachispas diez años atrás.
Nacido en Capital Federal en octubre de 1975 y delantero por naturaleza, había arrancando su carrera en el Lila allá por 1996 y con el tiempo (gracias a sus goles) se convirtió en un típico delantero de las categorías más bajas del ascenso.
Llamó la atención en julio de 1998 cuando en cuestión de días pasó de jugar en canchas de barro, llenas de pozos y ante unas pocas personas en la Primera D al lujo y los miles de espectadores de la A.
Había llegado a prueba a Huracán junto con Raúl López (marcador central de Atlanta), Alejandro Insaurralde (volante de Atlanta) y Eduardo Fajret (enganche que jugó en San Martín de Tucumán) en un momento en que los refuerzos escaseaban y el conjunto de Parque Patricios agarraba a cualquier cosa que pateara una pelota.
La suerte lo acompañó y el 9 de agosto, en el debut en el Apertura 1998 ante Lanús, jugó su unico partido en Primera. Ese día, el Granate derrotó al Globo por 3 a 1.
Luego alternó con la Reserva y así como si nada volvió a su mundo, el ascenso.
A comienzos de 1999 pasó Lamadrid en la Primera B Metropolitana. En mayo inició un pedido de quiebra contra su ex equipo. Volvería a sorprender a mitad de año cuando se tomó un avión que lo dejó en Finlandia. En la tierra que vio brillar (?) a Corpache, Pertot y Bazán Vera actuó para el FC Inter Turku.
Al parecer en Europa se alzó con unos buenos billetes porque hasta 2003 no volvió a jugar. Esa temporada, disputó el torneo de la Primera C con la casaca de Excursionistas al lado un amigo de todos nosotros como Silverio Penayo.
En 2004, retornó a su viejo y querido Sacachispas y dio la nota. El 15 de agosto el Lila le ganó a Barracas Central por 1 a 0 con gol de Cappa en tiempo de descuento. En la última jugada del partido, quiso hacer tiempo y Mauricio Astudillo, defensor de Barracas le cometió una violenta infracción. En la caída levantó peligrosamente sus piernas contra el infractor y los dos vieron la roja.
Al miércoles siguiente, en la esquina de la AFA, tras la declaración de ambos, Astudillo (todavía con la sangre en el ojo) volvió a agredir a Cappa, aunque adujo que «sólo nos empujamos». ¿La sentencia?: 20 fechas para el hombre de Barracas Central y una para el de Saca. A fin de año reincidió y lo suspendieron por 3 encuentros.
Nunca más se lo vio en una cancha.
KeyserSoze




