
Acostumbrado a jugar por izquierda, escoltando al Negro Palma, se hizo un baluarte intermitente del Canalla durante la época de esplendor del Chacho Coudet, Martín Cardetti y el Petaco Carbonari.
Luego de su experiencia en Primera se acostumbró a jugar en el ascenso y en ligas menores. Intentó en el fútbol uruguayo con la camiseta de Wanderers (1998) pero no triunfó. Después, se fue al Deportivo Cuenca de Ecuador, donde jugó con sus compatriotas Lionel Liberman, Adrián Cuadrado y Daniel Delfino; pero fue marginado a mediados de 2002 junto al técnico Dalcio Giovagnoli, y sus compañeros Ariel Mangiantini y Claudio El Pampa Biaggio. En ese país también vistió los colores del Santa Rita.
Fue el enganche de Central Córdoba de Rosario durante algunos años y se dio el lujo de actuar junto a Gabriel Cella Ruggeri y el futuro baldosero Emiliano Yocco. Sin temor a perder prestigio, a mediados de 2004 bajó al Argentino B para jugar con los colores de Aprendices Casildenses (Casilda, Santa Fe). Ni bien arrancó el 2005 recibió la propuesta de jugar en la misma categoría pero para Boca Unidos de Corrientes. Y aceptó el desafío con orgullo. No le temblaron las piernas para presentarse a la primera práctica del conjunto correntino con un atuendo bastante particular: ¡Short negro y remera blanca, a modo de turbante, en la cabeza! Los 38 grados justificaban el look talibán.
Se cree que su nombre, demasiado normal, le jugó en contra para edificar una carrera con mucho más brillo.
Juan Pordiosero

