Fernández Sergio

Sergio Alberto Fernández
A pesar de haber jugado un cantidad considerable de partidos dejó en el hincha común un fuerte sabor a poco. Pobló el mediocampo de Rosario Central en 52 encuentros (de 1994 a 1997) y llegó al gol en 3 ocasiones.
Acostumbrado a jugar por izquierda, escoltando al Negro Palma, se hizo un baluarte intermitente del Canalla durante la época de esplendor del Chacho Coudet, Martín Cardetti y el Petaco Carbonari.
Luego de su experiencia en Primera se acostumbró a jugar en el ascenso y en ligas menores. Intentó en el fútbol uruguayo con la camiseta de Wanderers (1998) pero no triunfó. Después, se fue al Deportivo Cuenca de Ecuador, donde jugó con sus compatriotas Lionel Liberman, Adrián Cuadrado y Daniel Delfino; pero fue marginado a mediados de 2002 junto al técnico Dalcio Giovagnoli, y sus compañeros Ariel Mangiantini y Claudio El Pampa Biaggio. En ese país también vistió los colores del Santa Rita.
Fue el enganche de Central Córdoba de Rosario durante algunos años y se dio el lujo de actuar junto a Gabriel Cella Ruggeri y el futuro baldosero Emiliano Yocco. Sin temor a perder prestigio, a mediados de 2004 bajó al Argentino B para jugar con los colores de Aprendices Casildenses (Casilda, Santa Fe). Ni bien arrancó el 2005 recibió la propuesta de jugar en la misma categoría pero para Boca Unidos de Corrientes. Y aceptó el desafío con orgullo. No le temblaron las piernas para presentarse a la primera práctica del conjunto correntino con un atuendo bastante particular: ¡Short negro y remera blanca, a modo de turbante, en la cabeza! Los 38 grados justificaban el look talibán.
Se cree que su nombre, demasiado normal, le jugó en contra para edificar una carrera con mucho más brillo.

Juan Pordiosero

Carevic Andrés

Andrés José Carevic

La lista de juveniles salidos de las divisiones inferiores de Boca Juniors que no fueron tenidos en cuenta en los ’90 es extensa, alarmante y hasta repudiable. Esta es la historia de un zaguero clase ’78 surgido en el club Carreras Atletic Club (Carreras, Santa Fe) que a la edad de 20 años, en el verano de 1999, fue llevado a la pretemporada por Carlos Bianchi. En esa preparación, se acopló al plantel profesional junto a Orcellet, Guillermo Valdez, Javier Mendoza, Guillermo Báez, Cristian Pérez, Matías Arce, Juan Aróstegui, Carlos Quiñonez, Julio Marchant, Esteban Herrera y Fabricio Coloccini, entre otros.

Sin embargo sobre mitad de año fue cedido al AZ Alkmaar de Holanda, en un principio con Pablo Islas, quien finalmente no fue. Lo cierto es que Andrés se unió al nuevo equipo y su participación casi no existió. En sí, fue una pésima apuesta del representante, de Macri y compañía, ya que si lo que pretendieron fue foguearlo, ese no resultó el mejor lugar para enviarlo. Lo único a rescatar fue el encuentro con Caniggia…en realidad con el brasilero Nascimento Canigia, un entusiasta delantero que intentó robarla en tierra de tulipanes.

Se desconoce si probó marihuana (algo legal en Holanda), pero se sabe que dejó ese país con ansias de volver a empezar. Viajó a México y estampó la firma en el Marte FC (2000-2001), un equipo de otro planeta y del ascenso, que contaba en ese entonces con Antonio Mohamed. Luego pasó al Cruz Azul Oaxaca (2002) y posteriormente al Acapulco (2002-2003) del arquero Federico Vilar, con el que luego iría, mediante el impresentable draft, al Atlante (2003-2004).
Pero en esta extraña aventura azteca, con el cambio de temporada también vino un nuevo pase, esta vez al Mérida FC (2005) donde conoció a Nicolás Saucedo, siendo esa la última camiseta que vistió en aquel país. Antes de partir, actuó con el combinado de extranjeros de segunda división en el juego de las estrellas. En ese partido se dio el gusto de jugar con Burtovoy, Orrego, Cocca, Cartes, Gerk, Monrroy y Sarria.

Hizo las valijas y volvió a la Argentina para firmar en un nivel un tanto más bajo de lo que se esperaba. Fue a General Paz Juniors de Córdoba (2005) que era dirigido por Oscar Dertycia y allí inflaban las redes Sergio Watson y David Cerutti. Jugó como titular durante buena parte del Apertura, pero en el partido de ida de la semifinal con Douglas Haig no tuvo un buen rendimiento y el entrenador lo colgó. Finalizada la primera parte del campeonato, rescindió contrato y emigró a Bolivia.

Actualmente defiende los intereses del Blooming, siendo suplente de Sebastián Brusco y compartiendo , además, concentraciones con el máximo goleador de las inferiores de Newell’s, Lisandro Sacripanti y el simpático Joselito Vaca, una especie de Damián Manso boliviano.

Por esta dilatada y vertiginosa trayectoria, aún sueña con que enviados Serbios o Croatas lo tienten para integrar su selección. Allí está su desafío.

Depardo Gustavo

Gustavo Depardo
Pocos lo recordarán por su actuación en la Primera División del Fútbol Argentino. Y es lógico, sólo disputó un encuentro, allá por 1995. Formó parte del plantel de Gimnasia y Esgrima de Jujuy que sobrevivió en la máxima categoría durante gran parte de la década del ’90. Defensor de profesión, se destacó por su excelente apellido, claro está, y por esa razón obsequió , aunque sea, un breve recuerdo que hoy promueve este homenaje.
A su participación escasa en el Lobo Jujeño le agregó una salida en penumbras, sin repercusiones. En julio de 1998 fue dejado en libertad de acción y se marchó del club junto a otros más identificables como el brasileño Zinho, Oscar Sánchez (pasó a Independiente) y Carlos Casartelli (al Salamanca).
Como era de esperar, no dejó rastro alguno sobre su paradero.

Juan Pordiosero

Castilla Carlos

Carlos Federico Castilla
Delantero salteño poco humilde que no quiso hacerse de abajo y modificar su apellido por uno menos ostentoso como Palacio o Casas y eso le jugó en contra.
A la temprana edad de 17 años debutó en la primera división de Gimnasia y Tiro en 1997 y durante dos temporadas, compartió plantel con Saldaño, Scotto, Cervera, Cuadrado, Plaza, Fornero, Iturrieta, Leone y Guiberguis, entre otros.
Su convocatoria a la Selección Argentina Sub 20 y los 4 goles en 27 partidos para el conjunto norteño llamaron el interés de los brillantes dirigentes de Independiente de Avellaneda. Por eso, el jóven se instaló en Buenos Aires en 1999 y compartió departamento con co-provincianos de otros clubes como Cristian Zurita y Renato Riggio.
No alcanzó a jugar en los equipos de Enzo Trossero y Osvaldo Piazza, por lo que se mantuvo jugando en reserva en donde sufrió una grave lesión de ligamentos que lo alejó de las canchas por varios meses. En ese equipo intervino en partidos acompañado por Gustavo Nuñez, Mariano Pernía, Orellana, Del Río, Jorge Mercado, Livio Prieto, Francisco Guerrero, Walter León Bustos y Zelaye.
Recuperado del inconveniente físico pero sin chances, pasó imprevistamente a San Lorenzo de Almagro (2001) en otro plantel de figuras como Portocarrero, Félix Benito, Paruolo, Piombo, Coria y Filomeno. No obstante, tampoco tuvo posibilidades y terminado su préstamo, retornó al Rojo.
Esa vuelta sería efímera, ya que cansado del anonimato armó las valijas y partió hacia Chile. El Huachipato (2001-2002) fue su nuevo club y allí repuntó no sólo en lo futbolístico sino también en lo anímico. Apodado «El Tanque Che» formó dupla con Sergio Gioino y tomó buenos mates con Emiliano Garré y Gustavo Dalsasso.
Pero a pesar de ello, decidió retornar al país y optó por hacerlo en el interior aunque eso implique jugar un Nacional B. Se calzó los colores de Instituto de Córdoba (2002-2003) a préstamo por un año, sin cargo y sin opción. En la tercera fecha marcó su primer gol y pareció acomodarse, más aún cuando repitió en la red nada menos que en un partido frente a Belgrano. Sin embargo poco a poco se fue apagando y no terminó realizando una gran temporada a pesar de haber estado con talentosos jugadores como Oliva y Sarría.
En busca de una revancha y con la convicción de que en el Norte podría recuperar el tiempo, firmó con Gimnasia y Esgrima de Jujuy (2003-2004) y pudo mostrar algunas de las cosas que había insinuado en sus inicios. Marcó 7 goles entre ellos a clubes importantes como Godoy Cruz, Argentinos Juniors y Unión de Santa Fé, entre otros. Pero a final de temporada se fue y en el torneo siguiente ascendieron a primera.
Aunque sonó en Atlanta, pasó a San Martín de San Juan (2004-2005), institución en la que señaló 5 tantos y fue opacado por las buenas actuaciones de Juan Casado y Mauricio Piersimone.
La nueva temporada traería un nuevo cambio de equipo y con ello, una gran desilusión. Por un lado, la de los hinchas del Gimnasia y Tiro que tomaron como traición su llegada a Juventud Antoniana (2005-2006), y por el otro, la propia, ya que al final del camino perdieron la categoría a pesar de sus 6 visitas a la red en compañía de Carlos Duré.
Seguramente estará buscando club, y con ello, un nuevo desafío con la intención de volver a ser lo que alguna vez intentó. Recién tiene 27 años, pero su ocaso, parece ser irreversible. Su revancha será entonces, buscar el indulto.

Cucu

Regules Fernando

Fernando Gabriel Regules
Arquero de aceptables condiciones que surgió a la consideración popular allá por 1991, cuando integró la selección sub 20 de Mostaza Merlo en el Mundial de Portugal (el titular fue Leo Díaz). Compartir plantel con Jose María Bazán, Juan José Distéfano y Roberto Mogrovejo no le fue beneficioso ya que su carrera pareció contagiarse de la fama de sus compañeros ya homenajeados en este sitio.
Al año siguiente le llegó la chance de debutar en Primera de San Lorenzo de Almagro pero no la pudo aprovechar. Sólo disputó un encuentro en 1992 y luego emprendió el camino del futbolista errante del ascenso, con escalas en Independiente (no hay datos sobre su paso) y en distintas partes de América.
Primero llegó a Douglas Haig de Pergamino convencido por el Sapo Cuartas. Y le fue tan bien que después no quería irse. No sería el único equipo del Nacional B que lo contrataría, ya que también pasó por las filas de Chacarita y Temperley (1996/97).
Su derrotero en el exterior también abarca gran parte de América Latina. Anduvo por Santiago Wanderers de Chile (1997), Sportivo Luqueño de Paraguay (2001), Marathon y Real Comayagua de Honduras (2001); y mostró sus atajadas en el fútbol ecuatoriano con los colores del Deportivo Aucas.
A mediados de 2002 regresó al país para reemplazar a Javier Klimowicz en el arco de Alianza de San Juan. Pero luego de un par de temporadas se fue a Colegiales (2004), para llenar el lugar vacío que había dejado el retiro de Martín Ungaretti.
Con el 2005 recién comenzado se incorporó a Candelarias de Misiones para disputar el Torneo Argentino A, junto al defensor Oscar Bauza, el sobrino del Patón. Y según cuentan anduvo bastante bien. Eso despertó el interés de otro equipo misionero, Guaraní Antonio Franco, que lo contrató a mediados de ese mismo año para jugar el Argentino B. No le importó bajar de categoría con tal de seguir mostrando su nivel.
Su gran logro, dentro y fuera del deporte, fue haber influenciado, en cuanto a look se refiere, al ascendente cumbiero «El Polaco».

Juan Pordiosero

Rinaldi Gabriel

Gabriel Osvaldo Rinaldi
Pelilargo marcador central que durante años pasó desapercibido por su apellido medianamente ilustre, que le brindó cierta inmunidad, al menos transitoria, para su homenaje en la baldosa.
Nació en Capital Federal en 1970 y realizó las inferiores en Huracán, donde debutó en 1992, convirtiéndole su único gol a Vélez en uno de sus partidos iniciales.
Siendo juvenil, aprendió mucho de sus primeros compañeros como Cúper, Wirtz, Puentedura, Balsa y Saturno entre otros y un par de años después, fue parte del equipo subcampeón de 1994 donde conoció a Roger Morales, Sergio Arias, Rodolfo Flores, Conti, Couceiro y Hugo Rolando Corbalán.
Sin embargo, sus posibilidades en el Globo (42 partidos) se fueron esfumando y aterrizó en Tigre (1995-1996) cuyo entrenador era el «Toti» Iglesias. No cumplió las expectativas que había sobre él y pasó a San Telmo (1996-1998) con Freddy Vera, Orrego y dirigido por Pulsiano Aquino. En esa temporada logró marcar 2 goles en sus 38 partidos.
A partir de ese momento se le perdió el rastro, y sólo se pudo saber que realizó el curso de director técnico en ATFA en el 2005.

Cucu

Lépez Jorge

Jorge Alberto Lépez (El Tucu)
Marcador de punta que debutó y se despidió de la Primera de Boca Juniors en un partido de 1990. Había nacido el 30 de agosto de 1970 en Longchamps y desde 1984 estaba en el Xeneize, donde no le dieron muchas chances. Tenía como referentes en el puesto a Nestor Clausen y a Juan Simón, ya que también se desempeñaba como marcador central.
Fanático de la cumbia, no dudó en declarar a la revista El Gráfico «Me mato bailando en Terremoto o Jhony Allon«. Después de esa afirmación, fue previsible su inestabilidad en el fútbol. De Primera saltó al ascenso, pero obviando la segunda categoría. Jugó para Dock Sud en Primera B y para Germinal de Rawson, Independiente Rivadavia de Mendoza y Atlético Tucumán el Torneo Argentino A. En El Santo compartió la temporada 20002/03 con el Bochón Biazotti. También pasó por el Independiente Petrolero de Bolivia en 2002.
Al parecer, no estaba conforme con su legajo porque le agregó equipos del Argentino B que realzan aún más su historia baldosera. En esa categoría del fútbol del Interior actuó para San Martín de Monte Coman, Atlético Policial de Catamarca (en la edición 2004/05 jugó con Damián Maltagliatti) e Independiente de La Rioja (2005/06), junto a Carmelo Ruscitto. Segun se supo, en los últimos tiempos estuvo analizando la posibilidad de hacer el curso de entrenador para comenzar a dirigir. Sin dudas, un grande, que comenzó meta cumbia y sentó cabeza con el pasar de los años.

Juan Pordiosero

Ponzio Gonzalo

Gonzalo Román Ponzio
Arquero que tuvo la particularidad de ser «el hermano de» a pesar de ser mayor que el conocido Leonardo. Nacido en 1979 realizó obviamente las inferiores en Newell’s Old Boys de Rosario, pero fue dejado libre en cuarta y pasó a Huracán en 1999, que compró el 50 % de su pase. Allí pudo debutar en primera y precisamente su estreno fue muy recordado, ya que ingresó por la expulsión de Martín Ríos y se atajó la vida.
Las notas y los flashes perfilaron hacia él, pero sólo logró jugar esporádicamente. Sin embargo, quedará en su recuerdo haber jugando contra River, en un partido en el que sufrió 4 goles.
Pasó el tiempo y la situación institucional se complicó a tal punto que dejaron a más de medio plantel en libertad de acción. Así fue apartado junto a Rodolfo Graieb, Sebastián Morquio, Pablo Lavallén, Marcelo Kobistyj, Martín Mazzucco, Alberto Godoy, Carlos Andersen, Gabriel Meta y Adrián Ávalos.
Buscó nuevos horizontes y desembarcó en Deportivo Morón (2004-2005) en una división que no era la soñada pero que le podía servir como trampolín. Jugó pocos partidos y luego estuvo a prueba en Tiro Federal.
Hoy en día es el arquero de Sportivo Italiano (2005-2006) postergando a Mauro Astrada al banco de suplentes y compartiendo concentraciones con Víctor March.
De acuerdo a su edad y por esas idas y vueltas que tienen las trayectorias de los cuidapalos, aún sueña con retornar a primera. ¿Se le dará?

Cucu