Pablo Ignacio Calandria
Eterna esperanza del fútbol argentino que ganó cierto prestigio durante su etapa en las selecciones juveniles de Pekerman. Después, encadenó varios chascos que lo colocan en la categoría de «promesa incumplida». Forjó una trayectoria similar a la de Leo Biagini, pero con menos prensa. Surgió de la cantera de Huracán, donde debutó en Primera (jugó 6 partidos en la temporada 1998-99) y luego partió hacia Europa, donde tuvo suerte dispar. Paralelamente, continuó con su carrera de «jugador de Pekerman», que había iniciado en el Sub 17 que ganó el Mundialito de Salerno, en 1998, y que tenía a Germán Lux, Fabricio Coloccini, Carlos Marinelli, Nico Medina y Lisandro Sacripanti como figuras. Después, ese mismo equipo jugó el Sudamericano de Uruguay, en 1999, pero se tuvo que conformar con el cuarto puesto.
Le tocó actuar en el proceso previo al Mundial Sub 20 de 2001, y jugó algunos partidos junto a Andrés D’Alessandro, Matías Lequi, Julio Arca y Maxi Rodríguez. Se le recuerda un fenomenal partido amistoso ante Bolivia (victoria argentina 7 a 0), con 5 goles en su cuenta personal.
Del Globito de Parque Patricios pasó al Olympique de Marsella (1999-2001), donde tuvo inconvenientes, de los deportivos y de los otros. Además de comerse el garrón de estar involucrado en una causa por irregularidades de la dirigencia francesa en la compra de su pase y el de otros 13 futbolístas, en poco más de una temporada sólo alcanzó a disputar un par de encuentros.
No fue muy distinto lo que le sucedió en el Málaga (2001-2002), donde fue a préstamo y tuvo que comer banco por la presencia del panameño Dely Valdés y el uruguayo Darío Silva. Imposible actuar como titular. Salió a la cancha 3 veces y completó 53 minutos de juego. Para la temporada 2002/03 buscó nuevos horizontes. Pero eligió mal. Se fue al Leganés, donde también le costó agarrar la titularidad (recién lo pudo hacer en la fecha 35). Sin embargo, en sus pocos partidos en el once inicial le tocó anotar en cantidad y eso le permitió sobrevivir con la suficiente dignidad futbolística como para mantener su lugar.
En la 2003/04 recibió a sus compatriotas, en el famoso proyecto de Daniel Grinbank (el accionista mayoritario), José Pekerman (Director Deportivo) y Carlos Aimar (entrenador), desembarcaron otros argentinos como Muñoz Mustafá, Bernardo Leyenda, Lucas Alessandria, Fede Domínguez, Mauro Navas, Martín Vitali, Juan Pietravallo, Mario Turdó, José Chamot, Pablo Rodríguez, Enría, Claudio Marini, Nico Medina y Santiago Khul. El fracaso fue gigante y la experiencia terminó antes de tiempo.
A mediados de 2004, lo fichó el Sporting de Gijón (juega junto a su espejo, Leo Biagini) y allí continúa, en buen nivel, pese a algunas lesiones que han frenado su poder de gol.
Juan Pordiosero