
Para el 2000-2001 obtuvo el ascenso en el que compartió equipo nuevamente con Rodolfo y con estrellas de la talla de Lobos, Moner, Chaparro, Derlis Soto, Gonzalo Ponzio y Cristian Saboredo.
Claro, la división le quedó grande y luego de 6 meses flojos, prefirió volver a la B. Dejó la institución con un salgo de 4 goles en 29 juegos y se unió a los intereses de
Los Andes (2001) en el que fue dirigido por Jorge Burruchaga y donde conoció a Hernán Ocampos.
Algunas actuaciones irregulares y apenas 17 presencias, interrumpieron su paso por el Milrayitas, por lo que desembarcó en
Platense (2001-2002 – 14 partidos) para compartir sus días nuevamente con baldoseros de ley, como Leo Aguirre, Guillermo Santo, Roberto «Totó» García y Gastón Leva.
Ese mismo año, su hermano volvió a tomarlo de la mano y lo convenció para realizar otra actividad. Se convirtió en
Vocal Titular 1ro. de Futbolistas Agremiados, donde Rodolfo fue Secretario de Prensa, Rubén Palavecino Vocal Titular 2do y Gabriel Milito Secretario Gremial.
Sin embargo, debió abandonar su cargo, ya que intentó de grande, probar suerte en el exterior y cayó en el
Racing Ferrol de España (2002-2003). Si algo le faltaba era encontrarse con otro jugador que adorna la parte izquierda de este sitio web, nada menos que el ya mítico Dwight «El Portavión» Pezzarossi. Ese dato explica el porque de su cabizbajo y rápido retorno al país con sólo 19 apariciones en el primer equipo.
Fichó en
Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay (2003), en dónde para no perder la costumbre, formó parte del plantel que tenía entre sus filas a Llinás, Grelak, Marczuk, Boujón, Yacuzzi, Jeandet y Santa Cruz. Disputó 24 partidos pero su mayor recuerdo serán los tres puntos de sutura que le aplicaron cuando desde la tribuna de Alamgro le acertaron un botellazo en la cabeza.
En el 2004 viajó nuevamente al exterior, esta vez a Guatemala, donde sin pena ni gloria vistió los colores del siempre candidato
Deportivo Suchitepequez.
Su regreso era cantado y a pesar de sonar con insistencia en Huracán de Comodoro Rivadavia junto a Ceferino Denis y Cristian Zermanttén, firmó con
Estudiantes de Caseros (2005) donde disfrutaba sus últimos años como futbolista junto a Ariel Jesús y el paraguayo Torales.
No se supo más de él, sólo que apareció entrenando alguna vez en un combinado de libres, pero ¿chapeando? con el apellido, ya debe andar despuntando el vicio bajo sueldo en alguna parte.
Como verán, esta es la historia de un cordobés que especuló con las condiciones del hermano para lograr ser alguien en el fútbol. Pero no lo logró.
Cucu