
Pablo Marcelo Trobbiani
Resulta imposible hablar sobre este futbolista sin caer en lugar común de decir que su carrera estuvo condicionada por la de su papá, el talentoso Marcelo Trobbiani. Desde que debutó en Boca, en 1996, jamás pudo despojarse del estigma de ser «hijo de». Es más, su nacionalidad española, se la debe a su padre, que lo hizo nacer en Elche, ciudad que lo vio triunfar en los 70’s.
Pablito intentó formar su propia personalidad, pero le fue inútil. Incluso jugó de volante central, para diferenciarse de la posición del tipo que le dio la vida, un exquisito volante ofensivo.
Apareció en la Primera del Xeneize (también allí jugó Marcelo) de la mano de Carlos Bilardo. Sólo jugó 4 encuentros por torneos locales, donde mostró poco y nada.
Sin lugar, tuvo una brillante idea: continuar el rastro que había dejado su progenitor. Sin más cartas de presentación que el apellido, desembarcó en el Cobreloa de Chile, institución que había visto brillar a su padre. Pero estropeó la buena imágen de la familia con un nivel poco convincente. Disputó pocos partidos y encima no confirmó los dichos de su papá, que a su llegada a Chile había anunciado que su hijo sería «el nuevo Marangoni».
En la temporada 1997/98 fichó para el Málaga, de la Segunda B de España, y compartió el equipo con el argentino Pablo Guede. Pero a mitad del torneo se fue al Badajoz, para formar parte del Proyecto de Marcelo Tinelli. Fracasó y volvió a la Argentina. Como era de esperar, se sumó a Talleres de Córdoba, otro club relacionado al pasado de su viejo (en 1993, Marcelo había jugado 3 partidos para la T).
En julio de 1998, Pablo comenzó a entrenar en la Docta. Al principio parecía que iba a tener su gran chance, pero con el tiempo fue perdiendo oportunidades. El técnico Gareca le bajó el pulgar y no le renovaron el préstamo. ¿Sus números en Talleres?. Tres partidos jugados, ningún gol. Igual que su padre.
Regresó a Badajoz, pero tampoco tuvo oportunidades, y comenzó su peregrinaje por el mundo del under. En los últimos años pasó por el Castel Di Sangro (Italia), San Fernando, Sabadel (España) y el Sheffield United (Inglaterra), todos equipos del ascenso europeo.
Desde 2004 su nombre figura en el plantel del Hellín Deportivo, equipo de la tercera categoría española. Sin embargo, investigando a fondo descubrimos que hasta hace poco estuvo jugando un torneo de fútbol 7 para empresas, en Córdoba. Gordo y desalineado, se pone la camiseta naranja de la firma Personal, y según cuentan las crónicas, a pesar de la experiencia también lo amonestan.Juan Pordiosero