Edilio

Edilio Jean Cardoso de Oliveira
No hace falta abundar en detalles para saber que se trata de un brasilero, de esos que se paran del mediocampo para arriba pero que viéndolos jugar es necesario pedirles documento para constatar que efectivamente vienen del país de la samba y caipirinha.
El caso de este garoto es muy particular, porque llegó desde el Falmenghino a Boca Juniors en el 2001 a los 18 años para probarse en cuarta división. Su debut (2003) se hizo esperar, sobre todo porque una dura entrada desde atrás del colombiano Arley Dinas, lo único que hizo en el club, en un entrenamiento lo lesionó durante un buen tiempo.
No obstante el puntero siguió con la esperanza de llegar, dándose el gusto en el recordado e impresentable partido en el Gigante de Arroyito frente a Central con victoria para el Canalla por 7 a 2. Esa tarde los dirigidos por Oscar Regenhardt formaron con Eberto, Osella, Barbosa, Carballo, Magnano, Verón, Silvestre, Caffa, Fabbro, Boselli y Bracamonte. Edilio, que esperaba en el banco junto a Ruffini, Zanotti, Alvarez y Ormazábal, ingresó en el segundo tiempo.
Sin chances y con un sólo encuentro jugado, optó por emigrar. Jugó en Estudiantes de Caseros (2004), pero su vínculo con el albinegro fue más corto de lo esperado. Su gran representante entonces, le consiguió una nueva prueba, esta vez en el San Lorenzo (2005) del Bambino Veira, ocupando el lugar del Gaby Amato, refuerzo que pretendía originalmente el entrenador. Jugó en la reserva sin destacarse, siendo su mayor logro una gran amistad con Leonardo Fabio Moreno quien hacía de su chofer.
En el Cuervo también jugó un sólo encuentro. Fue la noche del golazo del Cabezón Marini en el que Argentinos lo venció claramente. Su actuación resultó pobre y salió reemplazado por Jorge Drovandi.
Resignado, triste y cabizbajo pensó en volver a Brasil, pero entendió que apenas nombrando su nacionalidad obtendría nuevas chances. Actualmente juega en Defensores de Belgrano (2005) en Primera B y comparte plantel con los mellizos Belforti, Unyicio, Priotti, Desagástizabal (tóquese el izquierdo) y Torres Mozzoni.
No descolla, pero juega e hizo 3 goles en 6 partidos. No se quiere ir, su relación con el fútbol argentino, ya es un «idilio».

Cucu

Roldán Juan Carlos

Juan Carlos Roldán (El Pollo)
Volante que arrancó en Central Córdoba de Santiago del Estero (1986-1988) y que no tiene parentesco alguno con Tito. Llegó a Newell’s (1988-1991) en épocas dulces donde no tuvo destacadas actuaciones, no obstante sólo queda el recuerdo de un gol que le convirtió a Mandiyú (foto) y por estar en el banco de suplentes en las finales con Boca.
Luego anduvo por Banfield (1991-1993) formando un verdadero dream team donde fue dirigido por Carlos Babington y compartió concentraciones con Gabriel Puentedura, Fabio Lenguita, Ivar Stafuza, Daniel Delfino, Raúl Wensel y dos juveniles que estaban apareciendo, Javier Sanguinetti y Jorge «Patrulla» Jiménez. Ascendieron pero se fue para otro sector del sur de Buenos Aires.
Sonó en Irapuato de México y Cobresal de Chile pero es poco comprobable. Si, en cambio, vale afirmar que anduvo por Quilmes (1993-1995) donde dicen que tenía condiciones pero que en el Cervecero no pasó nada. Despuntó el vicio por Douglas Haig de Pergamino (1995-1996), lo más cerca del Milan que podía apuntar, Cipolletti (1996-1998) y su esperado retorno a Central Córdoba de Santiago del Estero (1998-1999). Tiempo después se hizo cargo del equipo como director técnico y en el 2004 se salvaron del descenso al Argentino C.
Alejado de las grandes luces y con precaria cantidad de flahes a lo largo de toda su carrera, no logró lo que tantos otros obtuvieron luego de su paso por Newell’s. La Lepra siempre nucleó a jugadores del interior a los que luego se lanzó a la fama y por los que se hizo conocido y atracción para los niños. Pero también pasaron otros, y vale la pena recordarlos.

Cucu

González Mariano

Mariano Fernando González
El típico caso del jugador que vive a la sombra de un familiar que debuta antes. En esta oportunidad el primo hermano del Equi González, quien llegó a la Primera División con muy buenos augurios de divisiones inferiores, pero que se fueron esfumando con el correr de los partidos, hasta transformarse en uno de los hombres más fríos que llegaron a vestir los colores de Rosario Central. Para colmo con ese apellido jamás logró hacerse de un buen sobrenombre que lo acompañe y lo potencie.
La duda más grande sobre Mariano es su posición en la cancha, para algunos se trata de un hombre polifuncional, mientras que los más pesimistas lo definen como un jugador que jamás supo su puesto natural. Edgardo Bauza lo hizo debutar como volante por izquierda ante Argentinos Juniors, encuentro en el que fue una de las figuras, convirtiendo un gol y asociándose de manera increíble con su primo Ezequiel.
A esa altura se esperaba una carrera gloriosa para González, pero el tiempo pincharía cualquier esperanza. Nunca logró asentarse en Primera, a pesar de los intentos de César Luis Menotti, que lo colocó de primer marcador central, de lateral izquierdo y hasta de doble cinco. Por supuesto que en ninguna de las funciones estuvo a la altura, ya que siempre evidenció una displicencia increíble y una temperatura digna de las Islas Malvinas en pleno invierno.
La anécdota más cómica que gira a su alrededor, data de un encuentro disputado por el Apertura 2002. En aquella oportunidad, Menotti hizo uso de su tristemente célebre achique y decidió incluir a Mariano en la defensa para utilizarlo. El resultado fue una goleada de 4 a 1, con tres goles increíbles causados por el tardío adelantamiento del jugador que en aquella calurosa tarde terminó de cavar su fosa en el fútbol grande.
Unos meses más tarde, no aceptó cambiar su deuda por el pase libre y decidió seguir entrenando en Central para cobrar su sueldo. Cuando su vínculo expiró, probó suerte en Tiro Federal, en donde se desempeñó dos años pero, como era de esperarse, tampoco logró ganarse el puesto y pasó sin pena ni gloria.
Una vez que los tirolenses lograron el ascenso a Primera, con muy buen tino decidieron prescindir de los servicios del zurdo. Actualmente integra las filas del Ofi Creta, de la primera división de Grecia, casualmente el mismo país en el que vive su primo siendo figura en un equipo de mayor importancia como el Panatinhakos. Seguramente habrá llegado por alguno de sus videos de divisiones inferiores, allí donde la presión no molesta tanto y los jugadores sin temple ni temperamento pueden lucirse y alimentar esperanzas que luego dan por tierra con mucha facilidad.

Guille (Postero Invitado)

Germano Diego


Diego Martín Germano
La foto que ilustra éste homenaje no refleja por completo la vida y obra del hombre en cuestión. A simple vista parece que estuviésemos frente a un magnate ligado al comercio internacional o a un simple yuppie en pose ganadora. Diego Germano puede llegar a representar esa imágen, pero también tuvo otra vida alejada de los escritorios y de los trajes bien planchados. Surgió de la cantera de Argentinos Juniors, donde tuvo, entre otros, a técnicos de la talla de José Pekerman. Precisamente, el actual DT del seleccionado argentino fue quien le dio la titularidad en la sexta división del Bichito. Le tocó subir a la Primera en 1992 y allí se quedó hasta 1996 (88 partidos), cuando el club de La Paternal bajó de categoría. En ese momento tomó una determinación que le cambió la vida. En lugar de quedarse a pelear el ascenso, mudó sus condiciones de aplicado defensor a Parque Patricios. Huracán fue su casa desde el Apertura ’96 hasta 1998. De sus escasos 17 partidos en el Globo recuerda uno muy particular. «Cuando jugamos con Platense, en Vicente López, se acordaron de mi pasado en el Bicho. No recuerdo que me hayan puteado tanto y con tanta fuerza en mi vida. ¡Y mirá que me he mandado cada cagada!«.
A los 26 años dejó inesperadamente el fútbol y comenzó a trabajar en el sector ejecutivo de una firma de importaciones (Transportes Universales S.A.). Allí se encarga de las presentaciones, reuniones de auditoría y las cuentas de la empresa.
No llegó ahí de casualidad, claro. Ademas de ser amigo del presidente de la firma, había cursado la carrera de Comercio Exterior de forma paralela a los entrenamientos y las concentraciones.
En una entrevista concedida en 1999 a la revista Mística declaró «mis dos últimos años en el fútbol me llevaron a tomar la decisión de dejarlo. Una operación de vesícula, otra de garganta, dos desgarros…Aparte no quería amargarme en la B Nacional, donde iba a recalar, sin duda. Ahora disfruto los fines de semana en la casa que, gracias al fútbol, me construí en un country de Moreno. Hago asados, juego al tenis y al paddle…No prendo la radio en toda la tarde pero a la noche veo Fútbol de Primera
Si uno repasa la carrera futbolística de Germano, encuentra puntos positivos (integró una Selección Sub 23 junto al Chelo Delgado, Guillermo Barros Schelotto y Hugo Morales, entre otros) y negativos (jamás marcó un gol en toda su trayectoria). Pero sin lugar a dudas, su principal virtud ha sido la capacidad para manejar su profesión a sabiendas de sus limitaciones. Como sabía que el fútbol lo iba a condenar a un camino con mas sombras que luces, prefirió dedicarse a otro rubro, en donde pudo encontrar estabilidad sin demasiados problemas. Lean su currículum y saquen conclusiones:
CURRICULUM VITAE
– Jugador de Argentinos Juniors y Huracán (105 partidos en Primera, 0 gol)
– Licenciado en Comercio Internacional y Postgrado en Logística (UADE)
– Desde el año 1999 es Commercial Manager de la firma TRANSPORTES UNIVERSALES
S.A., líder en la prestación de Servicios Logísticos Internacionales.
– 2002 – 2003 – Gerente coordinador de Consorcio de exportación de muebles a EEUU
– Desde Mayo 2004 – Gerente coordinador del Grupo exportador de alimentos
complementarios Región Oeste Gran Buenos Aires.
– Es profesor de la Fundación Exportar, IMPCTE y Fundación Bank Boston, entre otras
entidades relacionadas al Comercio Internacional.
– International Business Manager. Funciones ejecutivas en el diseño e implementación de operaciones de comercio internacional, ya sea de importación como de exportación de bienes de capital o de consumo. Manejo, planificación, coordinación y responsable de las operaciones de importación y exportación de determinados clientes de la empresa.

Abril de 1995 hasta el presente
GERIA S.A.
Buen Viaje 885
Morón (1708)
Provincia de Buenos Aires
Director. Asesoramiento comercial, financiero y de comercio internacional. Diseño y planeamiento de las tareas de ventas y compras en el exterior.
DOCENCIA
Profesor de la Fundación Bank Boston
Expositor de los Programas de Capacitación de la Fundación Exportar
Profesor del Centro Argentino de Comercio Exterior (CACE)
Profesor del Instituto Municipal de la Producción, el Trabajo y el Comercio Exterior (IMPCTE)
Educación
INSTITUTO SAN JOSÉ DE MORÓN
Morón, Provincia de Buenos Aires
Bachiller
UNIVERSIDAD ARGENTINA DE LA EMPRESA
Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires
Licenciado en Comercio Internacional
Otros Estudios
*First Certificate Cultural Inglesa
*Curso Gerencial de Logistica Empresaria
(Universidad Argentina de la Empresa)
*Seminario de Negocios Internacionales
(Universidad Argentina de la Empresa)
*Curso de Logística Integral
(Cámara de Comercio, Industria y Producción de la República Argentina)
*Seminario sobre Servicios a las Cargas
(Asociación Argentina de Agentes de Carga Internacional – Palacio San Miguel)
*Seminario sobre la Inserción de las Pymes en el Comercio Internacional (Cámara Argentina de Comercio / Fundación Fundapyme)
*Seminario de Comercio Electrónico
(Cámara de Importadores de la República Argentina)
* Seminario sobre Negociación Internacional
(Cámara de Importadores de la República Argentina)
* Seminario sobre Precios de Transferencia
(Cámara de Importadores de la República Argentina )
* Posgrado en Logistica Comercial
(Universidad del Salvador)

Juan Pordiosero

Barrios Teófilo

Teófilo Barrios
Áspero defensor paraguayo que jugó en su selección pero que logró trascender en el fútbol argentino solamente con su nombre. Y que importante fue llamarse Teófilo porque su apellido inclusive fue opacado por otro Barrios, el uruguayo Pedro. Llegó a Talleres de Córdoba (1993) en épocas en que también se desempeñaba allí su coterráneo Catalino Rivarola y un seleccionado de grandes personalidades como Arsenio Benítez, Bevilacqua, Mannarino, Kenig y Fornero. Se dio un gusto que pocos pudieron pero que todos soñaron, marcar al brasileño Charles traído por Maradona al Boca de Tabárez.
No fueron felices lo años en la T y dejó la institución en un paso tranquilamente olvidable.
En 1995 retornó a la Argentina en busca de revancha y junto a Pedro Rómoli fueron presentados como los refuerzos de un Lanús que al año comenzaría a crecer tanto a tal punto de ser segundo en el torneo local y campeón de la Copa Conmebol. Obviamente su participación en los éxitos fue escasa, siendo suplente de Juan José Serrizuela y compitiendo por un lugar en el banco con el aquel entonces juvenil Gabriel Ramón. Al año dejó la institución y pasó al Guaraní (1997) de su país.
Lo único recordable de su estadía en el Grana fue haber figurado en la revista del juego Gran DT de 1996 como nacido en 1993, que de ser cierto hubiese superado a Diego Maradona como el jugador más joven en aparecer en primera división.

Cucu

Balsa Héctor


Héctor Rodolfo Balsa
Su DNI le marcaba un destino sin muchas opciones: o jugaba en Parque Patricios o se ponía la casaca de San Lorenzo. No siguió los mismos pasos que el Bambino ni mucho menos, pero se atrevió a cumplir una parte de la singular profecía promovida por una rara coincidencia de nombres. Disputó 17 partidos en la primera de Huracán (desde 1991 a 1993). No le dio para más. Ganó el peso de su apellido. Quizás por eso tenía la categoría de un jugador cubano.
Su imagen, por el contrario, parecía la de un recio defensor sueco que estaba de paso por nuestro país. ¡Y vaya si se dedicó a pasear por la Argentina!
Después continuó su carrera por Talleres (1994-95), Atlanta (1995-96), Almagro (1996-98), Barracas Central (1999-2000) y Deportivo Riestra (2001-02). En su último club vivió una situación inesperada. En un partido ante Cañuelas, el árbitro lo expulsó tras una infracción brusca y debió comerse la inhabilitación de un mes para usar la cinta de capitán. Una sanción lógica, tratándose del referente del equipo.
Se especula que por ese hecho abandonó la práctica activa del fútbol.

Juan Pordiosero

Okatani Kyo

Kyo Okatani
Gracioso japonés que cayó insólitamente en Olimpo de Bahía Blanca ante la sorpresa de todos. Algunos lo creyeron como una impresentable incorporación, pero luego entendieron que se trataba de una especie de «pasantía» de la que representantes nipones se hacían cargo de los gastos.
Para ciertos jugadores que intentan emigrar de su país se les toma un examen sobre fútbol mundial y Okatani, quien se la pasaba mirando e investigando sobre deportes aprobó y tuvo la oportunidad de salir a probar suerte.
Lo cierto es que poco a poco se fue soltando y entendiendo el idioma. Había estado en Rosario Central y buscaba un lugar en el fútbol. Sin embargo tener un auto para cada integrante de su familia, una casa de cinco ambientes, enorme campo y ser estudiante de cuarto año de economía en la Universidad de Titsumeikan, lo alejaban de ese «hambre de gloria» que se necesita para llegar a la élite.
Este sonriente delantero se dio una linda vida en su periplo por el sur de la provincia. No sólo dormía 13 horas por día sino que mezclaba café con milanesas, asado o ravioles. «Me gusta todo, pero más las empanadas y el té lo dejé de lado, ahora me gusta el vino y la cerveza. Como poco arroz y aprovecho para comer mucha carne, porque allá es muy cara».
En una nota para un diario local, no tuvo inconvenientes en contar sus intimidades. «El otro día fui a un boliche, me emborraché con cerveza y bailé arriba de la barra. Después no me acuerdo más de nada…es que en Japón no voy a bailar. A Makyko (su novia) la conocí y la invité a charlar en el auto y después fuimos a tomar un café. Ahí nos pusimos de novios y tardamos una semana en…».
También se tomó el tiempo para despacharse duramente contra los chinos: «Comen ratas y perros, tienen los ojos para arriba, como los coreanos, nosotros los tenemos redondos».
Observando desde afuera, siendo dueño nada menos que de la camiseta número 13 y sin tener chances ni siquiera de concentrar, se daba el gusto de opinar sobre el plantel. «El equipo no tiene el mismo nivel que el año pasado. Está muy mal físicamente y todo le cuesta; no veo una salida».
Si bien sólo tuvo algunas chances en el equipo de la primera local, se adaptó bien al grupo, pero siempre aclaró que a fines de ese año 2003 debía volver a su país sobre todo para estar con su chica, a quien según sus palabras le era muy fiel y extrañaba mucho. «La veo por Internet, pero no es lo mismo», señaló.
Según trascendidos Kyo viajó hacia Capital Federal para «jugar» en Argentinos Juniors, pero nunca más se supo de el.
El pintoresco personaje, gran tomador de mate presenta algo insólito del que nadie se percató. Si bien estuvo en inferiores del Kyoto FC, jamás jugó profesionalmente en ningún club de Japón.

Cucu

Mari Gauto Walter

Walter César Mari Gauto
Eterno arquero suplente, casi tanto como Docabo y Saccone, que supo aclimatarse bien a los bancos de relevos de Mandiyú de Corrientes (1992-1995), provincia de donde es oriundo y al de los demás clubes por los que pasó.
Obtuvo extrañamente su venta a Huracán de Parque Patricios (1995-1996) donde le debieron durante mucho tiempo 11.201 pesos que intentó conseguir pidiendo la quiebra.
Aún soñando con brillar en Buenos Aires pasó a Banfield (1996-1997) club del cual cobró su deuda inhibiendo a través de Futbolistas Agremiados. Retornó cabizbajo a Huracán Corrientes para la temporada 1998-1999.
Por varios años desapareció del mapa futbolístico, pero en el 2004, a los 34 años volvió a sonar por el noreste del país en su tierra natal. El Textil Mandiyú lo repatrió para el Torneo Argentino, obviamente esperando una oportunidad desde afuera.
Poco se puede analizar de este portero de gracioso apellido, al que pocos han visto atajar. La única lectura posible es que seguramente habrá sido siempre un buen aporte para el grupo. No jugó demasiado en su dilatada trayectoria, pero envidia debe causar en muchos por la cantidad de baldoseros con los que concentró.

Cucu