Marco Antonio Sandy
Legendario defensor boliviano con nombre de postrecito pero que de dulce no tiene nada. Nació en Cochabamba en 1971 aunque extrañamente debutó en el Atlético Tambetary de Paraguay (6 meses en 1990).
Consciente de no ser un jugador con demasiadas condiciones técnicas, llegó al país después de jugar durante mucho tiempo en el Bolívar (1991-1998) interrumpidos por seis meses en el Valladolid de España (1996) de los cuales pasó cuatro lesionado. Gimnasia y Esgrima de Jujuy (1998-2000) lo incorporó por su estilo duro y rústico confiando en que pelearla en la débil selección boliviana le aseguraría condiciones para jugar en un equipo que intentaba evitar el temido descenso en Argentina. Y Gimnasia efectivamente descendió.
Veterano de mil batallas, dejó desde muy temprano una marca imborrable en la Copa América 1993. Quebró brutalmente a Darío Franco (tibia y peroné) impidiéndole recuperarse a tiempo para el Mundial y ser desafectado por Alfio Basile. Casualmente un tiempo antes había sido apodado «Toro» por su manera de jugar.
Marco en cambio si participó con su selección en EEUU y con su equipo fue eliminado en primera ronda, pero enfrentó como titular a Alemania, Corea y España.
En el 2000 pasó otra vez por el Bolívar pero al poco tiempo salió a probar suerte al Tampico Madera (2001), un ignoto club de México donde jugó tan solo un semestre. Retornó a Bolívar y luego pasó al Aurora (2003), club el cual es hincha. Pero actualmente a los 34 años defiende nuevamente los colores del celeste (2003-2005) y no piensa aún en el retiro.
Hace poco tiempo, este defensor que soñaba con ser ingeniero electrónico, declaró que el fútbol boliviano estaba pasando por una etapa difícil, de transición después de la clasificación a EEUU 1994, pero ya pasaron más de 10 años por lo que el duró proceso se extendió un poquito.
En alguna oportunidad se sospechó de su edad, y se lo acusó junto a Marco Etcheverry, Erwin Sanchez, Limberg Gutierrez y Julio Cesar Baldivieso de ser mayores de lo que su documento evidenciaba.
De joven pensó que no servía para el fútbol hasta que llegó a la iglesia. Estaba colgado en su equipo, sus padres estaban por divorciarse hasta que un ex arquero lo llevó a una congregación. «Conocí a un Jesús distinto, un Jesús real, no un Jesús crucificado que está en un templo porque siempre está contigo; le abrí mi corazón, como es la vida, pensé que no servía para el fútbol, pero increíblemente todo cambió. A Dios le habló porque lo es todo, le debo lo que tengo, lo que soy, es él que me ha regalado todo, me ha permitido vivir cosas buenas y cosas malas para que aprenda; lo primero en mi vida es Dios, luego está mi familia y después el fútbol».
Señaló que su Bolívar sería candidato para la Libertadores 2005 tomándose revancha de la final de la Sudamericana perdida. El equipo boliviano quedó último en su grupo.
Igualmente haga lo que haga y diga lo que diga, será recordado por ser «el que quebró a Franco».
Cucu
