Cordobés de pura cepa y surgido en las inferiores de Belgrano… o sea, traducido del lenguaje guaso: «promesa de jamás llamar la atención y de luego pasar rápidamente al olvido en beneficio de jugadores buenos, de jugadores mediocres y de jugadores malos, pero siempre de otras latitudes». Karma. Al menos, claro, eso ocurrió con el 90 % de los futbolistas de esa condición que adornaron los planteles del Pirata de Barrio Alberdi en las décadas de los 80, de los 90 y de los 2000. El caso del lateral izquierdo Pablo Tarchini (11/05/1985) es otra prueba testigo de ello.
El pibe hizo sus primeros bolos, aunque sin ser titular ni jugar en los partidos decisivos, en la temporada 2005/06, aquella que finalizó con Belgrano ascendiendo a Primera División tras vencer a Olimpo en la Promoción. Una vez conseguida la proeza, Tarchini vio como Ramaccioti traía una defensa íntegra de jugadores “foráneos”, a saber: Juan José Serrizuela, el peruano José Moisela, el paraguayo Juan Daniel Cáceres y Ricardo Vaselina Rojas.
Por suerte para él, Rama se fue después de la Primera Fecha del Apertura. Sin embargo, al instante llegó Mario Griguol, quien le dio una palmada en la espalda y le dijo al oído que también estaba por debajo de Gastón Turus, Franco Peppino, Diego Novaretti y Miguel Ángel Martínez. Ante tal desolador panorama, a Tarchini no le quedó otra que hacerse la idea de ser un incordioso espectador de aquel equipo que estaba condenado a descender ya desde la primera de las 38 fechas de la temporada.
Su “veranito” en la elite, por así llamarlo, sucedió promediando el Clausura 2007 cuando -durante tres jornadas- tuvo sus doce días de ensueño. Primero estuvo en el banco de suplentes en la derrota por 2 a 0 ante Newell’s en El Gigante de Alberdi. Después, Daniel Primo lo hizo debutar en el heroico empate 3 a 3 contra Racing en El Cilindro, cuando ingresó a los 82 minutos por Ernesto Maceira con la única misión de aguantar los trapos. Finalmente, fue titular en la derrota 0 – 2 ante Argentinos Juniors en El Chateau, donde fue reemplazado a los 57 minutos por El Mellizo Abel Soriano, tras comerse un baile de novela por parte de Gabriel Hauche. Todo eso, claro, amén del glorioso dorsal número 12 que, desde el vamos, le otorgaba un carnet vitalicio al universo baldosero.
Tras el interinato de Jorge Guyón, la llegada de Pancho Ferraro y la consumación del descenso, poco le quedó por hacer a Tarchini más que bajar varias categorías de un plumazo en la búsqueda de algo de aceptación. Por tal razón, pasó por Sportivo Belgrano de San Francisco del Argentino B (2007/08), General Güemes de Rosario de La Frontera del Argentino C (2009) y San Carlos de Noetinger de la Liga Bellvillense de fútbol, donde se encuentra jugando hoy por hoy, cuando Belgrano sí apuesta a algunos pibes de las inferiores.
Y bueno, si Dios no puede manejar el tiempo, ¿por qué lo va a poder hacer Tarchini?








