
Nicolás Asencio
“La camiseta de Oeste se tiene que transpirar y si no, no se la pongan, váyanse, no roben más”. Esa dulce melodía que bajaba de las tribunas de Ferro todavía debe retumbar en la cabeza de Nicolás Asencio, un delantero ecuatoriano de dilatada trayectoria en su país que vino a la Argentina para medir su nivel y, evidentemente, comprobó que no le alcanzaba para triunfar.
Llegó al país de la mano de Rubén Darío Insúa, que lo conocía muy bien del Barcelona ecuatoriano. Cuando asumió en Ferro Carril Oeste (1999/2000), el DT de polémico criterio para vestirse lo convocó junto a otro compatriota, Luis Gómez, y un puñado de jugadores que habían sido compañeros suyos en Independiente, como Lenguita, Marcelo Morales y Alfaro Moreno. El experimento resultó nefasto. Sin ganar en las primeras 5 fechas, el entrenador se tuvo que ir y dejó ese quilombo que no pudieron arreglar ni Perissé, ni Brandoni, ni Rocchia, ni Argüeso.
Los hombres llevados por Insúa dejaron de jugar antes de que los lincharan y el conjunto de Caballito descendió sin atenuantes. Los números dicen que Asencio metió sólo 3 goles en 16 partidos. Luego volvió a su país y hasta tuvo tiempo de actuar en México, Colombia, Chile y Bolivia.
