Cortés Juan Manuel

Juan Manuel Cortés (El Ken)

A principios de milenio, el errante Pirata cordobés incineró una camada entera de juveniles en su inexorable camino al Nacional B. De esta manera desfilaron: Nicolás Godino, Walter Roldán, Mauricio Verón, Andrés Ríos y Leandro Silva, entre tantos otros nombres que se perdieron, a perpetuidad, de todo recuerdo y registro. La generación olvidada de Alberdi. Claro, en medio de tanta oscuridad siempre brilla una estrella, una luz, o al menos, una efímera cañita voladora de mala calidad.

Nacido en Quilmes, Juan Manuel Cortés hizo de Córdoba su lugar en el mundo. Delantero, escurridizo y con una gran melena rubia, posee un apodo que supura grosses desde donde se lo mire, el cual no se debe al compañero de vida de Barbie, sino al karateka de la saga Street Fighter, compañero de vida de Ryu (?)

Su fugaz paso por la primera de Belgrano se dio en tres cotejos del Apertura 2000 y precisamente en su último partido selló su certificado de baldoseridad: a los 87 minutos del empate ante Gimnasia, Gonzalo Vicente se fue expulsado por insultar a Ángel Sánchez y obligó al Luifa Artime a sacar del campo a los gritos a Cortés -quien había ingresado sólo 5 minutos antes por Julio Mugnaini– para permitir el debut de Germán Montoya. Todo esto ante la atónita mirada del DT interino Carlos Vaca. Así de confuso fue su paso por la elite. En total completó 101 minutos. Lo mismo que dura Matrix.

Se mudó a Racing de Córdoba (2002/2004), donde saboreó el placer del ascenso al Nacional B, como así también la amargura de no ser tenido en cuenta para esa categoría. Tuvo revancha en su siguiente destino San Martín de Tucumán, donde ganó el Argentino B y luego marcó el gol del ascenso a la Segunda División en el duelo de promoción ante San Martín de Mendoza. Con una idolatría en ciernes, los dirigentes retribuyeron tanta felicidad no renovándole el préstamo.

Lo que continuó en su carrera fue un interminable periplo que lo llevó a las más diversas latitudes y geografías: Nacional B en Tiro Federal (2007/2008) y Argentino A en Santamarina (2006/2007), Unión de Sunchales (2008/2009), 9 de Julio de Rafaela (2010) y Central Norte (2010). Su figura también trascendió la cordillera en un paso semestral por Coquimbo Unido (2009), de la segunda chilena.

En enero de 2011, El Ken viajó a Indonesia para pelear contra M. Bison sumarse al Bongtang FC, donde llegó a jugar… ¡El partido de las estrellas! Típica celebración anual (?) en la que un combinado con los más destacados extranjeros enfrenta a los mejores jugadores nacionales. Para el equipo foráneo, además de Cortés, jugaron estrellas mundiales como Chun Li y Blanka el camerunés Abanda Herman, el japonés Shoei Matsunaga y ¡Giovanni van Bronckhorst! Quien a cambio de unas vacaciones pagas en Bali aceptó formar parte del show.

Con un bronceado envidiable, a mediados de 2012 se integró a la disciplina de Boca de Río Gallegos del Argentino B. Ya con menos pelo en su cabellera, pero despertando la misma locura incontrolable que lleva a hordas de fanáticos a visitar diariamente su apasionante bitácora de vida.

 

Carrizo Juan Carlos

Juan Carlos Carrizo

Llegó a la Capital Federal proveniente de su Tucumán natal para jugar en las divisiones inferiores de Argentinos Juniors. En el Bicho se destacó y de ahí pasó a San Lorenzo, donde se convirtió rápidamente en una de las promesas más interesantes de la cantera azulgrana.

Con la categoría 1987 del Cuervo, el mediocampista con llegada al ataque la rompió en un torneo disputado en 2005 en Uruguay. Ahí lo vieron emisarios del PSV Eindhoven holandés, que, ni lerdos ni perezosos, le ofrecieron una prueba. El pibe armó su bolsito, llegó a la tierra de las putas y la falopa legal y cumplió, porque el PSV desembolsó algo más de dos millones de dólares para quedarse con su pase como una apuesta a futuro.

Después de jugar algún tiempo en la Reserva del equipo holandés, y sin espacio en el plantel principal, Carrizo se sumó a préstamo al Elche español (2006/07), pero tampoco fue tenido en cuenta.

Barranca abajo, en 2007, ya con 20 años, regresó a la Argentina para incorporarse a Olimpo de Bahía Blanca (2007/08), que por aquel entonces era dirigido por Guillermo Rivarola. Debutó en la tercera fecha, en la victoria por 1 a 0 ante Arsenal de Sarandí, y compartió la mitad de la cancha con Diego Barrado, Rogelio Martínez y Matute Morales y, a decir verdad, anduvo bien.

Volvió a actuar ante Lanús y Rosario Central, pero no rindió, el técnico lo borró y los malos resultados del equipo terminaron por comerse a Rivarola, que dejó el club. La amnistía llegó de la mano de Gustavo Echaniz, técnico interino que lo puso un rato ante Huracán, pero su nivel fue muy pobre otra vez. Ya con Roberto Saporiti como entrenador jugó ante Colón y Estudiantes y no desentonó, lo que le dio un poco más de aire. En el Clausura 2008, ante Racing y Vélez sumó sus últimas presentaciones olvidables con el equipo de Bahía Blanca. Le rescindieron el contrato y volvió a Holanda para también desvincularse definitivamente del PSV Eindhoven.

A mediados de 2008 regresó a su vieja casa, Argentinos Juniors. Según medios partidarios, el Bicho se quedó con el 50% de su pase y el pibe firmó un contrato por tres años. Jugó poco en Reserva y a mediados de 2009 apareció en el Huracán de Ángel Cappa. En el Globo debutó como titular en la segunda fecha, ante Newell’s, en la derrota por 1 a 0. Reapareció en la séptima jornada, en el triunfo por 3 a 1 ante Racing, cuando reemplazó a Gonzalo García. Ya con Héctor Rivoira, como DT, se despidió en la fecha 17 ante Banfield (derrota 1-0) cuando ingresó en lugar de Luciano Nieto. A fin de año, claro, lo dejaron libre por bajo rendimiento.

Después de varios meses de incertidumbre, en 2011 regresó a Tucumán para jugar en San Jorge de Las Breñas, que actualmente disputa el Torneo Argentino A. Hoy ya nadie espera que explote.

Verón Pablo

Pablo Alejandro Verón

La lesión de un compañero, esa tan temida zancadilla del destino, puede abrir las puertas de una triunfal, fascinante y glamorosa vida nueva. Historias hay muchas. ¿Sergio Goycoechea hubiera hecho propagandas de calzoncillos si Olarticoechea no chocaba con Pumpido? Si las piernas de Livio Prieto hubieran funcionado con normalidad ¿Andrés D´Alessandro se habría convertido en el primer ídolo riverplatense del Siglo 21? Nunca lo sabremos…

Ahora bien ¿Cómo continúan las vidas de los personajes relegados de estos cuentos de hadas? Por caso, Pablo Verón cargó con el mote de ser el Gustavo Luteral de una gema del semillero Mensana. ¿Guillermo? ¿Messera? ¿Lucas Lobos? No, no. Busquen más abajo.

Hijo de Avelino, ex zaguero del Lobo de fines de los 70, quedó libre de las inferiores de Lanús en los albores del año 2000. Aunque Sergio Saturno hizo lo imposible para acercarlo a Racing, nuestro homenajeado se dejó llevar por el Ius Sanguinis y se sumó al plantel de Gimnasia, donde además de su padre había jugado su hermano mayor Marcelo Andrés.

Debido a que los titulares acusaban lesiones insólitas y quejas varias para no jugar bajo sus órdenes, Carlos Ramacciotti se vio obligado a tapar agujeros con pibes. De esta manera Verón debutó el 3 de noviembre de 2002 en el mítico empate 1 a 1 con Colón en El Bosque, junto al Mágico González y a otro jugador que a la postre viviría el sueño para el que Verón estaba destinado y ampliamente capacitado…

Tras destacarse como volante o carrilero por derecha, sumar 33 partidos en un año y despertar el interés de la Lazio de Italia, el destino o mejor dicho una patada del Mencho Bustos, le depararía un parate de 30 meses y un pasaje sin escalas ni retorno al ostracismo con un diagnostico contundente: rotura de ligamentos cruzados de la rodilla izquierda.

A todo esto, los emisarios del club italiano, quienes se habían acercado al Amalfitani, aceptaron  no tirar para atrás las negociaciones y llevarse a otra joya del semillero Tripero… ¡Brian Robert!, en un paquete que también incluía el pase de Esteban Teté González.

De manera casi simbólica, Verón jugó un partido más en la primera del Lobo. Fue en la 1° fecha del Apertura 2006, cuando ingresó por Goux en la derrota ante Arsenal por 3 a 1. Pero no cabían dudas: había perdido el Ojo de Tigre. Al terminar el año, se le concedió la libertad de acción.

Con la intención de reinventar su carrera, en 2007 se fue al Ilisiakos del ascenso griego para tener continuidad y ganar en confianza, pero a los pocos meses rescindió ya que: “No eran demasiado profesionales. Si no querías entrenar podías irte al gimnasio a tirarle al aro de básquet. Además al presidente no le interesaba ascender”

De vuelta en el país y con tal de no estar parado, jugó el Argentino B para Defensores de Villa Ramallo. Contra todos los pronósticos, en enero de 2008 volvió a pasarle el tren con destino al Calcio. ¿Lazio? ¿Inter? ¿Lecce? Nada de eso. El popular Pergocrema de la Serie C2 fue su destino. Luego de seis meses y tras ascender a la Serie C1 no se le renovó el préstamo. Terminó ese año en Defensa y Justicia, donde sólo vio acción en seis partidos.

Tras entrenarse seis meses en soledad, llegó a Ferrocarril Sud de Tandil del Argentino B gracias a la gestión de un influyente señor de negocios. ¿Gustavo Mascardi? ¿Settimio Aloisio? ¿Kia Joorabchian? No, Guillermo Novellis, el cantante de La Mosca, quien lo conocía de su paso por Defensores. Luego de seis meses en Argentino de Rosario, regresó a la península para ser Il Capitano del U.S Turris Santa Croce (2010/2011) de la serie D. La siguiente temporada, siguió en la misma categoría cuando junto a su hermano menor Rodrigo, Antonio Pierguidi y Juan Carlos Garat, nutrió esa filial de Gimnasia llamada Nardo Calcio.

A mediados de 2012 y con 30 años recién cumplidos, se olvidó de jugar por dinero y se unió a Villa Montoro de la Liga Amateur Platense, junto al Coco San Esteban. Allí se cruza cada tanto con Juan Sebastián Verón, volante de Coronel Brandsen, con quien, además del apellido, comparte la misma frustración. Pese a que a ambos se les vislumbró una gran carrera, ninguno de los dos jugó un Mundial para Argentina.

Castillo José

José Alfredo Castillo Parada (El Pícaro, El Negro, Cuasimodo)

Todos compramos porquerías. Victimas del consumismo, nos dejamos amedrantar por la invasión publicitaria y adquirimos bienes y servicios que no necesitamos. Algunas veces como signo de status, poder o prestigio; otras como un simple e inconsciente engranaje inmerso en la tormentosa maquinaria capitalista. Dicen los antropólogos que dentro del amplio universo de los “Fashion Victim” se destacan los irreversibles. Son aquellos que, catálogo en mano, no dudan en dar por teléfono los últimos tres números de su tarjeta de crédito para comprar el primer engaño disponible, en el afán de llenar su alicaída autoestima. Artículos descartables sobran. Pueden ser pastillas para adelgazar, suplementos viriles o hasta un centrodelantero boliviano.

El VHS con el titulo “El Negro Castillo” que en 2005 Ronald Raldes le pasó a Cuffaro Russo y que esté le acerco al Viejo Zof, mostraba goles de todos los colores y también exhibía los siguientes datos: debutó en Oriente Petrolero con 17 años, en el 2000 salió campeón y goleador con 42 tantos, debutó en la selección mayor y la IFFHS le otorgó el premio al goleador más efectivo del calendario. En 2003 llevó sus goles a Tecos de México, le marcó un Hat – Trick a Boca jugando para Bolívar en 2004 y le convirtió el gol del empate a Brasil en La Paz por las Eliminatorias a Alemania 2006. Completo…

Claro, el video no mencionaba que de Los Refineros se fue por una mañana con resaca trasmitida por televisión a todo el altiplano. Ni que su técnico, Néstor Clausen, hizo la vista gorda (“Lo que me compete es que cuando entre a la cancha responda. Después vamos a tener jugadores que les gusta hacer el amor, que fuman y beben de vez en cuando”). Ni que de los Tecos lo fueron por conducir en estado de ebriedad. Ni mucho menos que luego de los tres goles a Boca le dio positivo el control antidoping por cocaína y se perdió la Copa América de Perú y que, al momento que Zof mostró su interés, llevaba un año de licencia y con ayuda psicológica por sus adicciones varias. Obviamente, esto no es nada comparado con sus declaraciones: “El doping fue lo más injusto, apareció cuando estaba por pasar a un grande como Boca Juniors” (?) “Nunca se me pasó por la cabeza tomar droga; iba a fiestas, tomaba un poco de alcohol, estuve con hasta 4 mujeres al mismo tiempo (?), pero gracias a Dios nunca tocó a mi puerta la droga”.

Por el embelesamiento del cuerpo técnico, Scarabino arregló la llegada del delantero a mediados de 2005; pero una mañana, mientras un chofer lo esperaba en Fisherton, Castillo aterrizaba en el Colonia de Alemania: “Estaba preparado para irme a Rosario, pero surgió esta posibilidad y claro, entre la liga Argentina y la Alemana, me quedo con está opción”. Cuando llegó a Westfalia le vieron la figura y desistieron contratarlo: ostentaba 92 kilos cuando su ideal era de 79. Al Negro, poco le importó y se colgó la cucarda de doble mal pase en simultáneo.

En enero de 2006, Don Ángel seguía con ganas de contar con eso de “el mayor goleador de la historia del universo” e inició él mismo las gestiones. Una perpicaz telefonista le dijo: “Por 10 pesos más se lleva al también boliviano Ronald Arana” y El Viejo aceptó convencido de estar haciendo un negoción. Castillo debutó en Rosario Central en la caída 2 a 1 ante Boca por la 2° fecha del Apertura ’06, ingresando a los 64´ por Marco Rubén. También jugó en las derrotas ante Nacional de Medellín (0-1) Lanús (0-2) y Gimnasia (0-3), para no dejarle dudas a nadie: Piedra. A pedido del plantel, del recién asumido Leonardo Astrada y de la memoria del Negro Olmedo, el 11 de marzo se le incineró el contrato.

El resto de aquel 2006, Castillo deambuló por Los Tecos B. En 2007 regresó a Oriente Petrolero pero lo echaron por “aletearle” a los hinchas del Bolívar y recaló en  O´ Higgins, donde jugó pocos minutos sin goles. En 2008 volvió a Bolívar, pero tras dos partidos y un gol huyó a Atlético Mineiro. A los 4 meses tuvo su tercera etapa en Oriente Petrolero, la cual duro 60 días ya que se marchó un semestre al South China de Hong Kong, donde ni siquiera debutó. Tras una leve mejoría en Blooming, volvió a los ahora Estudiantes Tecos en 2010, donde jugó 6 partidos, no convirtió, tuvo problemas con el alcohol, descendió y quedó libre. A mediados de 2011 rubricó su tercer paso por Bolívar, donde lo último que se supo es que tuvo rotura de peroné.

Ahí termina el VHS con la historia de José Alfredo Castillo, el Paul Gascoigne del Altiplano. El testimonio activo de cómo la inmadurez y el mareo por la fama pueden desplomar como un castillo de naipes a los jóvenes que tan bien se supieron moldear. O como diría un mítico bajista londinense “Live Young, Die Fast”. Punk is not Dead…

Leonforte Germán

Germán Gabriel Leonforte (El Pata)

A veces, los apellidos de los futbolistas componen rasgos adjetivos de índole no siempre aplicable al portador del mismo. A lo largo y ancho del planeta encontramos casos testigo de diferente nomenclatura: los hay descriptivos (Malvestitti, Bocanegra, Quatrocchi), sugestivos (Malano, Viola, Vergasolla, Telechea, Tomas Micola) y otros que parecen ser una burla del destino (Dick Choto, Carlos Gay, Brian Robert). En el caso del zaguero central Germán Leonforte, notamos que no le hizo mucho honor al noble felino. Por lo menos no dentro de un campo de juego. Y si así lo hizo, no fue en este país. Mucho menos en este continente. Y por los datos que manejamos, tampoco lo hizo en este universo. Analicemos (?).

Menotti lo hizo debutar en Rosario Central en la 1° fecha del Apertura ’02, cuando ingresó en el último minuto de la victoria 1 a 0 sobre San Lorenzo. Leonforte volvió a la reserva y recién salió de la jaula con Russo en el Clausura ’03, cuando fue titular la tarde que enfrentaron a la quimera de Oscar Regenhardt. Se mantuvo en el plantel, siempre en un rol secundario, hasta diciembre de 2005, donde cerró su estadística final en Primera División: 31 partidos por campeonato, 3 por Sudamericana y 0 (cero) goles. Perteneció al canalla un semestre más, tiempo en que estuvo marginado a instancias de quedar libre por el 20 % del contrato.

Por pedido de Osvaldo Sosa, en julio de 2006 El Pata se sumó a Huracán, donde tuvo la ambiciosa tarea de ser la voz de mando de la última linea, darle solidez al equipo y, con este valor agregado, abandonar para siempre el Nacional B. La suerte le fue esquiva y en un pestañar, Leonforte adornó el banco de suplentes. Catastróficamente, en la presidencia estaba Lord Voldemort Carlos Babington, quien un dia se levantó cruzado y se cargó al Chiche y a Germán en el mismo acto. Aunque en Parque Patricios quedó gente con ganas de recordarlo, contabilizó 10 partidos en la campaña que, a la postre y de la mano de Mohamed, devolvió al Globo a Primera División.

Tras efímeros pasos semestrales por Nacional de Paraguay y Coquimbo Unido de Chile, el Aurora de Bolivia fue su hogar más estable. Allí probó el sabor de la ayahuasca continuidad y fue uno de los baluartes del primer título logrado por los de Cochabamba. Tras ser barridos en la primera rueda de la Libertadores 2009 la dirigencia lo separó del plantel, tras lo cual Leonforte sacudió la melena y mostró los dientes: denunció rescisión unilateral de contrato, exigió 30.000 verdes y llevó el caso hasta la FIFA, quien le dio la razón.

En el momento menos indicado -junio de 2009- Leonforte se calzó la playera de Dorados de Sinaloa de la División de Ascenso Mexicana, donde en medio de la cuarentena por la gripe porcina contrajo un inidentificable virus gracias al cual (?) perdió 13 kilos y quedó en jaque su carrera. Tras recuperarse del mal trago y con rechazo a los tacos, a Edgar Vivar y a Rubén Aguirre, paseó su sombra por Ferro en 11 partidos de la temporada 10/11. Tras seis meses sin club, en enero de 2012 El Pata se unió a El Porvenir del Norte de la Liga Cañadense, donde, lejos de las grandes luces, aguarda que la Espada del Augurio lo deje ver mas allá de lo evidente (?)

Amaya Daniel

Daniel Humberto Amaya

El ser humano más famoso de los 1507 habitantes de la localidad tucumana de Los Bulacios. De pequeño lo dejaban sólo frente al televisor para que éste lo criara y así fue como mirando “El Espejo” se decidió a recorrer el país desde Ushuaia a La Quiaca. Para tal misión eligió dedicarse al fútbol, al cual sentía cercano, ya que las ramas de su árbol genealógico se rozaban con las del Tigre Amaya.

El arco de Unión de Santiago del Estero en 1991 fue su primer destino, donde en dos años recorrió las duras canchas de la zona noroeste del desaparecido Torneo Regional. Su primera oportunidad en el fútbol grande le llegó cuando se unió a Gimnasia y Tiro de Salta en la temporada 93/94, donde además de reencontrarse con su hermano se dio el lujo de reforzar éste histórico plantel, aunque nunca tuvo chances de estar entre los 16 que firmaban la planilla, eclipsado por Claudio Mele y Ramón Benito Álvarez.

Tras el descenso del equipo norteño le llegó la sorpresiva noticia de que Lanús estaba interesado en sus servicios. Ni lerdo ni perezoso, Amaya se tomó el primer micro disponible a Capital y cuando llegó a Retiro se sintió como el protagonista de éste video (?), sin embargo esto no le prohibió sortear con creces las pruebas a las que fue sometido en El Sur.

En el banco de suplentes del Granate vivió dos años exasperantes: pasaban aperturas y clausuras y no sucedía. No había forma que Roa deje el arco. Llegaban las Conmebol, amistosos y torneos de Necochea y no había manera. El Lechuga no se lesionaba, no se iba expulsado, no se moría (?). Cuando Amaya se había resignado a la eterna suplencia, ocurrió lo impensado: el 6 de marzo de 1995, Carlos Ángel se levantó con ganas de ir a lavar culpas a la iglesia (?) y esto le abrió la posibilidad a Amaya de disputar su primer partido en la máxima categoría. Fue victoria 3 a 0 sobre Gimnasia de Jujuy y también fue su despedida de Primera División.

A sabiendas que pelear por el lugar de segundo arquero con Pedro Rómoli era una lucha desigual, comenzó su peregrinaje por todo el país, recorriendo miles de ciudades y categorías, sin echar raíces en ninguna. Tomen nota (?): conoció la Primera B con El Porvenir (96/97). Pasó por el Nacional B con Cipolletti (97/00) y General Paz Juniors (2000/01). En el Argentino A defendió a Atlético Nuñorco de Monteros (2001/02) Talleres de Perico (2002/03) y Central Norte de Salta (2006/07). El Argentino B lo encontró en Sportivo Patria de Formosa (2004/05), Atlético Policial de San Fernando (2005/06) y Atlético Famailla (2008) y se despidió de la actividad en Atlético Concepción de Río Salí (2008) del Argentino C.

Tras haber colgado los guantes participó de algunos cuerpos técnicos de características -obviamente- itinerantes, en donde tuvo la chance de cruzarse con éste vendepatria señor y con éste duende preadolescente. Como le quedaba una foto en el rollo, también se inmortalizó con su verdugo. Lo que se dice, un autentico masoquista…

Cuba Pablo

Pablo Alberto Cuba

Con apellido geográfico como Juan Pablo Francia, Andrés Madrid, el Rulo París, Alfredo Mendoza y Jemio Portugal; Pablo Cuba apareció sin que nadie lo esperase y desapareció sin que nadie lo notara. Aunque claro, llegó a estancarse en el inconsciente de muchos, sobre todo a la hora de la puteadas o las ejemplificaciones (básicamente nefastas).

La historia se inició a mediados de 1998 cuando a la espera de refuerzos para el recién ascendido Talleres de Córdoba, Ricardo Gareca se vio obligado a utilizar juveniles como recambio en las primeras fechas de aquel Apertura. Así se explica el debut de un joven e inexperto Pablo Cuba en una derrota 4 a 2 ante Racing en el Sható. Tuvo un partido más y tras seis meses freezado lo mandaron al Nacional B para jugar en Tigre, donde marcó un gol en 6 partidos. De regreso en Barrio Jardín, se mantuvo otro semestre en el inframundo. Hasta que sucedió lo impensado…

El 10 de marzo de 2001 y en su primer partido como titular, Pablo Cuba le convirtió 2 goles al River de Ortega, Saviola y Pedro Sarabia para la contundente victoria de La T por 3 a 1. Rápidamente, el atacante cambió su hándicap y terminó el año con 12 goles en su cuenta personal.

Con ese antecedente, Cuba fue la vedette del mercado de pases post crisis de 2001, donde Independiente y San Lorenzo se batieron a duelo para hacerse con sus servicios. Para sumar más confusión al panorama, su representante arregló con Los Diablos y Carlos Granero, el dueño de su ficha, lo hizo con Los Santos. La situación la resolvió el mismo jugador, a quien le pusieron una remera de cada equipo en los extremos de la habitación y le preguntaron: ¿a quién querés más? Y el jugador se ve que no le quería hacer daño a San Lorenzo (?).

Debutó en el patético horrible espantoso patético, horrible y espantoso Independiente de Néstor Clausen, paradójicamente, en la victoria 2 a 1 sobre Racing en el cilindro. Al siguiente partido marcó su único gol con la camiseta roja en la derrota contra Newell´s por 3 a 2 y, tras el abrazo de Pekarnik, León Bustos y Livio Prieto, su ángel lo abandonó, aterrado, para nunca jamás volver. El resto del torneo el delantero mostró una evidente falta de estado físico además de la mira totalmente descalibrada. Y eso lo decímos para ser benévolos…

En ese recordado Clausura, Independiente salió en último lugar y luego, con la llegada de Gallego, Cuba se vio obligado a ver desde la platea al Rojo campeón del Apertura 2002. En el siguiente torneo el delantero jugó cerca de 120 minutos divididos en 3 partidos, pero ya nadie esperába nada de él. Bah, en realidad si. Que rescindiera el contrato y se vaya lo más lejos posible de La Doble Visera.

En Talleres, como siempre, lo recibieron con los brazos abiertos y en esa temporada Cuba disputó 9 encuentros -incluida la promoción ante Argentinos- y tuvo el esperado epílogo ya que J. J. Lóp*z estaba al timón de su primer Titanic. Tras el descenso se fue al Nacional B, lugar de donde nunca más podría escapar. Primero en Unión de Santa Fe y luego en un puñado de partidos más con Talleres. Entre medio, metió 6 partidos en su decorativo paso por The Strongest de Bolivia.

Cinco partidos en Ben Hur en la primera mitad de 2006 y 11 cotejos en San Martín de San Juan en la temporada 2006/2007 dieron punto final a una carrera y a un físico que no daban para más. En medio del silencio y con apenas 27 años, Pablo Cuba colgó los botines.

Años después, el ex delantero contaría su presente en el diario Día a Día: “Estaba harto del fútbol, me deben plata en todos los clubes. Me vine a Carlos Paz, me casé nuevamente y me cambió la vida para bien. Un amigo tiene una fábrica de sándwiches de miga y agarré. Por día, voy a 65 quioscos en la ciudad. Lo hago en una camioneta para llevar los pedidos. Pero me encanta, soy feliz, necesitaba hacer otra vida. Vender sándwiches fue la mejor decisión que tomé. Los quiosqueros me miraban al principio y me veían cara conocida, me tenían de Talleres. Yo me hacía el que no tenía idea, no quería explicarles a todo mis razones para dejar el fútbol por este laburo que mejoró mi calidad de vida de una manera increíble”.

Señoras y señores, con ustedes: Pablo Cuba…

Pedidos para cumpleaños, casamientos, bar mitzvah o velatorios, al 03541 – 428295.

Trípodi Mariano

Mariano Sebastián Trípodi (El León)

Rubio, fachero, putito, delantero y goleador. La carta de presentación de Mariano Trípodi, nacido en julio de 1987, compró a todos de antemano. Desde pendejo, cargó con el karma de que lo catalogaran como el próximo Batistuta. Su parecido con el ex delantero de la selección y su desempeño en las divisiones inferiores de Boca Juniors hacían presagiar que se trataría de la próxima estrella del fútbol argentino. Pero como dijo Tu Sam: puede fallar. Y esta vez, como tantas otras, falló.

Desde el vamos, le tocó debutar en la Primera del Xeneize en un momento complicado, luego de la eliminación bochornosa de la Copa Libertadores ante las Chivas de Guadalajara la noche que los periodistas photoshopearon el supuesto garzo del Chino Benítez al Bofo Bautista. Para colmo, en la lucha por un lugar en la delantera tenía adelante nada más y nada menos que a Martín Palermo, Rodrigo Palacio y Guillermo Barros Schelotto.

Mientras sus competidores en el puesto gozaban de sus vacaciones adelantadas, Trípodi jugó su único partido con la camiseta de Boca en la despedida del Clausura 2005, esa tarde en la que Almagro, ya descendido, sorprendió al equipo de la Ribera, dirigido interinamente por Abel Alves, y le ganaba por 3 a 2 cuando pintó la tángana en las tribunas y el partido se suspendió.

Sin lugar en el equipo de Alfio Basile, reacio a darle minutos a los juveniles, a mediados de 2006 pasó a préstamo por un año al Köln alemán, que al tiempito lo mandó a su equipo filial, el Köln II, donde tuvo algo más de rodaje con la camiseta número 12. En 2007 regresó a Argentina para sumarse a San Martín de San Juan, que estaba de paseo en la Primera División. Disputó 4 encuentros, no convirtió goles y así como llegó volvió a emigrar.

En febrero de 2008, luego de que una empresa comprara su pase, firmó sorpresivamente un contrato de 3 años con el Santos brasileño. En el Peixe, el León no estuvo a la altura de las circunstancias y con la salida del polémico técnico Emerson Leão perdió mucho terreno. Eso sí, siempre será recordado por el gol agónico al Cúcuta colombiano que le dio la clasificación al equipo brasileño a los octavos de final de la Copa Libertadores.

Sin espacio en el conjunto paulista, y después de que se hablara de una transferencia al Betis español, en agostó pasó a préstamo al modesto Vitória, donde casi ni jugó. En 2009 volvió al Santos, pero Vagner Mancini no lo tenía en cuenta y lo mandó a entrenar con los juveniles. En marzo, Emerson Leão lo pidió otra vez para Atlético Mineiro. Pero de nuevo la misma historia, en mayo, con la llegada de Celso Roth a la dirección técnica del equipo de Minas Gerais, Trípodi tuvo que irse por la puerta de atrás.

Con el pase en su poder, luego de que Santos le rescindiera el contrato y tras una prueba en el Leeds United de Inglaterra, volvió a Brasil para fichar con el desconocido Clube Atlético Metropolitano de Blumenau (2010), de Santa Catarina. Ahí anduvo bien y fue uno de los puntos altos del equipo que llegó a las semifinales del primer turno del campeonato catarinense.

A mediados de 2010 se sumó por un año a Arsenal de Sarandí, pero no jugó nunca y poco después se marchó al Tochigi japonés (2011), donde sufrió de cerca el sismo que mantuvo en vilo al mundo. Desde mediados de 2011 forma parte del plantel del Vaduz de Liechtenstein, que disputa la liga suiza, al lado de otras figuras del fútbol mundial, como Mariano Hassell.

Hordas de fanáticos esperan su vuelta al fútbol argentino para cantarle “ese león, ese león, es un gatito comilón”.