
Alejandro Damián Mena
Marcador central oriundo de Río Tercero, que a escondidas de los grandes flashes elaboró un curículum digno de un verdadero trotamundos. Integró las divisiones menores de San Lorenzo de Almagro como parte de una camada que no tuvo demasiados valores.
Figura de su generación, llegó a compartir una página de «los destacados del Ciclón» en la revista Solo Fútbol, junto a un delantero llamado Lucas Ramos y un arquerito al que luego llamarían el Chila Bueno: Sebastián Saja.
Por supuesto que no llegó a debutar en el Cuervo y tuvo conformarse con la posibilidad de irse al exterior y empezar a tallar su carrera con «C» de campeón….y de choreo.
Aterrizó algo confundido en República Checa y tras firmar con el SFC Opava, equipo de la segunda categoría, lloró un poco su argentinidad:
¿Por qué se decidió a aceptar la oferta de jugar por un equipo checo?
«Porque Argentina en este momento está muy mal. El fútbol en Argentina es uno de los mejores de América, pero acá es Europa. En este momento Europa es donde se está mejor, donde más dinero hay … Mi familia está mal y yo soy la única persona que los puede ayudar, les puedo mandar dinero, éste es el motivo principal por el que estoy aquí».
¿Y está contento en la República Checa?
«Estoy muy contento. La gente nos trata muy bien. El presidente del club es impresionante, cada cosa que nosotros necesitamos nos la da».
¿Cómo se comunica con los demás jugadores, con el entrenador?
«Acá tenemos una señora que habla portugués. Antes de los partidos, ella llega, habla con el entrenador, después nos interpreta lo que dice él … Por ese lado entendemos al entrenador. Y con los jugadores, con las manos … A veces no nos entienden porque es muy difícil pero estamos estudiando el checo y la comunicación es mejor que al principio».
Regresó al país y se fue a Córdoba para integrar un plantel de Primera División. Eso ocurrió en el Apertura 2003, cuando estuvo en Talleres al lado de Facundo Erpen, Mariano Córsico, Luciano De Bruno, Aldo Osorio y Pablo Cuba, entre otros.
El Pato Pastoriza no lo tuvo en cuenta durante ese año y mucho menos en el siguiente por razones lógicas. Fue así como Mena, al que ya algunos empezaban a apodar Mencho, se fue a Brasil para contrarrestar el frío que había chupado en Europa.
No sabemos qué chupó en el Atlético Paranense, tal vez caipirinha o quizás caipiroska, pero lo cierto es que al iniciar la temporada 2004/05 se sumó al plantel de Estudiantes de Buenos Aires, en la Primera B y se relacionó con baldoseros como Luciano Nicotra y el falso Sepo Ginóbili.
Mareado ya por tanto trajín y tan poco fútbol, se fue a Bolivia en busca de continuidad y en cierto modo la logró con los colores de The Strongest (2005/06), donde fue reconocido y compartió tardes con el Lagarto Fleita.
Cuando terminaba su vínculo tuvo la mala fortuna de romperse los ligamentos y aprovechó para casarse. Así fue como le dedicó 6 meses a su mujer y a su lesión, al mismo tiempo que relojeaba alguna otra liga para de desembarcar.
A mediados de 2007 recaló en Venezuela y antes de preguntar si todas las venezolanas están buenas estampó su firma con el Estrella Roja. Sintiéndose en la sucursal clandestina del equipo de Belgrado, planeó en las sombras su gran vuelta al fútbol argentino. Y la pudo concretar gracias a una prueba con la gente de Almirante Brown (2008). Tras ser aprobado, estar nuevamente a un paso de la división superior parecía darle un guiño a su errante trayectoria. El descenso a la Primera B, producto de la famosa quita de 18 puntos, terminó devolviéndolo al terreno de la incertidumbre. Será cuestión de agarrar el mapa otra vez: ¿República Checa, Brasil o Aprendices Casildenses?





