García Luis

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Luis Alberto García
Jugador (?) colombiano cuyo mayor pergamino es haber sido convocado a su Selección Nacional por ser «hijo de…» el DT Luis Augusto Chiqui García. Vaya a saber uno por qué razón, este muchacho nacido en Bogotá, hizo sus primeras armas en el Quindío, en 1991. Posteriormente pasó por Envigado y llegó luego al Independiente Medellín, donde jugó por dos temporadas. Pasó en 1995 a Millonarios, permaneciendo allí tres años.
Una breve vuelta a Envigado en 1998 y un intento en el exterior, más precisamente en Montevideo Wanderers. Obviamente solo fue un intento, porque a inicios de 1999 estaba nuevamente en Colombia, en Independiente Santa Fe. Así como su padre cambiaba de club como DT, él seguía sus pasos. El Chiqui García llegó dirigir a su Selección y, como no podía ser de otra manera, citó a su hijo para jugar las eliminatorias de Corea-Japón 2002.
Con esos pergaminos, tras una nueva escala en Millonarios, llegó su gran salto internacional. Carlos Javier Mac Allister lo trajo a Argentinos Juniors en el 2000. Le confió la camiseta N° 34 y lo citó para el banco contra River Plate, partido que Argentinos ganaba 2 a 0 con 2 jugadores más y terminó en empate 2 a 2 (¿un deja vu?). Otra vez banco en un 0-1 ante Vélez, y su gran oportunidad que llegaría contra Colón de Santa Fe, en cancha de Ferro. Compartió equipo con otros extranjeros como Robert Siboldi y Eder Pacheco Ferreira, y el 0-4 final con gol de Medero desde atrás de mitad de cancha incluido lo dijo todo. No contento con esto, volvió a jugar el partido siguiente contra Rosario Central (derrota 0-1). La última oportunidad de hacer banco la tuvo en otro 1 a 0 adverso, esta vez ante Independiente, que determinó la salida de la dirección técnica de Mac Allister y la vuelta al freezer de García.
Se volvió a tierras cafeteras para jugar en América de Cali. En 2002 pasó nuevamente por Millonarios (tercera vez) y por Independiente Santa Fe, hasta que una lesión lo hizo abandonar la práctica activa del fútbol, si es que en algún momento llegó practicarlo activamente .

Silenzi Darío

Darío Gabriel Silenzi
Su apellido lo predispuso a tener una vida sin ruido y con muy pocas nueces. Su carrera tenue, más bien apagada, se fue encontrando con obstáculos que lo enmudecieron por completo. Los técnicos autoritarios le negaron la palabra, los compañeros engreídos lo callaron sin demasiadas explicaciones y hasta los sifones de soda se vaciaron para decirle «shhhhhh». Silenzi no tuvo chances de hacerse escuchar. Y de triunfar ni hablar.
Su estreno en la Primera División de Estudiantes de La Plata se produjo en la más absoluta reserva. Entró por Leo Ramos en un partido del Apertura ’96 que el Pincha le ganaba a Huracán por 4 a 0 en la ciudad de las diagonales. Lo curioso es que en muy pocos minutos el Globo logró descontar en 2 ocasiones, aprovechándose del juvenil defensor. Lo más sencillo hubiese sido echarle la culpa al debutante, pero nadie se percató de su existencia. Ese día Silvano Maciel hizo mucho más anecdótica la reacción de la visita cuando puso, de penal, el definitivo 5 a 2.
Con sigilo, por supuesto, también actuó en Germinal de Rawson y en equipos de la liga platense como Everton. Su obligado perfil bajo lo llevó a la más absoluta indeferencia. Es más, quizás sea un asiduo visitante de este blog y no lo advertimos porque está acostumbrado a hacer mutis por el foro.

Buz Jeremías

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Jeremías Emmanuel Buz
Mediocampista surgido en las divisiones inferiores de San Lorenzo de Almagro, pero que contó con sus escasos minutos en la Primera división de nuestro país en la vereda de enfrente, defendiendo los colores de Huracán de Parque Patricios.
Tuvo su bautismo de fuego el 24 de noviembre de 2002, cuando en la fecha 18 del torneo Apertura, ingresó faltando cinco minutos ante Gimnasia y Esgrima La Plata en lugar de Ramón Ortiz, y se ganó la tarjeta amarilla. Con el Globo sumergido en el fondo de la tabla y poco después de perder el clásico ante el Ciclón, el Inglés Babington había otorgado licencia a la gran mayoría del plantel y decidió apostar con los pibes de las inferiores en las últimas dos jornadas. Fue así que ante el Lobo platense salieron a la cancha Martín Rios, Juan Zalazar, Darío Pranich, Ramón Pedro Ortiz, Cristian Fernández, Alejandro Alonso, Pablo Monsalvo, Ramón Antonio Ortiz, Diego Cochas, el paraguayo Francisco López Rojas y Emanuel Villa. Luego ingresaron el Lagarto Juan Ramón Fleita y los debutantes Buz y Paolo Goltz, quienes ni siquiera habían jugado en Reserva. Sin ver acción se quedaron el malogrado Sergio Schulmeister y Sebastián Lipo. Aquella tarde, con el arbitraje de Juan Pablo Pompei, los pibes del Quemero aguantaron el cero en su valla y se fueron aplaudidos por los 3200 hinchas que habían llegado hasta el Palacio Tomás Adolfo Ducó.
Una semana más tarde, ante Olimpo de Bahía Blanca (derrota por 2 a 0), la formación fue la misma, pero Buz se quedó esperando los noventa minutos en el banco de relevos.
Ya en la B Nacional alternó entre la Primera y la Reserva, aunque la nota la dio cuando se lo vinculó sentimentalmente con Lissa Vera, integrante del grupo musical (?) Bandana.
En 2004 quedó en libertad de acción y siguió su carrera en otro Huracán, el de Comodoro Rivadavia, en el Argentino B. Allí se dio el gusto de lograr el ascenso a mediados de 2005 al lado del gigante Silverio Penayo y el descenso un año más tarde. Tras dos temporadas en el Sur decidió irse un poco más arriba y tras fracasar en una prueba en Temperley, partió a Atlético Juventud Alianza de San Juan (2006), en lo que sería el paso previo a su experiencia europea.
En 2007, arribó a Hungría, donde anduvo por el Diosgyor, y posteriormente en el poderoso Ferencvárosi Torna Club, más conocido como Ferencvaros. Desde entonces su figura no volvió a aparecer en una cancha de fútbol.

Rolón Daniel

Daniel Agustín Rolón
Típico volante central de recorrido corto, hizo hasta lo imposible por aparecer en este sitio. Y finalmente lo logró. Primero llamó la atención en el Suplemento Racing del Diario Olé, cuando se reconoció como un amante de las danzas folclóricas y el atletismo. «Hubo una época en la que bailaba folclore. Me falta sólo un ciclo para ser profesor, hice siete años. Y en otro tiempo, practicaba atletismo. Tuve la suerte de llegar lejos, porque a los 13 años fui a un Nacional en Córdoba y salí segundo en 150 metros y tercero en postas. Apenas me pasé al fútbol me agarraban cada locuras… Armaba los bolsos y me iba. Ni quería hablar con mis papás de mi vida acá«, afirmaba en 1999 el pibe nacido en el Chaco que se entrenaba en las inferiores de La Academia.
Decidido a triunfar en el fútbol pese a que le faltaba bastante para debutar en la máxima categoría, se animaba a cerrar un capítulo de su vida: «A mi pueblo no vuelvo más. Me quedo acá aunque no juegue más al fútbol. La Leonesa es un pueblo muy humilde. No hay casi nada. Antes había una fábrica de azúcar pero desde que cerró, chau pueblo. No quedó nadie«.
En Racing no tuvo chances de pelearla y por eso se fue a Arsenal de Sarandí, donde se inició profesionalmente. El 20 de octubre de 2004, en la fecha 11 del Apertura de ese año, Rolón ingresó por José Luis Calderón en un partido que el conjunto del Viaducto perdió ante Quilmes por 2 a 0. Agradecido al técnico Burruchaga por haberlo dejado compartir una cancha con Javier Morales y Pablo Bastianini, se dio por hecho y con un único cotejo en Primera salió a comerse el Mundo.
Primero estuvo a préstamo en Gimnasia y Tiro de Salta (2005) y después retornó a Arsenal (2005) para hacer huevo 6 meses y desvincularse, al mismo tiempo que lo hacían Leandro Caruso y Gastón Esmerado, entre otros.
En 2006 se fue a Chile y firmó con Magallanes. Detrás de la Cordillera tuvo continuidad y aprovechó para sacarse fotos y grabar partidos para su currículum. Desde 2007 está en Real Arroyo Seco, esperando que alguien vea su video en YouTube, donde se describe de la siguiente manera: «Una de las figuras del futbol argentino, joven promesa con satisfaccion para el amante del juego«. Menos mal que cerró la fábrica de azucar, sino hoy estaría metiéndole ese verso a las hormigas.

Recalde Sergio

Sergio Orlando Recalde (Pechito / Teco)
Un verdadero trotamundos. Su amor por el fútbol lo llevó a hacer una carrera desprolija, despojada del hilo conductor que suele tener la mayoría. Puteado por algunos, respetado por otros, concretó una extraño pase al exterior cuando muchos imaginaban su retiro.
Surgido de las filas de Guaraní Antonio Franco de Misiones, emigró a Rosario para jugar en Newell’s, donde debutaría en 1994. Su estreno en la categoría superior fue en la última jornada del Apertura de ese año, con victoria 1 a 0 de La Lepra ante Huracán. Ese día se bancó todo el partido como lateral derecho, ante la ausencia de Mamita Basualdo.
En el Clausura ’95 tuvo la oportunidad de participar en otros 5 encuentros, generalmente como carrilero e ingresando en los segundos tiempos, pero su suerte, vale decir, ya estaba echada. Sin llamar mucho la atención se despidió de Malvestitti, Calcaterra, Marcos Borges y Terremoto Cejas, mientras armaba el bolso para buscar nuevos horizontes.
Luego se bajó en la estación de Quilmes y se mandó para las instalaciones del Cervecero, donde le hicieron firmar un contrato que incluía tener como compañeros a Llop, Tuzzio y Quatrocchi durante la temporada 1995/96 del Nacional B. Ignoto para el desconfiado simpatizante cervecero, recibió una buena señal por parte del técnico Ricardo Villa (hacía dupla con Larrosa), que salió a bancarlo públicamente con la la frase «es un pichon de Vivas«. Por supuesto que el ex Newell’s sólo disputó 2 partidos (y de forma lamentable), provocando la ira de la platea quilmeña, que lo tomó de punto y logró que no juegue nunca más.
Un año más tarde volvió a ponerse el esnorkel para bajar hasta la Primera B y defender los intereses de Argentino de Rosario. Lo curioso es que después de una temporada pegó el gran salto de su trayectoria: el fútbol internacional. Cerro Porteño de Paraguay (1997-2000) le dio de comer durante muchos años y le otorgó la grata oportunidad de disputar la Copa Libertadores. También pasó por Libertad (en la 2002/03 jugó con Justo Villar, Carlos Bonet, Estanislao Estruway y Derlis Soto) y 12 de Octubre, antes de sorprender a varios, concretando una transferencia al fútbol italiano. ¿Milan? ¿Parma? ¿Penne Calcio? No, menos que eso. En el 2005 arribó al Budoni, modesto conjunto le abrió las puertas de Europa.
A mediados de 2006 comenzó a ponerse melancólico y se puso un objetivo bien claro: volver a vestir los colores rojinegros en el pecho. Así fue como regresó a Misiones para actuar en Crucero del Norte, team de casaca amarilla pero con la yerba Rosamonte de sponsor. En ese club Recalde se trató con el arquero Hernán Santa Cruz y el Suligoy trucho.
En agosto de 2007, cuando parecía que la trayectoria de este hombre estaba acabada, volvió a patear el tablero con un nuevo pase a Italia. Tanto los medios como la AFA dieron cuenta de esa transferencia pero nunca se supo a qué equipo había arribado. Hoy es un desaparecido futbolístico.

Aguirre Martín

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Martín Alejandro Aguirre (Pirincho)
Un gran proyecto de las inferiores de Argentinos Juniors al que las lesiones no le permitieron demostrar todo su potencial futbolístico. Su debut en Primera no fue nada sencillo. Ocurrió en abril de 1996 nada menos que contra Platense en Vicente López, un partido que el Calamar iba ganando 1 a 0 y se suspendió por falta de luz. Argentinos estaba jugando con 9 hombres, por las expulsiones de Diego Germano y Cristian Zermattén, y Aguirre había sido reemplazado. Sin embargo en la reanudación, cuatro días más tarde, Pirincho volvió a ser de la partida. El mini-encuentro duró 9 minutos y en ese lapso Platense conquistó dos goles más para el lapidario 3-0, propinándole así la sexta caída consecutiva al equipo de La Paternal que descendería a mediados de ese año.
Aguirre jugó casi todos los partidos de ese Clausura ’96 (12 de 14 partidos desde su debut) y hasta participó en tres encuentros de la Supercopa de ese año, ante Boca Juniors y Racing Club. El comienzo del Nacional «B» 96/97 también lo encontró jugando, aunque la mayoría de las veces lo hizo de suplente. Promediando la fase clasificatoria sufrió una grave lesión ligamentaria que lo alejó de las canchas por el resto de esa temporada. Lo cierto es que, después de varios intentos por retomar la actividad, solo lo hizo esporádicamente en la Reserva, con varias recaídas en sus lesiones.
Finalmente no pudo volver a jugar oficialmente en Argentinos, y logramos encontrar información de su paradero futbolístico recién en 2001, jugando para Acassuso. Dos temporadas en el equipo del norte del Gran Buenos Aires, y otra breve desaparición, lo alentaron a viajar unos cuantos kilómetros más hacia el punto cardinal que marcan las brújulas para jugar el Torneo Argentino B por Paraná de San Pedro, en la temporada 2004-05.
Al no haber novedades aún sobre Mundo Disney en la zona, volvió al conurbano para probar suerte en San Miguel, en Primera C. Al año siguiente fue a las fuentes para mejorarse de sus lesiones: recaló en San Lorenzo de Luján, team del Torneo Argentino C. Quizás si las continuas lesiones no le hubieran jugado tantas malas pasadas otra sería la historia de esta gran promesa que solo quedó en eso.

De Lorenzo Martín

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Martín Jorge De Lorenzo
Volante que no supo o no pudo aprovechar las pocas pero buenas ocasiones que le dieron en la Primera de Ferro Carril Oeste. Su debut se produjo en la fecha 11 del Clausura ’92, cuando fue titular en un partido ante Talleres de Córdoba que terminó 0 a 0. De manera consecutiva tendría otras 2 chances de integrar el once inicial de Griguol, pero su rendimiento no estuvo a la altura del momento y comenzó a ingresar en los segundos tiempos, de manera breve y salteada.
Se fue de Caballito con 11 cotejos en el lomo y un tiempo después lo encontramos en el duro mundo del under. En la temporada 1994/95 pasó a reforzar las filas de Atlanta junto a otros jugadores de la talla de Lucho Malvárez y Luis Marabotto, bajo la conducción técnica del Ruso Ribolzi. Su nivel, vale decir, no fue espectacular ni mucho menos. Apenas disputó 12 encuentros y marcó 2 goles, pero tuvo la fortuna de incluir su apellido en la lista de hombres que ascendieron al Nacional B, con figuras como José Luis «para jugar con estos muertos no hace falta comer pastas» Campi, Luis Bonnet y el Cabezón Alcami.
Además sudó casacas en Ferrocarril Midlan (1996/97), Defensores de Belgrano (1997 a 1999) y Argentino de Quilmes (2000/01) en la tercera categoría de nuestro fútbol. En el exterior, para no perder la costumbre, también conoció el bajo fondo cuando pasó al Real Unión de Irún, España (en 2001), y permaneció varios años tratando de memorizar los nombres de sus compañeros Azpilicueta, Etxaniz, Etxarri y Oier Larraínzar.

Puchetta Gerardo

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Gerardo Rafael Puchetta
Volante ofensivo cuyo apellido inmediatamente nos remonta a aquel entrañable fanático de los Rolling Stones personificado por Campi, a mediados de los noventa. Y es que la versión futbolera de Puchetta, en su cortísimo paso por la Primera división lejos estuvo de dejar algo para destacar y en comparación con el humorista, pierde por goleada.
Nació en Temperley el 13 de diciembre de 1983 y diecinueve años más tarde, participaba de su primer pretemporada al igual que otras promesas del granate como Juan Colella, Gustavo López, Matías Larretchart y Agustín Pelletieri. Debutó oficialmente en Lanús el 16 de febrero de 2003, ante Independiente en una victoria ajustada, por 1 a 0. Y debutó es un decir, porque Chiche Sosa lo hizo reemplazar a la Vieja Moreno a los 48 minutos del segundo tiempo, siendo más que probable que durante el tiempo que permaneció en la cancha ni siquiera haya tocado la pelota.
La oportunidad la tendría dos semanas más tarde, contra Nueva Chicago. Esa tarde ingresó en lugar de Sebastián Salomón, a los 15 minutos de la segunda mitad. No tuvo posibilidades de influir en el resultado (triunfo del Torito, 2 a 1) pero al menos se dio el gusto de jugar sin la presión de escuchar el pitazo final a segundos de haber entrado.
Sin sospecharlo, su despedida entre los grandes fue el 29 de marzo, ante San Lorenzo. Aquel día salió desde el arranque y dejó la cancha a los 18 minutos del complemento para permitir el ingreso de Gabriel Iribarren cuando el partido estaba 2 a 1 a favor del Granate, no obstante en el final el Ciclón lo dio vuelta.
Desde su último encuentro se fue diluyendo y después de un par de escalas desapareció por completo. Tras quedar libre, se fue a Mar del Plata para jugar en Alvarado (2004). En enero de 2005 se pegó una vuelta por la marmolería de La Plata FC y conoció a Nicolás Ayr, Pablo Trecco, los ex Racing Ezequiel Ceballos y Guillermo Tambussi; y al estadounidense Nigel Andretta, baldosa for export.
En dos temporadas y media parecía que ya lo había visto todo y entonces se terminó de esfumar. En el segundo semestre de aquel año, vistió los colores de Villa Mitre de Bahía Blanca y nunca más se lo volvió a ver en un campo de juego.