
¿Una camiseta con la cara del Presidente? ¡¿No será demasiado?! Claro que no, esto es Argentina.
Fundado en 1962, el Club Deportivo Armenio logró tocar el cielo con las manos un cuarto de siglo más tarde, cuando ascendió a la Primera División, categoría en la que logró resonantes victorias ante River Plate (3 a 2, con un triplete de Wensel) y Boca Juniors (1 a 0 en La Bombonera, en lo que sería el último partido de Gatti). Sin embargo, esa buena época duró poco. Y mucha gente se lo atribuye a la figura de Carlos Saúl Menem, amigo de Armando Gostanián, Presidente del club y polémico funcionario del riojano más famoso.

El empresario, apodado cariñosamente por Il Carlo como «Gordo Bolú«, de boludo no tenía nada…o sí, depende cómo lo veamos. Siendo Director de la Casa de la Moneda (1989 a 1999), se manejó con la impunidad propia de aquellos años, aunque más tarde fue procesado por enriquecimiento ilícito y en 2015 fue condenado a 5 años de prisión y a devolver 800 mil dólares de una coima. Tranqui.

Otro hit durante su gestión en el menemato, fue la creación de los Menemtruchos, unos billetes sin valor que originalmente tenían la intención de homenajear al Presidente de la Nación, pero que terminaron siendo utilizados para diferentes transacciones en algunos países limítrofes, ante su gran parecido con nuestra moneda nacional. Sí, estaban hechos con el mismo papel y hasta llevaban una marca de agua con el escudo argentino.
La relación entre Gostanián y Menem ya había sido bastante visible en 1987, cuando Armenio estaba por subir a Primera División. Por aquel entonces, el hombre de las patillas grandes confesaba: «Soy amigo, casi hermano, de Gostanián. Siempre que puedo vengo a ver a Armenio. Y si no puedo, me lo llevo para La Rioja. Hace unos meses, organicé un partido contra la Selección de mi provincia y ganaron. El vino riojano les ha caído bien». Todavía no había empezado la era de la pizza con champagne, pero faltaba poco.
Luego de dos temporadas en Primera, el club de la colectividad armenia bajó al Nacional B en 1989 y muchos de sus hinchas temieron lo peor, sobre todo cuando a Gostanián se le ocurrió un acto de obsecuencia casi al mismo nivel de los billetes truchos: estampar la cara de Menem en la camiseta.
Con esa casaca de la firma Puma, Deportivo Armenió disputó algunos partidos de la temporada 1989/90, pero no le fue muy bien que digamos: salió último y descendió a la Primera B, categoría de la que nunca más pudo salir. ¿Culpa de Carlo? No lo podemos asegurar.

Lo que sí es comprobable, es que Gostanián siguió fiel a Menem, ya que en 2001 le cedió su quinta en Don Torcuato para que el ex Presidente cumpliera 167 días de arresto domiciliario. Una especie de cárcel de dos pisos, con parque, quincho, piscina y el suficiente espacio para recibir a las más afamadas visitas. Comodidades que cualquier otro mortal no podría pagar ni con 20 millones de Menemtruchos.
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