
Si en algo se diferenció Nike desde su arribo al fútbol argentino, allá por 1996, fue en la prolijidad de sus diseños. Boca siempre salió a la cancha con modelos que respetaban los patrones internacionales de la firma estadounidense y los aspectos que generalmente no eran tenidos en cuenta por estos lados, como la integración de la publicidad. No es lo mismo una casaca con el sponsor sublimado o estampado bajo la misma gama de colores, que una camiseta con un parche llamativo y puesto de apuro. Está claro.
Sim embargo, vale la pena recordar que el Xeneize, en una de sus tantas giras por el Mundo, representó una excepción para la marca de la pipa. Aprovechando el viaje de Mauricio Macri junto a la delegación que visitó Israel con motivo del centenario del club Maccabi Tel Aviv, la casa de apuestas deportivas Betandwin (Bwin.com) lo contactó y le propuso apoyar económicamente al equipo a cambio de un simple chivo en la espalda de los jugadores. El Presidente de Boca aceptó y sentó las bases para un acuerdo mucho más importante que incluía el sponsoreo por 4 años en el frente de la camiseta a cambio de 13 millones de dólares.
Si bien ese contrato no se pudo realizar porque la empresa no está autorizada para operar en la Argentina, nada pudo impedir ese trato inicial que desembocó en algo bastante chocante para la vista. El equipo de Basile jugó, en Israel, México y Centroamérica, con la azul y oro invadida por parche desubicado que hasta el mismo Cata Díaz intentó tapar.
Juan Pordiosero