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Ya hicimos referencia en alguna oportunidad sobre la costumbre de algunos arqueros de atajar con buzos pertenecientes a colegas del extranjero. Si bien este caso no pertenece al mismo rubro, no deja de sorprender la precariedad del atuendo de Gustavo Moriconi, legendario portero argentino que en 1992, a modo de maniquí de la empresa Olan, se calzó un buzo celeste que tenía en sus mangas detalles del mismo diseño del Camión que ideó y popularizó Navarro Montoya por aquellos años. Interpretamos que la firma, porque aquel entonces proveedora de indumentaria de Platense, se quedó corta con la tela celeste y tuvo que recurrir a su stock más preciado para cubrir los brazos del modelo. De otra manera no se entiende. Tiempo más tarde Moriconi pasó a Newell’s y para el album de figuritas retocaron la imagen, borrándole la publicidad. Al menos eso queremos creer. Nos costaría aceptar que ese mamarracho, con el escudo del Calamar además, haya sido utilizado por el 1 durante su estadía rosarina.
Juan Pordiosero





