Especiales: Daniel Fernández, el nuevo Granero

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Pensábamos que con el caso de Martín Granero habíamos visto todo en cuanto a baldoseros de currículum online. Sin embargo, hurgando en el maravilloso mundo de la Internet dimos con otro espécimen que, sin llegar a cumplir el requisito básico para ser canonizado (léase, haber estado en un plantel de Primera), reúne otras características tan jugosas que privarnos de su historia sería un verdadero crimen.

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Daniel Alejandro Fernández Aguinaga (El bebé)
Si nos remitimos a los datos oficiales, no hace falta aclarar que es un futbolista desconocido para el ambiente nacional, que sin hacer mucho ruido pasó por varios equipos mendocinos como Independiente Rivadavia, San Martín y Deportivo Maipú; y jugó en el exterior con las camisetas de Unión San Felipe de Chile (2003) e Italmaracaibo de Venezuela (2006). En la temporada 2006/07 firmó para 9 de Julio de Río Tercero (Córdoba), y desde ahí ha dado sus últimas señales de vida.

Daniel y su versión levemente alterada
Si nos guiamos por los datos que él mismo ha desperdigado por red, en cambio, llegamos a la conclusión de que Daniel Fernández es un volante multifunción de muy buena técnica, panorama y definición, con una gran trayectoria nacional e internacional.
Es para destacar, además, que después de haberse consagrado campeón del Apertura 1999 con River Plate (17 goles en 54 partidos), no se haya dejado obnubilar por la fama y que un año más tarde haya empezado a regalar su fútbol a los mortales del interior del país.
A los 8 goles en 17 partidos que había conseguido en el Club Leonardo Murialdo (1997) de su Mendoza natal, y a los 9 tantos en 24 presentaciones con la camiseta de Dock Sud (1998), luego le sumó brillantes pasos por San Martín (2000/01, 8 goles en 35 cotejos y subcampeonato del Nacional B), Independiente Rivadavia (en 2001/02, 7 anotaciones en 33 encuentros), Unión San Felipe de Chile (2002/03, 10 en 28), Sport Club Pacífico de General Alvear (de enero a febrero de 2004, 10 goles en 10 partidos), The Strongest de Bolivia (2004, 6 en 18), Deportivo Maipú (2005, 16 en 27) e Italmaracaibo de Venezuela (2006).
Tambien dice que convirtió 2 goles para Universitario de Perú, pero desconocemos en qué año fue. Bah, tampoco sabemos si fue en el Football Manager o en algún Winning Eleven con parche baldosero.

Daniel y su humildad
En una de sus tantas fichas cargadas en el sitio My Best Play, aclara que «Mejor enganche del torneo salió». Estaría bueno que especificara cuándo, dónde y quién lo eligió.
Pero si de frases hablamos, es imposible eludir una declaración contundente recogida por el diario Los Andes:

– ¿Cuáles son tus características?

De mi, mucho no me gusta hablar. Pero me encanta el estilo de juego que tengo, me gusta tener la pelota, tocar, jugar, tocar, encarar, pegarle al arco, tirar una gambeta, un caño, un sombrero, tirar una pared, crear un gol…Hacerlo me parece tan importante como crearlo. Me gusta jugar el fútbol, al fútbol lindo.

Sin extendernos demasiado en el homenaje, le agradecemos a Daniel por ser tan generoso (ojalá que muchos siguieran su ejemplo) y a modo retribución le regalamos este Amor a la Guita. Y que quede claro. No lo culpamos por la exagerada información publicada en su página personal. Sabemos que cualquier otro individuo en su lugar, hubiera hecho hasta lo imposible para contrarrestar el efecto de esa foto irremontable.

Juan Pordiosero

NdR: para más data, pueden ingresar al sitio oficial del bebé Fernández: http://www.powergraf.com/danielfernandez. Sabíamos de las cualidades milagrosas de San Graf pero no pensábamos que daba para tanto (¡tiene servidor propio!).

Especiales: el sobrino de Pekerman

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Damián Pablo Pekerman Urioste (Boli)
De haber debutado en la Primera de nuestro país se hubiese convertido, en su momento, en un baldosero deluxe. Ingredientes no le faltaban: boliviano, hijo de futbolista, y sobrino del técnico de la selecciones juveniles argentinas. Tenía todo para llamar la atención.
Sin embargo, la suerte le fue esquiva y su particular historia jamás trascendió en los primeros planos. Nacido en Santa Cruz de la Sierra el 23 de junio de 1984, Damián Pekerman se crió en la Argentina y se fue a probar a las infantiles de Vélez Sársfield cuando tenía 12 años, sin hacer alusión a su apellido famoso. Después de haber convencido a los entrenadores llegó el turno de ficharlo y ahí saltó la evidencia. No era un pibe más. O mejor dicho, el tío del pibe no era uno más.
A partir de ese momento formó parte de las inferiores del Fortín y en 1999 aprovechó su primera gran entrevista, en el diario Olé, para meterle un poquito de presión al hermano de su padre Pablo, un volante que fue al banco en el Boca de Lorenzo y que jugó en The Strongest y Blooming.
«Si José me convoca para integrar algún seleccionado renuncio a la nacionalidad boliviana. Me gustaría hacerlo porque no quiero cumplir el servicio militar», decía el pibe, asustado por la posibilidad de hacer la colimba en un país donde aún es obligatorio. Y agregaba: «Me gustaría mucho jugar para Argentina, pero es un poco complicado porque hasta ahora José me vio jugar una vez sola. Además, mi viejo dejó un buen recuerdo en Bolivia y puede ser que me llamen de allá».
Su segunda incursión mediática se dio en 2001, cuando ya era delantero de la 6º división de Argentinos Juniors y compartía el equipo con Leonardo Pisculichi. En junio de ese año el diario Olé lo volvió a contactar luego de un empate 2 a 2 ante Huracán y el chico, que había ingresado en el segundo tiempo, afirmó: «Ahora se viene el Mundial Sub 17 y quiero estar. Pero hay tantos buenos jugadores, que se hace difícil…me muero de ganas de que me convoque».
Suplente durante gran parte de su carrera como juvenil, no tuvo oportunidades de llegar a Primera y no le quedó otra que terminar en Bolivia, donde seguramente habrá hecho el servicio militar ya que en enero de 2003 integró la Selección Sub 20 de ese país en el Sudamericano de Uruguay.
Sin darse cuenta, agotó todas las chances de que su tío lo citara para vestir la celeste y blanca, y se aferró a la posibilidad de recibir, al menos, un llamado en el día del sobrino. ¡Imposible! Todavía no se ha inventado.

Juan Pordiosero

Especial: Jamaiquinos en Banfield

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A mediados de 2003, unos desconocidos futbolistas de Jamaica cayeron por estos pagos y se probaron en Banfield con resultados no satifactorios. Mofarnos de ellos haciendo abuso de la asociación directa entre la marihuana y su país de origen a esta altura sería poco original y hasta despreciativo de su cultura. Pero que la empresa que los trajo a la Argentina se llame Loco Sports echa por tierra todas nuestras intenciones de ponerle seriedad al asunto. Con ustedes, los Reggae Boyz del Taladro:

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Gregory Simpson
Surgido a mediados de los 90’s en la Primera del Village United Falmouth de Jamaica, estuvo a préstamo en el Seba (1996) y luego volvió a su club de formación. Allí se destacó y llegó a formar parte de la Selección Sub 23 de su país en 1999.
Lateral izquierdo con mucho gol, recaló en el Banfield de Garisto en mayo de 2003, junto a dos compatriotas. De más estar decir que no quedó en el plantel y se tuvo que conformar con algunos entrenamientos de la Reserva.
Después de esa experiencia retomó su relación con el Village United y desde hace poco actúa para el Harbour de la Premier League jamaiquina. Ah, como si fuera poco, simultáneamente defiende los colores de su bandera jugando para el combinado nacional de Beach Soccer.


Fabian Dawkins
Defensor nacido en 1982 que también se inició en el Village United Falmouth. Allí estuvo entre 2002 y 2004, con un impasse provocado por su prueba en Banfield, en 2003.
Después de conocer la Argentina volvió a Jamaica y en la temporada 2004/05 pasó al Arnett Gardens Kingston. En los últimos años anduvo repartiéndose entre el Harbour View (2006) de su país y el Atlanta Silverbacks de Estados Unidos (2005 y 2006/07). También jugó en su Selección.

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Teafore Bennett
El más reconocido de los tres a nivel internacional y el único que se anima a poner a Banfield en su currículum vitae. Quizás se enamoró de la institución del Sur y hoy lamenta haber desperdiciado esa chance de triunfar en nuestro fútbol.
Delantero de profesión, se destaca por su velocidad…para cambiar de equipo. Surgió en el Village United Falmouth (sospechamos que todos salen de ahí) y después pasó al Portmore United. Fuera de su nación vistió la camiseta del Virginia Beach Mariners de Estados Unidos, el Pahang de Malasia y en la actualidad la del Östers de Suecia.
Desde 2004 a esta parte ha disputado 20 partidos con su Selección, en los que ha marcado 4 goles. Nos jugamos la cabeza que en la Argentina le decían balín.

Tal vez algún dia vuelvan de la mano de su coterráneo Max Higgins.

Juan Pordiosero

Ventura Luis

ESPECIALES: Luis Ventura
Cualquier persona con un poco de horas frente al televisor sabe quien es este personaje. Y cualquiera con más de dos dedos de frente debe entender que su trabajo es muy poco ético, nada leal.
El nombre en cuestión es la mano derecha del conductor Jorge Rial y bajo la bandera del periodismo de espectáculos, se encargan desde hace años de ventilar y entrometerse en la vida privada de las personas con relevancia mediática, sobre todo tratando de parecer serios, opinando de todo y de todos, hablando de leyes, arte y drogas con total ligereza.
Lo cierto es que previo a ser panelista de Intrusos y director de la revista Paparazzi, Ventura tuvo un tapado paso por el fútbol profesional.
Fanático de Lanús, realizó las inferiores en ese club y llegó a debutar en la primera cuando el Granate participaba en categorías de ascenso a fines de la década del ’70.
Luego pasó por Victoriano Arenas y posteriormente realizó una pretemporada con Huracán. Pero eso no fue todo, ya que inclusive tuvo la oportunidad de jugar en el exterior pero la rechazó. El interesado era el The Strongest de Bolivia.
Según cuenta, el fútbol era una de sus grandes pasiones y se definió como «un jugador áspero, muy bravo dentro de la cancha».
Retirado de la actividad decidió seguir los pasos familiares y se volcó a la prensa como su papá y su tío. «Mi crecimiento fue siempre cerca de mi padre, y así aprendí a amar el periodismo. En quinto año de la carrera de Ingeniería me dí cuenta que mi vocación era estar en los medios y entonces dejé los estudios cuando me faltaban cinco materias para recibirme. A partir de ahí abracé esto, una profesión que vengo desarrollando desde hace treinta años».
Claro, es que el chimentero pasó por las radios Colonia y La Red, revistas El Gráfico y Goles, fue prosecretario de deportes del diario Crónica y apareció en la pantalla chica en PAF y La Selección. Y justamente en estos dos últimos le dio vida a otro baldosero como Marcelo Suller.
«Y sí, cambié el vestuario por los camarines, pero sólo hay una diferencia de pelitos».

Cucu

Luna Alexis

Alexis Luna
Fue uno de los finalistas de Camino a la Gloria y a pesar de no llevarse el máximo galardón, fue apadrinado por José Horacio Basualdo, aunque nunca quedó en claro para qué.
Este lateral volante, originario de Villa Regina (Río Negro) llegó a jugar en Círculo Italiano, el club importante de su pueblo, pero un traslado de toda su familia a Buenos Aires le cambió la perspectiva.
Pasó por Flecha Azul y luego comenzó a soñar durante cuatro años en las inferiores de River Plate. Sin embargo lo terminaron echando por participar de un piñerío junto a otros compañeros.
Así desembarcó primero en Club Atlético Pilar y al tiempo se pasó a Fénix. Con ansias de revancha se anotó en el programa pero en el último encuentro sufrió una terrible lesión. «Tuve la desgracia de que el último partido que jugamos me lesioné. Sufrí la rotura del ligamento cruzado anterior», explicó en su momento.
No obstante a ello, trató de no desesperarse apoyado en un aliado de fierro. El «Pepe» Basualdo le dijo que no se preocupara, que una vez que estuviera en condiciones de jugar, club no le iba a faltar. Además amortiguó la espera un premio que le otorgó el Concejo Deliberante de Pilar por su labor en el concurso.
Posteriormente, en una nota aseguró que recordaba con cariño a sus ex compañeros del programa con quienes se llama para las fiestas y se invitan a cumpleaños.
Recuperado de la pierna volvió a las canchas, pero nada de lo que aspiró se le dio. Retornó a Círculo Italiano y las buenas actuaciones lo llevaron a Cipolletti (2006).
En la actualidad, este fanático de River Plate sueña con volver al Millonario y admira a Roberto Ayala. Pero de jugar en primera y llegar a la gloria, ni cerca.
Referencias:
*En la foto junto al director del show Mario Pergolini.
*Para más información sobre concursantes, click acá.

Cazador

Etíopes en Argentina

Especial: Etíopes en la Argentina
El Mundial Juvenil de fútbol que se desarrolló en nuestro país, en 2001, arrojó algo más que un triunfo deportivo por parte de José Pekerman y sus muchachos. Ese certámen dejó una historia digna de fábula que por aquél entonces tomó poca trascendencia en los medios de comunicación, a pesar de la magnitud de los hechos.
La ciudad de Salta albergó al grupo E de la Copa del Mundo Sub-20, comprendido por Ecuador, Holanda, Costa Rica y Etiopía. El equipo africano, que conocía sus propias limitaciones, terminó último en la zona luego de caer en sus 3 presentaciones. Así terminó la estadía de los etíopes en la Argentina. Aunque no para todos, ya que ocurriría algo fuera de lo normal.
Con el viaje de regreso asegurado, tres integrantes del plantel le dieron vida a una aventura que habían planeado con varias semanas de antelación. Getachew Solomon, Abubakar Ismail y Semann Hussein desaparecieron del Hotel Presidente, donde se alojaba la delegación de su país, el 25 de junio de 2001, un día después de haber quedado eliminados. Incluso las cámaras de seguridad registraron su salida a las 4:30 de la madrugada.
La prensa creyó en un principio que todo se debía a un simple juego de chicos. Pero con el pasar de las horas la situación se fue tornando más confusa y pronto la noticia de la desaparición misteriosa comenzó a circular por las calles salteñas. Se elaboraron varias especulaciones (según el Periodista de Página 12, Gustavo Veiga, se llegó a rumorear que planeaban casarse con jóvenes locales para pasar a Bolivia y hasta que tenían intenciones de vender fruta) pero ninguna fue lo suficientemente concreta como para llegar a encontrar a los tres futbolístas.
Además, había un antecedente fundamental que presagiaba una huída con ribetes políticos y sociales. Etiopía es un país devastado por la dictadura militar y sus habitantes tienen un promedio de vida saludable de 33 años. Además, ninguno de los tres tenía intenciones de alistarse en el ejército para participar de la guerra contra Eritrea.
Meses antes de disputar el Mundial Sub-20, el conjunto africano había jugado un cuadrangular en Francia. De los dieciocho integrantes del plantel, sólo diez habían regresado a su tierra.
Por esa razón el técnico de la selección africana sonrió cuando se enteró de lo sucedido, como quién ya está preparado para recibir una noticia. Los etíopes habían llegado a la Argentina el 28 de Mayo y les habían extendido, como se suele hacer en esos casos, una visa de trabajo por 90 días.
La semana posterior a la desaparición estuvo llena de incertidumbre. Sólo el dueño de un locutorio, ubicado en la calle Balcarce al 300, confesó haberlos recibido en su local con la ridícula (y quizás desesperada) intención de navegar por Internet sin dinero para pagar. «No tenían ni un cobre», declaró el encargado del cyber.
El 2 de julio, una semana después de haberse escapado (y ya con el resto del plantel en Etiopía), los tres aventureros fueron hallados sanos y salvos en una casa particular. Según se supo luego, los jugadores habían aprovechado el romance que uno de ellos, Getachew Solomon, mantenía con la joven que habitaba en esa casa, para encontrar un refugio permanente. Lo más llamativo es que la chica, llamada Verónica Gómez, sólo tenía 17 años y vivía con sus padres, que permitieron que los morenos se instalen con total comodidad. Lo que se dice hospitalidad.
La joven admitió la historia amorosa pero dio otra versión. «Yo fui novia de uno de los chicos que volvieron a Etiopía. Mucha gente de Salta les tomó simpatía, se hicieron famosos. La gente los adora. Antes de que quedaran afuera del Mundial, Ismail me pidió el teléfono. Me sorprendió. Pero a los dos días, tres chicos desertaron y entendí todo. Ismail me llamó, hablé con mamá Luisa y papá Juan Carlos, y les propusimos que vivieran en casa. Ahora escribo un libro con sus historias«, aclaró en una entrevista para el Diario Clarín.
Y ese libro, de haberse publicado, debe tener anécdotas muy jugosas. Una vez hallados, los futbolistas dieron a conocer, a travez de un abogado, sus intenciones de viajar a Estados Unidos para pedir asilo político, a raíz del temor que les provocaba volver a su país y ser fusilados por el régimen militar.
Con un poco de paciencia les contaron que debian eludir un par de trabas burocráticas y económicas. Los pasajes a Norteamérica no se regalaban (ni se regalan) en ningún lado, ni siquiera en ese último año de la convertibilidad.
La Justicia argentina admitió el pedido de hábeas corpus que habían solicitado y comenzaron a considerar la posibilidad de quedarse en el país para triunfar en lo que sabían hacer: jugar al fútbol. Pero tuvieron muchos inconvenientes para lograrlo. Al no conseguir un permiso de trabajo, tuvieron que conformarse con jugar en la liga local de Salta. Estuvieron varias semanas entrenando y jugando en Juventud Antoniana pero luego se aburrieron y decidieron triunfar en la gran ciudad.
En septiembre de 2001 viajaron a Buenos Aires para conseguir una autorización por parte de la AFA. Pero casi que les tomaron el pelo. Les explicaron que dependían de la decisión de la FIFA y les regalaron 3 pelotas para que se entretengan.
No contentos con eso, los africanos fueron por más. Pidieron una posibilidad en All Boys y se la dieron. Entrenaron una semana en el club de Floresta pero se quedaron sin plata para pagar el colectivo y no fueron más.
Alojados en un hotel capitalino de la calle Güemes soportaron varios meses gracias a los 300 pesos mensuales que el ACNUR (una dependencia de las Naciones Unidas) les otorgaba por ser refugiados políticos. Con esa plata pagaban la habitación, comían y hablaban por teléfono a Etiopía dos veces por mes. A diferencia de lo que les ocurría en Salta (donde eran ídolos de la ciudad), cada vez que querían ir a un boliche tenían que abonar la entrada.
La vida sin descanso de la capital les hizo ver cosas increíbles. Y por ejemplo, fueron testigos de un caso policial relacionado a la farándula. El 2 de noviembre de ese año vieron como asesinaban a Miguel «El Vasco» Lecuna, el marido de la actriz Georgina Barbarossa, en una villa de San Martín.
Esa experiencia no los hizo apichonar, claro está. Más terror le tenían a la Policía. En su país, estaban acostumbrados a que las fuerzas de la Ley entren a toda hora a cualquier casa para llevarse un detenido injustificadamente. Ese miedo los hacía permanecer en Buenos Aires.
Sin embargo, uno de ellos, Seman Hussein, volvió a Salta para reencontrarse con la chica Verónica Gómez y su familia.
Los otros dos siguieron con su ilusión de jugar en el fútbol profesional de nuestro país durante algunos meses más. Dieron señales de vida por última vez a mediados de 2002. A continuación, una breve reseña sobre las trayectorias futbolísticas de los protagonistas de esta increíble historia.


Getachew Hassan Solomon
Arquero, promesa del Insurance Addis de su tierra. Nació el 15 de enero de 1984. Le adjudicaron el romance con la joven salteña aunque, a decir verdad, era el más parco y cerrado según cuentan los testimonios de la época. Un ejemplo: bajo ningún punto de vista quería ser fotografiado. En el Mundial de Argentina 2001 fue suplente.


Abubakar Osman Ismail
Volante nacido el 9 de abril de 1983. Jugaba en el club St.George de su país.
En la Argentina se mostró como el más extrovertido. Manejaba un inglés básico y también tomó clases de castellano para poder comunicarse con más facilidad.
Además de probarse en Juventud Antoniana y All Boys pudo ir junto a sus compatriotas al Estadio Monumental. «Fuimos a ver River 6-Central 1, fue hermoso. En Etiopía lo único que se conoce de Argentina es Maradona, lo conocen todos. Fue un jugador excelente, tiene una mano en su pierna izquierda«.
Cuando le preguntaron sobre las diferencias entre su país y el nuestro señaló que le sorprendía la cantidad de gente que hacía colas en los bancos y dejó una frase esclarecedora: «Buenos Aires es una ciudad muy grande, no se parece en nada a Addis Abeba, la capital de Etiopía. Allá estamos entre las montañas. Venir acá fue mi decisión. Yo decidí quedarme en Argentina. Y ya lo sabía desde antes de viajar. Pero no se lo dije a mi familia porque iban a empezar a llorar. Recién después se los comenté por teléfono. Yo tengo cinco hermanos y cinco hermanas y los extraño«.


Seman Wajo Hussein
Delantero que vino al Mundo el 18 de julio de 1983. Se inició en el club Ethiopian Coffee. Se mostró como el más sentimental de los tres. A mediados de enero de 2002 abandonó a sus dos compañeros en Buenos Aires y retornó a Salta. «En Buenos Aires se sentía mal. Cuando regresó, se abrazó a mi familia y se puso a llorar. Dice que nos extrañó mucho. Los chicos, como todos, necesitan afecto», declaró la salteña que lo tuvo en su casa.
Allí, a Hussein le festejaron sus 18 años y se mostró emocionado: «Es la primera vez que me festejan un cumpleaños. Y nunca me habían regalado una torta«.

Juan Pordiosero

Süller Marcelo

Marcelo Hugo Süller
Si algo tiene de bueno este sitio, es que permite recordar y homenajear a cada futbolista que haya hecho los méritos suficientes para integrar un lugar, sin distinción de puesto ni categoría aunque siempre privilegiando la primera división. Pero hay historias del ascenso y sobre todo de la vida social a las que vale apuntar, «despertando muertos», que hasta el momento no habían tomado notoriedad.
Este es el caso de un personaje que pocos saben de su pasado por las canchas, y como lo indica su apellido, se trata ni más ni menos que de el hermano menor (29-10-1971) de la vedette Silvia Süller, que si bien no fue tan mediático como ella ni como Guido ni tampoco se tiñó de rubio, tuvo sus minutos de gloria en tiempos de televisión basura.
Con el célebre nombre de Marcelo Hugo, se desconocen sus inicios en la actividad, aunque probablemente hayan sido en All Boys (1990-1993).
Precisamente en éste club, donde el volante llegó a conocer a Julián Maidana, Alberto Pascutti, Sandro Novarese, Damián Timpani, Fabio Giménez y Claudio Ismail, marcó un gol contra Atlanta siendo José Luis Campi el arquero y Horacio Elizondo el referí. Curiosamente, integró el plantel y jugó unos minutos en el campeonato que los de Floresta lograron ascender al Nacional B.
Sin lugar allí, pasó por Almagro y Deportivo Armenio para recalar luego en Comunicaciones (1999-2000) donde alcanzó las semifinales de Primera C y de acuerdo a la proyección, pudo haber participado del recordado y violento ingreso al campo de juego de los hinchas de Excursionistas.
Los simpatizantes de «Comu» los recuerdan como un jugador habilidoso, elegante pero sin continuidad por las lesiones, que lo hicieron operarse y dejar la actividad, aunque permaneció vinculado trabajando en las inferiores.
Abandonada esa etapa de su vida, pretendió erróneamente colgarse de la fama de sus familiares volcando su mirada hacia Marcelo Polino, Mitch, Oggy Junco, el Señor Larva, Jacobo Winograd, el Laucha, la Barbie, Lafauci, Paulina, Candelmo y Alberto Paganini, entre otros.
Por ese entonces, se armó una pintoresca guerra decorada de llantos, desmayos, insultos y graves acusaciones, en la que Guido sorprendió diciendo que Marcelo era adoptado y que no soportaba que sea un mantenido por sus padres, algo que no se sabía hasta el momento.
Por todo esto, no sorprendió que hace un par de años haya sido internado luego de un intento de suicidio.

Cucu

Especiales: Adrián Ricchiuti

Adrián Ricchiuti
Una institución en el ascenso italiano, un jugador de «Simulador de Manager» del que nada se sabría sin la existencia de dichos juegos, a pesar de sus 28 años de edad.
Lo cierto es que debutó hace ya más de 10 años en la C2 con el Ternana donde completó 17 encuentros que le sirvieron de vidriera para pasar a un club más grande como el Genoa, que en ese entonces se encontraba en la Serie B.
Dos temporadas en ese equipo en el que disputó apenas 10 partidos, lo hicieron retroceder una categoría y firmó para el Carpi, en el que completó 18 juegos y marcó 1 gol.
Allí retomó su nivel, motivo por el cual fue contratado por el Pistoiese para la temporada 1998-1999 en la que fue incluído en 30 partidos y señaló 2 conquistas para lograr el ascenso a la Serie B.
En la nueva divisional completó otro medio año con 12 juegos inflando la red en 1 oportunidad. Ya en enero del 2000 fue cedido a préstamo al Livorno donde completó otros 12 partidos.
Retornado al Pistoiese no tuvo lugar y en octubre del mismo año se calzó los colores del Arezzo de la Serie C1.
Su gran rendimiento, con 10 goles en 47 presencias no le alcanzó para mantenerse en la categoría y a inicios del 2001 fichó en el Rimini de la Serie C2 para compartir plantel con Jonathan Vidallé. Su pólvora se mojó y en 43 compromisos sólo visitió el arco rival en dos ocasiones, no obstante, obtuvo el ascenso a la C1 y dos años después festejó otra vez al subir a la Serie B. En esa campaña convirtió 15 goles en 67 partidos y ya en la segunda división de Italia terminó la temporada 2005-2006 con 11 conquistas en 38 juegos…y con la 10 en la espalda.

Pastor