Maradona a Las Palmas (1978 y 1996)

Repasar mentalmente los equipos en los que jugó oficialmente Diego Armando Maradona no es una tarea muy difícil: Argentinos Juniors, Boca, Barcelona, Nápoli, Sevilla y Newell’s. Seis, ni más ni menos. Ahora bien, si a eso le agregamos la cantidad de clubes que quisieron alguna vez tener al Diegote entre sus filas, nos tendríamos que acordar básicamente de…todos.

Es que, ya en el ocaso de su carrera, varios clubes, grandes y chicos de todo el mundo fueron los que se tiraron un lance para tratar de meterse, a la fuerza, en la vida deportiva del Diez. Fue así como All Boys, el Santos de Brasil o Peñarol de Montevideo quisieron contratar a Maradona, casi para exhibirlo, como si fuera un trofeo. ¡Pero mirá que esta retirado Diego, eh! No importa, dámelo igual.

Uno de las tantas instituciones que soñaron con tener al astro mundial vistiendo su camiseta fue Las Palmas, un modesto equipo español que apareció un par de veces en la línea histórica del Diego.

La primera vez fue a comienzos de 1978, cuando Gregorio González Fulgencio, un empresario de la isla de Gran Canaria, se enteró de las condiciones del pibito de Argentinos Juniors y negoció, personalmente con el club y con Maradona, para llevárselo a Las Palmas, donde jugaban los argentinos Carnevali, Brindisi y Morete.

A pesar del interés que tenía el conjunto español por aquella promesa sudamericana, las negociaciones finalmente no llegaron a buen puerto y Maradona siguió jugando en el Bicho hasta 1981, cuando pasó a Boca Juniors.

Sin embargo, esa no sería la última vez que Las Palmas y Diegote cruzarían sus caminos. En 1996, el club de Gran Canaria se encontraba en la segunda división y buscaba reforzarse a lo grande para volver a la elite. Un dirigente viajó a la Argentina para comprar al chileno Salas, pero se terminó llevando al Turu Flores, que la estaba rompiendo en Vélez.

¿Y Diegote? Bien, gracias. Disfrutando la vida loca, yendo antrenar en camión muy de vez en cuando, de fiesta en fiesta y amagando con retirarse una y mil veces.

Enojado con el cartonero Macri porque no le había comprado al Turu Flores, Diego dijo que no quería jugar más en Boca y declaró: «Tengo sueños imposibles, como jugar en el Real Madrid, en el Valencia con Romario, en Las Palmas con el Turu Flores, en el Barcelona con Ronaldo, o en el Atlético de Madrid con Simeone y Esnaider«.

Fue entonces cuando Guillote Cóppola se fijó cuál de los planes era más factible y se reunió con el dirigente de Las Palmas que estaba en el país y entre ambos trataron de llegar a un acuerdo para que el Diez se sintiera cómodo en un equipo sin demasiadas responsabilidades.

Pese a la buena predisposición de los españoles, el pase quedó en la nada. Es que, por esos días, el Diego se encontraba en Suiza, tratando de curarse de su adicción. Nos falta chequear la información, pero aparentemente no habría terminado el tratamiento.

Gary Medel a Independiente (2009)

Los primeros pasos del 2009 ocurrían de manera curiosa para el Club Atlético Independiente. Miguel Ángel Santoro era el entrenador, hacia de local en la cancha de Huracán (donde nacería ese mismo año el tiki-tiki), Pepe Moreno pegaba la vuelta tras una estadía en el fútbol rumano y si bien el presente no era dulce, no se imaginaba lo que estaría pasando cuatro años más tarde, con el descenso acechando en la hora más crítica de su historia.

Del otro lado del continente (?), un Gary Medel de 21 años se destacaba en la Universidad Católica de su país tanto en el sector defensivo como en el mediocampo. Y el chorro supremo sobrino adoptivo de Grondona presidente de Independiente, Julio Comparada, que según dicen se movía a Aracelí González, poso sus ojos sobre él y comenzó las negociaciones a por el joven chileno.

Desde ambas partes parecía que el final feliz estaba escrito: Se comentaba que Medel estaba contento por el traspaso, que creía que era un gran paso para luego dar el salto a Europa y en el campo contractual, a pesar del elevado precio del jugador (se hablaba de más de dos millones y medio de dólares), las cosas se encontraban por buen camino. Incluso se mencionó a Damián Luna como parte del traspaso.

Sin embargo, como todo lo sucedido bajo el ala comparadista en Independiente, cualquier promesa de traspaso quedo lisa y llanamente en la nada. Desde la Católica, a pesar de los buenos términos que se manejaban en el génesis de la negociación, la opinión cambió y se decidió no vender a la nueva y joven estrella. Meses más tarde Gary pasaría a Boca Juniors.

Pepsi, 80 canales, porno, pizza, comedia, aire gratis, facebook, alcohol, fútbol, películas, la familia, los amigos, cualquier disco de Pink Floyd, los recuerdos, los posavasos, la siesta… Tenemos mucho para ser felices física, natural y psicológicamente, pero no caben dudas de que una minita, de zapatos con taco, mirada tímida y perfume atrapante puede hacer que todo eso quede muy atrás, romper cualquier cimiento de nuestra rutina y hacer que nuestro presente se derrumbe. El mundo se viene abajo. Cubrirte, que los escombros no te golpeen. Cuando salgas de la cueva, aferrate a algún recuerdo. Algo te debe haber quedado. Total, siempre vamos a tener algún viejo capítulo de Cha Cha Cha para reírnos y, por supuesto, camuflar en esas carcajadas un llanto sincero y silencioso que se convirtió en el himno de nuestros días.

Lucas Barrios a Necaxa (2007)

Después de haberla dejado chiquitita en el Cobreloa de Chile, el argentino Lucas Barrios fue por más y allá por el 2007 encaró hacia el norte: lo esperaba México, la meca para los que buscan un fútbol sin presiones y con buen dinero.

Llegó al Necaxa acordando un préstamo por un año y se puso a disposición del cuerpo técnico. Incluso, mientras realizaba la pretemporada, habló con los medios y se despachó de lo lindo: “Estoy contento porque llego a una institución muy seria, importante, Necaxa es un club interesante y habrá que aprovechar de la mejor manera que uno está aquí. Vine por un año, pero ojalá se den bien las cosas y pueda quedarme algunos años más”.

La cuestión es que solo había un acuerdo de palabra con el equipo de Aguascalientes. Poco duró Barrios allí. A los pocos días apareció el Atlas y se lo llevó. Seguramente habrá tenido buenas razone$.

Florin Raducioiu a Newell´s (1997)

Se podría afirmar que sólo se trató de un caso evidente de “Delirio de grandeza” pero, a decir verdad, un club que vio nacer a Lionel Messi y que tuvo entre sus filas a Diego Armando Maradona puede soñar con contratar a cualquier otro espécimen de nuestro querido planeta fútbol. Llámese como se llame.

Lo concreto es que, a mediados de 1997, Newell’s intentó fichar al delantero rumano Florin Raducioiu, aquel compañero de aventuras de George Hagi en los mundiales de Italia y Estados Unidos y que acreditaba pasos por el Verona, el Brescia y el mismísimo Milan de Fabio Capello.

Tal era el metejón del entonces presidente Leproso, Eduardo López, con Raducioiu que él mismo se puso al frente de las negociaciones con sus colegas del Espanyol de Barcelona, a quienes ya les había comprado un delantero de segunda selección como el búlgaro Velko Iotov.

“Que subime un poco la oferta”, “que haceme un descuentito”, “que ya te regalé a Pochettino”. Finalmente los directivos llegaron a un acuerdo que, a la distancia, suena como un verdadero negocio chino: 800 mil dólares más el pase del juvenil Walter Samuel por el destartalado delantero rumano.

Cuando los dirigentes de ambos clubes estaban por estrecharse las manos, surgió un inconveniente que sería definitorio en esta historia. La mujer de Raducioiu no quería saber nada con irse de Barcelona ni, mucho menos, con venirse a vivir a la Argentina.

Por esa razón el pase quedó en la nada y al final Samuel se fue a Boca, Newell’s contrató al Carucha Müller, Raducioiu firmó con el Stuttgart de Alemania y su mujer… su mujer se quedó un par de años viviendo solita y sola en la gigantesca ciudad de Barcelona.

Un verdadero amor moderno (?).

Almeyda a Universidad de Chile (2005)

Época movidita para el Pelado. Al cerrar su etapa en el fútbol italiano, pensó en anunciar su retiro del fútbol. Aunque la vuelta a las canchas argentinas lo tentaba, por eso estuvo a punto de jugar en Independiente. No pudo ser y pensó en retirarse. En eso estaba, cuando llegó una oferta de la Universidad de Chile. Después de analizarlo, decidió arreglar con el club chileno. Eso sí, antes debía realizarse unos chequeos médicos para ver si estaba en condiciones físicas. El resultado no fue el esperado: los médicos le informaron que padecía una lesión crónica en el tendón de su pierna derecha y que debía operarse.

El pase se cayó, y Matías Almeyda otra vez estuvo cerca de colgar los botines, pero apareció Quilmes y lo contrató para jugar la Copa Libertadores. Para que el caso sea aún más absurdo, ambos equipos estaban en el mismo grupo y el mediocampista terminó su etapa en el Cervecero, jugando frente al cuadro trasandino.

Bossio a Gremio (2007)

Brasil nunca se destacó por ser tierra de arqueros seguros y confiables. Así que a nadie debió extrañarle que Gremio buscase a un guardavalla tan irregular como Carlos Bossio para que defendiese su arco.

Recién comenzaba 2007 y el cordobés ya era cuestionado por más de un hincha de Lanús, por eso vio con buenos ojos una transferencia, igual que los directivos. Claro que ellos no lo iban a dejar irse tan fácil: pretendían un resarcimiento económico, ya que el arquero tenía un contrato vigente con el Granate. Sus pares brasileños se negaron a abonar lo que pedían desde Guidi y Arias y, aunque Chiquito ya había arreglado su contrato, el pase se cayó.

Mac Allister a Independiente (1992)

En conflicto con la dirigencia de Argentinos Juniors, Carlos Javier Mac Allister se fue del club en pleno Torneo Clausura ’92. Todavía quedaban varias fechas por jugar, y el Colo no quiso perder ritmo, por eso decidió que lo mejor era seguir entrenando. Y gracias a su representante, Settimio Aloisio, Independiente le abrió las puertas y lo recibió como uno más del plantel, junto con Diego Cagna, quien atravesaba una situación similar.

Todo parecía encaminado a que ambos se sumaran al equipo de Avellaneda para la siguiente temporada. Y eso sucedió con el mediocampista.  Sin embargo, el caso del defensor fue diferente: Mac Allister arregló su situación con los directivos del Bicho, volvió al cuadro de La Paternal y al poco tiempo pasó a Boca Juniors. Y todo sin pedirle coimas a nadie (?).

Oscar Fabbiani a River (1979)

Comenzaba 1979 y River Plate buscaba un goleador. Oscar Fabbiani, un argentino de 28 años que la estaba rompiendo en el Palestino de Chile, fue el hombre elegido. El acuerdo constaba de un pase de 300 mil dólares y la recaudación de dos amistosos, una importante inversión para la época. Las negociaciones estaban tan encaminadas que en la edición de El Gráfico del 30 de enero Popeye posó con la camiseta del Millonario.

Sin embargo, hubo un problema contractual (al parecer, el delantero la caruseó pidiendo un porcentaje) y el pase se cayó. El  tío del Ogro terminó ganando buenos dólares en el fútbol de Estados Unidos y River fue campeón de los torneos Metropolitano y Nacional, sin necesidad de ver hinchas que causaran vergüenza ajena en las tribunas.