La llegada de Quilmes a Primera, en 1991, permitió más de una rareza, más allá del futuro cantante de La 25 jugando con la número 10. Ese año, también, el Cervecero organizó un gran festejo que incluyó la participación de una selección internacional. Sí, está bien, no era Italia ni Alemania. Era Paraguay, pero no dejaba de ser un rival de jerarquía para un equipo recién ascendido a la máxima categoría.
Luego de la ceremonia con la banda de Granderos, el desfile de las distintas delegaciones del club y la caída de los paracaidistas (?) en el viejo estadio de Guido y Sarmiento, arrancó el espectáculo futbolístico, que estuvo por debajo de todo el resto. Quilmes intentó vulnerar el arco defendido por José Luis Chilavert para darle una alegría a sus hinchas en esa fría jornada, pero no pudo y el partido terminó 0 a 0.
Gracias a Mane Klasesmeier.






