
A mediados de agosto de 1984, aprovechando el parate del fútbol local a causa de una gira de la selección Argentina de Bilardo, Huracán armó los bolsos y se fue a España. Allí participó de la 18a. edición del Trofeo Ibérico.
El cuadrangular lo hizo enfrentarse en semis con el Dynamo de Bucarest. Y para sorpresa de toda la gente que colmó el estadio El Vívero de Badajoz, el Globo dio cátedra y le pegó flor de baile a los rumanos. La goleada no sólo le dio el pase a la final sino que le hizo ganar una ovación y un fuerte reconocimiento. Sobre todo teniendo en cuenta las pobres actuaciones que acumularon por esos días en sus amistosos Boca, Argentinos Juniors, Independiente, River y hasta un Combinado de Primera B.





