La visita de la Selección de Polonia a nuestro país en el verano de 1986 será siempre recordada por un gol extraordinario, dentro de un partido electrizante. Pero la estadía de los europeos fue mucho más que aquel encuentro.
Además de su paso por Mar del Plata, también estuvieron en Córdoba (aunque no pudieron jugar ni frente a Belgrano ni con Talleres debido a un paro de transporte) y en Buenos Aires.
El 14 de febrero de aquel año, en la cancha de Vélez y bajo el arbitraje de Francisco Lamolina, Racing salió a jugar con Wirtz; Vázquez, Costas, Fabbri, W. González; Attadía, Ortíz, Colombatti; Acuña, Olivera y Walter Fernández. Ingresaron en el segundo tiempo: Piris, Héctor Fernández y Otermín.

Esa noche no hubo goles de chilena, pero sí muchas situaciones de peligro: la mayoría a favor de La Academia. Pero como Racing era Racing hasta en los amistosos (?), no entró ninguna. Y en una de las pocas llegadas de los polacos, la pelota terminó adentro.
Tan grande fue la superioridad de los argentinos que la revista partidaria que cubrió el choque calificó al arquero Kasimierski con un 10. Como Rinaudo a Laverni, pero sin ironía.






