Busico (1948)

Apenas cinco años después de sufrir la lesión de su arquero en un partido frente a Boca, Chacarita correría la misma (mala) suerte, contra el mismo rival, pero con un final distinto. En 1943 había sufrido una dura caída por 10 a 1. En 1948, a pesar de contar con un portero improvisado, se impuso por 5 a 1.

Uno de los héroes de esa jornada fue el puntero Marcos Busico, quien había convertido el primer gol del partido y luego reemplazo al lastimado Segundo Díaz, cuando el Funebrero ganaba 2 a 1. Para colmo, Boca tuvo un penal, pero el remate de Boyé dio en un poste. Y, con los ánimos elevados, Chacarita convirtió tres goles más, para llevarse una histórica victoria.

En la imagen, Busico, custodiado por el zaguero García, contiene un avance de Corcuera.

Lorefice (2014)

Por la 39ª fecha de la Primera B Metropolitana, Atlanta, aún con chances matemáticas de ser campeón en la temporada 2013/14, recibía en Villa Crespo a Los Andes, que luchaba por meterse en el reducido por el segundo ascenso. En partido emotivo, de pierna fuerte y dientes apretados, el Bohemio ganaba por la mínima diferencia cuando, a los 43 minutos del segundo tiempo, el arquero visitante Maximiliano Gagliardo vio la tarjeta roja y dejó a su equipo con uno menos (9 contra 10, ya que antes habían expulsado a un jugador por bando).

El mediocampista Fernando Lorecife ocupó su lugar viendo como pasaban los minutos y el Mil Rayitas no lograban la igualdad, terminando el cotejo 1 a 0 para el local. Para colmo, ya en el descuento, hubo una tercera expulsión en los de Lomas. Por lo menos, él no sufrió ni la más mínima aproximación de peligro a su arco.

Cárdenas (1981)

Tras perder la categoría a fines de 1980 y ascender en apenas un semestre, el Emelec de Ecuador se encontró otra vez en la máxima división en 1981, pero con el riesgo concreto de irse a la B nuevamente, consecuencia de varios resultados negativos que no pudo evitar. Fue así como llegó a la última fecha, ante el América de Quito, con la obligación de, al menos, rescatar una igualdad para mantenerse en Primera.

Todo empezó mal para los eléctricos en el Estadio Atahualpa , ya que el Equipo Cebollita hizo un gol en el primer tiempo y aumentó la ventaja a falta de media hora para el final. Dos tantos abajo y el descenso golpeando la puerta. Lo que a priori, puede parecer un contexto adverso para los jugadores que se suelen esconder, no lo fue para Jesús Cárdenas, el 9 de Emelec, que en pocos minutos hizo los dos goles del empate…y de la salvación. Pero faltaba más.

A los 80 minutos, echaron al arquero Miguel Ángel Onzari y los miedos volvieron a apoderarse del conjunto azul. Fue ahí que el Jechu Cárdenas decidió hacerla completa: se puso el buzo de su compañero y atajó los últimos 10 minutos del partido, en los que tuvo tres intervenciones. Con el 2 a 2 final, Emelec se salvó del descenso por diferencia de gol.

Voy al Arco: Pelletieri (2012)

“Si algo puede salir mal, saldrá mal”. Esta Ley de Murphy es bandera (?) en Racing Club. Pero hubo un día en el que la lógica del “todo lo malo que le puede pasar a Racing, le pasará” no se cumplió. Una noche, mejor dicho.

Fue el 3 de septiembre de 2012. La Academia recibía a San Martín de San Juan, y la cosa pintaba para fiesta: hattrick de Luciano Vietto, los pibes de las inferiores como figuras, el equipo peleaba el campeonato.

Pero todo pareció venirse abajo a los 42 minutos del segundo tiempo, cuando Jorge De Olivera le cometió penal a Claudio Riaño, se fue expulsado y su lugar lo ocupó Agustín Pelletieri. A pesar de la victoria parcial por 3 a 1, todo el mundo sabía lo que iba a pasar: el Santo descontaría y lo terminaría empatando en el descuento. Eso es Racing.

Sin embargo, ocurrió el milagro: Gastón Caprari pateó suave, a la derecha del improvisado arquero, que voló al mismo sector y se terminó quedando con la pelota. Delirio total en Avellaneda. El resultado no se movió y Pelle fue sacado en andas. Esa noche, Racing le ganó a su propio destino.

Alarcón (1999)

Uno de los goles más bellos de Juan Pablo Ángel con la camiseta de River se lo marcó a Belgrano, en un partido jugado con tribunas semi vacías por la 5ª fecha del Torneo Apertura 1999. El barro, Saviola, las tribunas semi vacías, la lluvia, Ramón Díaz: imágenes que quedaron en un rinconcito de la memoria del futbolero y vuelven a aparecer cuando se reviven los goles de ese encuentro. Pero lo que parece haberse esfumado del recuerdo de todos es que las tribunas estaban semi vacías el nombre del arquero de los cordobeses. Por lo menos, del arquero en el momento del gol del colombiano.

Con el Millonario en ventaja por 3 a 2, y a falta de nueve minutos para el final, Cesar Labarre se ganó la expulsión por una infantil agresión al mismo JP: le pegó una trompada que se vio en todo el semi vacío estadio. Oscar Sequeira lo mandó a las duchas y, con todas las modificaciones hechas, su lugar lo ocupó el defensor Diego Alarcón. Unos minutos después llegaría el taco de Ángel, la revolcada del pixelado arquero, el festejo del delantero, las tribunas semi vacías. Imágenes que quedaron grabadas. Aunque muchos quisieran borrarlas. Sobre todo, los hinchas de River Belgrano.

Fioretto (2008)

El espectacular vuelo de palo a palo pertenece al ex mediocampista de Boca y Huracán, entre otros equipos. Fue en un entrenamiento en Bolivar, el club que lo cobijó durante 2008. Un rato de distención ante la atenta mirada de Carlos Arias, juntamente el arquero titular de ese club. Algo que sólo pasa en las prácticas, ya que durante los partidos Fioretto suele deleitar a los aficionados con sus goles y gambetas (?). Y, de vez en cuando, peleándose con algún hincha que invada el terreno de juego. Cosas que pasan.

Cuadros (2013)

Sí, sí, ya lo sabemos. La imagen es una cagada. Se advierten un tipo vestido completamente de celeste, otro que está abajo del arco con buzo negro y pantalones blancos, y varios morochos (?) pegados el alambrado o subidos a un techo lindero. Pero la historia es digna de contarse, mucho más cuando el ámbito es la mágica Copa Perú, un torneo en el que participan equipos de todo el país con la finalidad de lograr el ascenso a la Primera y Segunda División. Una competencia verdaderamente federal, repleta de equipos aficionados y nombres curiosos, como los de los equipos que se enfrentan en esta toma: Fuerza Minera vs. Saetas de Oro.

A poco del epílogo del partido jugado en Putina (Puno), el arquero de las Saetas, Martín Derteano, vio la tarjeta roja y su lugar fue ocupado por Martín Cuadros, defensor por naturaleza (?). Con las cosas igualadas, hubo que recurrir al desempate por tiros desde el punto penal, y fue allí que el héroe de la jornada se agigantó para contener tres disparos y darle a su equipo la clasificación a la siguiente fase del “fútbol macho”.

Voy al Arco: Young y Lynax (1982)

A pesar de ser los inventores del fútbol, de ser “The Association” y de haber creado a los hooligans (?), hasta los años 80’s en las competencias del fútbol inglés se permitía un solo suplente. El famoso jugador número 12. Obviamente, había un acuerdo tácito (?) en que el hombre que se sentaba al lado del técnico debía ser un jugador de campo. Así, se corría el riesgo que el arquero se lesionara o que fuese expulsado y no tener un colega idóneo que lo remplazara.

Esto le sucedió, pero con bonus track (?) al Leicester City, que en marzo de 1982, por cuartos de final de la FA Cup, recibía al Shrewsbury Town. Con el encuentro 1 a 0 a favor de Los Zorros el arquero local, Mark Wallington, recibió un fuerte golpe que lo dejó maltrecho. Tanto, que apenas podía moverse. Sabiendo que no había un guardameta que pudiese ocupar su lugar, aguantó como pudo, pero en unos minutos le convirtieron dos goles y se dio cuenta que no daba más. Salió de la cancha y en su lugar entró el suplente, Jim Melrose, que ocuparía la delantera. Al arco fue el centroforward Alan Young. Esto recién empezaba.

Llegó el empate del Leicester y, en el segundo tiempo, otra vez lo mismo: lesión del improvisado portero de los locales y un tercer jugador se pone el buzo verde: Steve Lynex, habitualmente volante por derecha. Con uno menos y el segundo arquero de emergencia cuidando el empate, las cosas no se modificaron. Y con el pasar de los minutos, Young se recuperó y volvió a la cancha… como jugador de campo. Hasta que, un rato después, volvió a cambiar de lugar con Lynex: el que estaba con el 1 pasó al mediocampo y el que quería gritar un gol, ahora trataría de evitar que se lo gritasen a él.

Con tantas modificaciones, los jugadores del Shrewsbury Town parecieron marearse y terminaron perdiendo 5 a 2, a pesar de la ventaja de enfrentar a dos arqueros sin ningún tipo de experiencia en esa posición. Leicester City, que contaba con Gary Lineker entre sus filas, pasó a la siguiente ronda, donde caerían frente al Tottenham Hotspur.

Publicado originalmente con más gracia (?) por Miguel Molina y Vedia en La Redó