¿Un director técnico argentino en Brasil? Raro, poco frecuente, pero hay algunos casos que podemos recordar. Uno de ellos, es el de José Omar Pastoriza al mando del Fluminense. ¿Cuánto duró la experiencia? Apenas un mes…
La década del 80 se partía a la mitad y el Flu estaba desesperado por ganar su primera Libertadores, casi tanto como ahora. Unos años antes, el Flamengo de Zico se había convertido en el primer equipo carioca en levantar el trofeo continental y eso obligaba a los vecinos, que entraron a la Copa después de obtener el Brasileirão de 1984, de la mano de Carlos Alberto Parreira.
En 1985 y después de haber probado con otros 4 técnicos brasileños, los dirigentes tricolores se convencieron de que el salto de calidad lo tenía que dar un entrenador extranjero con experiencia, por eso el 24 de mayo de ese año contrataron al argentino Pastoriza, que venía de consagrarse a nivel sudamericano y mundial con Independiente. Él era el hombre indicado, aunque no se lo demostraron mucho: el propio Pato se tuvo que pagar sus pasajes a Brasil.
Ya en Río de Janeiro, el DT sacó a relucir el humo de sus míticos asados: «Acá se practica el fútbol que más me agrada, con arte y alegría, sin dejar de ser competitivo y agresivo, buscando el gol». Además, destacó la grandeza de la institución, a lo que los periodistas locales retrucaron:
– Pero el club está en crisis debido al atraso de los premios, lo que provocó que el equipo quedara afuera de la Copa de Oro…
– «Esteeee…desconocía este asunto, los dirigentes no me mencionaron nada. Si los jugadores tuvieran este problema en el futuro, trataremos de arreglarlo de la mejor manera».
Evidentemente, los popes del Flu no sabían con quién se estaban metiendo. O sí, pero no les importaba (?). Pastoriza había sido una protagonista emblemático de Futbolistas Argentinos Agremiados, encabezando una recordada huelga en 1971, que derivó en aprobación del convenio colectivo de trabajo. Después de eso, se tuvo que retirar en Francia.
Como DT, sus convicciones seguían firmes y las demostraba en cualquier lado, parecía sobrarle nafta (?). Fue así que las cosas no empezaron bien en Brasil.
Mientras se disputaban las eliminatorias para México ’86, el argentino tenía por delante la preparación del equipo (con Delei y Romerito como figuras) para la primera fase de Libertadores, de julio a agosto de 1985, donde compartiría grupo con Vasco da Gama, Argentinos Juniors y Ferro Carril Oeste. Ni siquiera llegó al primer partido.
El 27 de junio, apenas un mes después de haber sido contratado, el Pato renunció a su cargo, acusando la falta de apoyo y dejando en claro que el club estaba mal económicamente. Del otro lado, la dirigencia decía que Pastoriza tenía espíritu sindicalista y que sus formas no habían caído bien entre los futbolistas.
Horas más tarde, Nelsinho Rosa (no confundir con Nelson de la Rosa) se haría cargo del banco y en muy poco tiempo conseguiría la Copa Guanabara y el Campeonato Carioca. ¿Le habían hecho la cama al Pato? Tan cierto, como que se tuvo que pagar el pasaje de vuelta.














