Mariano Ángel Hässell
“Ja… Jaja… Jajajaja… En el Mundial Sub – 20 de Holanda 2005 jugaban adelante Pablo Vitti con Cachete Oberman y Messi y el Kun Agüero eran suplentes ¿Podés creer? Ja… Jaja… Jajajaja…”. Ese mini monólogo, mezcla entre chiste sin convicción junto a noticia que a nadie sorprende, es repetido hasta el hartazgo -tanto por periodistas, tuiteros como hinchas- cada vez que se repasan los primeros pasos de La Pulga de Barcelona Rosario en la Selección. Sin embargo, hay una prehistoria de la que nadie habló ni habla y que tiene como protagonista estelar a nuestro homenajeado del día: Mariano Ángel Hässell.
Nacido en Campana el 14 de Febrero de 1986, Hässell arrancó a jugar al fútbol haciéndole honor a la fecha de su nacimiento; ya que enamoraba como un delantero o enganche talentoso, vertical y habilidoso. Desde ya, fue el Macaulay Culkin de San Lorenzo de Almagro en todas las etapas formativas y también obnubiló a Pékerman, Tocalli, Tojo y a todos los demás responsables de las categorías juveniles de AFA, quienes empezaron a edificar un equipo alrededor de sus virtuosas patas.
Pese a eso, Marianito tuvo su primer revés deportivo en 2003, cuando quedó afuera del Sudamericano Sub 17 de Bolivia en beneficio de Gustavo Rodas, Hässell off (?). Así y todo, tuvo su revancha cuando a los pocos meses fue incluido en la lista del Mundial de la categoría en Finlandia, en desmedro del eternamente quilomberísimo Billy. Hässell Baink (?).
Con la camiseta número 10 en sus espaldas y llamado a ser la manija del equipo, Hässell mostró un nivel discreto tirando a apático tanto en la victoria por 2 a 0 sobre Australia en el debut (sustituido a los 54 por Fernando Gago) como así también en el triunfo sobre Costa Rica por la Segunda Jornada (reemplazado a los 56 por el hermano del Hachita Ludueña), quedando relegado al banco de suplentes.
Para peor, por esos días Hugo Tocalli recibió el famoso video con las habilidades futbolísticas de un pibe argentino al que nadie conocía y sobre quien, decían, era muy superior a la estrella de la España que nos eliminó de la competición, el catalán Fabregas, que a la postre sería Balón de Oro Sub 17. “Y yo le dí la camiseta de Maradona a Mariano Hässell en una Copa del Mundo” se habrá torturado el entrenador…
El enganche volvió a ver acción con apenas 4 minutos en el empate 1 a 1 contra Colombia por el Tercer Lugar y hasta convirtió el penal que les dio la victoria a los argentinos en la definición. Después volvió al Cuervo para instalarse en la memoria de sus hinchas como una decepcionante promesa que jamás se materializó. Más aún cuando, en enero de 2006, Gustavo Alfaro le dio la chance de debutar frente a Racing por el Torneo de Verano y Marianito vio la roja 17 minutos después de ingresar. Nunca más fue tenido en cuenta.
Tras un año a préstamo en el sospechoso Locarno de la Segunda División de Suiza (2006/07), Hässell regresó a San Lorenzo y, a sabiendas que Ramón Díaz no le iba a dar bola, le compró al club la totalidad de su pase por 25.000 dólares. Extrañamente, se sumó a Newell´s Old Boys (2007/09), donde solo apareció 10 veces por la reserva. Como suplente.
Luego de probarse sin éxito por Fénix de Montevideo, Instituto de Córdoba y Argentinos Juniors, Hässell bajó hasta Primera B y allí superó una evaluación en Sarmiento de Junín (2009), donde en un semestre solo jugó a la pelota un par de veces. Esa temporada la terminó en Comunicaciones (2010) con un rendimiento equitativo entre escaso e irremontable.
Otra vez el sospechoso Locarno de la Segunda División de Suiza (2010/12), Vaduz de Liechtenstein (2012/13) y otra vez el sospechoso Locarno de la Segunda División de Suiza (2013/2014) fueron los siguientes destinos donde deambuló la ex promesa.
Desde mediados de 2014, Mariano Hässell defiende los colores del FC Chiasso –también de la B helvética-, donde es dirigido por el tano Gianluca Zambrotta, quien seguramente le debe comentar a sus conocidos: “Ja.. Jaja… Jajaja… En el Mundial Sub-17 de Finlandia jugaba éste con la 10 mientras mi ex compañero Messi se andaba inyectando hormonas de crecimiento ¿Podés creer? Ja… Jaja… Jajajaja…”.

























