Romeu Fernando Fernandes da Silva. Volante portugués. Jugó de 1973 a 1988.
La gira de San Lorenzo por España (1970)
Es cierto que San Lorenzo de Almagro demoró más de la cuenta en tener títulos internacionales de prestigio, pero allá por 1970, cuando la Copa Libertadores tenía pocos años de vida, el Cuervo se encargó de aumentar su vitrina con trofeos conseguidos en una exitosa gira por España. Acá, el recuerdo.
Los Matadores aún conservaban su estilo. Venían de ganar el Metropolitano de 1968 de manera invicta, habían salido terceros en el Metropolitano de 1970 y querían medir su potencial en el exterior. Ya no estaba el brasileño Tim en el banco, pero sí jugadores como Carlos Buticce, Roberto Telch, José Albrecht, el Lobo Fischer, Victorio Nicolás Cocco y Carlos Veglio, entre otros. El técnico era Pedro Dellacha.
En agosto de ese año, antes de comenzar el Nacional, la delegación del Ciclón viajó a España y disputó 4 torneos amistosos en los que le fue muy bien:
Trofeo Ciudad de la Línea
Se disputó en La Línea de la Concepción, Andalucía, y fue la primera edición de una copa que tomaría relevancia con los años. San Lorenzo formó parte de un cuadrangular, junto al Sevilla, el Valencia y el Anderlecht de Bélgica.
En el debut, los argentinos perdieron 1 a 0 con los sevillanos, pero después se desquitaron en el partido por el tercer y cuarto puesto ante los belgas, con un contundente 3 a 0, con goles de Antonio Rosl, Fischer y García Ameijenda.
Trofeo Costa Brava
El 15 de agosto, San Lorenzo hizo su presentación en el flamante Trofeo Costa Brava, en Gerona, ante el Valencia. Tras ir ganando con un gol de Tojo, los españoles llegaron a la igualdad por intermedio de Aníbal y el partido se fue a los tiros desde el punto del penal. Agustín Irusta, que había entrado por Buticce, atajó el penal clave y obtuvo la clasificación.
Al día siguiente, en la final, los de Boedo se cruzaron con los alemanes del Borussia VfB Neunkirchen, que habían derrotado al Espanyol de Barcelona. San Lorenzo fue mucho más equipo y ganó el trofeo con un inapelable 5 a 0, con tantos de Cocco, Fischer, Ameijenda y 2 de Pedro González.
Copa Real Santander
El 23 de agosto, el Cuervo se enfrentó al Racing de Santander, que venía de superar una etapa difícil en Tercera División, por eso no fue un gran escollo: 3 a 1 para los dirigidos por Dellacha, con tantos de Tojo, Cocco y Fischer.
Trofeo Teresa Herrera
En el Estadio de Riazor, en La Coruña, el Ciclón disputó el título, a partido único, ante el Ferencvaros de Hungría. El match terminó 0 a 0, pero los europeos se quedaron con la copa a través de los penales, por 4 a 2. En la foto, al menos, aparecieron las casacas azulgranas intercambiadas.
Copa Tomás Tarruella
En Alicante, San Lorenzo cerró la gira frente al Hércules, que venía de ascender a Segunda y planeaba construir un nuevo estadio. Eran tiempos de cambio para los herculanos, por eso se puso en juego la Copa Tomás Tarruella, que no era otro que el presidente del club. Con goles de Fischer y Pedro González, los visitantes ganaron 2 a 0 y se quedaron con el trofeo.
De esa manera, con 3 títulos sobre 5 posibles, el Ciclón volvió a la Argentina. No valían mucho en ese entonces, tampoco ahora, pero con la Conmebol nunca se sabe (?).
Especiales: Luther Blissett, tu ingrato nombre
De ser un pobre futbolista sin suerte, a convertirse en una leyenda que atravesó las fronteras del deporte para instalarse en la cultura popular. ¿Quién fue y qué es Luther Blissett?
A esta altura del partido, todos sabemos de qué hablamos cuando hablamos de un baldosero: un jugador que promete y que no concreta. Hay miles de casos que podemos recordar, muchos de ellos expuestos en este sitio. Pero incluso antes de la creación de En Una Baldosa, el concepto estaba instalado en muchas partes del mundo, como en Europa, donde llegó a tener nombre y apellido.
Luther Blissett fue un futbolista inglés de origen jamaiquino, que supo brillar en sus comienzos en el Watford, entre finales de los 70 y comienzos de los 80, cuando el club era comandado por el músico Elton John.
Con los Hornets hizo una gran cantidad de goles, primero en el ascenso y luego en la First Division (en ese entonces, la Primera), donde fue subcampeón de la temporada 1982/83, consagrándose como máximo artillero.
En el pico de rendimiento, fue convocado a la selección inglesa, donde le tiraron la camiseta 10 para que debutase en un partido dificilísimo (?): ante Luxemburgo, en Wembley, por la clasificación a la Euro de 1984. ¿El resultado? Un apabullante 9 a 0 para los locales, con un hat-trick de Blissett, que la metió hasta pifiándole. Evidentemente, tenía una estrella.
Con tanta exposición, el Milan puso 1 millón de libras en 1983 y se lo terminó llevando. Pero claro, en Italia nada fue color de rosa, salvo las páginas de La Gazzetta dello Sport, que primero lo endiosó y después lo terminó matando por su nivel en el Rossonero. Es que al delantero lo habían recibido con una gran expectativa, pero sólo anotó 5 goles en 20 partidos.
Para peor, un mito decía que en realidad los dirigentes tanos habían querido contratar a John Barnes, otro gran atacante del Watford, pero que se habían confundido de negro (?). Una mentira que mucha gente creyó.
Las burlas del público, por supuesto, no se hicieron esperar. Los tiffosi empezaron riéndose de cada una de sus intervenciones, pero después se pusieron un poquito más pesados y comenzaron a agredirlo con dichos racistas. Luther Blissett, deprimido, comenzó a darse cuenta de que no iba a triunfar fuera de su país. Y peor aún, que su nombre jamás volvería a ser tomado en serio.
Para colmo, jugó otros 13 partidos para Inglaterra, pero no volvió a convertir. Sí, de meter 3 en su debut, a no mojar nunca más. A Blissett algo le pasaba.
En 1984, regresó al Watford por la mitad del dinero que lo había pagado el Milan. Ahí siguió jugando hasta 1992, convirtiéndose en el jugador con más presencias y también en el goleador histórico. Evidentemente, ese era su lugar en el mundo.
Además, vistió otras camisetas como las de Bournemouth, West Bromwich Albion, Bury, Derry City, Mansfield Town y otros conjuntos falopa del bajofondo inglés, pero nunca más pudo salir de ese microclima.
Lo curioso sin embargo, es lo que ocurrió con su nombre, que extrañamente cobró vida a través de un grupo de activistas de izquierda denominado Luther Blissett Project, que a mediados de los 90 comenzó a realizar diferentes tipos de manifestaciones contestatarias, para dejar en ridículo a las instituciones, sobre todo a los medios de comunicación.
¿A qué se dedica esta gente? Desde anunciar la presentación de un chimpancé artista en la Bienal de Venecia, pasando por una crear una empresa que promueve compartir el cable en Argentina, hasta diferentes tipos de sabotajes informáticos. Todo es posible en el universo Luther Blissett, que se transformó en uno de los tantos nombres multiusos que existen en el mundo.
Incluso, Luther Blissett también aparece como autor de Q, una novela italiana que tuvo un singular éxito comercial en Europa. ¿Y las regalías? ¿y el éxito? ¿y la fama? ¿Quién se queda con todo eso?
Hace unos años, el mismísimo futbolista Luther Blisset, el de verdad, se tomó en joda el asunto en un programa de televisión, quitándole dramatismo y dejándonos una enseñanza: «Cualquiera puede ser Luther Blissett».
Cerutti David
Luis David Cerutti
Recordado delantero de características similares a las de Claudio Paul Caniggia (rubio, veloz, con escaso poder de gol) que amagó mucho más de lo que concretó. Y viendo la foto, al reconocer a su lado a Abelardo Eliseo Vallejos, es fácil imaginar el porqué: una lesión lo sacó de las canchas cuando estaba pasando su mejor momento. Si bien esta afirmación es correcta, el ex defensor de Racing no tuvo nada que ver. Fue otro baldosero, Gastón Vales, de All Boys, quien supo romperle los ligamentos de una artera patada. Y desde allí, nada fue igual para Cerutti, que nunca terminó de explotar.
Su mejor etapa la tuvo en sus inicios, en Belgrano, donde jugó entre 1996 y 2001. Y lo mejor de lo mejor (?) los mostró en sus primeros años, cuando el Pirata jugaba el Nacional B. Su rendimiento comenzó a decaer luego de la mencionada lesión, producida en 1997. “Si eso no pasaba, tal vez hubiera sido otra mi vida. Me contaron después de esa lesión que estaba casi lista una transferencia a España”, contó el delantero años después, en el sitio Día a Día. Y agregó, como para que no queden dudas: “Seguro que en lo futbolístico esa lesión me marcó”.
También tuvo palabras con respecto a su agresor: “Vales nunca me llamó, ni para preguntarme si estaba bien. No es que yo quería que me pidiera perdón, aunque fue una falta durísima y quizá de mala leche. En esa época jugaba Palito Manrique en Belgrano y conocía a Vales. Le habló y le dijo que me llamara, pero nunca me llamó. Es más, una vez sonó como refuerzo de Belgrano. Me acuerdo que vino el Loco Tito (el jefe de la barra de Belgrano) y me preguntó: “¿Qué querés que hagamos con Vales?”. Así de calientes estaban todos con él. Obvio que no arregló con Belgrano y que no pasó nada y que lo de Tito fue una broma, pero las cosas fueron así”.
Con Belgrano consiguió el ascenso en 1998, pero para jugar en la máxima categoría tuvo que esperar hasta el 26 de febrero de 2000, cuando debutó en una derrota frente a Vélez, reemplazando a Cristian Carnero a los 9’ del segundo tiempo. Esa temporada disputó dos encuentros más (en todos los casos, ingresando desde el banco de suplentes), dejando el club a mediados de 2001 con estos números: 51 partidos oficiales (sólo 3 en la A), 7 goles. Todo en 5 años. O sea, un promedio de poco más de 10 partidos y un gol por año. Si esa fue su mejor etapa, imaginen el resto…
Con el cartelito de “promesa eterna” colgado, volvió a la categoría que lo había visto brillar fugazmente, el Nacional B. Juventud Antoniana (entre 2002 y 2004) y Chacarita (2004/05) lo cobijaron. Luego de su paso por el Funebrero, se le presentó la oportunidad de volver a Belgrano. No se dio. Así lo explicó: “Me hice la revisación médica y el doctor Rodolfo Visconti quedó en llamarme y nunca me llamó. Estaba descansando y vino mi señora llorando para decirme que la radio estaba diciendo que Belgrano no me contrataba porque no había aprobado la revisación. Imaginate, me puse loco. ¡Si estaba sano!”. Otro cartelito para Cerutti: “jugador roto”.
Más allá del malentendido (?) con la gente del Barrio Alberdi, el blondo delantero regresó a Córdoba, para jugar el Argentino A con General Paz Juniors (2005). A continuación, tuvo su primera experiencia internacional en Ecuador, cuando jugó en el Olmedo (2006). Regresó al país para ponerse en un puñado de partidos la camiseta de Sarmiento (2006) y luego marchó a Bolivia, donde defendió los colores de Universitario de Sucre (2007), San José de Oruro (2008) y The Strongest (2009), donde se retiró luego de un paso previo por 9 de Julio de Morteros, su ciudad natal.
Una vez que colgó los botines, intentó ganarse la vida como representante de jugadores pero no tuvo demasiado éxito. Posteriormente, regresó a las canchas, para formar parte del cuerpo técnico de Julio Cesar Toresani, acompañándolo en clubes como Deportivo Madryn, Textil Mandiyú y Alumni de Villa María. No debe faltar mucho para que se largue a dirigir solo. Y seguramente hará una buena carrera. Salvo que se le cruce Vales.
Barcelona 1 (5) – Boca 1 (3) (2003)
Copa Joan Gamper. Un trofeo que históricamente le fue esquivo a los equipos argentinos. Contra Barcelona, de visitante. Misión casi imposible para los de acá. La única actuación de un club nacional que no terminó con derrota en los 90 minutos fue la de Boca, en 2003. Pero el empate no le alcanzó.
El 22 de agosto de aquel año, ante más de 90.000 espectadores que marcaron un récord de concurrencia para el certamen, el local salió al Camp Nou con Víctor Valdés; Puyol, Cocu, Márquez, Reiziger; Xavi, Gerard; Ronaldinho, Luis Enrique, Overmars y Saviola. Luego ingresaron Rustu, Andersson, Kluivert, Luis García y Quaresma.
Los de Bianchi jugaron con Abbondanzieri; Jerez, Schiavi, Burdisso, Rodríguez; Cagna, Battaglia, Cascini, Iarley; Tevez y Barros Schelotto. También participaron Villarreal y Donnet.
La visita se puso en ventaja con gol de Tévez (43’), empatando Gerard (70’) para los Culés. Hubo penales, y ahí el Barça estuvo implacable: sus cinco ejecutantes acertaron (Gerard, Xavi, Luis Enrique, Reiziger y Luis García), mientras que para Boca convirtieron Schiavi, Tevez y Donnet. El turco Rustu Reçber fue determinante al detener el remate de Burdisso.
Por lo menos, el Xeneize mejoró la imagen que había dejado en 1984.
Leyenda en Arroban
«Vine porque les quería conocer la cara a los de En Una Baldosa». Así se presentó Bernardo Leyenda en el living de Arroban, guitarra en mano y con un montón de historias para contar: desde su insólito debut, pasando por sus experiencias en los equipos grandes y el día que, atajando contra el Real Madrid, Roberto Carlos le dejó una marca indeleble.
Sobre el final, terminamos todos cantando. Podés hacer coros (?) acá: Leyenda en Arroban.
- Todos los programas, entrevistas y destacados: www.fwtv.tv/arroban
Silvia (de Pazzini)
Bottinelli: Los nuevos adidas ACE y X
Novedades importantes para los amantes de la indumentaria deportiva, en especial para aquellos que seguimos la evolución de los botines: adidas lanzó los modelos ACE15 y X15, que resumen diferentes estilos de jugador. El control y el caos. Por un lado, los que controlan el juego. Por el otro, jugadores que rompen las estructuras. Vos, ¿qué tipo de jugador sos?
El fútbol cambió y los entrenadores no son ajenos a la realidad. En las palabras de Pep Guardiola: “Es caos o control. Hay jugadores que piensan más en lo que el equipo necesita y en cuál es la mejor solución para cada situación de juego. Este tipo de jugador es un inteligente y tiene una visión sobre lo que el equipo necesita. Él controla”.
«Después, están aquellos que provocan el caos. Los que juegan con instinto y talento. Pueden crear absolutamente cualquier cosa y no puedes controlarlos. No puedes limitarlos».
Por primera vez, estos dos tipos de jugadores tendrán sus propios botines. Los viejos botines adidas han sido descontinuados. No se encontrarán más los F50, los Predator, los 11pro y tampoco los Nitrocharge. Solo hay caos y control. Solo X y ACE.
ACE
Algunos jugadores nacen para controlar. Son los que marcan el paso. Cada gran equipo necesita de jugadores que mantengan el ritmo. Que lleven el plan de los entrenadores a la acción. Aportan el orden en un juego caótico. Para estos jugadores, adidas ha diseñado los botines ACE, que permiten un control perfecto en cualquier circunstancia. Espectáculo asegurado.
X
Algunos jugadores jamás podrán ser controlados. Son la chispa que enciende el juego. Desafían las reglas y la estructura. Logran que el público se levante con una jugada especial. No hay defensa o táctica que pueda controlarlos, atacan sin aviso. Para ellos, adidas creó los botines X, que facilitan la dinámica y la explosión. Ideal para romper esquemas.
Vos, ¿Qué tipo de jugador sos?
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