
Juan Ángel Molina (Harry)
Testigo privilegiado y silencioso de un lustro dorado, el protagonista de la jornada estuvo en la época más fértil de Gimnasia y Esgrima de La Plata, en donde sus juveniles más agraciados se transformaron en verdaderos sacos de billetes con patas y El Lobo cumplió varias veces con su objetivo supremo: salir segundo. Mimado por el ostracismo, a Juan Ángel Molina las buenas siempre le pasaron por el costado…
El bueno de Harry -nacido en Ensenada el 4 de enero de 1976- llegó a las inferiores triperas con tan sólo cinco años de edad e hizo todo el camino de las inferiores hasta que, en 1993, Roberto Perfumo lo convirtió en El Principiante del plantel principal.
Volante derecho como única aplicación, Molina fue la última opción de todos sus entrenadores detrás de Gustavo Barros Schelotto, Lucio Alonso, Troglio y hasta Dueña, Yllana y Guglielminpietro, aunque eso, paradójicamente, lo benefició para permanecer tantos años en el plantel, ya que los antes mencionados o se lesionaban seguido o estaban siempre a punto de abandonar la institución Por Un Puñado De Dólares…
Tras 4 años esperando su Ejecución Inminente, curiosamente -o no tanto para quienes siempre desconfiaron de algunos nunca comprobados malos hábitos de Griguol- a mediados de 1997 y cuando apenas le faltaban un par de minutos para recibir la libertad de acción, Molina firmó su primer contrato junto a una cofradía de baldoseros (Carlos Aurelio, Siro Darino, Federico Tarabini y Vladimiro Bahl) y debutó en Primera División esa misma semana; más precisamente el 6 de agosto por la decimoséptima jornada del Clausura, cuando el Torneo se reanudó tras la huelga por los jugadores del Deportivo Español.
¿El partido? Derrota por 2 a 1 frente a Lanús jugando como visitantes ¿Molina? Además de lucir unos flamantes Adidas Questra se destaca que tras 63 intrascendentes minutos en la cancha fue reemplazado por El Chirola Romero. Nunca más volvió a estar En La Línea De Fuego.
En junio de 2000 y después de otros tres años jugando preliminares hasta el empacho, Harry se subió a su Gran Torino y enfiló hacia un lugar más acorde con sus capacidades: Defensores de Cambaceres, donde se mantuvo cuatro años conociendo las canchas de la Primera B Metropolitana y se dio el gusto de convertirle dos goles a los suplentes de Estudiantes en un par de amistosos jugados en el Country de City Bell.
Ya sin nada más que esperar de la ciudad de La Plata y alrededores, en 2005 se convirtió en el Millon Dólar Baby del mediocampo de Excursionistas de Primera C y a mediados del año siguiente cruzó el Río Místico y firmó algo que lo vinculó por doce meses con Atenas de San Carlos de la Segunda Categoría uruguaya.
Cuando parecía la carrera de este volante -quien le debe su apodo a Clint Eastwood por los rumores sobre su poco apego al aseo personal- había llegado a su fin, en junio de 2013 apareció jugando en Argentino Agropecuario de Carlos Casares que participaba del Torneo Argentino B. Allí compartió plantel con el ex Unión Cristian Wernly y con el futuro baldosero Emmanuel Fernández Francou. Además, en su jornada más trascendente, metió un partido por Copa Argentina. Al menos se dio ese gusto. “Go Ahead, Make my day”.