
A comienzos del año 2000, sólo una situación nos sorprendió más que la nunca aparición del Apocalipsis y el posterior final de la civilización tal cual la conocemos… Y aquello fue el regreso de Eduardo Berizzo a River Plate -a préstamo y con el pase en su poder- ya que el Olympique de Marsella francés lo había dejado en libertad de acción tan sólo seis meses después de haber gastado millones para contratarlo. Extraño…
Zaguero central, lateral izquierdo y hasta volante central de jerarquía internacional, el cordobés fue parte importante tanto de aquel Newell´s de Marcelo Bielsa como del histórico Millonario de Ramón Díaz de mediados de los noventa. Tras haber jugado entremedio en México, su postergada venta a Europa ocurrió a mediados de 1999, cuando firmó para el conjunto marsellés en compañía de sus compatriotas quemeros Daniel Montenegro y Pablo Calandria.

Una vez en Francia, El Toto fue titular indiscutido en un equipo donde también estaban: William Gallas, Robert Pires, Iván De La Peña, Stephane Dalmat, Fabrizio Ravanelli y Christophe Dugarry, entre otras figuras multiétnicas. Con la destitución de Roland Courbis -el técnico que lo pidió- y la llegada de Bernard Casoni nada cambió para Berizzo. Eso claro, hasta la jornada 19 cuando, tras una derrota por 5 a 1 ante Saint Ettiene, fue separado de la titularidad, del plantel y hasta se le dio el pase en su poder. Un despido como pocas veces se vio en la historia del fútbol mundial.
Por aquellos días y ante lo extraño de la situación, Berizzo le dio algunas declaraciones al Topo López que le sumaron bastante misterio al asunto: “Perdí el puesto por cuestiones personales. Le expliqué algunas cosas al entrenador y no volví a jugar más. Pero que quede claro que no tuvo nada que ver con mi nivel de juego ni con mi posición en la cancha. Nunca voy a divulgar nuestra charla, aunque sería muy conveniente para mi si contara lo que hablamos”.
Algunas semanas después, el diario mexicano La Crónica de Hoy quiso esclarecer el panorama publicando en exclusiva unas polémicas declaraciones atribuidas al jugador, las cuales tuvieron un lógico rebote en Europa: “Me marché de Francia por que vivía entre homosexuales. Lo mismo te tocan el muslo o una nalga para ver si les das una señal. El fútbol francés está lleno de tipos rudos dentro del campo, pero que afuera se les cae la mano. Me causa repulsión que un homosexual se bañe en tu ducha, que te vea las nalgas con deseo y que se emocione ¡Qué asco! Prefiero jugar al lado de un drogadicto que de un homosexual porque las drogas te transforman pero no te degeneran”.

Si bien la sociedad francesa fue rotulada por diversos sociólogos como la más libertina del mundo en cuanto a lo sexual, es difícil creer que palabras tan crudas y poco inteligentes por tratarse de un personaje público hayan salido de la boca de Berizzo, a quien las publicaciones de los noventa señalaban como un “intelectual” por ser el único futbolista que leía los diarios y sabía usar la computadora.
Esto tampoco significa, claro, que de alguna manera el jugador no crea esas palabras ya que, así y todo, quien esto escribe recuerda que cuando se tocó el tema en el programa “Tribuna Caliente”, El Toto manifestó que en Francia había “unos cuantos raritos” para delicia de Cherquis Bialo, El Chavo Fucks, Guillermo Nimo y El Nene Sanfilippo.
En fin, la o las causas por la cual el Olympique de Marsella le regaló el pase valuado en tres millones de dólares a uno de sus jugadores seis meses después de haberlo adquirido quedará, in eternum, en el salón de las leyendas urbanas.
Tras manifestar en varias ocasiones que nunca dijo aquellas palabras y después de una querella en contra del periodista de la cual nunca se supo más nada, hoy, cuando su nombre suena para suceder a Marcelo Bielsa cuando éste deje al Olympique de Marsella, miles de fiesteros jóvenes franceses aguardan la futura llegada de Eduardo Berizzo con un grito de guerra: “¡Droit Au But, Mataputo!”…