Sánchez Portugal Hugo

Hugo Sánchez Portugal

Para bien o para mal y muy a pesar de cada quien, los humanos -más tarde o más temprano- terminamos asemejándonos a nuestros progenitores. De alguna u otra manera. Esto, claro, es algo lógico, natural y hasta diríamos, inexorable. Lo triste del asunto es cuando los supuestos defectos de los padres son marcados a fuego sobre los hijos por la inescrutable mirada ajena: padre garca – hijo garca, padre borracho – hijo borracho, padre boludo – hijo boludo… y así hasta que se acaben los rótulos…

Por esa prejuiciosa actitud ante la vida, no fue de extrañar que a muchos nos cayese mal Hugo Sánchez Portugal aún antes de saber nada del propio pibe. ¿Por qué razón? Básicamente por ser hijo de Hugo Sánchez Márquez alguien que, para completar el círculo, le caía bastante mal a nuestros padres.

De más está decir que Hugol fue uno de los mejores delanteros de América y el máximo exponente histórico del fútbol mexicano. Pero también era el portador de, a la vista ajena, una orgullosa personalidad individualista, egocéntrica, narcisista y poco solidaria desde la mirada deportiva. Además, por supuesto, de vivir cómodamente en un estado de constante bronca, acusaciones y polémica contra compañeros, rivales, técnicos, dirigentes y periodistas. Casi a la medida del programa de Tinelli.

Hugo Sánchez Jr nació en Madrid en 1984 –cuando su padre jugaba para el Atlético- y durante sus primeros seis años de vida pudo ver como El Macho conseguía 5 premios Pichichi, ya con la camiseta del Real. Pese a lo cual, los hijos de Butragueño, Sanchís, Schuster y Tendillo todavía se negaban a jugar a la escondida con él (?).

El tiempo pasó y el chavito comenzó a jugar en las fuerzas básicas de Los Pumas de la UNAM al mismo tiempo que su padre se convirtió en el entrenador del primer equipo. A veces defensor, a veces delantero, la única certeza era que no tenía ninguna condición valedera para la práctica del fútbol profesional. Esto poco le importó al Hugo Senior quien, en 2004, se mandó La Gran Emiliano y lo hizo debutar a los 88 minutos de una victoria por 3 a 2 sobre Monterrey.

Además -en el lapso de un año y medio- lo incluyó en otros cuatro partidos con lo cuál el vástago se proclamó bicampeón del fútbol mexicano. Cuando su padre se alejó del equipo, se acabó la buena estrella de Hugo Jr y, tras pasar por el Atlante sin jugar un segundo, a mediados de 2006 decidió colgar los botines para dedicarse a la comunicación y el modelaje; no sin antes manifestar que la culpa de su fracaso deportivo fue: “de mis compañeros”, “de mi club”, “de haberme cruzado con demasiados lavolpistas” y, por último, “de mi padre, quien no me dejó hacer mi propio camino”.

La historia de Hugo Sánchez Portugal se vinculó con nuestro fútbol cuando, a mediados de 2007, el empresario mexicano Fabián Ventura habló con Antonio Mohamed para que le permitiese entrenar con Huracán, que se encontraba realizando la pretemporada en tierras aztecas.

Pese a que el jugador llevaba más de un año retirado y tal vez por la imagen del legendario Hugol, El Turco aceptó que el pibe se sumase pero, eso si, de entrada le aclaró al jugador que no se hiciera grandes ilusiones de permanecer con el plantel.

Y así, el 19 de julio de 2007, El Globo enfrentó a Pioneros Potrillos de Cancún formando con: Gastón Monzón, Angel Puertas, Hugo Sánchez Jr, Damián Nieto y Walter Gómez; Javier Pastore, Nicolas Sánchez, Alán Sánchez y El Mono Gordillo; Matías De Federico y Andrés Franzoia. La victoria de los mexicanos en el primer tiempo por 2 a 0 por fallas del hijo de la leyenda no dejaron mayores dudas: a Sánchez Portugal no le daba la nafta para ser considerado un futbolista. Más evidente aún, cuando salió en el entretiempo y Huracán terminó ganando por 5 a 2…

Herido en su orgullo por no haber dado la talla, cuando El Globo se volvió a la Argentina, Sánchez Jr estalló contra el empresario: “No sé por que me engañó, quiso lucrar con mi imagen. Me dijo que ya iba a jugar en Huracán, pero hablé personalmente con gente de la AFA y no estoy anotado en ningún lado. Es todo culpa de esta mafia del fútbol. Ahora voy a terminar mi carrera de arquitectura”.

Por su parte, Ventura se defendió de una manera lapidaria: “Nunca hubo contrato. Yo solo le tendí una mano por que se encontraba solo y todos le habían dado la espalda. Mohamed le abrió las puertas para que se entrenara y se volviera a motivar. Es más, lo quiso probar de delantero y Hugo quiso ser defensor. Todos lo queremos ayudar, pero la verdad es que a él le falta y todavía no lo entiende…”.

Tras no volver a insistir con la pelota y con la apariencia de quien no encuentra su lugar en el mundo, Hugo Sánchez Portugal se convirtió en un reconocido personaje de la farándula mexicana. Además, trabajó un tiempo como analista deportivo para Televisa, posó desnudo, salió con la Miss Universo Ximena Navarrete y en 2012 se convirtió en Director de Cultura Física y Deporte de la Delegación Miguel Hidalgo del México D.F.

El 8 de noviembre de 2014, Hugo Sánchez Portugal fue encontrado muerto en su departamento a raíz de intoxicación por monóxido de carbono. Estaba distanciado de su padre, sobre quien en una de sus últimas entrevistas declaró: “Nunca tuve mucho de él como padre, aunque si como entrenador. Casi no lo conocí hasta los seis años y nunca jugó conmigo, por eso me daba bronca verlo jugar con otros niños en los comerciales. De él, no quiero dinero. Lo único que me importa es recibir un poco de cariño”.

Rentería a Cruz Azul (2011)

Antes de ser un ñoqui del Racing campeón 2014, el cafetero Wason Rentería tuvo un paso poco feliz por el fútbol de México, donde arribó en julio de 2011, luego de haber deambulado por varios equipos de Colombia, Brasil y Portugal. Venía de hacer varios goles en el Once Caldas, por eso el Cruz Azul se ilusionó con sus servicios.

Wason llegó al DF y enseguida se sumó a la pretemporada. Entrenó e incluso lo pusieron en el banco en un partido amistoso. Todo iba bien, hasta que los dirigentes anunciaron que no podían contratarlo porque el colombiano presentaba problemas en un pulmón. Lo mandaron de vuelta a casa, aunque el representante, bastante hábil, pudo colocarlo en el Santos de Brasil de forma inmediata.

Más tarde, el futbolista demandaría al Cruz Azul por 7 millones de dólares por incumplimiento del contrato que tenían firmado.

Fernández Santiago


Santiago Andrés Fernández (El pájaro loco)

Una serie de malas decisiones convirtieron a este otrora niño prodigio del fútbol rosarino en otro talento desperdiciado, cuya historia se escribe en este compendio de relatos truncos llamado En Una Baldosa.

Nacido en junio de 1990, apenas tres años más tarde ya pateaba la pelota enfundado en la camiseta del Club Provincial de Rosario. A los 4, lo llevaron a Newell’s Old Boys, donde lentamente se convirtió en una de las joyitas de las divisiones inferiores.

“Empecé junto con Federico Laurito, entre otros. Ni me acuerdo qué hacía y si jugaba en aquel tiempo, pero comencé a los tres años. Después fui a Newell´s y así seguí. Jugué en infantiles y juveniles de volante central y hace un par de temporadas pasé de delantero”, contaba Fernández en las entrevistas.

Para esa altura, el enganche ya era un habitué de las convocatorias de las selecciones juveniles argentinas y hasta se daba el lujo de participar de entrenamientos con la Primera de Newell’s. Por aquel entonces, el pibe se presentaba como un jugador rápido, hábil, que manejaba ambos perfiles y que podía retrasarse si así lo pedían las circunstancias del juego. La próxima gran promesa del fútbol rosarino estaba lista para dar el zarpazo. Era solo cuestión de tiempo.

En el verano de 2007 disputó el Sudamericano Sub 17 en Ecuador y se aseguró un lugar en el Mundial de la categoría en Corea del Sur, en el que Argentina alcanzó los cuartos de final, cuando fue eliminada por Nigeria, que luego se quedaría con el título. Allí, Fernández, que tuvo una participación discreta, convivió con jugadores como Mateo Musacchio, Patito Rodríguez, Franco Zuculini, Guido Pizarro, Gastón Sauro, Alexis Machuca y futuros baldoseros como Fernando Godoy, la Tortuga Fernández, Pablo Rolón y Leandro Basterrechea, entre otros.

Sin embargo, la oportunidad de debutar en la máxima categoría con la camiseta de la Lepra no llegaba y el tiempo pasaba. En el verano de 2008, un abogado rosarino le ofreció irse al fútbol europeo mediante la patria potestad y el pibe no dudó. Un puñado de semanas después, estaba probándose en el Real Madrid. No quedó “por un tema de papeles entre los clubes”. Sí lo hizo en el Mallorca, aunque nunca pasó del equipo B.

“Estuve dos años y fue algo muy bueno, una experiencia increíble, la ciudad, el club… Jugaba en Reserva y en un torneo que organizaron los de Mallorca jugué para la Primera. Además, compartí entrenamientos con jugadores argentinos que estaban en ese momento como Ariel Ibagaza, Lionel Scaloni, Germán Lux, Óscar Trejo, Guillermo Pereyra y varios más. También estuve con jugadores de otros equipos, por ejemplo el “Kun” Agüero, a quien conocía de la selección, y Ever Banega. Con ellos estuve en el hotel que se alojaba el Atlético de Madrid y fue algo inolvidable”, decía.

Sin chances de progresar en el fútbol europeo, en enero de 2010 pegó la vuelta a Newell’s Old Boys a préstamo por un año y medio, aunque era la cuarta o quinta opción en la lucha por su puesto y tuvo que conformarse con sumar algunos minutos en Reserva.

En agosto de 2011, con el pase en su poder, se sumó a Atlético Tucumán, que se había armado para volver rápido a Primera luego de su excursión en la temporada 2009/10. Pero las cosas no salieron bien, el equipo del Chocho Llop terminó en la parte baja de la tabla y Fernández fue uno de los que pagó los platos rotos con Mariano Martínez, Federico Barrionuevo, Alejandro Espinoza, Federico Nicosia y Héctor Cardozo.

En 2012 recaló en Tiro Federal de Rosario, del Argentino A, pero tampoco estuvo mucho, eh. En 2013 lo encontramos probándose en el Lyubimets 2007 de Bulgaria. Esa es la última certeza que tuvimos sobre él.

Quizás por estos días el Pájaro loco siga tratando de levantar vuelo.