
Nahuel Sachetto
Dicen los que saben que una imagen vale más que mil palabras. Y la foto que ilustra este post, con Nahuel Sachetto vendado y sacado entre dos compañeros de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, podría ahorrarnos la escritura de esta historia.
Mediocampista por derecha surgido de la categoría 1988 de las divisiones inferiores de Arsenal de Sarandí, Sachetto tuvo un estreno inmejorable: en julio de 2008 en Japón, ante el Gamba Osaka, el día que el conjunto de la familia Grondona levantó la prestigiosa Suruga Bank. Aquella noche nipona, Daniel Garnero lo mandó a la cancha en tiempo de descuento en lugar del Papu Gómez.
Parecía que era el despegue del pibe de Los Cardales, pero no. En aquel Apertura 2008 apenas disputó tres encuentros (ante Gimnasia LP, Newell’s e Independiente, siempre desde el banco y sobre la hora) y tuvo que conformarse con actuar en Reserva al lado de futuras figuras como Hugo Martín Nervo, Víctor Cuesta, Damián Pérez, Iván Marcone, Darío Benedetto y Franco Jara, entre otros.
El panorama no cambió para el Clausura 2009, en el que también participó en tres partidos (Godoy Cruz, Rosario Central y Vélez Sarsfield, este último como titular). Sin mayores oportunidades para mostrarse, en enero de 2010 pasó a préstamo a Gimnasia y Esgrima de Jujuy.
“Hablé con Burruchaga y me dijo que no me iba a tener en cuenta y me comentó que había una posibilidad de venir a Jujuy. Vi a Gimnasia en la última temporada en Primera y me dio toda la impresión de que es un equipo grande del interior que merece tener un lugar en Primera por todo lo que ya demostró».
Con una fuerte tendencia a los desgarros, Sachetto tampoco encontró en el norte de nuestro país la continuidad deseada, aunque en lo poco que jugó mostró algunos destellos interesantes. Por ejemplo, luego de la derrota ante Olimpo de Bahía Blanca (en la que salió lesionado, claro), el técnico del Lobito, Héctor Arzubialde, destacó que “sólo Nahuel Sachetto había interpretado cómo jugar. El resto no estuvo a la altura para pelear desde el arranque el encuentro”.
Quizás por eso no llamó la atención cuando en octubre de 2010 Talleres de Córdoba, dirigido por Arzubialde, intentó contratarlo para disputar el Torneo Argentino A. “Yo tengo mucho interés en sumarme a Talleres, porque necesito lograr la continuidad que no he tenido en Arsenal y en Gimnasia. Gabriel Ruiz, que fue compañero mío en Gimnasia, me habló muy bien de Talleres, pero ni bien me llamó Arzubialde le dije que quería venir, porque sé muy bien lo que significa ese club en el fútbol nacional y la gente que convoca en el Argentino A», declaró un humeante Sachetto ante los micrófonos. Y agregó: “Debe ser hermoso jugar con 20 mil personas en cancha”.
Claro que apenas faltaba un detalle: superar la revisión médica. ¿Y cómo creen que le fue? Sí, no la pasó. «Los éxamenes generaron muchas dudas. Había secuela de lesiones (meniscos) y Talleres no puede darse el lujo de arriesgar», decían allegados a La T. Sachetto siguió entonces en la Reserva de Arsenal por lo menos hasta 2012, cuando participó de la pretemporada con el plantel profesional. A mediados de ese año sonó como posible refuerzo de Atlanta y esa fue la última noticia suya que tuvimos. Un desgarrón.








