11º Encuentro Baldosero – Anuncio oficial (21/12)

El Encuentro Baldosero, esa tradicional cita de los seguidores de En Una Baldosa, ya tiene fecha y lugar para su undécimo capítulo. ¿Fuiste a todas las ediciones? ¿fuiste a una y tenés ganas de repetir? ¿nunca fuiste? Tomá, leé.

Para todo aquel que se quiera acercar, el encuentro es el domingo 21 de diciembre, desde las 14 h, en el predio del Club Maltería Hudson, ubicado en Avenida Otto Bemberg 5800 (Hudson, Berazategui). ¿Hasta cuándo? Hasta que tengamos ganas (?). La cancha tiene luz artificial, así que no hay drama por eso.

El lugar cuenta con parilla, quincho y una cancha profesional de sintético, para la práctica de eso que intentamos que se parezca al fútbol. La idea, como siempre, es reunirnos para jugar un rato a la pelota y después hacer lo que mejor nos sale: comer, tomar y cagarnos de risa un rato.

Todo aquel que quiera participar del 11º Encuentro Baldosero sólo debe enviar un mail a encuentrobaldosero@gmail.com con el asunto Encuentro y los siguientes datos:


– Nick o usuario de Twitter:
– Nombre y apellido:
– Teléfono:

Les pedimos confirmar la participación cuanto antes, para que se nos haga más fácil la organización. También se puede prender todo aquel que no quiera ir a jugar y solamente le interese ir a comer y criticar a los demás (?). La lista, esta vez, la limitamos a 50 personas, así que no duerman.

Fundamental para todo aquel que vaya al encuentro:

– Zapatillas o botines.
– Dinero para pagar comida y bebida (costo a confirmar).
– Buena onda
– Puntualidad, para poder disfrutar de toda la jornada.

Transporte

Como imaginamos que no todos saben cómo llegar al lugar, un grupo de baldoseros se va a reunir en la estación de Constitución, para luego tomar el tren Roca y bajarse en la estación Hudson, a pocas cuadras del predio. Es lo más rápido y sencillo para llegar.

Junto con el mail que recibirá cada uno de los anotados, también tendrán el horario y el punto de encuentro en Constitución.

Para aquellos que deseen ir por su cuenta en bondi, las líneas desde Capital son: 129 (Ramal C), 195 (Camino Centenario) y 159 (Ramal Pueblo Nuevo o el que va por Autopista-Hudson). Desde Quilmes, 219 (Ramal rojo).

Si desean llegar en auto, también les enviaremos unas instrucciones para que no se pierdan. Está hecho a prueba de boludos, lo probamos (?).

Yo nunca fui, tengo miedo de no conocer a nadie, ¿puedo ir?

Claro, papá (?). Acá nadie se conoce con nadie hasta que va a un Encuentro Baldosero. Esa es la idea. Pueden sumarse a El Forito para ir conociendo más detalles del encuentro o bien utilizar el hashtag #EncuentroBaldosero para ir haciendose de amiguitos en Twitter.

¿Puedo ir si soy minita?

Obvio, mami (?). En los últimos encuentros fueron un montón de minitas (bah, no tantas, pero fueron) y nadie les tocó con pelo, para mantener la mísssstica.

Saludos y seguimos en contacto.

Otras ediciones:

1º Encuentro Baldosero (2005).
2º Encuentro Baldosero: Copa Lorna (2006).
3º Encuentro Baldosero: Copa Presidente Max Higgins (2007).
4º Encuentro Baldosero: Copa Ciudad de Funes (2008).
5º Encuentro Baldosero: Copa de La Fat (2009).
Encuentro Baldosero 6.0: Carlit Cup (2010).
Encuentro Baldosero 6.1: Copa Una hierba en Mar del Plata (2010).
8º Encuentro Baldosero: Copa Mumu ♥ (2011).
9º Encuentro Baldosero: Copa Free Benetti (2012).
10º Encuentro Baldosero: Copa Vamos Manaos (2013).

Alarcón (1999)

Uno de los goles más bellos de Juan Pablo Ángel con la camiseta de River se lo marcó a Belgrano, en un partido jugado con tribunas semi vacías por la 5ª fecha del Torneo Apertura 1999. El barro, Saviola, las tribunas semi vacías, la lluvia, Ramón Díaz: imágenes que quedaron en un rinconcito de la memoria del futbolero y vuelven a aparecer cuando se reviven los goles de ese encuentro. Pero lo que parece haberse esfumado del recuerdo de todos es que las tribunas estaban semi vacías el nombre del arquero de los cordobeses. Por lo menos, del arquero en el momento del gol del colombiano.

Con el Millonario en ventaja por 3 a 2, y a falta de nueve minutos para el final, Cesar Labarre se ganó la expulsión por una infantil agresión al mismo JP: le pegó una trompada que se vio en todo el semi vacío estadio. Oscar Sequeira lo mandó a las duchas y, con todas las modificaciones hechas, su lugar lo ocupó el defensor Diego Alarcón. Unos minutos después llegaría el taco de Ángel, la revolcada del pixelado arquero, el festejo del delantero, las tribunas semi vacías. Imágenes que quedaron grabadas. Aunque muchos quisieran borrarlas. Sobre todo, los hinchas de River Belgrano.

Betis 1 – Independiente 1 (1973)

Aquel viejo Independiente copero de la década del 70 también tuvo tiempo para realizar varias giras internacionales, que incluyeron participaciones en torneos que con el tiempo se volvieron tradicionales, como el Trofeo Ciudad de Sevilla, que se celebró con bastante regularidad, entre 1972 y 1994.

El cuadro de Avellaneda fue invitado a la segunda edición, la de 1973, para disputar un cuadrangular junto a los equipos locales, Sevilla y Betis; más el Dinamo de Moscú. No parecían rivales a temer para el conjunto argentino, pero lo fueron.

En el primer match, el Rojo cayó 2 a 0 con el Sevilla, teniendo que conformarse con jugar el partido por el tercer y cuarto puesto, frente al otro equipo de la ciudad, el Betis, que había caído con el team ruso.

Ante el verdiblanco, Independiente fue ganando durante gran parte del encuentro, pero en el minuto 89 se lo empataron. Después, en los penales, Garisto, Bertoni y Semenewicz fallaron en sus remates, facilitando la victoria de los europeos.

Fuera de Stock: los laterales con el pie (1993)

No deben ser muchos los que tengan en la memoria el Mundial Sub 17 de Japón 1993. Primero, porque todo sucedía en la otra punta del planeta, simulatáneamente con nuestras madrugadas. Segundo, porque la selección argentina no tuvo un buen desempeño. Y tercero, porque ese torneo se disputó hace más de 20 años. Sin embargo, hay algo de aquella competencia que ningún futbolero debería olvidar jamás: los laterales con el pie. Aquí el recuerdo de aquella extraña regla.

Así como el Mundial de Italia 1990 nos marcó eternamente gracias a la valentía de aquel equipo argentino que llegó a la final sin que le sobrara absolutamente nada, también para la FIFA significó un antes y un después. La exageración del juego defensivo produjo la escasez de situaciones de peligro. Se empezó a ponderar el trabajo de los entrenadores por sobre los jugadores. El promedio de gol de esa copa fue pésimo, el más bajo de la historia: 2.21 por partido. Evidentemente, había que hacer algo para que el gran negocio del fútbol también resultara atractivo y entretenido, más allá del resultado.

Uno de los grandes flagelos a combatir era el de la pérdida de tiempo. Y no hablamos sólo de esconder pelotas, cagones (?). Los arqueros demoraban muchísimo, gracias a que por aquel entones era posible tomar la pelota con las manos después de un pase con el pie de un compañero. Se tenía que terminar con eso. Por eso es que en el Mundial Sub 17 de 1991, también en Italia, se probó aquel primer gran cambio, sobreviviente de muchas otras variantes que distintos jugadores, entrenadores, árbitros, dirigentes y periodistas especializados habían sugerido para que la International Board modificara el reglamento.

Luego del experimento, en el que los arqueritos se acostumbraron rápidamente a jugar con los pies ante un pase, la FIFA no tardó mucho en integrar esa regla al resto de sus competencias. Ya para 1992 y a pesar del instinto natural de cualquier portero, agarrarla con las manos en esa situación dejó de ser una costumbre. Bue, para todos no (?).

En el camino quedaron otras modificaciones, que también se implementaron aquel año, pero que nunca funcionaron: como la zona de la posición adelantada, que no arrancaba desde la mitad de la cancha, como estamos acostumbrados a ver, sino que partía desde el área grande, hasta el final de la cancha: 16,5 metros de largo. Para que quedase más claro cuál era la zona del offside, además, la línea frontal del área se extendía hacia los laterales. Nadie entendió nada, todos estaban atentos a no quedar en fuera de juego y los partidos fueron más horribles que lo habitual. Se descartó.

También en 1991, pero en el Mundial Sub 20 de Australia, nació «La muerte súbita», que ya recordamos en este sitio. La regla no tardaría en morirse, paradójicamente.

Sin lugar a dudas, el cambio reglamentario que más llamó la atención en esa época tuvo que ver los los saques de banda, que desde 1882 tomamos Branca se habían hecho con las manos. ¿Por qué había que cambiarlos? Según la gente del CIHEFE, el que tiró la idea (o la bronca) fue el entrenador del Arsenal, Arsène Wenger, cansado de los vivos (?) como Rory Delap, un especialista en laterales-centros. Algo así como Alcami en Atlanta o el uruguayo Rosano en los equipos de Caruso Lombardi. La efectividad, discutible. Pero sacaban fuerte, eso sí.

El Mundial Sub 17 de 1993 sirvió, entonces, para probar algo que parecía (y sigue pareciendo) increíble: los laterales con el pie. No se podía marcar un gol directo mediante un saque de banda, pero sí se podía enviar centros peligrosos al área, favorecidos además por la ausencia de posición adelantada. Para tal acontecimiento novedoso, mandamos a nuestros mejores hombres (?).

José Burtovoy, Fabricio Fuentes, Federico Domínguez, Milton Acosta, Rodrigo Vilariño, Norberto Orrego, Nicolás Diez, Andrés Grande (el hombre encargado de los laterales por la derecha), Leonardo Biagini, Mauro Cantoro, Kurt Lutman, José Ramírez, Ariel Ruggeri, José Manuel Moreiras, Emiliano Romay, Rubén Cantero, Pablo Rodríguez y Fernando Della Sala fueron los conejillos de Indias (?). Argentina fue eliminada en la fase de grupos, detrás de Nigeria y Australia.

Los resultados de la nueva regla, a nivel general, no tardaron en llegar. Por esa vía se marcaron 4 tantos en la competición, lo mismo que a través de los saques de esquina. Además, los equipos trataban de mantener la tenencia del balón para evitar un lateral en contra, que suponía una situación de riesgo. Sin embargo, no todo era color de rosa.

Cada pelota que se iba afuera por las bandas, terminaba en una pérdida de tiempo, porque cada equipo tenía uno o más especialistas, que se preparaban como si fuesen a ejecutar el tiro libre de sus vidas, pedían distancia y no hacían otra cosa que demorar el trámite del partido. Insoportable.

Como si fuera poco, ese capricho de los laterales con los pies casi deriva en algo que hubiese sido difícil de superar: Chile campeón del mundo (?). Por suerte, el sueño de los trasandinos sólo llegó hasta semifinales y los laterales volvieron a ser con las manos.

El mundo mantiene su equilibrio.