Crisanto Wilmer

Wilmer Crisanto Casildo (Congo)

No son muchos los jugadores centroamericanos que hicieron una carrera digna en nuestro país: el hondureño Eduardo Bennett y los hermanos panameños Dely Valdés rindieron inesperadamente bien en nuestras tierras. Pero hay otros, como Paulo Wanchope, que llegaron con un gran cartel y no estuvieron a la altura de lo imaginado, más allá de algún gol importante. Ni hablar de otro grupo, mucho más grande, conformado por jugadores de Centroamérica que pasaron inadvertidos por el fútbol argentino, como los casos del guatemalteco Rojas, el hondureño Arnold Cruz, el panameño Fernando Bolívar, el tico Berny Scott o el actual Ministro de Cultura y Deportes de Guatemala, Dwight Pezzarossi.

Mientras esperamos que Armando Cooper y Jerry Bengtson se decidan por alguna de estas vertientes, recordamos el caso de Wilmer Crisanto, el hijo de Bubba (?).

Nacido el 24 de junio de 1989 en La Ceiba, Honduras, el Congo Crisanto superó una infancia dura, en la que no le faltó una pelota para demostrar sus primeras habilidades, pero sí le faltó la presencia paterna, esa que a veces es tan necesaria para despertar el amor por el fútbol.

Wilmer tenía apenas 11 años cuando su papá, Don Mariano Crisanto, partió en un barco en busca del sueño americano. El Crisanto padre también había sido futbolista (es ídolo en el Xelajú de Guatemala, donde hizo el gol del campeonato en 1996). Pero en el Norte, allá en los Estados Unidos, no le quedó otra que remarla de abajo. ¿Su actividad? Los camarones Las langostas.

«Todos los días me levanto a las 2:30 am para estar ya listo a las 4:00 am en el trabajo. Me subo al bote, nos vamos, entramos al mar y regresamos a las 12:00, mi papel es hacer que las langostas entren a la trampa, a diario sacamos entre 2 mil y 3 mil libras y se venden bien, a veces 4 dólares o 5, depende del cliente», cuenta Don Mariano, que actualmente vive en Boston.

De más está decir que el viejo de Wilmer sabe hacer las langostas en barbacoa, hervirlas, asarlas, cocerlas o saltearlas. También prepara langostas empanizadas, fritas o a la parrilla, pinchos de langostas, langostas criollas, guiso de langostas, langostas con piña, con limón, con coco, con chile. Además le gusta la sopa de langostas, el caldo de langostas, estofado de langostas, la ensalada de langostas, papas y langostas, la hamburguesa de langostas, y el sándwich de langostas…

«Yo sé que algunos me dirán que fui mal padre, pero esa decisión la tomé porque tenía que velar por el bienestar de ellos, ahora todos tienen su educación y han salido adelante», explica el ex jugador, mientras agrega: «Los dejé pequeños, Wilmer era el hijo mayor, le dije que me iba de viaje, aunque no revelé para dónde. No les quise decir que me venía mojado».

«Pese a la distancia, Dios me premió con un hijo obediente, educado y disciplinado. Cuando él tenía 14 años regresé a mi país, y me di cuenta que estaba en la Selección Sub-15 de Honduras en Bolivia, quedé sorprendido. Es un orgullo para mí, aunque en la selección lo he visto jugar, solo por televisión».

En efecto, su hijo tuvo buenos rendimientos en sus épocas como juvenil y eso le permitió debutar en la Primera División de su país, con la camiseta del Victoria (2007/08). Con muy pocos partidos en el lomo, el destino quiso que este lateral derecho llegara a la Argentina, gracias a la recomendación del arquero mendocino Diego Vázquez, que puso en contacto a su representante, Cristian Vargas (ex hombre de Godoy Cruz), con el Gato Oldrá, técnico del Tomba en aquel entonces.

Las cosas, sim embargo, no fueron sencillas. Su vuelo hizo escalas en El Salvador, Perú y Chile, para finalmente arribar a la Argentina y darse cuenta de que le habían perdido el equipaje. Bastante cansado a esa altura, se sumó al plantel de Godoy Cruz (2008), pero no lo llevaron a la pretemporada. De todos modos, no se hizo mucho drama.

–¿Has comenzado a adaptarte a la provincia?

–De a poquito, ya que nunca había venido. Lo más rico que he probado es un asadito. Las chicas son muy lindas. En Honduras también hay chicas bonitas, pero acá tienen lo suyo.

–¿Cómo podrías definirte como jugador?

–Soy un 4 que subo, bajo y soy muy atrevido. Espero que la gente pueda ser feliz con lo que hago.

Como si se hubiera tratado de un simple negociado (?), Wilmer Crisanto sólo fue utilizado en algunos partidos de Reserva y al año siguiente ya estaba de nuevo en Honduras, donde volvió a ponerse la camiseta del Victoria (2009 a 2013).

A mediados del año pasado, denunció que sus compañeros pasaban hambre y a los pocos meses se incorporó al Motagua, a pedido de un entrenador argentino. Adivinen quién. Sí, Diego Vázquez, el mismo que lo había colocado en Mendoza.

Ya más tranquilo desde lo económico, Wilmer ahora dice que su nuevo equipo también tiene hambre, pero de gloria. Porque el hambre en serio, ya sabemos, se combate con langostas.

Real Salt Lake 1 – Boca 1 (2007)

Después de perder la final de la Copa Panamericana, y antes de cerrar la gira por Estados Unidos frente a Haití, Boca enfrentó al Real Salt Lake. Un rival que no pasaba por un buen momento en la MLS: iba a terminar último en su conferencia.

Con el objetivo de levantarles el ánimo a los muchachos de Utah (?), Miguel Ángel Russo mandó a la cancha a Migliore, Álvaro González, Maidana, Morel Rodríguez (Silvestre), Urribarri (Krupoviesa); Ledesma, Leandro Díaz (Battaglia), Neri Cardozo, Dátolo (Mariano Torres); Mondaini y Palermo (Boselli).

La eterna promesa Freddy Adu abrió el marcador a favor del conjunto local al anotar de tiro penal, a los 45 minutos del primer tiempo. El ingresado Mauro Boselli, a los 24 minutos del complemento, selló el resultado.

Ring Ring Balvorín: Una celebridad en el gimnasio

Homenajeando un especial y viejo post llamado Una celebridad en el plantel (I y II), se me ocurrió buscar en el boxeo una temática similar con casos realmente llamativos. En realidad, este post seria la mezcla de varios, porque también rescatamos al que, quizás, sea el apodo más increíble de la historia del deporte a nivel mundial.

Juan Pablo Segundo

Boxeador salteño nacido el día de la primavera de 1986, apodado El eclesiástico o simplemente El Papa. Teniendo en cuenta la fecha de nacimiento y el papado de Wojtyła (1978-2005), Don Segundo sabía muy bien el nombre que le ponía a su heredero. De campaña paupérrima entre 2008 y 2010, año del debut y año del retiro (no espiritual), hizo 12 peleas, todas pérdidas. La mitad antes del límite. Ni siquiera su santísimo nombre y apellido lo pudo salvar. Allí se lo ve en la foto, junto a la del santo padre, levantando ambos pulgares como bendiciendo al lector, con un pantalón que en la pierna izquierda reza su nombre y en la pierna derecha el de un sponsor único y quizás irrepetible, como su onomástico: Peluquería Sinatra.

John Wayne Hibbert

Este ingles nacido en Orsett porta el nombre y apellido del famoso actor norteamericano que no reconoció al Bambino Veira cuando le fue a golpear la puerta del camarín para presentarle al Toscano Rendo. Como si fuera poco, sube al ring con sombrero de vaquero. De récord respetable (más ganadas que perdidas), en su última presentación derrotó al argentino Leonardo González, en Londres.

Brad Pitt

Australiano, de peso crucero, no duerme con Angelina, pero lo apodan Hollywood. Participó en los juegos olímpicos de 2008 y acaba de perder el invicto. Tiene 32 años y pocas peleas. Repasando su récord encuentro que, como no podía ser de otra manera, hay boxeadores argentinos en su palmarés. Bastantes baldoseros, por cierto: En 2011 enfrentó a Eduardo Rojas y ese mismo año a Hugo Sclarandi (hermano de Jorge Sclarandi, también boxeador, una especie de Vitali y Vladimir Klitschko argentinos que merecerán más adelante un post de esta sección) por el título vacante del estado de Victoria (?). A ambos, Brad los despachó por nocaut. Un irrespetuoso.

José Sanmartín

Hombre de Barranquilla, Colombia, lo apodan El General, nada menos. Pinta bien, en su última presentación se apoderó de un título regional, por ahora no salió de Colombia, veremos qué pasa cuando intente cruzar la frontera, tratando de emular al verdadero General, que siempre salió bien parado en tierras vecinas.

Edwin Puto Rodríguez

Este apodo supera todo lo conocido, Rodríguez dice llevarlo desde los 9 años. “La gente me llama así porque yo era un enamorao”. Sin remate. La cadena Telemundo lo puso de estelar en su última velada en los Estados Unidos, no sin antes comunicarle al púgil boricua que no iba a poder utilizar su apodo en esta oportunidad… una putada.

Rodríguez decidió aceptar, era su oportunidad de ingresar a los primeros planos, la chance esperada con solo 21 años. El resultado fue una derrota muy clara por puntos ante Ricardo Meserito Rodríguez. Rápidamente volvió a su Puerto Rico, a la humildad, y a ser el puto del barrio, como a él le gusta.

Seguramente, en otro post que debe ser titulado “como boxeador fui un gran futbolista”, detallaremos algunos nombres homónimos entre el boxeo y el futbol como: Fernando Cáceres, Oscar Ahumada, Sergio Agüero y Alan Sánchez, entre otros.

Quilmes 0 – Paraguay 0 (1991)

La llegada de Quilmes a Primera, en 1991, permitió más de una rareza, más allá del futuro cantante de La 25 jugando con la número 10. Ese año, también, el Cervecero organizó un gran festejo que incluyó la participación de una selección internacional. Sí, está bien, no era Italia ni Alemania. Era Paraguay, pero no dejaba de ser un rival de jerarquía para un equipo recién ascendido a la máxima categoría.

Luego de la ceremonia con la banda de Granderos, el desfile de las distintas delegaciones del club y la caída de los paracaidistas (?) en el viejo estadio de Guido y Sarmiento, arrancó el espectáculo futbolístico, que estuvo por debajo de todo el resto. Quilmes intentó vulnerar el arco defendido por José Luis Chilavert para darle una alegría a sus hinchas en esa fría jornada, pero no pudo y el partido terminó 0 a 0.

Gracias a Mane Klasesmeier.