Hacé click en la imagen para ver la evolución de Facundo Quiroga.
(GuillermoG)
1 Christian Bassedas (Vélez)
2 Eduardo Berizzo (River)
3 Sergio Berti (River)
4 José Luis Calderón (Independiente)
5 Rodolfo Cardoso (Hamburgo)
6 Raúl Cardozo (Vélez)
7 Julio Cruz (River)
8 Marcelo Delgado (Racing)
9 Marcelo Gallardo (River)
10 Ignacio González (Racing)
11 Claudio Husaín (Vélez)
12 Gustavo López (Zaragoza)
13 Jorge Martínez (Independiente)
14 Roberto Monserrat (River)
15 Marcelo Ojeda (Tenerife)
16 Mauricio Pellegrino (Vélez)
17 Mauricio Pineda (Boca)
18 Martín Posse (Vélez)
19 Carlos Roa (Lanús)
20 Pablo Rotchen (Independiente)
21 Nelson Vivas (Boca)
22 Gustavo Zapata (San Lorenzo)
¿Cuál es la máxima finalidad de En Una Baldosa? Seguir con el choreo hasta donde se pueda. Narrativamente hablando, lo que buscamos en un baldosero es, más allá de su performance futbolística, alguna historia o dato que complemente lo que hizo en una cancha. Y, aunque este sitio esté relacionado muchas veces con el humor y la chispa (?), hubo varios casos de tipos que pasaron por algo peor que meter un gol en contra o irse al descenso. Sin embargo, decidimos homenajearlos, aunque la emotividad le gane a la risa. Por orden cronológico de publicación (nótese como en un principio éramos más fríos en nuestros relatos, con el tiempo nos fuimos ablandando y terminamos siendo unos sensibles), resaltamos los siguientes nombres:
Efford David Chabala
El 27 de abril de 1993, la selección de Zambia viajaba rumbo a Dakar, para enfrentar a Senegal, en un partido válido por las Eliminatorias del Mundial ’94. Tras una escala en Congo, el avión sufrió el incendio en uno de sus motores y se precipitó al mar. Sus 30 ocupantes murieron. Entre ellos se encontraba este arquero, que apenas jugó un partido en Argentinos Juniors.
Rubén Alejandro Bernuncio
Uno de los casos más recordados: el jugador de San Lorenzo quedó cuadripléjico a causa de un accidente automovilístico y atravesó una gran cantidad de operaciones. A pesar de su esfuerzo y de la ayuda brindada por Futbolistas Argentinos Agremiados, una insuficiencia renal le puso fin a su vida cuando sólo tenía 23 años.
Hernán Florentín
Los dramas no siempre se visten de luto, y hasta pueden ocurrir dentro de la cancha. Algo así es lo que vivió este defensor paraguayo que jugó en Boca y Ferro, entre otros. Sus horas más trágicas las pasó en All Boys: en un partido frente a Central Córdoba sufrió un golpe que derivó en un paro cardíaco. Estuvo una semana en coma, hasta que despertó. Salvo su vida de milagro. Y el fútbol quedó en un segundo plano.

Rubén Bihurriet y Darío Campagna
Uno, de Newell’s. El otro, de Central. Bihurriet, a punto de sumarse al Deportes Quindío, había sido acercado por Campagna, de recordado paso por el fútbol de Colombia. Un terremoto se los llevó para siempre cuando ambos estaban en aquel país. el 25 de enero de 1999.

El fallecimiento de Darío Dubois
Una noticia que nos pegó fuerte: en un confuso episodio, nuestro amigo, con el que habíamos compartido un Encuentro Baldosero, había sido baleado y murió a los pocos días, golpeándonos a todos. Lo despedimos con un emotivo texto. No lo olvidaremos.

Juan Colombo
Una historia fuerte. Para leer y releer. De Estudiantes de La Plata a las Islas Malvinas, sin escalas. En 1982 entrenaba con la Primera División del Pincha y, de un día para el otro, lo mandaron a una guerra cruel. Vio el drama y la muerte de cerca. Volvió para seguir viviendo. Y para contarlo.
René Bravo
No tuvo ni tiempo para demostrar sus cualidades antes de que un accidente automovilístico se lo lleve para siempre. Jugaba en Argentinos Juniors y solo tenía 20 años, cuando perdió la vida mientras viajaba para visitar a su familia en Añatuya, Santiago del Estero. El Nano Areán, técnico del Bicho, le comunicó lo ocurrido al plantel en la charla previa a un partido y, al borde del llanto, anunció que abandonaría su puesto al finalizar el mismo, sin importar el resultado.
Amílcar Moreno
Ex arquero de Vélez, volvió a nacer el 30 de diciembre de 2004. Sobreviviente del incendio en República Cromañón, nos contó su historia, y como pudo sobrellevar las consecuencias. Un relato en primera persona impactante. Pasen y lean.
Especiales: Obligados a abandonar el fútbol por enfermedad
Hace poco realizamos un informe donde rescatamos jugadores que debieron colgar los botines a la fuerza, por razones de salud. Algunos terminaron mal, otros la siguen peleando y hasta hay un caso distinto a todos, el de Ariel Giaccone, que decidió abandonar el fútbol por una causa más que justa. Un ejemplo.
No hay muchos jugadores que se hayan suicidado estando en actividad. Y para que su nombre no quede en el olvido, incluimos en el listado a este futbolista que pasó por Instituto y Belgrano antes de dispararse en la cabeza y conmocionar al mundo del fútbol cordobés.
¿Contaron bien? Veinticinco equipos en veinte años de carrera. Cinco continentes y seis confederaciones. Y por algunos clubes pasó más de una vez. Increíble, pero esperen que aún falta.
La seducción, por lo general, conlleva una alta dosis de sanata y desesperación en quienes, a veces a su pesar, se encuentran obligados a asumir el rol activo. Todos en algún momento lo hicimos. Ya sea para conseguir un laburo, un agujero, dos agujeros (?) o hasta para gitanear algunos pesitos…
Lo patético y lastimoso del asunto es cuando alguien ofrece, a cara de piedra, brindar labores o servicios de los que no está plenamente convencido. Y más aún, cuando se anima a redoblar la apuesta cuando ya todo está perdido.
En el afán por recibir el privilegio de ser el primer país organizador de la Copa del Mundo FIFA en suelo asiático, promediando la década de los noventa, Japón se animó a prometerle al mundo un novedoso sistema de realidad virtual que, en teoría, iba a ser un antes y un después en la manera de presenciar los espectáculos deportivos.
Todo comenzó cuando el entonces Presidente de la FIFA, Joao Havelange, propuso a Japón como candidato a organizar el Mundial de 2002 y hasta dio por descontada su segura elección, tras lo cual varios segundones dentro del organismo se encolumnaron detrás de él.
Además de asegurar una catarata de dólares y de poseer una liga en crecimiento, el viejecito afirmaba que los nipones iban a sorprender al planeta con un innovador adelanto tecnológico. Pero mejor que hable el crack del waterpolo:
“Si Japón hace el Mundial va a ser algo espectacular. Tiene nueve estadios aprobados por la FIFA. La Final, por ejemplo, se puede realizar en Yokohama. Nos quedarían ocho estadios para 80.000 personas. En cada uno de ellos van a poner pantallas de 100 por 32 metros, por que se va a filmar en tercera dimensión, permitiéndose ver el partido como si se estuviese en la cancha. O sea que dentro del estadio habría en realidad 800.000 personas… Esto, Argentina no lo puede hacer. Tampoco Brasil ni nadie en Europa…”
¿Se entendió, no? De movida, sonaba raro. Y aunque alguno se ilusionó con el proyecto y en esa época se imaginaba a los japoneses como gente que vive trabajando, comiendo arroz y haciendo artefactos electrónicos, el tema parecía, cuanto menos, improbable. Más aún, en un tiempo donde apenas había Internet, nadie tenía una webcam y faltaban más de 15 años para que aparezca James Cameron con Avatar y el 3D.

Un héroe de Anime y Saburo Kawaguchi, el padre de las pantallas
Así y todo, los dirigentes japoneses se vieron obligados a seguir el tocuén hasta las últimas consecuencias. Por ejemplo, con objetivos promocionales, durante el Preolímpico de Mar del Plata ´96 apareció por La Feliz una comitiva encabezada por el fundador de la Japan League, Saburo Kawaguchi, quienes, además de hacer descender la población de perros de toda la zona Puerto, insistieron con el temita de las pantallas.
El affaire de la realidad virtual en el fútbol llegó a su mayor grotesco en mayo de 1996 ¿Qué pasó? Los dirigentes con voto de Europa, África y Asia se le dieron vuelta a Havelange y le dieron su apoyo a Corea, que en ese momento ya veía al Mundial de 2002 como una causa completamente perdida.
Desesperados por no perder lo que en su momento habían conseguido, los japoneses prometieron llevar a bajo costo su realidad virtual a todos los confines del globo. O sea que desde la cancha de Platense, la Tacita de Plata de Jujuy o La Cantera de Aldosivi se iba a poder ver el tiro libre de Svensson como si se estuviese in situ ¡Y todo a las tres de la mañana! Además desde el Luna Park podríamos ver NBA, desde el Buenos Aires Lawn Tenis ver Roland Garros y bla, bla, bla…
Finalmente y como última medida para evitar una votación que lo pusiera de rodillas, el propio Havelange propuso un Mundial compartido entre Japón y Corea para, en silencio, ceder algo del poder que terminaría entregando dos años después.
Los coreanos festejaron una victoria impensada y los japoneses un empate sobre la hora, para luego guardar en algunos diskettes de la Federación el proyecto más delirante y baldosero que dio alguna Copa del Mundo en toda la historia…