Argentina 4 – Lanús 2 (1974)

La Prioridad Número Uno. Con mayúsculas y todo, ese fue el lugar que ocupó la Selección argentina mientras Cesar Luis Menotti estuvo al mando del equipo, con los resultados por todos conocidos. Aunque los comienzos no fueron fáciles: el equipo de todos era el equipo de nadie, y hasta los propios jugadores ninguneaban a la celeste y blanca, algo que por suerte no pasa en estos tiempos.

Así las cosas, el 16 de noviembre de 1974, cuando recién arrancaba el ciclo del Flaco, el renovado conjunto nacional enfrentó a Lanús, que por entonces militaba en la Primera B. Esa noche, Argentina formó con Sánchez; Pernía, Paolino, Russo, Carrascosa; Trobbiani (Juan José López), Saccardi (Galván), Bochini; Bertoni (Di Meola), Potente y Ferrero. El Granate alineó a Santos; Castillo, Calics, González, Ojeda (Peralta); Dos Santos (Rímolo), Lodico, Díaz (Vicó); Ferreyra, Rojas y Clausi (Gutiérrez).

El estadio José Amalfitani fue testigo de como el equipo del ascenso conmovía al mundo (?) al ponerse en ventaja con los tantos de Ferreyra y Rojas. Sin embargo, no hubo sorpresa: Saccardi, Bochini, el Negro López y Ferrero lo dieron vuelta.

Toja Juan Carlos

Juan Carlos Toja

Señalado en su momento como una verdadera promesa del fútbol colombiano, no demoró mucho en estrellarse frente a sus compatriotas, apurando de esa manera un largo periplo internacional que se inició en Argentina.

Había debutado con la camiseta roja de Santa Fe en 2003 y rápidamente llamó la atención. ¿Por su juego? No, por un doping positivo por consumo de marihuana. Doce partidos de suspensión tuvo que comerse el volante multifunción, comprometiendo el futuro de su carrera. Sin embargo, lograría despegar…para tener un vuelo fugaz.

Algunos rendimientos positivos en su club lo llevaron a la Selección sub 20 a comienzos de 2005. Tras un buen Sudamericano, en el que Colombia obtuvo el título con nombres como Radamel Falcao y Freddy Guarín, también participó del Mundial de la categoría y agrandó aún más su currículum. Sólo faltaba que algún equipo grande del extranjero cayera en la trampa se embelesara con su talento. Y esa institución fue ni más ni menos que River Plate.

Toja recaló en el Millonario a principios de 2006, donde tuvo que ponerse las órdenes de Mostaza Merlo. De entrada, el colombiano hizo un gol contra Oriente Petrolero y generó algo de entusiamo. Pero fue lo único aceptable que hizo en sus 3 partidos por Copa Libertadores, porque también lo expulsaron en el choque ante Libertad, en Paraguay, cavándose la fosa para siempre en el cuadro que, ya en aquel entonces, dirigía Daniel Passarella.

Por torneos locales sólo fue al banco en un match ante Gimnasia del Clausura 2006. ¿Y en el Apertura? Nada de nada, apenas deambuló por la Reserva. Su destino ya estaba marcado.

Aceptando a temprana edad su condición de baldosero, viajó hasta los Estados Unidos para defender la camiseta del Dallas FC (2007 a 2008). Después pegó el salto a Europa, pero no hablamos de España o Italia, sino de la poco prestigiosa liga rumana. Ahí, aunque sea, pudo vestir los colores de un grande: el De este agua no he de beber Steaua de Bucarest (2008 a 2010). Dos añitos se la bancó en el país de Drácula. Chupando sangre, obvio.

¿Y después? Más equipos falopa: Aris Salónica de Grecia fue su casa en la temporada 2011/12. En el medio, el mundo recibió una dura noticia: había muerto Juan Carlos Toja, pero no él, sino su abuelo, antiguo jugador del Cúcuta. Luego, la crisis económica europea empujó al ex River a volver al único lugar donde podía pasar desapercibido: la MLS.

De nuevo en el fútbol yanqui, Toja jugó y durmió con el New England Revolution (2012 a 2013), hasta que los directivos lo dieron de baja mucho antes de terminar el año.

Pese a que en 2014 se lo mencionó como posible refuerzo de algunos equipos, el Rockstar no ha firmado con ninguno y en la actualidad es un futbolista libre. Libre de todo, menos del humo.

La presentación

Lo esperamos un montón, mucho más de lo que se imaginan. Y finalmente el día llegó. El viernes por la tardenoche finalmente presentamos El Veraz del Fútbol, nuestro primer libro, una obra que, sin falsa modestia, creemos que hacía falta. Y no porque la hayamos hecho nosotros, sino porque el mercado editorial apesta de títulos dedicados a los triunfadores, a los exitosos, pero muy pocos están dedicados a los perdedores, a los raros. Ese es, fue y seguirá siendo nuestro trabajo. El de contar las historias menos difundidas. Ahora en un libro.

La presentación no pudo haber sido mejor. Desde el punto de vista de la concurrencia, llenamos dos salas el mismo día, como Racing (?), aunque estábamos muy cerca de la cancha de All Boys, ese club tan adorable que le da lugar a Bernardo Leyenda, otro eterno suplente. De ellos hablamos, de los que no son titulares, los que aparecen de espaldas en una foto, de los que frustran una carrera por una lesión o por la indiferencia de un entrenador.

Y si hablamos de técnico, no podemos obviar a él. A Orestes Katorosz, nuestro padrino. Dio la nota desde el momento en el que llegó. Con su elegancia de siempre y robándole picos a las promotoras. Sí, hubo promotoras, vestidas reglamentariamente con musculosas baldoseras. Mirá hasta donde llegamos haciendo un blog de jugadores olvidados.

Del que no nos olvidamos fue del Flaco Hugo Lamadrid. Y él tampoco se olvidó de los lectores y foristas. Habló de la forma que tienen de interactuar en el sitio y de los Encuentros Baldoseros. Un grande, que además se refirió a su condición indiscutible de ícono Malvestitti. Ah, fue bastante bien empilchado, porque de vez en cuando se equivoca.

Después de los sanguchitos, los testimonios, las preguntas, las respuestas, los abrazos y las risas, nos despedimos con la más maravillosa música: «Jugadoooooooreeeeees, la concha de su maaaaaaaaaaaaadre, a ver si ponen hueeeeevos, que no juegan con naaaaaadie».

Gracias a todos, la pasamos muy bien.

Todas las fotos.

El Padrino

El Veraz del Fútbol contiene, entre otras cosas, un prólogo de la pluma de Orestes Katorosz. Es buen momento, entonces, para compartir esta gema en video que ilustra la vida y obra de nuestro padrino.

El Veraz del Fútbol se consigue en:

DígitoA. Senillosa 6, Caballito, Capital Federal.

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