Carlos Sebastián Andersen (El Ruso)
Victima principal del reinado de Carlos Chiquito Bossio en el arco de Estudiantes de la Plata, el de Sebastián Andersen fue un nombre que se repitió hasta el hartazgo en las formaciones del Pincha de finales de los noventa. Con apenas 16 partidos disputados durante los diez años que se mantuvo en Primera División, fue toda una garantía para quienes participaron de los primeros Gran DT, ya que valía poco y siempre estaba en el banco.
Nacido el 18 de marzo de 1973 en Tres Arroyos, El Ruso llegó de purrete a las inferiores de El León y formó parte de un grupo que se cansó de ganar títulos desde Novena hasta Cuarta División, junto a jóvenes valores que sí la pegaron como Palermo, Gastón Córdoba y Gastón Sessa, entre tantos otros. Y así, el día menos pensado lo subieron a entrenar con el plantel principal, donde conoció la resignación al estar detrás del primer inmortal que se le cruzó en el camino: Arturo Marcelo Yorno.
Pero claro, con tan sólo 21 años, Andersen fue beneficiado y damnificado por el desconcierto que reinaba en aquellos años por 1 y 57, ya que tras caer ante Gimnasia por 2 a 1, Enzo Trossero dispuso que Yorno no atajase más en los encuentros disputados en La Plata. Por tal razón, El Ruso debutó como titular en la jornada 11 del Clausura ’94, en una derrota por 3 a 1 ante Huracán, donde El Tumba Corbalán fue el primero en mandársela a guardar. Un presagio de lo que sería su fúnebre trayectoria.
Tras un partido como visitante, El Ruso se volvió a poner los guantes en un empate 0 a 0 con River y luego en la última fecha, cuando Estudiantes se despidió de Primera División venciendo a Racing por 4 a 1. Después llegaron Russo y Manera, Chiquito Bossio, Andrés Noguera, la enorme campaña del ascenso, la magia de Capria, la vuelta a Primera, la llegada del Profe Córdoba, la explosión de Palermo, Verón y Calderón, la ida del Profe Córdoba, entre otras emociones, y Andersen ahí andaba, dando fe de todos esos acontecimientos desde el banco de suplentes.
Tras cuatro largos años de espera, Andersen recién pudo volver al primer equipo en el Clausura ’98 (victoria por 2 a 1 sobre Unión) gracias a las lesiones de Germán Burgos y Lechuga Roa que obligaron a Passarella a convocar a Bossio a la Selección para un amistoso contra Bulgaria. “Ojala que Chiquito se vaya al Mundial”, imploró El Ruso. Por supuesto que El Kaiser no le dio el gusto y así el arquero debió esperar otro año más para salir del freezer: la última fecha del Clausura ’99, cuando Estudiantes cayó 2 a 0 ante el descendido Platense, se despidió Patricio Hernández y se confirmó la venta de Bossio al Benfica.
La fortuna, esa que pareció serle esquiva durante toda su vida deportiva, le sonrió con desgano en el Apertura ´99, torneo en el que se había acordado la contratación del guardametas boliviano José Carlo El Gato Fernández, quien se echó para atrás después de firmar su contrato. Luego, Pancho Ferraro pidió al paraguayo Rubén Ruiz Díaz, quien llegó lesionado del hombro y a los meses huyó despavorido del país tras recibir amenazas telefónicas anónimas, que por ahí eran de El Ruso (?). Y así, gracias a esta anemia de refuerzos, Andersen tuvo su único período como titular que duró apenas 10 fechas y que llevó al DT a colgarlo tras una gran cantidad de errores imposibles de enumerar.
Se mantuvo vinculado a Estudiantes hasta mediados de 2001 y peleando contra Pablo Figueredo, Leandro Evangelisti, Diego Ezquerra y Leandro Cortizo, el lugar de suplente de Nicolás Tauber, cosa que jamás logró. Con el pase en su poder, el insistente Andersen se mudó a Huracán para ocupar la codiciada plaza de tercer arquero. Una oportuna lesión de Martín Ríos y el paso errante de Gonzalo Ponzio le dieron la posibilidad de jugar 45 minutos en la victoria por 3 a 0 sobre Argentinos Juniors en el Clausura 2002 y, de esta manera, despedirse de Primera División. Luego se mantuvo otro año debajo de los antes mencionados y también de Sergio Schulmeister, Ignacio Bordad, Pablo Migliore, Mariano Andújar y Elías Gómez.
En 2003 y con ansias de sentirse indiscutido, El Ruso se fue hasta un lugar más acorde a sus condiciones: Acassuso, de la Primera C. Luego marchó al Argentino B, para defender los colores de Libertad de Sunchales (2005) y Chaco For Ever (2006/07), y así ponerle punto final a su carrera y también a este post, que mencionó arqueros como ningún otro en la historia (?).
Bonus Track (?): tras intentar destacarse como arquero en vano, El Ruso Andersen conoció las mieles de la notoriedad cuando, siendo parte del cuerpo técnico de Diego Cagna, se peleó con Arturo Sanhueza en el vestuario de Colo – Colo, precipitando la salida del club del entonces capitán del Cacique. Agonizaba el año 2010. Más vale tarde que nunca (?).











