Colliard Enrique

Enrique Eugenio Colliard

Mediocampista ofensivo de vincha y largo pelo rubio: un típico espécimen del fútbol de ascenso que tuvo su oportunidad en el exterior y en Primera División. Un jugador de buenas cualidades técnicas, especialista en la ejecución de la pelota parada pero con esa característica ineludible de todo “10” que se precie de tal (?): lo que el periodismo define como “irregular” y la popular como “pecho frío”. En definitiva, ni más ni menos que un jugador lagunero.

En lo que se refiere al under argentino, acreditó pasos por El Porvenir, (donde comenzó su carrera jugando en la B Metropolitana y también participó en el Nacional B dirigido por Caruso Lombardi), Tigre (2005, donde apenas jugó) y Los Andes (del 2006 al 2008). En todos los casos, salvo en la campaña 2001/02 con El Porve, la mitad de tabla fue su ambiente habitual.

Selló por primera vez el pasaporte en 1995, cuando el Deportivo Cúcuta lo contrato para jugar en la Primera B de Colombia. Siguió en ese país para jugar en el humilde Unicosta (1997). Volvería al Cúcuta en 2003, para disputar otra vez el torneo de ascenso. Como el Chori Dominguez y Cavenaghi, pero sin vender humo.

También supo pasear su tranco lento y cansino por el competitivo fútbol de Venezuela, donde pasó con mas pena que gloria por Trujillanos (2001 y 2003) y el Deportivo Táchira (2002, siendo suplente de colegas venezolanos y de Panchito Rivadero, con todo lo que eso implica). Su pico de rendimiento lo alcanzó en Unión Maracaibo: jugó la Copa Libertadores en 2004, dándose el gusto de convertirle un gol a José Luis Chilavert, o lo que quedaba de él.

Lo fundamental: su huella en la máxima categoría de nuestro país: 10 partidos en Platense (1998) y 13, con un gol, en Instituto (2004/05). De estos 23 encuentros, solo un par de veces disputó los 90 minutos.

Recién en 2013 volvería a un equipo de Primera División del Fútbol Argentino… en el Torneo Senior, para jugar con los veteranos de Banfield. Desde el banco de suplentes, acompañó a Héctor Godoy, Daniel Bilos y Fernando Cinto, entre otros. Eso si, siempre con su vincha y largo pelo rubio. Porque, a pesar de los años, hay costumbres que no se pierden.

Banfield tricolor (2008)

Durante mucho tiempo el Club Atlético Banfield debió someterse al dudoso buen gusto de los diseñadores de Nanque, la firma de indumentaria que lo vistió en 3 períodos distintos, entre 1980 y 2008. Desde una banda verde que sólo iba hasta la mitad del pecho, pasando por una casaca que parecía de Los Andes, hasta incluso diseños afanados a otras marcas. Cualquier cosa podía pasar en el universo del Taladro.

Las razones de tanta impunidad, claro, estaban ligadas a Carlos Portell, presidente del club durante muchos años y hermano del dueño de Nanque. Todo quedaba en familia, también las licitaciones, aunque hubiese otras marcas dispuestas a vestir a Banfield.

Fue así como, entre tantos diseños horrendos que mostró la institución en ese lapso, se destaca uno tricolor que llegó a utilizarse en el último año de la relación. La camiseta alternativa tenía bastones verdes y naranjas, como en el modelo utilizado el año anterior, pero separados por delgadas líneas blancas.

Por suerte, la pilcha sólo salió a la cancha en 2 partidos de ese Clausura 2008: ante Racing y Vélez. Un verdadero espanto. Y eso que no hablamos de Jairo Patiño.

Del Valle a Huracán (2010)

Joven delantero venezolano que recientemente había participado con su selección en el Mundial Sub 20 de Egipto. Procede del Deportivo Táchira, con aspiraciones de jugar en un fútbol competitivo y gran proyección a futuro. Algo así debieron haber visto los dirigentes de Huracán a la hora de contratar a Yonathan Del Valle. ¡Qué inteligentes! ¿Qué inteligentes? Veamos.

El 18 de junio firmó su contrato con el Globo, junto a Brítez Ojeda y Mariano Martínez. Como se ve, el equipo de Parque Patricios se estaba reforzando como en sus grandes días (?), ya que también se sumaban el colombiano Harrison Otálvaro y el uruguayo Agustín Peña. Dos extranjeros. Dato no menor, ya que, al sumar las presencias en el plantel del yorugua Diego Rodríguez y el paraguayo Robert Sales, se llegaba a cinco foráneos en el equipo, siendo el límite de cuatro por institución. A pesar de esto, Del Valle fue a la pretemporada y jugó casi todos los amistosos, llegando a marcar un gol contra Olimpo, jugando para los suplentes.

Para regularizar la situación se barajaron tres posibilidades. La primera fue la nacionalización de Sales pero como el tramite demoraba un par de meses y además estaba flojo de papeles (?) no se pudo avanzar. La segunda fue dar a préstamo al mismo jugador a algún club que se interese en sus servicios. Cosa que nunca sucedió. Finalmente, se llegó al último plan: dar de baja al venezolano. Babington le comunicó la noticia a Del Valle, que lógicamente se sintió decepcionado y manoseado, por lo que hubo que indemnizarlo antes de que regresara al Táchira. Fin de la historia. Solo resta que el lector saque sus propias conclusiones sobre la capacidad de los dirigentes de Huracán.

(Gracias Paolo)

Sportivo Italiano 0 – Italia 1 (1978)

En medio de su preparación para la Copa del Mundo de Argentina 78, el seleccionado italiano de fútbol disputó un partido amistoso bastante particular que hoy en día sería muy difícil de observar. En mayo de 1978, Italia se enfrentó nada más y nada menos que al Sportivo Italiano, el club más importante de la comunidad tana en Buenos Aires. Todo en familia, claro.

Para que la fiesta fuese completa, el Presidente de Boca, Alberto J. Armando, cedió La Bombonera. O mejor dicho, la alquiló al módico precio de 1 lira. Lo que se dice un precio simbólico.

Fue así como, aquel día, por el estadio xeneize desfilaron delegaciones regionales de la comunidad italiana en nuestro país, mostrando sus atuendos y bailes típicos. Ante más de 25 mil personas, hubo tarantela en La Boca. Y ojo que no hablamos del partido.

En los 90 minutos, el conjunto europeo fue muy superior al ACIA, que por aquel entonces jugaba en segunda división, pero recién lo pudo vencer en el segundo tiempo, con un golazo de taco de Roberto Bettega.

Unos días más tarde, el atacante pertenciente a la Juventus marcaría el gol de la victoria ante Argentina, en el Grupo 1 del Mundial. Y unos días más tarde, también, el Sportivo Italiano se fusionaría con la Sociedad Italiana de Vicente López, iniciando una nueva etapa bajo el nombre de Deportivo Italiano.

Ring Ring Balvorín: ¿De qué cuadro sos?

El fútbol y el boxeo van de la mano en muchos aspectos, uno de ellos tiene que ver con distintas circunstancias que llevan a un boxeador profesional a vestir sobre el ring los colores del club de sus amores. Algunos casos (la mayoría) tienen que ver con una iniciativa propia, sin segundas lecturas. En las peleas preliminares, donde los boxeadores son mucho menos conocidos, subir al ring con una camiseta puede volcar la preferencia del aficionado, según su gusto futbolístico.

Para los boxeadores de primera línea, la camiseta, el pantalón, las medias y las botas haciendo juego, representan generalmente el fanatismo; en una menor porción el agradecimiento a un club determinado (por el uso de sus instalaciones para la preparación, por ejemplo) y en una ínfima parte a un vínculo comercial.

Algunas décadas atrás, Horacio Accavallo, campeón mundial mosca, subía al ring con una bata con el escudo de Racing Club y el boxeador más importante de la historia del boxeo argentino, Carlos Monzón, era un reconocido hincha de Colón de Santa Fe que, sin embargo, en sus comienzos entrenaba en Unión, el clásico rival.

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Mal Pase: Bassedas a Francia ’98

Si nos retrotraemos a mayo de 1998 no podemos obviar la polémica por el corchazo que se pegó Yabrán (?) jugador número 22 de la lista de Passarella para el Mundial de Francia 98. Los candidatos en toda redacción, café y sauna eran tres: Christian Bassedas (presente en todo el ciclo y capitán en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96) Hernán Díaz (kapanga del Kaiser en el River de los 90 y fija en la rueda final de las eliminatorias) y Claudio Caniggia (padre de los mellizos Alexander y Charlotte).

Con el correr de los días, y cual reality show, el técnico fue eliminado muñecos. Primero descartó al Pájaro y después a La Hormiga, quedando el lugar obvio para el ex volante de Vélez, que hasta en las figuritas salía.

Para sorpresa de la mayoría y fiel a su estilo, a último momento Passarella terminó burlándose de todos y convocó al experimentado delantero Abel Balbo (quién había renunciado a la selección en noviembre de 1996), pese a que en el plantel esperaban al jugador del Fortín. Son decisiones…

Publicado en simultáneo con www.unmundialparaenunabaldosa.com