Mucho antes de que el Showbol le diera la oportunidad de seguir siendo idolatrado dentro de un rectángulo de juego, Diego Armando Maradona fue partícipe de otro espectáculo en espacios reducidos: el Fútbol Rápido. Su experiencia fue corta, pero no menos interesante. Repasemos el paso del Dié por esa especialidad.
Había terminado el Mundial de USA ’94 y el futuro de Maradona, como muchas otras veces, era bastante incierto. Además de las piernas, le habían cortado la posibilidad de jugar profesionalmente al fútbol durante 15 meses. Demasiado tiempo para un tipo que venía de demostrar que aún le quedaba algo más de cuerda.
A pocas semanas de haber sido sancionado, el Diego reapareció en el programa Ritmo de la Noche, actuando para Argentina en los típicos partidos de 4 contra 4. ¿El rival? Nada menos que el Brasil de Taffarel, Branco, Dunga y Bebeto, que venían de levantar la Copa del Mundo.
Ese partido le hizo ver a Diegote que podía seguir en actividad, aunque sólo fuese jugando partidos amistosos y en otro formato. Por supuesto que la exigencia era otra. ¿Pero qué mejor para un jugador que a esa altura buscaba más privilegios y menos obligaciones?
Durante el segundo semestre de ese año, Maradona hizo de todo. Además de disputar partiditos en varias partes del mapa, también se hizo tiempo para debutar como director técnico en Mandiyú de Corrientes. Y al mismo tiempo, casi, le surgió la posibilidad de participar de otro Mundial ’94.
La FIFRA (Federación Internacional de Futbol Rápido) se había fundado un par de años antes por la negativa de la FIFA a la hora de incorporar un fútbol sobre césped sintético y sin laterales ni córners. Fue así como se planeó, para 1994, el primer Mundial de la especialidad en Pachuca, México. ¿Había algo mejor que tener a Maradona para promocionarlo? Sí, dos Maradona.
Tanto Diego como su hermano Lalo formaron parte del elenco nacional, que utilizaba la misma camiseta adidas pero con el escudo de la Federación Argentina de Fútbol Rápido. Además, el plantel contaba con otras viejas glorias, como Carlos Randazzo y Juan Amador Sánchez. Equipazo (?).
Pese a las lucidas victorias ante Suiza (6 a 3) e Irán (6 a 4), el conjunto albiceleste cayó 4 a 3 ante Brasil en el último partido y el Diego vio cómo otro Mundial se le escapó de las manos. Para calmar tanto dolor (?), terminó poniéndose el buzo de director técnico de Racing.
En abril de 1995, el novedoso deporte volvió a aparecer en la vida del Diez, cuando la selección argentina participó de la Copa de las Américas en Coconor, con transmisión de Canal 9. Tras haber apabullado a Uruguay (9 a 2) y haber derrotado a Estados Unidos (9 a 3), el equipo nacional cayó ante México por 4 a 3 y sumó otro fiasco, el último de Maradona en la especialidad.
Al fútbol rápido, ni hay que aclararlo, se le escapó la tortuga.










