Almeyda a Universidad de Chile (2005)

Época movidita para el Pelado. Al cerrar su etapa en el fútbol italiano, pensó en anunciar su retiro del fútbol. Aunque la vuelta a las canchas argentinas lo tentaba, por eso estuvo a punto de jugar en Independiente. No pudo ser y pensó en retirarse. En eso estaba, cuando llegó una oferta de la Universidad de Chile. Después de analizarlo, decidió arreglar con el club chileno. Eso sí, antes debía realizarse unos chequeos médicos para ver si estaba en condiciones físicas. El resultado no fue el esperado: los médicos le informaron que padecía una lesión crónica en el tendón de su pierna derecha y que debía operarse.

El pase se cayó, y Matías Almeyda otra vez estuvo cerca de colgar los botines, pero apareció Quilmes y lo contrató para jugar la Copa Libertadores. Para que el caso sea aún más absurdo, ambos equipos estaban en el mismo grupo y el mediocampista terminó su etapa en el Cervecero, jugando frente al cuadro trasandino.

La Guía del Viaje Baldosero II: Camboya

Porque hay muchos destinos inexplorados aún por esos Robinson Crusoe que se dedican a chorear jugar alrededor del mundo, es que llega una nueva entrega de la Toedtli Planet, la guía del viaje del baldosero para que puedan analizar nuevos lugares donde desarrollar su arte.

Así es que llegamos a Camboya, un país asiático en el cual no hay argentinos desarrollando su actividad. Un país que fue marcado a fuego por Pol Pot (no es el tenor británico), donde sus Jemeres Rojos se cargaron en un genocidio a 2.000.000 de camboyanos -un cuarto de la población- en sólo cuatro años, entre 1975 y 1979, para ir logrando una sociedad más apta al comunismo y trasladando a todos los que vivían en las ciudades al campo hasta que tuvieron que huir hacia la selva y las ruinas que hay en Camboya.

Pol Pot se dedicó a asesinar a todos aquellos intelectuales, que para él eran básicamente todos los que sabían leer y escribir. ¿Datos de color sobre el dictador? Tenía un mapa de Camboya hecho todo de cráneos humanos. En Phnom Pehn, la capital camboyana, está “El Arbol de los Niños”. Eso que pareciera ser el nombre de un espectáculo infantil de Panam o de Piñón Fijo, era un realidad un árbol en el cual los Jemeres Rojos usaban a los bebés recién nacidos como bates de béisbol contra su corteza y arrojaban sus cadáveres a unas fosas. Un demente.

Ya han pasado varias décadas desde que Pol Pot cayó y después de una serie de golpes, amnistías y demás, Camboya es hoy una monarquía con democracia representativa y parlamentaria, en donde un rey y un Primer Ministro gobiernan el país. La moneda es el Rial que tiene el valor de un huevo duro. Un monzón suele azotar a Camboya cada seis meses como si fuera Alicia Muñiz. El 70% de los camboyanos tienen menos de 25 años, lo que deja ver a las claras que la están poniendo todos a lo bestia y que las mujeres son tan difíciles como hacer que la defensa de Boca pare a alguien.

Allá en Camboya es que está La Meftone C-League (Meftone es una compañía de celulares camboyana), torneo de fútbol formado por 10 equipos. Consiste en una primera fase donde juegan, ida y vuelta, todos contra todos. Los 2 últimos al descenso. Los 4 primeros pasan a la segunda fase, donde se enfrentan en partidos de muerte súbita y los ganadores juegan la final por la gloria: una copa íntegramente hecha de caramelos (este dato no habría sido chequeado).

Los equipos que integran la liga son:

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Bossio a Gremio (2007)

Brasil nunca se destacó por ser tierra de arqueros seguros y confiables. Así que a nadie debió extrañarle que Gremio buscase a un guardavalla tan irregular como Carlos Bossio para que defendiese su arco.

Recién comenzaba 2007 y el cordobés ya era cuestionado por más de un hincha de Lanús, por eso vio con buenos ojos una transferencia, igual que los directivos. Claro que ellos no lo iban a dejar irse tan fácil: pretendían un resarcimiento económico, ya que el arquero tenía un contrato vigente con el Granate. Sus pares brasileños se negaron a abonar lo que pedían desde Guidi y Arias y, aunque Chiquito ya había arreglado su contrato, el pase se cayó.

Medri Ariel

Ariel Raúl Medri

Hay jugadores que quedan inscriptos para siempre en la historia de un club: los máximos goleadores, los futbolistas con más partidos jugados, los entrenadores que ganaron mayor cantidad de títulos. Pero también está la otra cara, los menos, que igualmente forman parte de la semblanza de una institución. Y así, a la sombra de un Labruna, un Amadeo Carrizo o un Ramón Díaz, se puede colar algún apellido ignoto, pero que comparta un pedacito de grandeza riverplatense. Este es el caso de Medri, récord absoluto por la cantidad de minutos jugados en River Plate: uno y medio.

Aquel 2 de mayo de 1987, última fecha del campeonato, se definía el torneo. Y también que equipo descendería. El Millonario no estaba involucrado en ninguna de las dos disputas, pero sí lo estaba su rival de esa tarde: Platense. El Calamar luchaba, como era habitual, por forzar un desempate para mantener la categoría, y lo lograría gracias a un polémico triunfo. Nuestro héroe (?) ingresó al campo del Monumental en reemplazo de Salaberry, cuando faltaban 90 segundos para la finalización del partido. Ese fue el debut y la despedida de este delantero del equipo que dirigía Héctor Veira.

Comenzaba una nueva temporara, el violeta Bambino dejó su cargo y asumió Carlos Griguol. Medri fue dado a préstamo a Talleres (1987/88), donde jugó poco y nada en un equipo que terminó último y que se salvó del descenso gracias a los promedios. Más adelante acreditó pasos por Villa Dálmine (1990) y Macará de Ecuador (1991).

Nunca volvió a River, pero su nombre ya estaba escrito en la historia. «No sé si hay mucha gente que sabe que jugué un minuto y medio. En mi currículum, en mi mente y en mi corazón lo tengo presente. A mí me sirve, no para andar diciéndolo. Lo valoré mucho. Eso sí, hubiese querido tener la posibilidad de jugar por lo menos diez partidos para demostrar si podía andar, porque siempre a uno le queda la duda», aseguró hace un tiempo. Por lo menos, acá lo tuvimos en cuenta. Felicitaciones (?).

Independiente de Trelew (1972)

Nos remontamos hasta 1972 para recordar la participación en la máxima categoría de un equipo inolvidable: Independiente de Trelew, el único representante de la Liga del Valle de Chubut en los viejos Nacionales.

Tras haber ganado un duro torneo regional, el Rojo trelewense tuvo apenas dos meses para preparar un equipo decente y afrontar partidos de Primera División ante equipos con más experiencia. El tema era que jugadores por la zona no abundaban y la mayoría de los hombres de Independiente tenían un trabajo paralelo al fútbol. Algunos eran obreros, otros empleados municipales. Pero casi todos los muchachos laburaban de otra cosa y además jugaban a la pelota… ¡en Primera A!

Con esos jugadores, más la categoría de 2 o 3 profesionales, Independiente de Trelew hizo lo que pudo en el Nacional de 1972. Disputó 13 partidos, de los cuales empató 3 y perdió los 10 restantes. Pero tendría recompensa.

En ese largo periplo de sinsabores, le tocó enfrentar a River en el Monumental, en una fecha que fue verdaderamente histórica. Aquel 29 de octubre de 1972, los Millonarios volvían a su estadio después de mucho tiempo, a raíz de una suspensión. Los hinchas locales, con bastante abstinencia de ver a su equipo en casa, acudieron en masa. Más de 35 mil personas fueron a Núñez para ver ¡a River contra Independiente de Trelew!

Ya en la cancha, los sureños hicieron un papel decoroso en el primer tiempo, perdiendo apenas 2 a 0. Pero en la segunda mitad, se vinieron abajo. River hizo 6 goles más para completar un drástico 8 a 0, que sin embargo dejó un par de alegrías para los chubutenses.

Por un lado, el arquero de Independiente, Alberto Parsechian, se atajó la vida, pese a comerse 8 goles, y la revista El Gráfico lo calificó con un 10.

Como si fuera poco, los dirigentes se volvieron contentos pese a la catastrófica derrota, porque en aquel entonces la recaudación de los partidos se dividía al 50 por ciento. Y a Independiente de Trelew, que apenas había hecho de partenaire ante los lujos de River, le tocó cobrar un cheque tan grande, que terminaron haciéndole una fotocopia y la pusieron en un cuadrito. Sin (?).

Y sí, los beneficios de hacer un River.