
Bertram Beierlorzer. Defensor alemán. Jugó entre 1977 y 1988.

Bertram Beierlorzer. Defensor alemán. Jugó entre 1977 y 1988.
Después de un paso exitoso por Cerro Porteño (fue campeón del torneo local y llegó a semifinales de la Copa Sudamericana 2009), Miguel Ángel Torrén decidió volver a Argentina a comienzos de la temporada 2010/2011. Lo presentaron en Belgrano y sonrió ante las cámaras. Sin embargo, su estadía en Córdoba fue fugaz: cuando le llegó el turno de sumarse a los entrenamientos no se presentó por asuntos personales. Incluso abandonó el hotel donde se alejaba. A las pocas horas, se transformó en el nuevo refuerzo de Argentinos Juniors. El técnico del Bicho, Pedro Troglio, lo había dirigido en Paraguay y recomendó su incorporación de inmediato, sin importar que ya estaba comprometido con el Pirata. ¿Y los famosos “códigos” del fútbol? Bien, gracias.
Federico Antonio Astudillo
Centrodelantero tosco, voluntarioso y potente, o en el argot tribunero: equino. Algunos medios escritos lo presentaron como el segundo eslabón de un poderoso linaje de goleadores, dando por descontado que nos habíamos creído el tocúen de que su hermano Rodrigo era Alen Boksic como mínimo…
Debutó en Talleres de Córdoba, donde también jugó su padre Eduardo, el 10 de septiembre de 2000 en la derrota por 4 a 1 ante River Plate. Luego hizo bolos mínimos durante 18 meses y recién pudo ser titular cuando Duhalde llegó al poder (?). Durante el primer semestre de 2002 metió 14 partidos y 6 goles por el campeonato local, además de 6 cotejos y 3 tantos por la Copa Libertadores. Y en ese momento fue destinatario de titulares obvios como «hermano gol», «dinastia goleadora» y «Raza letal», entre otras pelotudeces genialidades.
Creídos de haber encontrado al nuevo Kempes, los dirigentes del Cartagonova Futbol Club se hicieron con sus servicios. En la Segunda División española disputó 13 partidos y marcó 2 goles, pero la guerra desatada por falta de pago entre el club y la empresa dueña de sus derechos federativos -Dodici- obligaron a Astudillo a hacer las valijas y regresar al país.
Su siguiente destino fue Chacarita, donde jugó pocos minutos de 10 partidos y compartió marquesina con Ariel De Lafuente, Mea Vitali, Elías Job, Pedernera, Torales, y Vanquish, entre otros grandes valores. Nunca más se lo vio en «Fútbol de Primera», «Paso a Paso» ni, mucho menos, en el «Fútbol para Todos».
Se fue a otros países de América con la ambición de recuperar la polvora perdida, pero no lo logró ni en un año en Oriente Petrolero ni en doce meses en el León de México. Volvió para jugar el Nacional B para Racing de Córdoba pero, aparte de pocos partidos, sólo cosecho puteadas de los hinchas, quienes no soportaban su gen Tallarín.
Volvió a Oriente Petrolero para la Copa Libertadores 2006, pero se comieron 8 goles ante River en aquella serie de repechaje que marcó el regreso de Frassarella Passarella al banco Millonario. Al menos jugó con el Pitufo Agoglia (?).
Lo que siguió en su carrera fue un raid por diferentes equipos y catégorias con poco para destacar desde lo deportivo: 6 meses en Juventud Antoniana de Salta y 2 años en Sportivo Patria de Formosa del Argentino A. Un año y medio en Real Arroyo Seco del Argentino B y 6 meses en Central Córdoba, donde metió pelea con Pomelo Ribeca.
En los primeros días de 2011 se unió a Deportivo Italiano de Primera B y un año y medio después metió descenso al perder la promoción ante Central Córdoba. En julio de 2012 se sumó a La Emilia del Argentino B, donde continúa manejando El Avión de Lapa en el que se convirtió su carrera. Igualito al hermano (?).
Extraño caso el del eterno arquero suplente Bernardo Leyenda. Su estreno oficial, curioso por demás, se produjo el 21 de septiembre de 1999, en un mini partido de Vélez Sársfield ante Independiente de tan sólo 45 minutos, que completaba el que había sido suspendido días antes, por la desaparecida Copa Mercosur.
Para aquella cita internacional, ya compleja desde el vamos, al Fortín le surgieron varios inconvenientes, ya que de los 25 jugadores que tenía en la lista de buena fe, el técnico Julio César Falcioni sólo pudo disponer de 14, por diferentes transferencias, suspensiones, lesiones, descansos o desapariciones, con el caso del Lobo Cordone, que unos días antes del match se esfumó (sí, esfumó) de la tierra.
Con tantos problemas, al DT no le quedó otra que armar un equipo más o menos presentable y convocar para el banco de suplentes a tan solo 3 jugadores: Leyenda, Husaín y Bardaro. En realidad había convocado a 4, pero Cordone ese día tampoco apareció.
Husaín y Bardaro ingresaron en el transcurso de los 45 minutos. Y el pobre Leyenda, que esperaba su gran oportunidad como arquero (el titular ese día fue De Lafuente), tuvo que ingresar como jugador de campo ante la lesión del volante Compagnucci, cuando faltaba apenas un minuto.
Entre todo lo que tardó en encontrar una camiseta con su número, el 25, y ponérsela, para cuando entró (con pantalones y medias de arquero) ya el partido estaba terminando. El marcador final fue 1 a 1. Leyenda debutó y no tocó la pelota. Algo que se repetiría a lo largo de su trayectoria.