¿Qué tan duro es no salir campeón?
Sarah (de Schweinsteiger)


Verón Pablo
Pablo Alejandro Verón
La lesión de un compañero, esa tan temida zancadilla del destino, puede abrir las puertas de una triunfal, fascinante y glamorosa vida nueva. Historias hay muchas. ¿Sergio Goycoechea hubiera hecho propagandas de calzoncillos si Olarticoechea no chocaba con Pumpido? Si las piernas de Livio Prieto hubieran funcionado con normalidad ¿Andrés D´Alessandro se habría convertido en el primer ídolo riverplatense del Siglo 21? Nunca lo sabremos…
Ahora bien ¿Cómo continúan las vidas de los personajes relegados de estos cuentos de hadas? Por caso, Pablo Verón cargó con el mote de ser el Gustavo Luteral de una gema del semillero Mensana. ¿Guillermo? ¿Messera? ¿Lucas Lobos? No, no. Busquen más abajo.
Hijo de Avelino, ex zaguero del Lobo de fines de los 70, quedó libre de las inferiores de Lanús en los albores del año 2000. Aunque Sergio Saturno hizo lo imposible para acercarlo a Racing, nuestro homenajeado se dejó llevar por el Ius Sanguinis y se sumó al plantel de Gimnasia, donde además de su padre había jugado su hermano mayor Marcelo Andrés.
Debido a que los titulares acusaban lesiones insólitas y quejas varias para no jugar bajo sus órdenes, Carlos Ramacciotti se vio obligado a tapar agujeros con pibes. De esta manera Verón debutó el 3 de noviembre de 2002 en el mítico empate 1 a 1 con Colón en El Bosque, junto al Mágico González y a otro jugador que a la postre viviría el sueño para el que Verón estaba destinado y ampliamente capacitado…
Tras destacarse como volante o carrilero por derecha, sumar 33 partidos en un año y despertar el interés de la Lazio de Italia, el destino o mejor dicho una patada del Mencho Bustos, le depararía un parate de 30 meses y un pasaje sin escalas ni retorno al ostracismo con un diagnostico contundente: rotura de ligamentos cruzados de la rodilla izquierda.
A todo esto, los emisarios del club italiano, quienes se habían acercado al Amalfitani, aceptaron no tirar para atrás las negociaciones y llevarse a otra joya del semillero Tripero… ¡Brian Robert!, en un paquete que también incluía el pase de Esteban Teté González.
De manera casi simbólica, Verón jugó un partido más en la primera del Lobo. Fue en la 1° fecha del Apertura 2006, cuando ingresó por Goux en la derrota ante Arsenal por 3 a 1. Pero no cabían dudas: había perdido el Ojo de Tigre. Al terminar el año, se le concedió la libertad de acción.
Con la intención de reinventar su carrera, en 2007 se fue al Ilisiakos del ascenso griego para tener continuidad y ganar en confianza, pero a los pocos meses rescindió ya que: “No eran demasiado profesionales. Si no querías entrenar podías irte al gimnasio a tirarle al aro de básquet. Además al presidente no le interesaba ascender”
De vuelta en el país y con tal de no estar parado, jugó el Argentino B para Defensores de Villa Ramallo. Contra todos los pronósticos, en enero de 2008 volvió a pasarle el tren con destino al Calcio. ¿Lazio? ¿Inter? ¿Lecce? Nada de eso. El popular Pergocrema de la Serie C2 fue su destino. Luego de seis meses y tras ascender a la Serie C1 no se le renovó el préstamo. Terminó ese año en Defensa y Justicia, donde sólo vio acción en seis partidos.
Tras entrenarse seis meses en soledad, llegó a Ferrocarril Sud de Tandil del Argentino B gracias a la gestión de un influyente señor de negocios. ¿Gustavo Mascardi? ¿Settimio Aloisio? ¿Kia Joorabchian? No, Guillermo Novellis, el cantante de La Mosca, quien lo conocía de su paso por Defensores. Luego de seis meses en Argentino de Rosario, regresó a la península para ser Il Capitano del U.S Turris Santa Croce (2010/2011) de la serie D. La siguiente temporada, siguió en la misma categoría cuando junto a su hermano menor Rodrigo, Antonio Pierguidi y Juan Carlos Garat, nutrió esa filial de Gimnasia llamada Nardo Calcio.
A mediados de 2012 y con 30 años recién cumplidos, se olvidó de jugar por dinero y se unió a Villa Montoro de la Liga Amateur Platense, junto al Coco San Esteban. Allí se cruza cada tanto con Juan Sebastián Verón, volante de Coronel Brandsen, con quien, además del apellido, comparte la misma frustración. Pese a que a ambos se les vislumbró una gran carrera, ninguno de los dos jugó un Mundial para Argentina.
Duda existencial Nº 150
Placard: las medias de antes del Mundial ’94
Aunque ahora sea bastante común ver cómo los equipos y los seleccionados presentan nueva indumentaria una vez al año, allá por principios de los 90’s, cuando el marketing deportivo no estaba tan desarrollado, la gran oportunidad para conocer los nuevos templates de las marcas eran los mundiales del fútbol.
Uno se fijaba como era la camiseta adidas de Rumania, por ejemplo, y ya empezaba a imaginar cómo quedaría ese mismo diseño a Atlanta o a Argentinos Juniors. Es más, uno podía apostar que la casaca de España sería exáctamente igual a la del Deportivo Español un año más tarde. También podía apostar entrando a bet on nfl football, pero ese es otro tema (?).
Extraño fue ver, entonces, a la selección argentina estrenando las medias que utilizaría en el Mundial de USA ’94, pero varios meses antes de la competencia.
El curioso adelanto tuvo lugar en el partido de vuelta del Repechaje ante Australia que nos depositó angustiosamente en la Copa del Mundo. Esa noche, en el Monumental, el conjunto dirigido por Alfio Basile sacó a relucir las nuevas medias, blancas con anchas tiras celestes, pero manteniendo el pantalón y la camiseta que venía utilizando en las Eliminatorias.
Con esa combinación Argentina derrotó 1 a 0 a los oceánicos y clasificó al Mundial, pero no sería la última vez que la utilizaría.
A fines de 1993, empilchado de la misma manera, el team del Coco jugó un amistoso ante Alemania Federal, en Miami, donde obtuvo la clásica victoria que siempre nos sirvió para creernos campeones del Mundo antes de tiempo.
Y en marzo de 1994, en un increíble amistoso con Maradona y Ronaldo en los bancos de suplentes, Argentina volvió a utilizar las medias modernas con el conjunto antiguo. Sería la última vez.
Después llegaría la presentación oficial del nuevo uniforme con un amistoso ante Marruecos, el Mundial, la efedrina, la camiseta de Rumania y el avión de vuelta (?).
Peter Loontiens

Loontiens Peter. Delantero alemán. Jugó entre 1978 y 1989.
Especiales: Gustavo Lisazo, de futbolista a galán
Ser jugador de fútbol, pegar un pase a Europa, besar a hermosas actrices y hacer suspirar a miles de mujeres por televisión. ¿Sueño? ¿Utopia? ¿Delirio? Nada de eso. Ni más ni menos que la vida de Gustavo Lisazo, el George Clooney latino.
Nacido en Los Toldos el 1º de junio de 1955, Gustavo Saúl Lisazo comenzó a enamorar como delantero en Sarmiento de Junín. Paseó su buen porte por Atlanta (1974) y después actuó en el exterior, primero con el Atlético Juventus de Brasil (1975), y luego en Bélgica, donde tuvo su momento más trascendente.
Defendiendo al KSK Beveren (1976 a 1979) salió campeón de la Liga y de la Copa de Bélgica, junto a Jean Marie Pffaf y Mark Baecke, entre otros. Además, jugó la desaparecida Recopa de Europa, donde su equipo eliminó al Inter de Milán para luego caer en semifinales ante el Barcelona, en un épico partido que se definió en el último minuto, transformándose luego en una película para la televisión belga. Algo se veía venir.
Dos años más en la tierra de Jean Claude Van Damme, con los colores del KV Mechelen (1979 a 1981), le sirvieron a Lisazo para juntar valor y regresar a la Argentina. Entre 1982 y 1983 jugó en el club donde había empezado, Sarmiento de Junín, pero una lesión a temprana edad terminaría truncando su trayectoria e, inesperadamente, abriendo las puertas de otra muy distinta.
Sin tener en claro su futuro, la vida un día lo cruzó con un agente publicitario. Y ahí empezaría lo bueno. Luego de desempeñarse como modelo y locutor en España, le surgió la propuesta de filmar telenovelas en la tierra del culebrón, México, lo cual vino aparejado de un consejo: «Sácate el Gustavo, cabrón». Por lo cual Lisazo comenzó a ser conocido por su segundo nombre: Saúl.
Hizo inferiores como actor secundario, a la vez que tomaba clases de actuación y hasta un curso de dicción para eliminar su acento argentino. Pero no había dudas, la cámara y los puntos de rating sentían magnetismo por su figura.
Protagonizó infinidad de novelas, como Acapulco, Cuerpo y Alma, con Patricia Manterola (la que cantaba «Que el fútbol no pare»); Tierra de Pasiones y El Clon, entre otras. A la vez, mostró versatilidad de registro en diversas obras de teatro.
Habiendo sido elegido en el año 2000 como una de las 50 personas más sexys del mundo por la revista People y luego de haber sido sindicado como El George Clooney Latino por el mismo protagonista de ER Emergencias, su nombre se mantiene como uno de los más queridos y respetados en la tierra del tequila. Gustavo Saúl Lisazo, futbolista, galán, Hijo e’ tigre.









