
Germán Gabriel Leonforte (El Pata)
A veces, los apellidos de los futbolistas componen rasgos adjetivos de índole no siempre aplicable al portador del mismo. A lo largo y ancho del planeta encontramos casos testigo de diferente nomenclatura: los hay descriptivos (Malvestitti, Bocanegra, Quatrocchi), sugestivos (Malano, Viola, Vergasolla, Telechea, Tomas Micola) y otros que parecen ser una burla del destino (Dick Choto, Carlos Gay, Brian Robert). En el caso del zaguero central Germán Leonforte, notamos que no le hizo mucho honor al noble felino. Por lo menos no dentro de un campo de juego. Y si así lo hizo, no fue en este país. Mucho menos en este continente. Y por los datos que manejamos, tampoco lo hizo en este universo. Analicemos (?).
Menotti lo hizo debutar en Rosario Central en la 1° fecha del Apertura ’02, cuando ingresó en el último minuto de la victoria 1 a 0 sobre San Lorenzo. Leonforte volvió a la reserva y recién salió de la jaula con Russo en el Clausura ’03, cuando fue titular la tarde que enfrentaron a la quimera de Oscar Regenhardt. Se mantuvo en el plantel, siempre en un rol secundario, hasta diciembre de 2005, donde cerró su estadística final en Primera División: 31 partidos por campeonato, 3 por Sudamericana y 0 (cero) goles. Perteneció al canalla un semestre más, tiempo en que estuvo marginado a instancias de quedar libre por el 20 % del contrato.
Por pedido de Osvaldo Sosa, en julio de 2006 El Pata se sumó a Huracán, donde tuvo la ambiciosa tarea de ser la voz de mando de la última linea, darle solidez al equipo y, con este valor agregado, abandonar para siempre el Nacional B. La suerte le fue esquiva y en un pestañar, Leonforte adornó el banco de suplentes. Catastróficamente, en la presidencia estaba Lord Voldemort Carlos Babington, quien un dia se levantó cruzado y se cargó al Chiche y a Germán en el mismo acto. Aunque en Parque Patricios quedó gente con ganas de recordarlo, contabilizó 10 partidos en la campaña que, a la postre y de la mano de Mohamed, devolvió al Globo a Primera División.
Tras efímeros pasos semestrales por Nacional de Paraguay y Coquimbo Unido de Chile, el Aurora de Bolivia fue su hogar más estable. Allí probó el sabor de la ayahuasca continuidad y fue uno de los baluartes del primer título logrado por los de Cochabamba. Tras ser barridos en la primera rueda de la Libertadores 2009 la dirigencia lo separó del plantel, tras lo cual Leonforte sacudió la melena y mostró los dientes: denunció rescisión unilateral de contrato, exigió 30.000 verdes y llevó el caso hasta la FIFA, quien le dio la razón.
En el momento menos indicado -junio de 2009- Leonforte se calzó la playera de Dorados de Sinaloa de la División de Ascenso Mexicana, donde en medio de la cuarentena por la gripe porcina contrajo un inidentificable virus gracias al cual (?) perdió 13 kilos y quedó en jaque su carrera. Tras recuperarse del mal trago y con rechazo a los tacos, a Edgar Vivar y a Rubén Aguirre, paseó su sombra por Ferro en 11 partidos de la temporada 10/11. Tras seis meses sin club, en enero de 2012 El Pata se unió a El Porvenir del Norte de la Liga Cañadense, donde, lejos de las grandes luces, aguarda que la Espada del Augurio lo deje ver mas allá de lo evidente (?)