
Pablo Alberto Cuba
Con apellido geográfico como Juan Pablo Francia, Andrés Madrid, el Rulo París, Alfredo Mendoza y Jemio Portugal; Pablo Cuba apareció sin que nadie lo esperase y desapareció sin que nadie lo notara. Aunque claro, llegó a estancarse en el inconsciente de muchos, sobre todo a la hora de la puteadas o las ejemplificaciones (básicamente nefastas).
La historia se inició a mediados de 1998 cuando a la espera de refuerzos para el recién ascendido Talleres de Córdoba, Ricardo Gareca se vio obligado a utilizar juveniles como recambio en las primeras fechas de aquel Apertura. Así se explica el debut de un joven e inexperto Pablo Cuba en una derrota 4 a 2 ante Racing en el Sható. Tuvo un partido más y tras seis meses freezado lo mandaron al Nacional B para jugar en Tigre, donde marcó un gol en 6 partidos. De regreso en Barrio Jardín, se mantuvo otro semestre en el inframundo. Hasta que sucedió lo impensado…
El 10 de marzo de 2001 y en su primer partido como titular, Pablo Cuba le convirtió 2 goles al River de Ortega, Saviola y Pedro Sarabia para la contundente victoria de La T por 3 a 1. Rápidamente, el atacante cambió su hándicap y terminó el año con 12 goles en su cuenta personal.
Con ese antecedente, Cuba fue la vedette del mercado de pases post crisis de 2001, donde Independiente y San Lorenzo se batieron a duelo para hacerse con sus servicios. Para sumar más confusión al panorama, su representante arregló con Los Diablos y Carlos Granero, el dueño de su ficha, lo hizo con Los Santos. La situación la resolvió el mismo jugador, a quien le pusieron una remera de cada equipo en los extremos de la habitación y le preguntaron: ¿a quién querés más? Y el jugador se ve que no le quería hacer daño a San Lorenzo (?).
Debutó en el patético horrible espantoso patético, horrible y espantoso Independiente de Néstor Clausen, paradójicamente, en la victoria 2 a 1 sobre Racing en el cilindro. Al siguiente partido marcó su único gol con la camiseta roja en la derrota contra Newell´s por 3 a 2 y, tras el abrazo de Pekarnik, León Bustos y Livio Prieto, su ángel lo abandonó, aterrado, para nunca jamás volver. El resto del torneo el delantero mostró una evidente falta de estado físico además de la mira totalmente descalibrada. Y eso lo decímos para ser benévolos…
En ese recordado Clausura, Independiente salió en último lugar y luego, con la llegada de Gallego, Cuba se vio obligado a ver desde la platea al Rojo campeón del Apertura 2002. En el siguiente torneo el delantero jugó cerca de 120 minutos divididos en 3 partidos, pero ya nadie esperába nada de él. Bah, en realidad si. Que rescindiera el contrato y se vaya lo más lejos posible de La Doble Visera.
En Talleres, como siempre, lo recibieron con los brazos abiertos y en esa temporada Cuba disputó 9 encuentros -incluida la promoción ante Argentinos- y tuvo el esperado epílogo ya que J. J. Lóp*z estaba al timón de su primer Titanic. Tras el descenso se fue al Nacional B, lugar de donde nunca más podría escapar. Primero en Unión de Santa Fe y luego en un puñado de partidos más con Talleres. Entre medio, metió 6 partidos en su decorativo paso por The Strongest de Bolivia.
Cinco partidos en Ben Hur en la primera mitad de 2006 y 11 cotejos en San Martín de San Juan en la temporada 2006/2007 dieron punto final a una carrera y a un físico que no daban para más. En medio del silencio y con apenas 27 años, Pablo Cuba colgó los botines.
Años después, el ex delantero contaría su presente en el diario Día a Día: “Estaba harto del fútbol, me deben plata en todos los clubes. Me vine a Carlos Paz, me casé nuevamente y me cambió la vida para bien. Un amigo tiene una fábrica de sándwiches de miga y agarré. Por día, voy a 65 quioscos en la ciudad. Lo hago en una camioneta para llevar los pedidos. Pero me encanta, soy feliz, necesitaba hacer otra vida. Vender sándwiches fue la mejor decisión que tomé. Los quiosqueros me miraban al principio y me veían cara conocida, me tenían de Talleres. Yo me hacía el que no tenía idea, no quería explicarles a todo mis razones para dejar el fútbol por este laburo que mejoró mi calidad de vida de una manera increíble”.
Señoras y señores, con ustedes: Pablo Cuba…
Pedidos para cumpleaños, casamientos, bar mitzvah o velatorios, al 03541 – 428295.