La mística de Boquita

Hay un mito urbano que dice que en realidad el Boca de Bianchi fue un invento de Caruso Héctor Rodolfo Veira, que se hizo cargo de todo el trabajo sucio de depurar el plantel, sumar refuerzos de jerarquía y darle rodaje a un equipo que sería la base de lo que vendría después. Los defensores de esa teoría afirman que al Bambino lo único que le faltó fue tiempo para ligar algo de suerte, la misma que terminaría heredando y usufructuando (?) el Virrey.

La foto habla por sí sola. Con los años, el famoso culo de Boca se fue acercando al Bambi e increíblemente no estuvo apoyado contra una pared. Lo que nunca llegó fue la elegancia, eso está clarísimo.

Grabowski Juan

Juan Fernando Grabowski (El Colo / El Ruso / Grabo)

Nacido en La Chicago Argentina, éste defensor central hizo las inferiores en Rosario Central y al igual que Gonzalo De Porras, Federico Pallaro y Marcelo Aguirre, debutó el 26 de agosto de 2005 cuando un combinado de juveniles Canallas vapuleó a Lanús por 4 a 0. Parecía emerger un nuevo ídolo ya que, además, en aquella jornada bautismal Grabowski marcó el cuarto tanto de cabeza. Pero claro, sólo se trataba de apenas otro colorado (?)…

En aquel Apertura 2005 completó otros tres partidos y cuando finalizó la participación del Canalla en la Sudamericana regresó a la Reserva. Grabowski volvió a asomar su rojiza cabeza en 2006 cuando jugó 2 partidos por la Copa Libertadores y ahí, en la derrota 2 a 0 ante Cerro Porteño en el Gigante de Arroyito, tuvo sus 15 minutos de fama cuando con una gloriosa patada voladora sacó de la cancha a Jorge Achucarro, quien se fue a las duchas con un corte de 8 centímetros en su pierna derecha y, suponemos, no volvió a ser la misma persona después de esa jugada. El reloj marcaba apenas 3 minutos de juego.

Avergonzados, los dirigentes exiliaron al Colorado un semestre en Sarmiento de Chaco, donde disputó el Torneo Argentino B. La imperiosa necesidad de refuerzos de Néstor Gorosito más su paso firme por la cuarta categoría lo hicieron regresar a Rosario Central. Lamentablemente para él, los ligamentos cruzados de ambas rodillas lo traicionaron y sólo jugó un partido en el Clausura 2007 y otro en el Apertura de ese mismo año. En ambos casos como titular, si eso sirve de algo…

Si hay alguien generoso en este mundo, al igual que la Madre Teresa, Caruso Lombardi y Juan Carr, ese es Ronald Raldes. Como lo hiciera con otros relegados valores de la cantera canalla, el boliviano gastó tarjetas telefónicas y le consiguió laburo en Oriente Petrolero. En el conjunto refinero, la titularidad de Juan Grabowski se fue diluyendo como un antiácido y terminó relegado al banco de suplentes, al menos tuvo el orgullo de ser dirigido por Víctor Tucho Antelo, El Palermo Boliviano (?).

Desahuciado, apunado y con el pase en su poder, en enero de 2009 El Colo se bajó del micro de Trasrosario Boliviana en la localidad santafecina de Las Parejas y ya que estaba se pusó la camiseta de Sportivo para el Torneo Argentino B. A comienzos de 2010 se fue al Total Chalaco de Perú, quien pugnaba por mantenerse en la Primera División incaica. Si bien Grabowski fue uno de los baluartes de la defensa, el objetivo no se consiguió y al año siguiente la institución desapareció. Cartón lleno…

Escapando del Waterloo de La Furia Chalaca, en enero de 2011 el querido Colo Grabowski llegó a Coquimbo Unido de la Segunda B chilena, donde se volvió a cruzar, brevemente, con Gonzalo De Porras. Allí, al parecer, encontró su lugar en el mundo: se convirtió en referente, capitán y, cuando no esta en el refugio anti-sísmico, se toma algunos Piscos Sours junto a sus compatriotas Matías Alasia, Mario Pierani y Juan Pablo Miño.