Miranda Franco

Franco Andrés Miranda!

De la camada de Luis Miguel Lobo, debutó sin restricciones en River, contra Talleres en la fecha 18 del Apertura 2003, gracias a que los titulares estaban guardados para perder la final de la Copa Sudamericana contra el poderoso Cienciano de Cuzco. Ese día mostró sus típicas condiciones: bailar con Osorio, pasar al ataque sin convicción y acalambrarse por los nervios.

Como buen lateral izquierdo logró una total identificación con su número: 3 partidos en el Apertura 2003, 3 en el Clausura 2004 y 3 en el Apertura 2004, donde tuvo sus 15 minutos de fama cuando el Yerbatero González le rompio la mandíbula de un codazo.

Luego de un semestre en la platea San Martín, El Profe Guillermo Rivarola tuvo el Don para juntarlo con Osvaldo Miranda! en el genial Racing del Apertura 2005, donde sólo vió acción ingresando desde el banco en 2 partidos, eclipsado por el fantastico (?) Jorge Núñez.

Después de 6 meses más en la platea de River escuchó la propuesta de un empresario: «Yo te diré, lo que podemos hacer, hablémonos a escondidas, estemos donde nadie esté…«. Y hacia allá fue Franco. Hacia donde nadie estaba. Un año con poco rodaje en el Helsinsborg sueco (donde se pudo sacar una foto con Henrik Larsson) y 2 años en el temible Saint Mirren de la Premier League… de Escocia (donde se dió el lujo de aparecer en el FIFA 09).

Cansado de las polleritas, regresó a Argentina para pasar sin pena ni gloria por Chacarita (Apertura 09). Se fue a vivir al Nacional B, pero no arregló su incorporación a Tiro Federal y quedó 6 meses colgado. Se anunció con bombos y platillos su llegada a Independiente Rivadavia, pero después de presentarse en sociedad no paso la revisión medica. Se unió a la Comisión de Actividades Infantiles en enero de 2010 y en su tierra natal compartió cordero patagónico con Capogrosso, Alejandro Meloño, César González, Malcorra y Piñero Da Silva, entre otros, y disfrutó la adrenalina de la promoción por la permanencia contra Santamarina de Tandil. Misma situación que ansía repetir desde que se unió a Patronato a principios de 2011.

Esta es, hasta hoy, la historia de Miranda!, quien pintaba ser un gran lateral izquierdo como (Ale) Sergi, pero tuvo menos continuidad que Lollo.

Post enviado por Ciriaco.

Atlético Tucumán 2001/2002

Un tradicional equipo del Nacional B se refuerza con figuras de renombre para festejar su Centenario a lo grande, pero termina descendiendo al Argentino A. En el medio, un montón de hechos desafortunados que marcaron su destino. Atlético Tucumán de la 2001/2002.

La cosa ya estaba mal barajada, pues el Decano venía de hacer una mala campaña y además de estar ajustado asustado con el promedio, acababa de ver como su rival de toda la vida, San Martín, había caído al Argentino. La ciudad y la provincia estaban perdiendo representación.

Pese a la malaria deportiva e institucional, Atlético hizo un esfuerzo y contrató a varios jugadores con apellidos pesados para pelear bien arriba: Darío Cabrol, Hugo Romeo Guerra, Sebastian Clotet, Daniel Bertoya, Mario Lobo, Héctor Pochola Silva y el regreso de Hugo Corbalán. La experiencia estaba asegurada.

En aquella extraña primera rueda con 25 equipos, que determinaría el ascenso de Olimpo, los tucumanos apenas cosecharon 29 puntos, ubicándose en el 18º puesto. Desesperado por la situación, debía encarar la segunda mitad del campeonato con aspiraciones de ganar el segundo ascenso. Pero el plan falló.

Cabrol, que hasta ese momento era uno de los pocos que zafaba, aceptó una oferta de Chile y se marchó en el receso. La mayoría de los refuerzos lo imitaría, incluído Hugo Romeo Guerra, que sólo convirtió 1 gol.

Con muchos pibes y sin conducción firme (en la 2001/2002 desfilarían por el banco 5 entrenadores: Trulllet, Aredes, Zuccarelli, Salvatierra y Jorge López en dos ciclos), Atlético Tucumán finalmente perdió la categoría el 17 de marzo de 2002, tras caer 2 a 1 ante Atlético Rafaela en la 8º fecha del octogonal. Terminó último en su grupo, con 4 empates y 10 derrotas.

Un triste descenso después de 14 temporadas en el Nacional. Inimaginable manera de festejar los 100 años.

Gracias a CA Tucumán.

Under Ladrón: Luis Alberto Noé

Luis Alberto Noé

Delantero y volante uruguayo que pasara por el fútbol argentino en la curva descendente de su carrera. No lo hizo en Primera División, claro, pero al menos pudimos ver su espigada figura en el Nacional B, donde convirtió algunos goles tratando de recuperar el prestigio que había ganado en sus comienzos.

Debutó en 1984 con la casaca blanquinegra de Wanderers, ilusionando a sus hinchas en la era post-Francéscoli. Y en lugar de pasar a River, como lo hiciera el Príncipe, en 1988 pegó el salto de calidad con una transferencia al América de Cali, aquel equipo mufado que venía de perder 3 finales de Copa Libertadores de forma consecutiva. Con Noé en el plantel la cosa fue distinta, ya que pudieron quebrar la racha. ¿Saliendo campeón? No, quedando afuera en semifinales, con Nacional de Montevideo.

Precisamente a ese equipo uruguayo llegó Noé en 1989 y jugó hasta 1992, momento en el que regresó al fútbol colombiano para vestir los colores de Bucaramanga y Tuluá.

Su incursión por tierras argentinas comenzó en la temporada 1993/94, cuando defendió la divisa del mítico Chaco For Ever, que encaminaba su regreso a la liga de orígen. Con Noé en la cancha y una camiseta totalmente blanca, el conjunto chaqueño terminó último con apenas 29 puntos y perdió la categoría. Al menos pudo conocer al grosso de Enzo Gorniak.

Ya se empezaba a sospechar sobre las cualidades mufísticas de Luisito, cuando mudó sus pertenencias a Unión (1994/95). Ahí sí pudo hacer algunos goles y en Santa Fe pudieron festejar el ascenso…los de Colón. No quedaban dudas.

Retornó a sus pagos para actuar en Fénix y Wanderers, hasta finales de los 90’s, cuando marchó a Chile para sacarse el estigma y obtener el ascenso con el Osorno. Lo que nadie cuenta es que al toque volvieron a bajar. Noé, a esa altura ya frustrado de tanto andar y cosechar reveses, dejó la práctica activa del fútbol para estudiar y dedicarse a la dirección técnica. Si a esta altura todavía seguís leyendo la verdad que te valoramos como visitante del sitio. La mayoría ya debe estar viendo las tetas que aparecen abajo y sólo mirará de reojo este texto si nosotros ponemos algunas negritas y un link, como haremos a continuación. Jugó además en la selección juvenil de su país y utilizó una pelota Cubilla, ¿qué me tirá? Además Noé suele ser invitado a muchos partidos a beneficio, entre viejas glorias y no tanto del fútbol uruguayo y ahí es cuando aprovecha para rememorar buenas épocas. A pesar de sus 44 años, mantiene un aspecto joven lo que le permite bla diferenciarse bla de otros futbolistas bla de su generación y ahora sí no debe estar leyendo nadie, es fija. Es más podríamos meter chistes como que Noé es Luis Alberto, flaco y muerto como Spinetta y nadie se ofendería porque ese par de tetas opaca todo. Si sos uno de los pocos que todavía le está prestando atención a esto, vamos a hacer una cosa, hacete el boludo y en los comentarios simulá que te re interesó la historia, ahora vamos a cerrar como cualquier artículo del sitio, como para no levantar la perdiz de los que sólo leen el comienzo y el final de cada post, para finalmente esperar una propuesta de dirigir en el fútbol charrúa, donde Luis Noé merece una buena oportunidad.


El muñeco y Gallardo.

Litch al Maccabi Netanya 2003

El Maccabi Netanya, club israelí que se preparaba para jugar la Copa UEFA, necesitaba reforzar el lateral izquierdo de su defensa. ¿Y que mejor opción que Lucas Litch? La verdad, un montón (?). Pero por 160.000 dólares no había demasiadas alternativas: era el jugador de Gimnasia o poner un cono. Y el Maccabi se la jugó. Aunque algo raro había, ya que en vez de ir allí, como le habían prometido al bueno de Lucas, fue a parar al Happoel Kiryat Simona, club de la segunda división y ubicado cerca de la conflictiva frontera con el Líbano. Obviamente, el jugador no quiso saber nada con este movimiento y se volvió a La Plata. Todo mal. Bueno, no todo: por lo menos no jugó con Nicolás Tauber (?).