Coronel Sergio


Sergio Damián Coronel

El brevísimo paso de Sergio Coronel por la Primera de Boca Juniors estuvo marcado por la desgracia. Al defensor nacido en 1986 le tocó debutar en la última fecha del Clausura 2005, cuando Boca tuvo que enfrentar al ya descendido Almagro en José Ingenieros.

Esa tarde, Abel Alves (o mejor dicho, el marido de la esposa de Abel Alves), técnico interino de Boca, mandó a la cancha a un mix de pibes con algunos minutos en la máxima categoría y otros principiantes y formó con el malogrado Gustavo Eberto, el ya mencionado Coronel, Matías Silvestre, Matías Cahais, Emiliano Fusco, Matías Donnet, Pablo Ledesma, Enzo Gutiérrez, Oscar Trejo, Mariano Trípodi y Marcos Mondaini. En el segundo tiempo hizo su ingreso el Pochi Chávez.

Lucas Sparapani había puesto en ventaja al Tricolor, pero Oscar Trejo y Matías Cahais lo dieron vuelta para Boca. En una ráfaga de minutos, Federico Audi Nieto marcó dos veces y adelantó otra vez a Almagro. Y a los 65 minutos la hinchada local se quiso quedar con un recuerdo (?) de los jugadores y dijo basta. Del otro lado, el panorama no era muy alentador. Enojada por el mal momento del equipo, eliminado con bochorno de la Libertadores y de pésima campaña en el torneo local, La 12 también provocó disturbios y el partido se suspendió.

Semanas después, la AFA se lo dio por perdido ¡a los dos! Boca cayó por 3 a 2, el resultado parcial, y Almagro por 2 a 0.

El que también se fue barranca abajo fue el homenajeado del día. Zurdo y con un pasado en la selección Sub 17 de Hugo Tocalli, Coronel no fue tenido en cuenta por Alfio Basile ni Ricardo Lavolpe. En 2007 quedó libre y se fue a probar suerte a Los Andes durante seis meses, pero no quedó. Sporting de Punta Alta (segundo semestre de 2007) le dio cobijo en lo más profundo del torneo Argentino B, pero al tiempo retornó al gran Buenos Aires para vestir un largo rato la camiseta de Villa Dálmine (2008 a 2011), donde obtuvo cierta regularidad en la Primera C.

Y como de batallas perdidas Coronel la sabe lunga, a mediados del año pasado se sumó a Juventud Unida, en la última categoría del fútbol nacional, donde continúa hasta hoy.

Saavedra Néstor

Néstor Saavedra

Volante ofensivo, también delantero, de corto paso por el fútbol argentino. Uruguayo, llegó a San Lorenzo en enero de 1986 a préstamo, proveniente de Sud América, pagándose por él 20.000 australes. Debutó en una derrota frente a River, ingresando al inicio del segundo tiempo por Madelón. El comienzo fue duro, ya que en febrero sufrió una distensión del ligamento interno de la rodilla derecha que lo tuvo inactivo casi un mes. Estuvo hasta mayo en el país, jugó 15 partidos y convirtió 3 goles (uno ante Gimnasia y los otros frente a Platense) y a mitad de año se fue como había llegado: en silencio.

Volvió a Montevideo para jugar en Nacional y antes de que acabe el año se fue a España, al Cádiz. Ilusionado, al llegar se agrandó y declaró: “No me importa venir cedido, porque sé que el próximo mes de junio querrán mi ficha definitivamente. Para mí es un reto pasar esta prueba”. Parece que no le fue del todo bien, ya que cuando llegó junio, él no estaba más en Cádiz. Ni en España. Ni en ningún lugar de Europa.

Tampoco se lo pudo ubicar en Uruguay, y apareció en Colombia, como flamante fichaje del Cúcuta. Allí jugaría varios años, teniendo a compañeros como Guillermo La Rosa, Miguel Ángel Wirzt, Albeiro Usuriaga, José Tursi y Faustino Asprilla.

Alternó buenas y malas campañas, aunque tuvo una mancha imposible de obviar: en 1988 el Cúcuta perdía por goleada frente a Millonarios. De repente, varios jugadores del equipo que caía derrotado empezaron a acusar dudosas lesiones y, uno por uno, se fueron retirando del campo de juego. Saavedra fue uno de ellos. Suponemos que el hecho de que su equipo usara una camiseta roja y negra no tiene nada que ver. Aunque por las dudas nos debemos preguntar: ¿alguien sabe cómo se dice abandoNOB en la jerga terma colombiana?

Banfield 0 – Zaire 1

La exitosa gira del seleccionado de Zaire por Argentina, en 1987, también tuvo un capítulo que incluyó la participación de Banfield. Por aquellos días el Taladro festejaba su ascenso a Primera División y aprovechó el viaje de los africanos para realizar un partido amistoso en su cancha.

Zaire no sólo demostró que la precariedad en la indumentaria estaba en nuestro país, sino que además ganó el encuentro 1 a 0. Y sí, Banfield perdió con un país que no existe más.

Gracias, Clau.