Juan Manuel Torres a Independiente 2007

 

 

 

 

 

Completamente ciego de ira por una pelea con los dirigentes de Racing, el volante Juan Manuel Torres admitió que no tendría problema en ponerse la casaca de Independiente, justo justito (?) el rival de toda la vida de la Acade. Él mediocampista se encontraba en conflicto con Fernando De Tomaso, lo cual no lo dejaba en situación de libertad para buscar un nuevo destino y lo postulaba con chances de quedar colgado 6 meses.

El Chaco confesaba: «Creo que se puede arreglar. Igual me parece que De Tomaso complicó las cosas, habíamos arreglado algo, pero no se cumplió de parte de él». De paso dejo en claro de que había más chances de que Tonga gané la Copa del Mundo antes de que el se ponga la camiseta celeste y blanca de nuevo: «No tengo ningún problema en quedarme seis meses sin jugar. Es una decisión tomada que en Racing no juego más (…) La idea era estar a esta altura en algún equipo, pero estoy tranquilo esperando la solución»

Seguramente con más bronca que inteligencia, el jugador le tiro un centro a  Julio Comparada para jugar en el Rojo«Si me toca ir a Independiente, no tendría problemas, aunque por ahora lo veo lejos» . Y ya que faltaban cinco minutos para que estuvieran listo los fideos, tiro un: «Me pone muy contento que Boca y varios equipos grandes de Argentina se fijen en mí».

Las estadísticas de la FIFA informan que 3 de cada 5 equipos del fútbol mundial recibieron durante el 2007 alguna indirecta de JMT para tenerlo en sus filas. Lo cierto es que Torres quedaría libre y terminaría jugando en San Lorenzo.

Carrio Walter

Walter Gastón Carrio

Mediocampista bahiense con gran apego a su ciudad. Comenzó su carrera en Liniers, un equipo que se destaca por los buenos talentos juveniles que capta en la zona. Aunque siempre hay excepciones, claro. Debutó en Primera División vistiendo los colores de Olimpo, en el Apertura 2002. Allí estuvo dos temporadas, alcanzando a jugar 8 partidos con el Aurinegro, aunque sólo una vez completó los 90 minutos. Por lo menos se dio el lujo de ser compañero de Leonardo Aguirre, Roy González, Fram Pacheco y Darío Marra, entre otros.

En 2004 decidió que era hora de bajar un escalón, y dejó Bahía Blanca para jugar en Chacarita, en el Nacional B. Mala decisión: como si no fuera suficiente vestir una de las camisetas más feas de la historia del Funebrero, apenas jugó 5 partidos, todos por el Torneo Clausura, y el equipo terminó jugando la promoción, salvándose del descenso gracias a la ventaja deportiva. De todas maneras, lo peor para Carrio en esta etapa fue haber sufrido la rotura de ligamentos de una de sus rodillas.

En busca de revancha, lo cobijó el Argentino A, otra vez en su ciudad. Con Villa Mitre logró el ascenso en 2006, pero no continuó en el club y se fue a Textil Mandiyú, equipo que dirigía la Pepona Reinaldi. Y en el Argentino B. El tobogán parecía no tener fin. En 2007 volvió a Liniers, en la misma categoría, para aportar su experiencia y, unos años después, concluir su carrera. Eso sí, para dejar una marca en la posteridad nos dejó un video con sus mejores jugadas. La musicalización merece un párrafo aparte.

La última novedad que lo vinculó con el fútbol fue la aparición de un sobrino suyo, Agustín Bouzat, en las inferiores de Boca. El pibe, que alguna vez declaró que tenía de ídolo al tío, también recordó que “lo mejor de él era el orden, su inteligencia para saber resolver tomándose un segundo más que los demás.” Esta última aparición de Carrio sucedió en 2011. Desde el año pasado no hay noticias sobre su paradero. Igual que Lilita.

Ghiggia a Atlanta 1947

Las historias de los equipos con grandes estrellas que fracasan rotundamente no son patrimonio del fútbol moderno, claro. Allá por la década del ’40, cuando el marketing no había absorbido al deporte, un club argentino se reforzó con figuras nacionales e internacionales para ser campeón, pero terminaría descendiendo. Y lo que es peor, le bajó el pulgar a un uruguayo que unos años más tarde tendría destino de prócer mundial.

Corría 1947 cuando los dirigentes de Atlanta, por entonces una institución que peleaba siempre abajo en Primera División, decidieron jerarquizar a su plantel, acompañando el buen momento económico que estaban atravesando. La oportunidad para lanzarse al título era inmejorable, por eso llegaron al club 14 futbolistas, entre los que se encontraban 4 hombres hombres de River, como Adolfo Pedernera (compra récord de la época, 140 mi pesos), Aristóbulo Deambrosi (también había integrado La Maquina), el arquero peruano José Soriano y Eligio Corvalán; además de Miguel Donnola (Temperley), Mario Santamarina (Ferro), Eugenio Bassino (Quilmes), Higinio García y León Strembel (Racing); Francisco Antuña (San Lorenzo), Fortunato Des*gástiz*bal (Estudiantes de La Plata), y tres charrúas: Juan Burgueño, Gervasio Artigas Modernell y Alcides Ghighia, el protagonista de esta historia.

Sin haber firmado su contrato, el wing derecho uruguayo llegó a ser titular en un partido amistoso ante Independiente, pero su rendimiento no convenció. Al finalizar el primer tiempo lo reemplazaron. El Bohemio perdió 5 a 2 y a Ghiggia le pidieron que se volviera a su país. Y mal no le fue.

El Ñato la rompió en Peñarol y unos años más tarde, en el Mundial de 1950, fue protagonista de la mayor proeza futbolística de todos los tiempos, enmudeciendo con un gol a 200 mil brasileños que habían reventado el Maracaná para ver coronarse a su selección.

¿Atlanta? Perdió escandalosamente la categoría en ese 1947, ganando sólo 4 de 30 partidos. Y sí, los costos de tener un Des*gástiz*bal en el equipo.

Talleres cremita Kappa 2008

A mediados de 2008 el gerenciador de Talleres de Córdoba, Carlos Ahumada, rompió el contrato que el club tenía con la empresa Penalty para firmar otro convenio con la firma Kappa, en una acción desprolija que luego se resolvería en la justicia.

En la presentación de la nueva indumentaria, los jugadores de la T mostraron la casaca albiazul y una alternativa color crema que nunca fue utilizada, ya que los cordobeses terminaron cumpliendo otro capricho del empresario y jugaron gran parte de la temporada con una camiseta verde, similar a la del León, el equipo propiedad de Ahumada en México.

¿Y la casaca cremita? Sólo para la foto.

Castelló Diego

Diego Ariel Castelló

Defensor que apareció en el lugar y momento menos indicado para tener una vida futbolística decente: Racing, principio de los 80’s. Como marcador central, le tocó sufrir la peor época de la Academia en materia de resultados. Fue uno de los pibes que puso la cara en aquel equipo que se fue a la B. Incluso le marcó un golazo desde mitad de cancha a Boca el día de la muerte de Roberto Basile, un hincha del equipo visitante que fue herido de muerte por una bengala marina lanzada desde la popular comandada por El Abuelo. Otro de sus goles también tuvo un condimento dramático, salvando las distancias: fue ante Racing de Córdoba, el día que se confirmó el descenso de los de Avellaneda.

Se quedó dos años en la vieja Primera B, hasta que pudo volver a la máxima categoría del fútbol argentino. Claro que en la campaña del ascenso ya había perdido el lugar que supo tener en los peores días. Ahora, esa defensa contaba con nombres como Gustavo Costas, Washington González, Víctor Longo, Héctor Fernández, Marcelo Asteggiano, Néstor Sicher, entre otros. Hasta acá, Castelló venía mas o menos rumbeado para zafar de este post. Pero a partir de la vuelta de Racing a Primera División, la baldoseridad diría presente.

Sin lugar en la Academia, se fue a Gimnasia y Esgrima La Plata para disputar la temporada 1986/87. En la ciudad de las diagonales tampoco tuvo oportunidades: sólo disputó un partido, y decidió irse del país, probando suerte más al norte. ¿Bolivia? No. ¿Colombia? Tampoco. ¿México? Casi. ¿Alaska? No tanto (?).

El Edmonton Brickmen de Canadá lo contrató para que juegue en 1987 la Canadian Soccer League, competencia donde se destacaban (?) algunas figuras de la selección local que había participado en México ’86. Con semejantes colegas, a Castelló no le resultó muy difícil resaltar y fue convocado para el Juego de las Estrellas, logro que repitió en 1988, esta vez mientras vestía la camiseta del Toronto Blizzard. Eso si, de títulos ni hablar.

Después de triunfar (?) en el fútbol canadiense dio el salto y llegó a Europa, para vestir las camisetas de los humildes Trilleur, Hemptinne y Roeselare, de Bélgica. Ahí no terminó la cosa, ya que para alcanzar un grado de extravagancia mayor terminó jugando en Luxemburgo, con los colores del CS Grevenmacher.

Una vez colgado los botines comienza una historia diferente, alejada del fútbol. Comenzó un emprendimiento familiar con el que llegó a ser presidente de su propia empresa, Latina Wines S.A. Obviamente que este asunto se desarrolla en su Luxemburgo adoptivo (?), país con el mayor PBI por cápita del mundo de acuerdo al Banco Mundial. Ningún boludo este Castelló (?). Con el asunto de los vinos volvió al país para dar seminarios y participar en otros eventos. Para finalizar, como si a esta historia no le faltaran condimentos, no se debe dejar de mencionar a su hijo, Godié. Claro que ese no es su nombre real, sino su seudónimo artístico. El pibe hace rap y parece que también le gustan las cámaras, ya que participó en un par de cortos y en programas de TV. Más ladrón argentino que el padre.